Buscar en  
  Página principal

  Conquista

  Independencia

  Revolución

  Siglo XXI

  Siglo XX

  Siglo XIX

      1890-1899

      1880-1889

      1870-1879

      1860-1869

      1850-1859

      1840-1849

      1830-1839

      1820-1829

      1810-1819

          1819

          1818

          1817

          1816

          1815

          1814

          1813

          1812

          1811

          1810

      1800-1809

  Siglo XVIII

  Siglo XVII

  Siglo XVI

  Siglo XV

Siglo XIX > 1810-1819 > 1810

Bando acerca de ebríos, vinaterías, cervecerías, cafés, pulquería, fondas, bodegones, y tiendas donde se espendan licores, é imponiendo penas á los ebrios de ambos sexos.
Junio 5 de 1810.

La real audiencia gobernadora del reino de Nueva España.

Una larga y dolorosa esperiencia ha hecho ver el poco efecto que han producido cuantas providencias se han adoptado por los exmos. señores vireyes para estinguir el abominable vicio de la embriaguez, raiz fecundísima de muchos crímenes; y esta misma esperiencia ha obligado á conocer la necesidad de formar un reglamento, que al mismo tiempo que ordena el espendio de licores en las tabernas y otras casas de trato en que ministran, ponga freno á los que sin ningun miramiento á aquellas justas providencias, á sus familias, oficios y ocupaciones, se entregan á la embriaguez hasta el término de espirar en este estado miserable, como frecuentemente se está viendo.

Para tal resolucion se ha formado espediente, que lo promovió el venerable cuerpo de curas de esta capital, y siguió todos los trámites conducentes para su instruccion, oyéndose el voto consultivo de la real Sala del crímen, señor fiscales, tribunal del consulado, y últimamente el voto consultivo del real acuerdo, en cuya conformidad esta real audiencia gobernadora, que mira con sumo interes el arreglo de las costumbres, como amante del buen órden, ha formado el reglamento siguiente.

Art. 1. En el término de dos meses, contados desde hoy, quedarán reducidas todas las vinaterías al centro de esta capital, bajo la demarcacion que sigue: Desde la esquina del colegio de las Vizcainas, caminando al oriente, hasta la primera esquina de la segunda calle de Mesones: desde ésta hasta el convento de Regina: de allí hasta la esquina de la calle Quemada: desde ésta hasta la del colegio de Indias, siguiendo hasta la espalda de la parroquia de San Sebastian: desde allí hasta la puerta del costado de la iglesia de Santo Domingo: desde allí hasta la esquina del de la Concepcion; y de ella hasta cerrar el cuadro en la del colegio de las Vizcainas, donde ha comenzado, Se permite, ademas, que haya vinaterías en las calles que están desde la puerta del costado de Santo Domingo, vía recta hasta el puente de Tezontlale: desde la esquina de la calle de San Camilo hasta la garita de San Antonio Abad; y desde el puente de la Mariscala hasta el parage que llaman Buenavista.

Art. 2. La venta de vinos, mistelas, aguardientes y demas licores permitidos (exceptuando el pulque), solo podrá verificarse en las vinaterías ubicadas en los parages espresados en el artículo anterior, en las fondas y cafés, y de ninguna suerte en las tiendas de cacahuatería, pulpería y mestizas, bodegones ni almuercerías.

Art. 3. En el término de dos meses, prefijado en el artículo anterior, se colocarán los mostradores de las vinaterías y aguardienterías en que vendan caldos por menor, tan inmediatos á las puertas que, abiertas y siendo de dos hojas, toquen con ellos, y si fueren de una, solo diste el mostrador de la entrada de la puerta tres cuartas de vara; y los espendedores no permitirán, que ni destras de ellas, ni en la parte interior del mostrador entren otras personas sino las destinadas al despacho.

Art. 4. Se prohibe que en las mencionadas casas haya música, bailes y juegos, previniéndose que los compradores no se dilaten mas tiempo que el necesario para beber el licor que compraren, ó para que se les despache.

Art. 5. Se prohibe tambien á los vendedores toda composicion dirigida á dar mayor vigor y fortaleza á los aguerdientes y licores, no permitiéndose otra que la del agua natural para rebajarlos.

Art. 6. Ninguna vinatería en que espendan los licores, ni las pulquerías, se abrirán en los domingos y dias festivos ántes de la una de la tarde.

Art. 7. Se prohibe que en las vinaterías se admitan prendas con ningun pretesto, aunque no sean de las de uso personal.

Art. 8. Los que contravinieren en cualquiera forma á lo dispuesto en los artículos anteriores, excepto el 5, sufrirán la multa de diez pesos por primera vez; veinte por segunda, y treinta por tercera, cerrándose, ademas, la vinatería ó pulquería; y estas multas se aplicarán por tercias partes al juez aprehensor, si no fuere de los señores alcaldes del crímen, á penas de cámara y denunciante; pero si no lo hubiere, se partirán por mitad el juez y penas de cámara.

Art. 9. Al que quebrantare la prohibicion del artículo 5, mezclando á los licores algun ingrediente venenoso ó nocivo á la salud, en que no cabe materia leve, se podrá en la cárcel formándosele causa, y segun ella se le castigará con arreglo á las leyes, comprehendiéndose tambien en esta pena los fabricantes del aguerdiente de caña, que usen del reprobado medio de la citada mezcla.

Art. 10. Todo hombre que se halle tirado en el suelo sin poder ir por sí solo á su casa, y al que aun pudiendo hacerlo, esté formando escándalo por efecto de su embriaguez, bien sea con provocaciones de obra, palabra ó ademanes, ó con proposiciones mal sonantes, se le corregirá por primera vez con ocho dias de obras públicas: quince por la segunda; treinta por la tercera; y si, contra lo que no debe esperarse, incurriere alguno en la cuarta, tratándosele entónces como ebrio consuetudinario é incorregible, se le formará sumaria informacion de su vida y costumbre, y aplicará la pena segun sus resultas, con arreglo á las leyes y disposiciones respectivas. Las mugeres que olvidadas del natural pudor de su sexo, se encontraren ebrias, en los términos espresados, se les impondrá en cada vez hasta la tercera, tantos dias de cárcel cuantos deben sufrir los hombres en obras públicas; estos es, ocho por la primera, quince por la segunda y treinte por la tercera, sirviendo, ademas, en la misma cárcel los destinos á que las aplique el alcaide y á la cuarta se les formará sumaria legal de vida y costumbre para su castigo. Los hombres que por su ocupacion, empleo ó nacimiento no se pudieren aplicar á las obras públicas, sufrirán la propia correccion de cárcel impuesta á las mugeres, añadiendoles tres dias de bartolina en la primera vez, seis en la segunda, los mismos en la tercera, y en la cuarta se le formará tambien sumaria para la resolucion que fuere de justicia.

Art. 11. Ninguna vinatería, aunque pertenezca á individuo del regimiento del comercio, ó á otro de cualesquiera de las milicias, gozará del fuero privativo que le corresponda en las incidencias del trato, sino que estarán todos sujetos al superior gobierno, é inmediatamente á los jueces mayores de cuarteles de esta capital, que puedan conocer por su propia jurisdiccion contra los que contravinieren á este reglamento.

Art. 12. La sustanciacion de las causas que se formaren por contravenirse á los artículos antecedentes, será breve y samaria, certificándose el hecho por escribano, y en su falta por el juez con dos testigos de asistencia: de las sentencias que dieren los jueces no se admitirá apelacion en el efecto suspensivo; ménos en las relativas al delito de mezclar á los licores ingredientes nocivos, pues en ésta se ha de proceder como se dijo en el artículo 9.

Art. 13. Ningun escribano se escusará de actuar con los jueces en falta ó por impedimento del suyo, pena de seis pesos, que se aplicarán por mitad al real fisco y penas de cámara.

Art. 14. En los procesos se pondrá razon por los escribanos que actuaren, de los enteros que se hicieren al receptor de penas de cámara, del importe y tasacion de costas, y de lo que se aplicare al juez y denunciador, para que siempre haya la debida constancia.

Art. 15. Todos los jueces se auxiliarán pronta y mutuamente para el ejercicio de sus funciones en esta materia, y la tropa reglada ó de milicia dará igual auxilio á los jueces.

Art. 16. Como fuera de Mégico, y especialmente en las poblaciones algo numerosas, convendrá tambien poner las vinaterías en igual forma y método para evitar desórdenes: los intendentes de provincia con presencia de este reglamento formarán el que les parezca adaptable á las circunstancias de su territorio.

Y para que nadie alegue ignorancia, se fijará un ejeplar del presente en todas las puertas de las casas de esta ciudad destinadas á esta clase de comercio, publicándose por bando, y remitiéndose los necesarios á los tribunales, jueces y ministros que deben cuidar de su cumplimiento, recomendándoles muy eficazmente el esmero, la vigilancia y el celo con que se promete esta real audiencia gobernadora se dedicarán á que se observen con la mayor exactitud unas disposiciones que tanto interesan al servicio de ambas magestades y á la causa comun; y finalmente se circularán á los señores gobernadores é intendentes, para que publicándose en la forma de estilo en los territorios de su cargo, se cuide de su observancia con tino y prudencia, llevándose á puro y debido efecto en lo adaptable segun el último artículo.

Dado en el real palacio de Mégico á 5 de Junio de 1810.—

Pedro Catani.—

Guillermo de Aguirre.—

Tomás Gonzalez Calderon.

Fuente:

Legislación mexicana o colección completa de las disposiciones legislativas expedidas desde la independencia de la República. Ordenada por los licenciados Manuel Dublán y José María Lozano.

http://www.biblioweb.dgsca.unam.mx/dublanylozano/