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Siglo XVIII > 1780-1789 > 1789

Real orden por la que se prohíbe la fundación de mayorazgos que no alcancen 3,000 ducados de renta.
Aranjuez, 14 de mayo, 1789.

El Rey.

Sabed que para evitar los daños que causa al Estado el abandono de casas y tierras vinculadas y otras cuya enajenación está prohibida, he tomado la resolución que me ha parecido oportuna, encargando al mi Consejo me proponga radicalmente lo que se le ofreciere sobre éste y otros puntos.

Y teniendo presente que el origen principal de estos males dimana de la facilidad que ha habido de vincular toda clase de bienes perpetuamente, abusando de la permisión de las leyes, con otros perjuicios de mucha mayor consideración, como son los de fomentar la ociosidad y la soberbia de los vasallos poseedores de pequeños vínculos y patronatos, y de sus hijos y parientes y privar muchos brazos al ejército, marina, agricultura, comercio, artes y oficios, por real decreto que he dirigido al mi Consejo en 28 de abril próximo he resuelto que desde ahora en adelante no se puedan fundar mayorazgos, aunque sea por vía de agregación o de mejorar de tercio y quinto, o por los que no tengan herederos forzosos, ni prohibir perpetuamente la enajenación de bienes raíces o estables, por medios directos o indirectos, sin preceder licencia mía o de los reyes mis sucesores, la cual se concederá a consulta de la Cámara precediendo conocimiento de si el mayorazgo o mejora llega o excede como deberá ser de 3,000 ducados de renta; si la familia del fundador por su situación puede aspirar a esta distinción para emplearse en las carreras militar y política con utilidad del Estado, y si el todo o la mayor parte de los bienes consiste en raíces, lo que se deberá moderar, disponiendo que las dotaciones perpetuas se hagan y sitúen principalmente sobre efectos de villa, acciones de banco u otros semejantes, de modo que quede libre la circulación de los bienes estables para evitar su pérdida o determinación, y sólo se permita lo contrario en alguna parte muy necesaria o de mucha utilidad pública, declarando como declaro, nulas, y de ningún valor ni efecto las vinculaciones, mejoras y prohibiciones de enajenar que en adelante se hicieren sin real facultad y con derecho a los parientes inmediatos del fundador o testador para reclamarlas y suceder libremente, sin que por esto sea mi ánimo prohibir dichas mejoras de tercio y quinto, con tal que sea sin vinculación perpetua, mientras no concurra licencia mía, a cuyo fin derogo todas las leyes y costumbres en contrario.

Publicada en el Consejo ésta mi real resolución, acordó su cumplimiento y para ello expedir ésta mi cédula, por la cual os mando a todos y a cada uno de vos, en vuestros lugares, distritos y jurisdicciones, veáis la citada mi real resolución y la guardéis, cumpláis y ejecutéis sin contravenirla, ni permitir su contravención en manera alguna: que así es mi voluntad.

AGI. Indiferente general. leg. 1609. Publicada por Konetzke (vol. III, pp. 612-643) y por Solano (doc. 107, pp. 378-380).

Fuente:

Francisco de Solano. Cedulario de tierras. Compilación. Legislación agraria colonial (1497-1820). Instituto de Investigaciones Jurídicas. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición: 1984. Segunda edición: 1991. México.

http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/libro.htm?l=387