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Siglo XIX > 1810-1819 > 1811

El obispo de Durango transcribe la orden de degradación de Miguel Hidalgo y Costilla.
Durango 18 de Julio de 1811.

El obispo de Durango, Francisco Gabriel Olivares, insiste al comisionado doctor Francisco Fernández Valentín, procediese en justicia y por el bien del Estado, a realizar la degradación verbal de don Miguel Hidalgo y Costilla, a través de una formal sentencia, para seguir a la real, por exigirlo así el bien público y la tranquilidad universal de la sociedad novohispana, para así entregarlo a la justicia secular que ya lo había sentenciado a muerte.

El obispo de Durango, transcribe la orden al Dr. Valentín, para
que proceda a la degradación de Hidalgo.

Con el oficio de VS. seis del corriente recibí en copia autorizada por VS. la causa de Don Miguel Hidalgo Cura que fue de Dolores, y en su vista con esta fecha prevengo al Doctoral de esta Iglesia, lo que sigue:

"Cuando por mi carta catorce de Mayo habilité a U. competentemente para que pudiese proceder en la causa del Cura Hidalgo, y determinarla hasta la degradación verbal y real, siempre que fuese requerido, y resultase de ella mérito suficiente, tuve a la vista la disposición del Tridentino, y el común sentir de sus principales expositores que U. me cita en la suya dos del corriente y no obstante esto autoricé a U. tan ampliamente persuadido de que a consecuencia de la real orden de doce de Mayo del año próximo pasado, pude y debí hacerlo así, porque este procedimiento no sale de la esfera de las facultades generales y especiales que me dan mi dignidad y el estado presente de las cosas, y porque se interesan en él la justicia y bien del Estado, y más cuando solamente, se trata dispensar en lo esencial de la ley, que también podía, sino algunas formalidades, o llámense solemnidades prescritas por ella, que no pueden verificarse literalmente en el caso extraordinario en que nos hallamos, y que no previó, pero sí, suplirse de modo que la citada disposición Tridentina, surta su efecto, a la manera que toda ley Eclesiástica en los términos y hasta donde lo permitan las circunstancias.

Además de que nadie en todo este reino ignora la imposibilidad física de hacer por mí tan laboriosa función por mi avanzada edad y consiguientes achaques, y que en distancia de muchas leguas, no hay más que un obispo a quien pudiera encargarla; pero este Prelado tampoco está capaz para hacer viaje a esa villa por su achacosa salud y por los evidentes riesgos de perder la vida en tan largo camino hostilizado en todos tiempos pero en el presente más que nunca y de todas maneras.

"Por otra parte es de rigorosa justicia que un reo tan criminoso como éste, según acredita la copia de su causa que se ha servido dirigirme el Señor Comandante General y recibí pocos días ha, sufra sin dilación las penas canónicas que merecen sus atroces delitos, y es indispensable imponérselas en ésa por no ser conveniente, y sí muy expuesto a grandes males, trasladar su persona a otro lugar, y por exigirlo así imperiosamente el bien público, y tranquilidad universal de esta parte en la Monarquía; en que por los mismos motivos anticipadamente están de acuerdo los dos Jefes Superiores que prudente y sabiamente la mandan.

"Por todo lo dicho, me contemplo obligado y con bastante facultad para proveer del competente remedio en tan apuradas circunstancias, y no habiendo ni correspondiendo otro que el que ya insinuado, espero que U. no detenga por más tiempo la aplicación de él, en uso de la facultad que antes le conferí, y de nuevo le confiero para evitar mayores males: a cuyo fin asociado de los curas ordinario y castrense de esa Villa, y del Guardián de ese convento de San Francisco, y por su falta de ese custodio de esas misiones, proceda U. a la degradación verbal de Don Miguel Hidalgo, Cura que fue de Dolores, por una formal sentencia y después a la real, procurando en lo que le permite su representación, conformarse en cuanto a estos actos, y a la forma, lugar y hora en que hayan de ejecutarse, con lo dispuesto en el Pontifical Romano en su respectivo lugar.

"Y lo traslado a V. S. para su inteligencia dándole las debidas gracias, por lo que se sirve contribuir al decoro de los Ministros de Jesucristo.

Dios guarde a V. S. muchos años.

- Durango 18 de Julio de 1811.

- Francisco (Gabriel Olivares,) Obispo de Durango.

- Señor Brigadier Don Nemesio Salcedo, Comandante General de estas provincias.

Fuente:

Independencia Nacional. Tomo I. Antecedentes – Hidalgo. Instituto de Investigaciones Bibliográficas. Seminario de Independencia Nacional. Universidad Nacional Autónoma de México. México. (Primera edición 1986-1987) Segunda edición 2005. Páginas 434-435. Tomado de Hernández y Dávalos. Colección..., vol. 1, doc. 19, pp. 44-45.