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Siglo XIX > 1810-1819 > 1812

En carta personal a Rayón, Morelos ratifica las observaciones que hizo a los Elementos de la Constitución.
Tehuacán, 7 de noviembre de 1812.

Excmo. Sr. Presidente de la Suprema Junta Nacional Gubernativa,
Lic. D. Ignacio Rayón.

Hasta ahora no había recibido los Elementos Constitucionales: los he visto y, con poca diferencia, son los mismos que conferenciamos con el señor Hidalgo.

En mi anterior de 3 del corriente, digo a V.E. sobre el quinto individuo de nuestra Suprema Junta:

Que sea ameritado, del centro del reino y no de los que están en las capitales, especialmente los medios neutrales; que se dedique sólo a la administración de justicia, porque nos quita el tiempo en lo de guerra los muchos ocursos que acarrea el desorden y la mutación de un gobierno, los que dan más guerra que el enemigo, el que siempre nos halla descuidados y envueltos en papeles de procesos, representaciones, etcétera.

Yo podré proponer la terna en todo el mes que entra, si por allá no hubiere sujeto, como V.E. me dice.

En cuanto al punto 59 de nuestra Constitución, por lo respectivo a la soberanía del Sr. D. Fernando VII, como es tan pública y notoria la suerte que le ha cabido a este grandísimo hombre, es necesario excluirlo para dar al público la Constitución.

En cuanto al punto 14, es preciso ceñirse a cierto número de oficiales, especialmente brigadieres, que estando repartidos a largas distancias no podrá verificarse con la prontitud exigente el Consejo de Estado para los casos de paz y de guerra; y parece que bastará el número de uno o dos capitanes generales, dos tenientes generales, tres mariscales y tres brigadieres, y cuando más un cuartelmaestre general y un intendente general de ejército.

En cuanto al 17, parece que debe haber un Protector Nacional en cada obispado, para que esté la administración de justicia plenamente asistida.

En cuanto al 19 y 20, por la admición de extranjeros aunque sin gobierno, parece que por lo menos en la práctica debemos admitir muy pocos o ningunos, si no es en la comunicación y comercio de los puertos, pues de este modo estaremos libres de una íntegra seducción o adulterio de nuestra santa religión.

Al 37, parece debe añadírsele o reformársele que, tomadas tres provincias episcopales o sólo la de México, se elija al Generalísimo; y como las armas deben permanecer casi siempre en el reino, deberá continuarse, sin más alternativa que la que pida su ineptitud por impericia, enfermedad o edad de sesenta años [sic].

Por último, al 38 deberá tener la misma adición que la anterior del Generalísimo, en cuanto a la duración de su empleo, pues aunque deje de ser Vocal, no dejará de ser Capitán General sino por ineptitud.

Esto es lo que han advertido mis cortas luces que, juntas a la poca meditación que el tiempo no me permite, no quedo satisfecho de haberlo dicho [todo], ni menos tendré el atrevimiento de decir que he reformado.

Y sólo podré asegurar a mi conciencia, que hice lo que pude, aunque no sea lo que debía, en cumplimiento de mis deberes.

Dios guarde a V.E. muchos años.

Cuartel General en Tehuacán, noviembre 7 de 1812.

José María Morelos [rúbrica].

Fuente:

Ernesto Lemoine Villicaña. Morelos, su vida revolucionaria a través de sus escritos y de otros testimonios de la época. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición. México, 1965. p. 227-228.

Nota de Ernesto Lemoine Villicaña: Original en el Museo Nacional de México, Fondo Hernández y Dávalos, vol. T. 4.59, f f. 21-22.

Obsérvese el argumento que Morelos expone a Rayón para eliminar a Fernando VII como depositario de la soberanía nacional.

En este punto, el Presidente de la Junta nunca se dejó convencer por el cura de Carácuaro.