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Siglo XIX > 1810-1819 > 1812

Segunda representación de Morelos a Rayón, sobre los perjuicios que causa el visitador enviado por don Ignacio.
Tehuacán, 19 de octubre de 1812.

Excmo. Sr. Presidente de la Suprema Junta Nacional Gubernativa,
D. Ignacio Rayón.

En mi reservada hablo del visitador general D. Ignacio Martínez, en cuanto a sus propiedades respecto de los agentes y pacientes del Reino, y es preciso contraerlo a particulares puntos, que han de ser los decisivos de nuestra gloriosa lid.

Si yo no tomo a Puebla, las Villas y Veracruz, queda descubierto el Sur y aun el Norte.

Al efecto, tengo hecha mi acendrada para vaciar al lance: comisionados organizadores hasta las murallas de Veracruz, Villas y Puebla; y si este vistador Martínez persiste en las inmediaciones de estos lugares, se perdió todo el trabajo.

Las causales son per ce notas, y en caso de componerse que siga dicho visitador en el rumbo donde se halla, desde luego yo haré lo que Abraham con su sobrino, volviendo la espalda a Puebla y dirigiéndome a Guatemala, mientras se ven de bulto los estragos que ha de resultar de los desatinados procedimientos del expresado visitador.

No puede ocultársele a V.E. que la división o ejército que se acampe en Puebla o las Villas, como enlazadas con Veracruz y México, tiene que resistir todos los ataques que hayan de darse en el Reino y aun sitios rigorosos, si se descuidan, por lo que es necesario que sea un ejército considerable, [con cuerpos] bien pertrechados y compuestos de jefes de unión y no de sedición, como este visitador.

El expresado, como otros muchos, me pregunta en dónde me pone cincuenta barras de plata; pero como ha sido genérica esta pregunta y común a los demás interrogantes y sin efecto alguno su respuesta, he tenido a bien decirle esto mismo, pues es preguntar al enfermo desmayado de hambre: ¿a dónde quiere que le pongan la comida?

Añado más, diciéndole que debiendo tomar otro rumbo que no sea el emprendido de las Villas, etcétera, nada tenemos que hablar de barras de plata, porque todas deben que venir al cuño de esta plaza.

Y, en efecto, deben venir todas a este cuño para quitarles el encanto, pues todos los que las han propuesto dificultan su tránsito, y más lo imposibilitan para llevarlas a V.E.

Y como este ejército cada día crece y V.E. tuviera que despacharme reales para socorro, es por demás que las demás barras se aventuren dando vuelta de tres meses.

En principios de septiembre remití a V.E. veinte resmas de papel con las noticias y diarios que habían ocurrido, todo por el conducto de Chilpancingo y Tlalchapa, por cuyo conducto (mientras se descubre otro más breve) va éste con el diario de Puebla y otro papel del patricio ante Reigadas, que merece darse a las prensas entre nuestro Ilustrador.

Y en cuanto a la guerra y gobierno, dan algunas nociones el diario de 2 de septiembre, que remito con dos cartitas de las muchas que vienen todos los días de Puebla.

La suma escasez de recursos no me ha permitido pasar de siete mil hombres de reunión en esta plaza, tres mil de armas de fuego, mil de lanza y los demás de cuchillo y hondas.

Es todo el plan que puedo dar por ahora, por tener siete días de desconcierto de estómago, con una concurrencia tumultuaria de gentes y papeles, que apenas se puede resollar.

Pasado mañana saldrá el Mariscal D. Juan Pablo Anaya por la misma vía y a consecuencia de los oficios que [he] visto de V.E. y del Mariscal Martínez.

El otro, de D. Mariano Anaya, lo tengo arrestado en San Andrés Chalchicomula y será necesario acusar rebeldía, pues sus diligencias aún no han pasado del estado trunco en que las llevaron a V.E., y como los demás comprobantes están en Zacatlán, es indispensable esta pachorra.

Dios guarde a V.E. muchos años.

Palacio Nacional en Tehuacán, octubre 19 de 1812.

José María Morelos.

Fuente:

Ernesto Lemoine Villicaña. Morelos, su vida revolucionaria a través de sus escritos y de otros testimonios de la época. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición. México, 1965. p. 214-216.

Nota de Ernesto Lemoine Villicaña: J. E. Hernández y Dávalos, Colección de documentos para la Historia de la Guerra de Independencia de México, de 1808 a 1821, México, José María Sandoval, 1877-1882, t. vi, pp. 492-3.

Aparte de mostrar uno de los espinosos asuntos que por entonces enervaron sus relaciones con Rayón, esta carta es importante porque en ella Morelos habla de sus posibles empresas militares para el último trimestre de 1812.

El caudillo, ciertamente, acabó por atacar una de las Villas (Orizaba) y después, en lugar de seguir a Veracruz, emprendió la campaña de Oaxaca.