Siglo XIX
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1810-1819
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1813
Carta de Abad y Queipo a Calleja, relatando, con visible satisfacción, los pormenores del desastre de José María Morelos frente a Valladolid.
Valladolid, 25 de diciembre de 1813.
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Excmo. Sr. D. Félix Calleja.
Hemos celebrado hoy la Pascua con la destrucción de Morelos, que se estrelló contra la boca de Valladolid.
Nos atacó el 23 con sus mejores tropas, a las órdenes de Bravo y Galiana en número dos mil hombres, por el Zapote, bruscamente y con tenacidad.
Le rechazó nuestro Landázuri por tres ocasiones, quitándole en la última tres cañones, matándole mucha gente y obligándole a situarse a las faldas del cerro Penguato, inedia legua de nuestras imperfectas fortificaciones.
En este momento, esto es, a las cinco y media o tres cuartos para las seis de la tarde, llegó felizmente el Sr. Iturbide con seicientos infantes y docientos caballos; auxilio tardío y débil pero que ayudó a completar la derrota del enemigo en este punto.
Ayer entró el resto de la División del Sr. Llano, y estos dos señores acordaron que ayer tarde a las cinco y media, una división de seicientos infantes y trecientos caballos escasos atacase el campo del enemigo en su mismo centro, situado en la Loma de Santa María, casi inaccesible; operación la más imprudente y temeraria, pues tuvo que subir por un repecho escarpado y cubierto por ambos lados de artillería y fusilería enemigas y, además, se emprendió la acción a la hora intempestiva de ponerse el sol.
Sin embargo, la intrepidez de la tropa y sobre todo del teniente coronel de caballería de San Luis, Aguirre, superaron con heroísmo verdadero estos inconvenientes y en la oscuridad de la noche penetraron hasta la tienda de Morelos, que hicieron pedazos a cuchilladas, y por poco no lo cogen a él mismo.
La acción en sí es verdaderamente heroica. La mandó el Sr. Iturbide, que fue el autor de ella.
Este joven tiene valor y actividad, pero también tiene por lo menos mucha presunción y por ello jamás hará cosa de provecho, cuando no haya otros motivos que se lo impidan. (*)
Si la acción se hubiese ejecutado con fuerza proporcionada, como yo indiqué en caso que se intentase, se hubiera cogido [a] Morelos con todos sus cabecillas, pero me la ocultaron con misterio.
Con todo, la operación llenó de terror al enemigo; y así, aunque la operación de esta mañana fue mal ordenada y tardía, por cuyos defectos no fue cogido con todos los cabecillas, se logró a lo menos el que se fugasen por diferentes rumbos, abandonándolo todo.
Con esto se ve que el gran Ejército del Sur tuvo a Morelos más respeto del que debió y que se erró en no haber seguido, como V.E. había pensado, una fuerte división por la orilla del Mescala hasta Huetamo.
Pero ahora debe suplirse este defecto, pues cualquiera de estos cabecillas, sin fuerzas ni opinión, se detiene sin peligro y se debe tratar de destruir sin demora.
Lo que he dicho a V.E. sobre recursos es tan urgente corno lo que le expuse sobre el modo de hacer la guerra.
Que vengan pues los dos reglamentos con la prontitud posible.
Dios, Valladolid, diciembre 25 de 1813.
Excmo. Sr. Manuel Abad.
Fuente:
Ernesto Lemoine Villicaña. Morelos, su vida revolucionaria a través de sus escritos y de otros testimonios de la época. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición. México, 1965. p. 447-449.
Nota de Ernesto Lemoine Villicaña: Archivo General de la Nación (AGN), Operaciones de Guerra, t. 1013, f f. 119-20.
Copia del amanuense de Calleja. Adversario temible, por su demoledora literatura contrarrevolucionaria, creemos que es más interesante la opinión del "Obispo sin Mitra" —como le ha llamado el doctor Francisco de la Maza— sobre la debacle de Valladolid, que la de los jefes militares que dirigieron la ofensiva contra el ejército de Morelos.
Otra Nota de Ernesto Lemoine Villicaña:
(*) Subrayado en el original. No cabe la menor duda que como profeta, Abad y Queipo era un fiasco.
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