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Siglo XIX > 1810-1819 > 1812

Premios en metálico para la tropa que tomó Oaxaca, dispuestos por Morelos a costa de los fondos del Cabildo Eclesiástico.
Oaxaca, 26 de noviembre de 1812.

El Venerable Sr. Deán y Cabildo de esta Santa Iglesia, ofrece gratificar con mil do[s]cientos cincuenta pesos a la tropa y paisanaje que guarnecen los fosos de esta ciudad.

Y el mismo venerable cuerpo ofrece también un mil pesos para premiar a los sujetos que se distingan en la defensa de dichos puestos, siempre que salgamos con felicidad, como lo esperamos.

Oaxaca, 25 de noviembre de 1812.

Antonio González [rúbrica].

[Anotación de Morelos al reverso:]

Páguese a letra vista a las Cajas Nacionales, por haber hecho los soldados su deber, quedando la victoria de parte del Señor Dios de los Ejércitos, y si la paga se resiste, úsese de la fuerza.

Noviembre 26 de 1812.

Morelos [rúbrica].

Son: 2,250 pesos.

Item, 4,500 pesos a los vencedores, a quienes legítimamente se les debe ofrecer.

Son: 6,750 pesos, el total.

Recibí como Comisionado de S.E., Benito Rocha y Pardiñas [rúbrica].

Fuente:

Ernesto Lemoine Villicaña. Morelos, su vida revolucionaria a través de sus escritos y de otros testimonios de la época. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición. México, 1965. p. 232-233.

Nota de Ernesto Lemoine Villicaña: Archivo General de la Nación (AGN), Infidencias, t. 108, f. 290.

Este documento es sumamente curioso. El mismo día del ataque a Oaxaca, González Sarabia, el defensor realista, anotó en un pedazo de papel, nervioso y apurado, el aviso de las gratificaciones que, por donativo del Cabildo Eclesiástico, se ofrecían a los soldados que cumplieran con su deber (léase, que rechazaran a los insurgentes).

Pero la plaza sucumbió y, llegado a sus manos este anuncio, Morelos apuntó al reverso las cantidades que a la fuerza debería enterar el imprudente Cabildo, para derramar el premio no entre los destinatarios originales, sino entre los adversarios que los habían vencido.

Estupendo desplante del caudillo, con ribetes de humor negro, que nunca olvidaron los señores de la Mitra oaxaqueña.