Buscar en  
  Página principal

  Conquista

  Independencia

  Revolución

  Siglo XXI

  Siglo XX

  Siglo XIX

      1890-1899

      1880-1889

      1870-1879

      1860-1869

      1850-1859

      1840-1849

      1830-1839

      1820-1829

      1810-1819

          1819

          1818

          1817

          1816

          1815

          1814

          1813

          1812

          1811

          1810

      1800-1809

  Siglo XVIII

  Siglo XVII

  Siglo XVI

  Siglo XV

Siglo XIX > 1810-1819 > 1813

Desde Oaxaca, pero fechándola en Malinalco, José María Morelos ordena que se devuelva a México una carta del Cabildo Eclesiástico, en la que éste pedía donativos para ayudar en la guerra peninsular contra los franceses.
Oaxaca, 8 de enero de 1813.

Señores Curas y Vicarios de las iglesias y pueblos anotados a la margen:

Mixcoac
Santa Fe
Quaximalpa
Ocoyoacac
Capuluac
Xalatlaco
Santiago Tianguistengo
Texcaliacac
Mexicalsingo
Calimaya
Tenango del Valle
Tepexoxuca
Ocuila
Malinalco
Tenancingo
Tecoaloya
Zumpahuacan
Yxtapa Totonatico
Malinaltenango
Coatepec de las Arinas
Pilcaya
Coxtepec
Real de Zacualpan
Real de Tetzicapan
Tetipac
Acamixtla
Real de Tasco
Cacalotenango
Ixcateopan
Acapetlahuaya
Totoltepec
Teloloapan
Tlatlaya
Amatepec
Alahuistlan
Totomaloyan
Coatepec de los Costales
Apaxtla
Real de Tepantitlan
Real de Tetela
Tetela del Río
Tlacotepec
Coyuca
Puerto de Acapulco
Chilpansingo
Zumpango del Río
Mexcala
Oapan
Tenango del Río
Real de Tlauautla
Huitzuco
Tepequacuilpo
Yguala
Caxcatlan
Aquitlapan
Amacusac
Tlalquitenango
Tlaltizapan
Mezatepec
San Francisco
Tetelpam
Xochitepec
Cuernavaca
Xiutepec
Texalpa
Huichilaque
San Agustín de las Cuevas
San Mateo Churubusco
Malinalco
Ocuila
Tepexoxuca
Tenango del Valle
Calimaya
Mexicalcingo
TexCaliacac
Santiago Teanguistengo
Xalaclaco
Capuluac
Ocoyuacac
Quajimalpa
Santa Fee
Miscoac
México

El Excmo. Sr. Virrey, con fecha de 23 del corriente, nos ha dirigido el oficio que sigue:

"Si los gloriosos triunfos conseguidos por nuestras armas en nuestra madre patria, no fueran tan grandes por sus objetos, por su importancia y por su trascendencia, bastarían para hacerlos muchas veces plausibles las demostraciones de júbilo con que han sido particular y generalmente celebrados en esta recomendable y populosa capital.

En efecto, lleno mi corazón del inexplicable contento con que he observado que todos sin excepción han tenido con noticias tan grandes y tan interesantes, nada me quedaría que desear para colmo de nuestras felicidades, si al advertir las inmensas ventajas que hemos logrado, pudiera proporcionar al Gobierno Supremo de la Nación los auxilios pecuniarios que tanto se necesitan para concluir en todas sus partes con la prontitud que importa la grande obra de nuestra libertad.

Ocupado de este pensamiento, he tenido la satisfacción más grande con la espontánea oferta que acaba de hacerme el benemérito comerciante de esta capital, D. Martín García, de concurrir con dos mil pesos por vía de subscripción, para el socorro y subsistencia de nuestros ejércitos en la Península, y debiéndome prometer igual disposición en los generosos habitantes de este Reino, he tenido por oportuno encargar a V.S., como lo hago, que con inserción de este oficio pase los suyos a los individuos del venerable clero de esta Diócesis, y a las comunidades religiosas de ambos sexos, excitándolas en nombre del Rey Nuestro Señor, D. Fernando Séptimo, en el de la heroica nación española, en el de nuestro Gobierno Supremo y en el mío, a que se subscriban para este grande objeto con las cantidades que le permitan sus proporciones y arbitrios, añadiendo esta nueva prueba de su generosidad a las que en todos tiempos tienen dada del interés que siempre han tomado por la salvación de la patria.

Para que las cantidades que se colecten tengan desde luego el destino a que las designan los beneméritos y patriotas contribuyentes, se consignarán a casa del Sr. Conde de Basoco, quien se encargará de ellas hasta su remisión al puerto de Veracruz a trasladarlas a la Península, cuya época procuraré abreviar por todos los medios posibles."

Interesados como debemos en unos objetos tan sagrados, en nombre de nuestro católico monarca, el Sr. D. Fernando VII, en el de la heroica nación española, en el de nuestro Gobierno Supremo, en el del Excmo. Sr. virrey y nuestro: excitamos el notorio celo y patriotismo de Ud. a fin de que esforzándose lo más que les sea posible, se sirva subscribirse con la cantidad que le permitan sus proporciones y arbitrios, dirigiéndola a casa del Sr. Conde de Basoco, comisionado para la remisión a la Península, e intruirán Uds. para el propio efecto del contenido de ésta a los eclesiásticos de su feligresía.

Dios guarde a Ud. muchos años.

Sala Capitular de la Santa Iglesia Metropolitana de México, y noviembre 28 de 1812.

Juan Josef de Gamboa.

José María Alcalá.

Francisco Ignacio Gomes Rodríguez de Pedrosa.

Pedro Gomales [rúbricas].

Mixcoac, 4 de diciembre de 1812.

Se recibió, instruido en ella, pasa a Santa Fe. Garay [rúbrica].

Santa Fe y diciembre 8 de 1812.

Se recibió traslado y pasó a Quaximalpa.

Enterria [rúbrica].

Quaximalpa, diciembre 11 de 1812.

Se recibió e instruido en su contenido pasa a Ocoyoacac.

Bastida [rúbrica].

Ocoyoacac, diciembre 12, 1812.

Se recibió, copió y entendido su contenido pasa a Capuluac.

Blancas [rúbrica].

Capuluac, diciembre 15 de 1812.

Se copió en el libro de providencias, e impuesto en su contenido pasa a Xalatlaco.

Garrido [rúbrica].

Xalatlaco y diciembre 15 de 1812.

Entendido del contenido de la reverso, pasa a la auxiliar Santiago Tianguistenco.

Salas [rúbrica].

Tianguistenco y diciembre 23 de 1812.

Impuesto en el contenido de ésta que recibí, pasa a Texcaliacac.

Gallardo [rúbrica].

Texcaliacac, diciembre 22 [sic] de 1812.

Quedando impuesta en la contenida de ésta, sigue según se previene.

Velasco [rúbrica].

Calimaya, diciembre 23 de 1812.

Impuesto en la contenida de ésta, sigue según se previene.

Escamilla [rúbrica].

Se recibió esta Cordillera extraviada, por cuya razón no se le había dado el giro que corresponde y en esta fecha se remite a Tepexuxuca.

Tenango, 5 de enero de 1813.

Dionisio José de Zúñiga [rúbrica].

Se recibió e instruido en su contenido pasa al curato de Ocuila.

Tepexoxuca, enero 6, 1813.

Ignacio Rodríguez [rúbrica].

Ocuila, enero 7 de 1813.

Enterado en el contenido de ésta, pasa a Maninalco.

Juan Manuel Domínguez [rúbrica].

Derrotero.

Malinalco y enero 8 de 1813.

El Cura de Caráquaro y Capitán General por la Nación, D. José María Morelos, atendiendo a la miseria en que han dejado los gachupines a los pueblos del derrotero, resolvió no pasase adelante esta supurante providencia, y no obstante conocer que la madre patria está obligada a sustentar, doctrinar y dar estado a sus hijos que aún son menores, ofrece dar tres millones de pesos fuertes que tiene en Acapulco, con sólo la condición de que se conduzgan de cuenta del gobierno español en mulas europeas u en lomos de gachupines, por no poderse en el de los indios con arreglo a leyes de Indias.

Morelos [rúbrica].

Fuente:

Ernesto Lemoine Villicaña. Morelos, su vida revolucionaria a través de sus escritos y de otros testimonios de la época. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición. México, 1965. p. 257-261.

Nota de Ernesto Lemoine Villicaña: Archivo General de la Nación (AGN), Operaciones de Guerra, t. 939, f f. 191-3.

Vale la pena relatar la curiosa historia de aventuras que animan la vida de este notable documento.

El Cabildo Eclesiástico de México, con fecha 28 de noviembre de 1812, hizo suya una proclama del virrey Venegas en la que se exhortaba a los pueblos de Nueva España a contribuir con donativos en dinero para auxiliar a la Metrópoli en su lucha contra el invasor francés.

Tal petición, avalada con el peso moral de las altas autoridades eclesiásticas, habría de circular en forma de "Carta cordillera", siguiendo precisamente la ruta indicada en el orden de los curatos inscritos al margen de ella.

La carta hizo su recorrido sin tropiezos hasta el pueblo de Ocuila; entre éste y Malinalco cayó en manos insurgentes, que se apresuraron a remitirla a Morelos, establecido entonces en la ciudad de Oaxaca.

Y el caudillo, con agudo sentido del humor y en un rasgo que habría de confundir en su tiempo a sus adversarios y en el nuestro a los historiadores, ordenó que la carta retrocediera a México, desandando el camino cubierto, a partir de Malinalco, donde fechó (el 8 de enero de 1813) el comentario personal que le añadió, no obstante haberlo escrito en su albergue de Oaxaca.

Si en la sede virreinal se creyó de momento que por esos días Morelos se hallaba en o cerca de Malinalco (jurisdicción de Tenancingo), cuando en la realidad se encontraba a cientos de leguas de dicha comarca, ahora algún escritor ha caído en idéntico error, desorientado por la ingeniosa travesura, no exenta de objetivos estratégicos, ideada en la lúcida mente de don José María.