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El señor Mercado al señor Hidalgo, que se confirma la derrota en el Rosario de los independientes, y le manifiesta su modo de pensar para la organización de las fuerzas
San Blas, 24 de diciembre de 1810.

NÚMERO 144 - Tomo I

Serenísimo señor.

Por el adjunto parte que acabo de recibir verá vuestra alteza que se confirma la derrota de nuestra expedición dirigida a Provincias Internas y verá también vuestra alteza que el origen de esta desgracia es el mismo que insinué en el parte de ayer, y que lo será de otras mayores siendo subsido los dependientes no van sujetos a la orden y organización militar de todo el ejército y a la expresa voluntad de vuestra alteza que así lo quiere lo desea, y lo ha dicho.

Con esta sola dependencia la fuerza se hace una y poderosa, las operaciones de todas partes, se dictan sobre un plan, y con las relaciones que las unas dicen a las otras en consideración a todas las circunstancias que por diversos puntos ocurren y de las que depende la felicidad y el acierto de toda la empresa de lo contrario se empiezan a desgraciar las operaciones, se perderá el momento precioso, y nuestros esfuerzos sólo habrán bastado a ser más infeliz que lo era antes nuestra situación.

Yo estoy tomando las más activas providencias para marchar a la posible brevedad arrasar con el ejército de mi mando el Rosario y perseguir a nuestros traidores enemigos hasta el cabo del mundo, si vuestra alteza lo tuviere a bien sin embargo que no puede ser en este momento porque como ya dije a vuestra alteza el ejército que yo ya había juntado era de los pueblos del camino aquí se me enfermaban, y no tenía en qué emplearlo por habérseme dicho que su alteza mandaba que no siguiera para adelante sólo me podía servir para cuando me volviese a reunir con vuestra alteza y en este concepto fui despachando las compañías a sus lugares para que cosecharan sus sembraduras y a mi vuelta se me reuniesen con más gusto.

No teniendo entonces la mira a las Provincias Internas porque todo estaba tranquilo, y porque creía, y de hecho hubiera sido si se hubiera determinado en tiempo que muy poca gente bastaría para conquistarlas todas.

Vuestra alteza perdóneme si en el exceso de mi entusiasmo, y el sentimiento por la desgracia de mis soldados y compañeros sacrificados por falta de disposición en el que los mandaba hubiere vertido alguna proposición arrogante o menos respetuosa a la atenta subordinación con que miro a la serenísima persona de vuestra alteza pues protesto desde luego que es fuera de mi intención, y que soy, y seré siempre uno de los más activos servidores de vuestra alteza pero el más humilde y obediente de sus súbditos.

Dios etcétera San Blas diciembre 24 de 1810.—

José María Mercado.—

Serenísimo señor doctor don Miguel Hidalgo, y Costilla generalísimo de toda la América.

Fuente:

J. E. Hernández y Dávalos. Historia de la Guerra de Independencia de México. Seis tomos. Primera edición 1877, José M. Sandoval, impresor. Edición facsimilar 1985. Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana. Comisión Nacional para las Celebraciones del 175 Aniversario de la Independencia Nacional y 75 Aniversario de la Revolución Mexicana. Edición 2007. Universidad Nacional Autónoma de México.

Versión digitalizada por la UNAM: http://www.pim.unam.mx/catalogos/juanhdzc.html

Nota en título de J. E. Hernández y Dávalos: (minuta)