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Siglo XVIII > 1790-1799 > 1791

Miguel Hidalgo y Costilla, a nombre y con poder de Manuel Hidalgo y Costilla, propietario de las haciendas de Santa Rosa, San Nicolás y Jaripeo, solicita al tribunal de testamentos y capellanías del obispado de Michoacán siete mil pesos para aplicarlos en beneficio de dichas propiedades.
Valladolid, 15 y 16 de junio de 1791.

[...](Ver Nota 1) para los peritos nombrados de oficio [.. .] (Ver Nota 2) del partido, que en fojas (?) exhibo y con solo el gravamen de diez y ocho mil pesos.

No presento el documento justificado del gravamen que llevo expuesto, porque habiéndoseme rematado estas fincas por su autoridad la Real Audiencia por febrero del año pasado de ochenta y siete en cantidad de dieciocho mil pesos no se me libró la real provisión de entrega y posesión de ellas hasta diciembre próximo pasado, y no es creíble que en el corto espacio que ha pasado de tres meses se hayan gravado a otra cantidad.

La [cantidad] en que se remataron no es argumento convincente de que el puro valor de las fincas sea sólo el de diez y ocho mil pesos, pues esto lo rodeó el acaso de no haberse proporcionado postores al tiempo de su remate, y los dos que hubo procedieron en el asunto sin noticia e instrucción de la calidad y extensión de las tierras, de cuyo remate se trataba. Como se prueba de haberse avaluado el año de sesenta y tres, en que se embargaron, a don Matías Ribas y Solar, en cantidad de veinticinco mil sólo la raíz y casco de ellas.

Y como desde esta fecha hasta la presente, en que han corrido veinte y ocho años, no se han vuelto a justipreciar (como estoy pronto a probar si fuere necesario) y el tiempo da a estas fincas notable aumento en el valor, no es extraño ni ajeno de fe que en el día resulten valiosas en más de cincuenta mil pesos.

Esto mismo persuaden los avalúos que tengo presentados; pues a más de que cada una de sus partidas demuestra la legalidad y arreglo con que se han hecho, la convence también el certificado del cura del partido, quien asegura que por el conocimiento que tiene de las fincas, y por noticia que ha adquirido de peritos, halla que el justo valor de las haciendas es el que se les dio por el avalúo.

A mayor abundamiento ofrezco la fianza del bachiller don Juan Ángel Díaz de Gamarra, vecino de la Villa de Zamora, de conocida conducta y notorias facultades; capaz por sí solo a caucionar dichos siete mil pesos, como es público y notorio, cuyo poder conferido al procurador don José María Campuzano, para poderlo obligar a dicha cantidad, en cuatro fojas con la debida solemnidad juro y presento.

Con esta atención, y en la de que los siete mil pesos que ahora pretendo son para invertirlos [...] (Ver Nota 3) las mismas fincas, poblándolas de muebles, abriendo nuevas labores, reparando los potreros y cercas que hay maltratados, y levantando otros nuevos; con cuyos beneficios no sólo se les da mayor valor en lo intrínseco en las fincas, sino que también quedan suficientemente caucionados dichos siete mil pesos, suplico a la justificada bondad de vuestra señoría ilustrísima se sirva acceder a mi solicitud protestando como protesto otorgar la correspondiente escritura de reconocimiento, con las cláusulas y condiciones de estilo, y presentarla en este tribunal con la nota de su registro.

En cuyos términos.

A vuestra señoría ilustrísima suplico se sirva proveer como pido, que en ello recibiré merced y gracia.

Bachiller Miguel Hidalgo y Costilla

En arcas de este tribunal existen con destino de imponerse los siete mil pesos de principal que se pretenden por el antecedente escrito y son pertenecientes cuatro mil a la capellanía que mandó fundar doña María Teresa Ruiz de la Ravia y hoy sirve el bachiller don Juan Bautista Ruiz de la Ravia; y los tres mil restantes a la que fundó don Francisco Gutiérrez de Soto y sirve el bachiller don José María Pérez Concha; y para que conste en cumplimiento de lo mandado en el decreto que antecede pongo esta razón que es fecha en Valladolid a quince de junio de mil setecientos noventa y un años.

Lorenzo Vásquez, notario oficial mayor.

En la ciudad de Valladolid a diez y seis días del mes de junio de mil setecientos noventa y un años, yo el notario, estando en la casa de la morada del bachiller don Juan Bautista Ruiz de la Ravia para hacerle saber el escrito y decreto que anteceden, se me informó por uno de sus domésticos haber salido, lo cual para que conste pongo por diligencia de que doy fe.

Lorenzo Vásquez, notario oficial mayor.

[Al margen:

Nota /

Para practicar esta diligencia hechos(s) tres viajes doy fe.]

En la ciudad de Valladolid a diez y seis días del mes de junio de mil setecientos noventa y un años, yo el notario, estando en la casa de la morada del bachiller don José María Pérez Concha y siendo presente esta persona que conozco le hice saber el decreto que antecede y entendido de su efecto dice lo oye y que por su parte consiente en que se concedan los tres mil pesos de la capellanía que sirve bajo los seguros que se proponen, por lo que renuncia del traslado y firmó, doy fe.

José María Pérez Concha

Juan Crisóstomo Sáenz, notario receptor.

En el mismo día yo el notario, en la casa de la morada del bachiller don Juan Bautista Ravia y siendo presente le hice saber el decreto que antecede y entendido de su efecto dijo lo oye y que respecto a haberse informado de personas de toda verdad y estar haber uniformemente asegurado que el fiador que se propone es suficiente para caucionar el principal que se pretende, y aun mucho más, por haber heredado un grueso patrimonio que lo más de él consiste en bienes raíces, consiente por su parte en la pretensión, por lo que renuncia el traslado; y firmó doy fe.

Bachiller Juan Bautista Ravia

Juan Crisóstomo Sáenz, notario receptor.

Los seguros con que el licenciado don Manuel de Hidalgo y Costilla, abogado de las reales audiencias de Nueva España, intenta caucionar los siete mil pesos que pretende de este tribunal en calidad de depósito irregular, y por tiempo de cinco años, se reducen a la hipoteca especial de las haciendas nombradas Santa Rosa, San Nicolás y Jaripeo, sitas en la jurisdicción de Irimbo, propias de dicho licenciado, valiosas en cantidad de cincuenta mil doscientos diez pesos y sin otro gravamen que el de diez y ocho mil pesos como todo consta de los documentos presentados.

Y aunque estas fincas se remataron al pretendiente, en febrero del año pasado de ochenta y siete, por su alteza la Real Audiencia de México, en cantidad de dieciocho mil pesos, por haber estado desiertas y desamparadas, no cabe duda en que abriendo en ellas las labores correspondientes, y poblándolas de ganado se pondrán valiosas en mucha mayor cantidad, aun cuando no se les haga mejora de consideración.

Por este motivo, y porque los siete mil pesos que ahora se pretenden son para invertirlos todos en aumento de las mismas fincas, en las mejoras que se le intentan hacer, con lo que ciertamente se aumentará notablemente su valor; a lo que se agrega, que el bachiller don Juan Ángel Díaz de Gamarra, propuesto de fiador, es de notoria hombría de bien y facultades, parece que con dichas cauciones quedarán suficientemente asegurados los expresados siete mil pesos que se pretenden.

En esta atención, y en la de que el licenciado Hidalgo es de notoria conducta, y hombría de bien, y su hermano el bachiller don Miguel Hidalgo, rector del Colegio de San Nicolás Obispo, no sólo goza de esta circunstancia, sino también de muchos bienes muebles en la hacienda de Corralejo, lo que le consta al que responde; dice el vicedefensor, se sirva vuestra ilustrísima diferir a su solicitud bajo la condición de que el citado rector se obligue con sus bienes en calidad de fiador, por su hermano, y que al efecto se les libre la correspondiente licencia para que a una con el fiador Gamarra otorguen la escritura de reconocimiento con la hipoteca especial de las citadas fincas, y obligación general de sus bienes, y que con la nota de su registro en los lugares donde corresponda la presente en este tribunal.

Si así es del superior agrado de vuestra señoría.

Valladolid y junio 16 de 1791.

Don Gabriel Gómez de la Puente.

Valladolid y junio 17 de 1791.

Vista la respuesta que antecede con los autos del asunto; hágase consulta de esta pretensión a su señoría ilustrísima para que en asunto de ella provea lo que sea de su superior agrado. Así el señor licenciado don Manuel Abad Queipo, juez de Testamentos y Capellanías de este obispado lo proveyó, mandó y firmó; doy fe.

Licenciado Abad

Ante mí, Dionisio García de Carrasquedo, notario público.

En 17 de junio de 91 se subió a secretaría la consulta que se manda en el antecedente decreto; doy fe.

Sáenz, notario receptor.

Ilustrísimo señor:

Por parte del licenciado don Manuel Hidalgo y Costilla, abogado de las reales audiencias de estos reinos, se ha hecho pretensión en este juzgado de Capellanías de vuestra señoría ilustrísima sobre que se le conceda la cantidad de siete mil pesos en depósito irregular con pensión de réditos y tiempo de cinco años, para cuyo seguro ofrece hipotecar (a más de la general de todos sus bienes presentes y futuros) las haciendas nombradas Santa Rosa, San Nicolás y Jaripeo que en jurisdicción de Irimbo goza por suyas propias, valiosas en lo raíz y casco de ellas, hasta la cantidad de cincuenta mil doscientos diez pesos, y solamente gravadas a diez y ocho mil pesos en que las compró con expresión de que en el corto tiempo de tres meses que hace entraron a poder de su parte no es creíble las haya gravado a otra alguna cantidad; y el dominio que a ellas tiene consta de los documentos presentados; a mayor abundamiento, ofrece por fiador al bachiller don Juan Ángel Díaz Gamarra, vecino de la Villa de Zamora, de conocida conducta y crecidas facultades; siendo de advertir que los siete mil pesos que se pretenden son precisamente para invertirse en las mencionadas fincas, poblarlas de muebles, abrir nuevas labores, reparar los potreros y cercas que hay maltratados y levantar otros de nuevo, con cuyos beneficios se les da mayor valor en lo intrínseco de ellas.

Para en el caso [de] que tenga efecto esta pretensión he consignado a ella cuatro mil pesos de la capellanía que mandó fundar doña María Teresa Ruiz de la Ravia y hoy sirve el bachiller don Juan Bautista Ravia, y tres mil de la que fundó don Francisco Gutiérrez de Soto que hoy sirve el bachiller don José María Pérez Concha, y corrido traslado con dichos capellanes, prestaron llanamente su consentimiento, y dada vista de todo al vicedefensor de este juzgado consintió también en la pretensión, pero con la calidad de que el bachiller don Miguel Hidalgo y Costilla, rector del Colegio de San Nicolás Obispo de esta ciudad, hermano del pretendiente, se obligue como fiador de éste, con todos los bienes muebles que posee en la hacienda de Corralejo cuya propiedad y cuantía es constante al mismo vicedefensor.

En esta atención la superioridad de vuestra señoría ilustrísima determinará en el asunto lo que en el acuerdo lo que sea de su mayor agrado.

Valladolid, junio 17 [de 17]91.

Ilustrísimo señor licenciado Manuel Abad Queipo

Ilustrísimo y reverendísimo señor maestro don fray Antonio de San Miguel.

Valladolid, junio 17 de 1791.

Respecto a que con las hipotecas y fianza que se proponen por parte del licenciado don Manuel Hidalgo y Costilla, con la general de sus bienes de ambos resultan bastantemente caucionados los siete mil pesos consignados a la pretensión que se relaciona en la antecedente consulta.

Concédansele a dicho pretendiente, librándose al efecto la necesaria licencia, y para ello devuélvase ésta a nuestro juzgado de Testamentos y Capellanías con este nuestro decreto, en cuya virtud se ejecute la concesión.

El ilustrísimo y reverendísimo señor maestro don fray Antonio de San Miguel, obispo de Michoacán del consejo de su majestad, etcétera, mi señor así lo decretó, mandó y firmó.

El obispo de Michoacán

[Rúbrica]

Ante mí, don José Aguilera, secretario.

Valladolid y junio 17 de 1791.

Visto el superior decreto que antecede de su señoría ilustrísima con los autos del asunto concédense al licenciado don Manuel Hidalgo y Costilla, como principal deudor y al bachiller don Juan Ángel Díaz Gamarra como su fiador los siete mil pesos de principal que por el primero se pretenden y son pertenecientes, cuatro mil a la capellanía que mandó fundar doña María Teresa Ruiz de la Ravia, y hoy sirve el bachiller don Juan Bautista Ruiz de la Ravia; y los tres mil restantes a la que fundó don Francisco Gutiérrez de Soto, y sirve el bachiller José María Pérez Concha; entendiéndose esta concesión por vía de depósito irregular con obligación de réditos de un cinco por ciento y tiempo de cinco años; bajo la obligación general de todos los bienes habidos y por haber, no sólo del principal deudor y fiador, sino también los del bachiller don Miguel Hidalgo y Costilla, rector del Colegio de San Nicolás Obispo de esta ciudad, quien como fiador, asimismo de su hermano el licenciado don Manuel Hidalgo Costilla, se ha de obligar con todos sus bienes, en los que se incluyen los muebles que posee en propiedad en la hacienda de Corralejo; hipotecándose especialmente por el principal deudor las haciendas nombradas Santa Rosa, San Nicolás y Jaripeo, que en jurisdicción de Irimbo goza por suyas propias.

Y para el otorgamiento de la correspondiente escritura, líbrese la licencia necesaria con las cláusulas acordadas, que son de derecho y estilo de este tribunal; y la especial, de que los siete mil pesos que ahora se conceden se han de invertir todos precisamente en el aumento y mejoras que se proponen hacer por el principal deudor en dichas haciendas, y por esto se ha de hacer constar en este tribunal dentro del término de un año, con certificación del cura juez eclesiástico del partido, que se ha de agregar a este expediente, para la debida constancia.

Así el señor licenciado don Manuel Abad Queipo, juez de Testamentos y Capellanías de este obispado de Michoacán, lo proveyó, mandó y firmó, doy fe.

Licenciado Abad

[Rúbrica]

Ante mí, Dionisio García de Carrasquedo, notario público.

En 17 de junio de 91 se libró la licencia que se manda en el antecedente decreto y se entregó con todos los documentos presentados al bachiller don Miguel Hidalgo, quien para que conste firma esta razón.

Bachiller Miguel Hidalgo y Costilla

El dominio y propiedad que el licenciado don Manuel Hidalgo y Costilla tiene a las haciendas de Santa Rosa y San Nicolás, y parte de la de Jaripeo, sitas en el partido de Tajimaroa, jurisdicción de Maravatío; consta de una real provisión de su alteza los señores presidente, regente y oidores de la Real Audiencia de esta Nueva España su fecha en México a trece de diciembre de mil setecientos noventa; por la que aparece el remate que le fue celebrado de ellas en diez y siete de febrero de mil setecientos ochenta y siete por cantidad de [...] (Ver Nota 4)

En el pueblo de San Mateo Irimbo a ocho días del mes de marzo de mil setecientos noventa y uno, ante mí el bachiller don José Vicente de Ochoa, comisario del santo tribunal de la fe, cura por su majestad, vicario in capite, y juez eclesiástico de este pueblo y su partido por el ilustrísimo y reverendísimo superior maestro don fray Antonio de San Miguel, obispo de Michoacán del consejo de su majestad, etcétera, mi señor, se presentó la petición siguiente.

El licenciado don Manuel Hidalgo y Costilla, abogado de la Real Audiencia de esta Nueva España y de presos del Santo Oficio de la Inquisición de estos reinos ante vuestra señoría como mejor proceda, digo: que según acreditan la real provisión y diligencias de posesión en su virtud practicadas soy dueño de las haciendas nombradas Santa Rosa, San Nicolás del Obraje y parte de [la de] Jaripeo, sitas en esta jurisdicción, lo que a mayor abundamiento le es a vuestra señoría notorio; como también que las expresadas fincas me ofrecen no pocas ventajas atendidas su extensión y fertilidad.

Por este motivo deseoso de habilitarla y proporcionarla su cultivo, ocurro a la justificación de su señoría para que nombrando los peritos, que sean de su satisfacción, y tuviere a bien, se sirva mandar que discernido y aceptado el cargo bajo el juramento acostumbrado, procedan a los avalúos de las indicadas fincas certificando vuestra señoría lo que le constare sobre la estimación que en su concepto gocen en el día; lo que hecho se me devuelva original para los efectos que me convengan.

Por tanto.

A vuestra señoría suplico así lo mande que en ello recibiré merced con justicia, juro, etcétera.

Licenciado Manuel Hidalgo y Costilla

[Al margen:

Auto de nombramiento.]

Y vista por mí la hube por presentada y admitida en cuanto ha lugar en derecho, y en su consecuencia debía nombrar y nombro por peritos avaluadores de las tierras mencionadas en la petición a don José María Dávalos, administrador de las haciendas de Pucuaro, y a don José Miguel Bravo, vecino de este pueblo, quienes juramentados en forma [han] aceptado y discernido el cargo procedan al avalúo de las citadas fincas.

Y por ante el notario así lo proveí, mandé y firmé.

Doy fe.

José Vicente de Ochoa Rafael Velázquez, notario nombrado.

[Al margen:

Citación y aceptación.]

En dicho pueblo, dicho día, mes y año en virtud del nombramiento que el presente señor juez hace en el auto que antecede a la persona de don José María Dávalos por perito avaluador de las fincas nombradas Santa Rosa, San Nicolás y Jaripeo, de esta jurisdicción, mandó su merced le citase; quien en el término de la citación que por carta implicatoria se le hizo, compareció en este juzgado, y habiéndosele hecho saber la petición y nombramiento de perito contenido en el antecedente auto, que aceptó y discernido el cargo le recibí juramento yo el presente juez que hizo por Dios nuestro señor y la señal de la santa cruz bajo el cual ofreció usar fiel y legalmente, sin dolo, fraude ni encubierta alguna, y dijo ser español de cuarenta años de edad y no tocarle las generales de la ley, lo que firmó conmigo por ante el presente notario.

Doy fe.

José Vicente de Ochoa Rafael Velázquez, notario nombrado.

José María Dávalos

[Al margen:

Citación y aceptación.]

En el citado pueblo dicho día, mes y año, en atención a lo proveído y nombramiento que el presente señor juez hizo en el auto que antecede para la práctica de estas diligencias y ejecución de avalúo en las citadas fincas de Santa Rosa, San Nicolás y Jaripeo en esta jurisdicción, mandó su merced que por carta implicatoria se cite a la persona de don José Miguel Bravo, vecino y labrador de esta jurisdicción, y dueño en ella del rancho nombrado Varramono, lo que habiéndose allí ejecutado en el término que se le asignó compareció en este juzgado, y dicho señor juez habiéndole hecho saber la petición y nombramiento respondió que aceptaba, y aceptó el cargo, en cuya virtud le recibió juramento que hizo en toda forma por Dios nuestro señor, y la señal de la santa cruz, por el cual prometió usar y ejercer bien, fiel y legalmente del oficio y cargo que se le da; conviniéndose y contradiciendo en cuanto sea justo con el compañero que para este efecto se le nombra sin dolo, ni fraude alguno; y dijo ser español vecino de este pueblo, de edad de cincuenta años, y no tocarle las generales de la ley.

Esto dio por su respuesta, que por ante el presente notario firmó conmigo.

Doy fe.

José Vicente de Ochoa Rafael Velásquez, notario nombrado.

José Miguel Bravo

[Al margen:

Auto de nombramiento.]

Luego in continente yo el presente juez en virtud de las respuestas dadas por los avaluadores, aceptando ambos el cargo, debía mandar y mandó que para que se procediera a la ejecución del avalúo se nombre tercero en discordia, y en atención a cedérseme como cede el nombramiento, nombro para el efecto a don Fernando Serrano, mayordomo de la hacienda de Jaripeo de la Condesa, perteneciente a Pucuaro, a quien se cite para que aceptando este cargo se proceda a la diligencia juramentado en forma, y por este auto así lo proveí, mandé y firmé por ante el presente notario.

Doy fe.

José Vicente de Ochoa Rafael Velázquez, notario nombrado.

Inmediatamente en virtud del auto que antecede por mí proveído se citó por carta implicatoria a don Fernando Serrano, mayordomo de la hacienda de Jaripeo de la Condesa, quien incontinentemente compareció ante mí en este juzgado, y habiéndosele hecho saber la petición y nombramiento de tercero en discordia, que se le hizo para las fincas nombradas Santa Rosa, San Nicolás y Jaripeo en esta jurisdicción, dijo: que aceptaba y aceptó el cargo en cuya atención le recibí juramento, que hizo en toda forma por Dios nuestro señor, y la señal de la santa cruz, ofreciendo por él usar y ejercer bien, fiel y legalmente del oficio y cargo que se le da mediando las discordias que entre los avaluadores se ofrezcan, y avaluando por sí dichas fincas hasta convenirlos sin dolo, ni fraude, y dijo ser español de edad de cuarenta y dos años, y no tocarle las generales de la ley, esto respondió, que firmó conmigo por ante el presente notario.

Doy fe.

José Vicente de Ochoa

Leonardo Serrano Rafael Velázquez, notario nombrado.

[Al margen:

Auto para principio del avalúo.]

En el citado pueblo a nueve días de dicho mes y año yo el presente juez en virtud de estar conforme los tres nombrados avaluadores para las citadas fincas, y aceptado todos de mancomún, y cada uno de por sí sus cargos; debía mandar y mandó pasen a las situaciones de las dichas fincas, y comiencen el avalúo de ellas, acompañados del mayordomo que las asiste Ramón Carranza, y concluido que ha sea se practiquen las diligencias que sean necesarias, según la petición, y por este auto así lo proveí, mandé y firmé por ante el presente notario.

Doy fe.

José Vicente de Ochoa

Rafael Velázquez, notario nombrado.

[Al margen:

Avalúo de la hacienda de Jaripeo.]

En la hacienda de Jaripeo a nueve días del mes de marzo de mil setecientos noventa y un años estando los avaluadores nombrados en dicha hacienda a efecto de avaluar sus tierras, casas y demás; el mayordomo Ramón Carranza puso presente la casa de dicha hacienda; que se compone de dos salas, una recámara, dos aposentos a la parte del norte, mirador con su barandal de madera, y bancos para asientos de lo mismo; todas estas piezas enladrilladas con sus terrados, y vigas buenas, y con siete puertas, y otras tantas ventanas todas de madera de ocote con sus goznes y cerraduras, tres alacenas embutidas en la pared, un aposento en que se guarda el jato [= hato] de la recua con su puerta y herraje correspondiente, una cocina, con una alacena, y su puerta con goznes, y llave, esta pieza, y la antecedente sólo están techadas de tajamanil.

La fábrica de toda ella consta de adobe, paredes dobles, ripiadas de mezcla de cal, y los cimientos de piedra, la que vista y reconocida por dichos peritos avaluadores la apreciaron en cantidad de quinientos y cincuenta pesos „00 550 p.

Ítem dicho mayordomo puso de manifiesto una era de campo redonda con pretiles altos de cal y canto de veinte y dos varas de diámetro, el suelo de ladrillo, la que dichos avaluadores apreciaron en cantidad de cien pesos „00 100 p.

Ítem dicho mayordomo puso [de] manifiesto las tierras de la hacienda, llevando a los avaluadores paraje por paraje, lindero por lindero, montes, aguajes y abrevaderos para crías de ganados mayores, y menores, las que vistas, y reconocidas, y héchose bien cargo de ellas, y según parece se componen de un sitio de ganado mayor, y dos de menor, y una labor en que caben doscientas cargas de sembradura de trigo con agua competente para su beneficio, todo lo cual junto valuaron de común acuerdo dichos peritos en cantidad de mil pesos y declararon ser éste su legítimo valor según su leal saber, y entender, y en fuerza de juramento que hecho tienen „ 20 000 p.

Ítem dicho mayordomo habiendo llevado a los referidos avaluadores por todos los círculos de dicha hacienda les puso de manifiesto una cerca de piedra con que está empotrada la citada labor, y ocupa de largo dos mil ochocientas y setenta varas, y héchose bien cargo de ellas, y registrádolas, expresaron ser su legítimo valor el de seiscientos cincuenta pesos „ 0 650 p.

[Al margen:

Avalúo de la hacienda de Santa Rosa.]

En la hacienda de Santa Rosa en diez de dicho mes y año, el citado mayordomo puso de manifiesto la casa de vivienda que se sitúa en esta dicha hacienda y se compone de una sala pequeña, dos aposentos, un portal, una cocina y un horno de pan cocer; todo fábricas de adobe, tejados de tajamanil, la que vista y reconocida apreciaron dichos peritos por estar muy maltratada en cantidad de sesenta pesos „000 60 p.

Ítem dicho mayordomo puso de manifiesto las tierras de que se compone la nominada hacienda de Santa Rosa y son las de un sitio de ganado mayor y otro de menor con proporción de siembras de maíz en dichos sitios, y cosa de ciento y cincuenta cargas de trigo, cuyas tierras después de haberlas andado, visto y reconocido dichos peritos valuadores apreciaron en la cantidad de doce mil y quinientos pesos „0 12 500 p.

Ítem en dicho, día, mes y año el expresado mayordomo puso de manifiesto las casas de piedra con que están formados los potreros que hay en ella, que componen la cantidad de tres mil y quinientas varas, las que por estar algo derrumbadas en algunas

partes expresaron ser su valor trescientos cincuenta pesos „0 350 p.

[Al margen:

Avalúo de la hacienda de San Nicolás.]

Ítem a los once días del citado mes y año, estando en la hacienda de San Nicolás del Obraje el referido mayordomo puso de manifiesto a los peritos valuadores las tierras, parajes, montes, aguajes, abrevaderos y linderos de dicha hacienda, haciéndose cargo bien de todo lo referido hallaron componerse de un sitio de ganado mayor en que se comprende una labor de trigo con cosa de cuarenta a cincuenta cargas de sembradura de trigo, y agua competente para sus riegos; e igualmente tierras para doce o catorce fanegas de maíz de temporal, las que vistas y reconocidas por dichos peritos avaluadores según las disposiciones en que están de poderse abrir nuevas labores apreciaron en cantidad de siete mil pesos „0 7 000 p.

Ítem en prosecución del avalúo referido el indicado mayordomo puso de manifiesto un potrero de cerca de piedra que coge desde donde estaba la casa de dicha hacienda hasta el camino real panochero, que viene de Tuxpan para Maravatío, que tiene cuatro mil y más varas, el que visto y reconocido por los mencionados peritos valuadores expresaron ser su legítimo precio el de quinientos pesos „00 500 p.

Ítem dicho mayordomo, llevando a los valuadores para el pueblo de Chupio de esta jurisdicción les manifestó una presa de cal y canto perteneciente a la expresada hacienda de San Nicolás alto de siete varas, tres de ancho, como cuarenta de largo, la que registraron dichos peritos a su satisfacción y según lo bien formado de ella apreciaron y valuaron en cantidad de ocho mil y quinientos pesos „8 500 p.

Suma 50 210 p.

[Al margen:

Conclusión del avalúo.]

En el pueblo de San Mateo Irimbo a doce días del mes de marzo de mil setecientos noventa y uno, habiendo los avaluadores concluido el avalúo de las citadas fincas con arreglo a la petición de la parte con que principian estas diligencias y no hallándose en dichas fincas otra cosa que hicieran, comparecieron ante mí, y en mi juzgado, los dos avaluadores don José María Dávalos y don José Miguel Bravo, el tercero en discordia don Leonardo Serrano y el mayordomo que asiste dichas fincas don Ramón Carranza, y todos de mancomún, y de por sí cada uno dijeron haber concluido el avalúo de las mencionadas fincas el día antes once del corriente y que importó el dicho avalúo de todas ellas como se ve por las partidas cincuenta mil doscientos diez pesos, en cuya virtud yo el presente juez, habiendo visto y reconocido las partidas y cantidad a que ascienden, nueva y distintamente hoy todos de mancomún, y a cada uno de por sí, los ratifiqué en el juramento que hecho tienen en toda forma, y en fuerza de él expresaron haber usado fielmente sin fraude, dolo ni encubierta alguna el cargo de peritos valuadores a que se los nombró, sin haber por ello habido entre ambos discordia considerable y que según su leal saber y entender de los tres, está hecho el avalúo en los términos que debe y precios que merecen las fincas.

En esta atención yo el referido presente juez sabiendo que los aquí nominados son (a más de sus juramentos) hombres veraces, fieles y legales, aprobaba y apruebo, y doy por buenos y bien hechos los expresados avalúos certificando en cuanto puedo, debo y el decreto me permite la certeza de ellos.

Por lo que arreglándome a la petición de la parte con que dan principio estas diligencias debía mandar y mando que concluidas se les devuelvan originales a la parte, como lo tiene pedido adjunta la real provisión que con su pedimento presentó, firmándose antes por los peritos valuadores, el tercero en discordia y el mayordomo, y por este auto así lo proveí, mandé y firmé por ante el presente notario, e hiriéronlo conmigo don José María Dávalos, don José Miguel Bravo, don Leonardo Serrano, y no el mayordomo de dichas fincas porque dijo no saber.

Doy fe.

José Vicente de Ochoa

Leonardo Serrano

Rafael Velásquez, notario nombrado.

José María Dávalos

José Miguel Bravo

[Al margen:

Entrega de las diligencias.]

En dicho pueblo, dicho día, mes y año yo el presente notario en virtud de lo mandado en el auto que antecede por el presente señor juez entregué a la parte estas diligencias originales en cinco fojas útiles, e igualmente la real provisión que le sirve de título, y porque conste pongo esta razón, que firmo.

Rafael Velázquez, notario nombrado.

Certifico yo el infrascrito cura en cuanto puedo, debo y el derecho me permite de conformidad con lo pedido por esta parte, que según el conocimiento que he tomado en tres años que ha que soy cura de este partido de las tierras de las haciendas San Nicolás del Obraje, Santa Rosa y Jaripeo el Chico, y lo que me han instruido personas inteligentes, hallo ser equivalentes estas fincas a la cantidad en que los peritos han cerrado el avalúo que es la de cincuenta mil doscientos diez pesos, y porque así conste doy la presente, que firmo en dicho pueblo en quince días del mes de marzo de mil setecientos noventa y un años.

José Vicente de Ochoa

[Fuente: UIA, Colección documental / I, 123.]

Notas:

1. Junio de 1791, Valladolid. Solicitud del préstamo, presentación de poderes, respuesta a la solicitud, se pide reconocimiento de avalúo de las haciendas, que consta en los archivos del obispado y presentación del avalúo.

2. Rotura de un pedazo de la hoja.

3. Rotura de un pedazo de la hoja.

4. Aquí se interrumpe el documento.

5. UIA: Universidad Iberoamericana.

Fuente:

Miguel Hidalgo y Costilla. Documentos de su vida 1750-1813. 4 Tomos. Investigación, recopilación, transcripción, edición y notas: Felipe I. Echenique March y Alberto Cue García. Instituto Nacional de Antropología e Historia. México, primera edición. 2009. Volumen I: 1750-1799. 662 pp.