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Siglo XIX > 1810-1819 > 1813

Carta de Rayón a Morelos, al parecer inconclusa, en la que trata importantes asuntos políticos e insiste en que el caudillo redacte el texto definitivo de los Elementos Constitucionales.
Puruarán, 7 de julio de 1813.

Mi respetable amigo y señor.

La multitud de complicados negocios que diariamente ocurren y no desempeño a pesar del poco o ningún descanso que me concedo, me privan ciertamente del tiempo necesario a poder individualizar acontecimientos que produjeron las urgentes causas y especiosos motivos que me comprometen a un nuevo sistema y organización de Gobierno, así por la variación del contrario como por las novedades del nuestro.

La ilustración y virtud, émulas del decidido patriotismo de usted, me le han presentado siempre pronto y en la mejor disposición de favorecer nuestra heroica empresa.

En esta confianza, le suplico, por cuantas relaciones nos unen, que separando la atención de cualquiera cosa que pueda distraérsela, la dedique sólo a ver los papeles que acompaño, y en concepto a que no desempeñan el asunto de que trata, les quite, añada, tache, varíe y haga cuanto conduzca a mandarme unos Elementos de Constitución que puedan presentarse al público, sin temor de ridiculizarnos y degradar la recomendable literatura de nuestros flojísimos conciudadanos.

Asimismo, que procure una entrevista con el Sr. D. J. de Va. [sic] y le haga presente de mi parte que si su salud lo permite, no hará mejor servicio a la patria que el de reunírseme para ayudarme en lo que pueda; y por su negativa, solicitarme otro sujeto de probidad, porque aunque han venido algunos mocitos, los más de ellos dedicados a los medios de cebar su genial ambición, no se desprenden de aquel carácter de libertinaje y corrupción que en sus viajes adquirieron, junto con el despejo, trato e ilustración que llaman sistema, que en las circunstancias ya conocerá usted es más perjudicial y contagioso que en ningún otro tiempo.

Yo procuraré a los que vengan después, del mejor trato, el cuidado y atención a sus familias y seguridad de sus personas.

Nuestro reverendo Santa María se halla, a pesar de las molestas peregrinaciones, sobre gordo y de color, disfrutando la salud de un robusto joven.

A más de que, señor, es preciso se compadezcan ustedes de un hombre que aunque resuelto a sacrificar su existencia por la común felicidad, por sí solo no puede lograr la satisfacción de verla sistemada.

Éste será mi mayor dolor, cuando caiga en alguno de los frecuentes que me ponen y continuos peligros que me rodean.

En Tlalpuxahua, que será el asunto de conversación en el día, perdimos el lugar donde se situaba el campo, alguna artillería y diecinueve hombres; pero no el honor militar, porque reunidas a Castillo tropas de Valladolid, Querétaro y San Juan del Río, sitiaron con tal rigor, que la total falta de agua obligaron a su comandante a romper el sitio, salvando imprenta, maestranzas, diez cañones, un obus, el peltrecho, las armas todas y la tropa, después de haberles muerto en las distintas acciones más de trecientos hombres, según me informan, así como el que desahogó su venganza, profanando los templos, paramentos e imágenes, como acostumbran; pero ya abandonaron aquellos desgraciados sitios, y por [los] nuestros se han dado otras accioncitas de que hemos sacado notables ventajas.

Fuente:

Ernesto Lemoine Villicaña. Morelos, su vida revolucionaria a través de sus escritos y de otros testimonios de la época. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición. México, 1965. p. 335-337.

Notas de Ernesto Lemoine Villicaña: Archivo General de la Nación (AGN), Operaciones de Guerra, t. 942, ff. 297-8.

La autenticidad de la misiva es indudable, pues no obstante las irregularidades formales que presenta (falta de destinatario, de remitente y de rúbrica), la letra es del escribano más conocido de Rayón y, por añadidura, don Ignacio gustaba de sondear a Morelos utilizando esos procedimientos, poco serios.

A otra carta similar (véase Doc. 113), el caudillo respondió indignado:

"Devuelvo a V. E. su oficio de 29 de este agosto, que condujo el religioso Melgarejo, para que si es original lo suscriba, pues ha venido sin su firma.

Y aunque el correo dijo traerlo de orden de V.E., lo confirma el sello de la cubierta y la letra del secretario, igual a otras anteriores; con todo, sin la firma nada vale para el caso de pase, antes bien arguye alguna malicia..."