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Siglo XVIII > 1780-1789 > 1787

Relación de méritos del doctor José Joaquín Hidalgo, hermano de Miguel Hidalgo y Costilla.
Valladolid, 8 de noviembre de 1787.

El doctor don José Joaquín Hidalgo, hijo legítimo y de legítimo matrimonio de don Cristóbal Hidalgo y Costilla y de doña Ana María Gallaga, cristianos viejos, y de notoria limpieza de sangre, hace presente a vuestra señoría los ejercicios de su carrera literaria y administración.

Primeramente de colegial en el Real y Primitivo Colegio de San Nicolás Obispo de esta ciudad de Valladolid comenzó a estudiar gramática, la que finalizó en dos años, teniendo en el primero la primera pública oposición a mínimos y menores, y en el segundo la mejor a toda gramática y retórica de memoria e inteligencia, a que añadió construidas las doce oraciones selectas de Cicerón, todas las elegías que sobre las lágrimas de San Pedro que escribió el padre Sidronio, un libro de Ovidio, y dos de la Eneida de Virgilio; cuyas funciones desempeñó a satisfacción del concurso.

Siguió luego estudiando artes, en cuyo tiempo a más de los ejercicios de argüir y sustentar conferencias, dio de memoria todas las partes de su curso luego que acababan de exhibirse, y lo dio igualmente todo el mismo día que acabó de escribirlo su maestro oponiéndose después a él públicamente.

Fue nombrado por su maestro presidente de las academias de su clase.

En el segundo año, en que por constitución de su colegio debía examinarse a sola física, se examinó a todo el curso de memoria e inteligencia saliendo aprobado en grado superlativo.

Sustentó un acto de lógica y otro de todo su curso, así moderno como peripatético, en el que también defendió el que escribió el padre maestro Villalba; por lo que lo distinguió su maestro con el primer lugar ín recto entre sesenta y dos jóvenes que acabaron su curso; con la circunstancia de que otros cuatro que fueron sus con-primeros lugares habían estudiado un año de filosofía con los padres ex jesuítas, y aun habían estado asignados para actuantes de lógica.

Últimamente rifó el grado público en la Real Universidad de México.

Graduado de bachiller en artes sin limitación para ninguna facultad volvió a su colegio a cursar teología.

En el año de primiarista, en que sólo estaba obligado a examinarse a una materia de teología, se examinó a tres íntegras por el padre maestro Gonet.

Tuvo igualmente sus respectivos exámenes de secundiarista y terciarista, saliendo en todos aprobado en grado superlativo.

Tuvo acto menor cuando comenzaba el tercer curso.

Concluida su teología y recibido el grado de bachiller en ella siguió por orden de su rector estudiando la obra de Gonet en compañía de otros concursantes suyos para elegir después entre ellos quién habría de defenderla en el ingreso del ilustrísimo señor Hoyos, y fue hallado en igual aptitud con el que la defendió por lo que la sorteó con él.

Regenteó muchos años el paso de los gramáticos. Fue mucho tiempo, aun de cursante, presidente de academias y sinodal de filosofía. Fue presidente de academias y sinodal de teología.

Fue sustituto de las cátedras de latinidad, de las de filosofía y teología.

Leyó a una beca de oposición, en la que tuvo segundo lugar, y algunos votos para el primero.

De secundiarista teólogo hizo oposición a una cátedra de filosofía.

Se opuso después a tres cátedras de la misma facultad, obteniendo en la segunda tercer lugar, y en la última la cátedra con todos los votos de los señores capitulares.

No había cumplido aún un año de pasante cuando obtuvo en propiedad la cátedra de mínimos y menores de este colegio.

Fue luego promovido a la de medianos, mayores y retórica que sirvió tres años y medio.

Pasó después a leer cursos de artes, el que comenzó con la oración latina acostumbrada.

Escribió en él las dos filosofías, peripatética y moderna.

Durante el tiempo de su lectura argüyó en cuantos actos de la misma facultad se defendieron en el Real Colegio Seminario. Presidió catorce actos, doce en el general de su colegio, y dos en la Real Universidad de México.

Concluido su curso siguió en su colegio con la cátedra de moral.

Pasó después de rector al Real Colegio Clerical de San Francisco Xavier cuyo empleo sirvió dos años con las cátedras de moral y ritos.

Dio en este tiempo varias tandas de ejercicios predicando por mañana y tarde, y celando que los ejercitantes guardasen en todo la distribución.

Poco después de ordenado de presbítero sacó licencias de confesar, las que se le dieron generales para hombres y mujeres, y las ha ejercitado con frecuencia, especialmente en el tiempo del cumplimiento de iglesia, en que ha ayudado a los párrocos todos los años, sin estipendio ninguno. Igualmente ha ejercitado las licencias de predicar que tuvo desde diácono dando dos veces los ejercicios de San Ignacio en el Colegio de Santa Rosa, y otros dos en el beaterío de Carmelitas de esta ciudad, y predicó otras muchas pláticas y sermones así morales como panegíricos, entre los cuales ha predicado cinco en esta santa iglesia catedral y otro en la colegiata de nuestra Señora de Guadalupe en una de sus festividades.

Se graduó de doctor en teología, teniendo las funciones previas.

En la del examen para la licenciatura le faltó sólo un sufragio de cuarenta y un vocales que le asistieron.

Ha sido examinador sinodal de confesores y ordenados, nombrado por el muy ilustre venerable señor deán y cabildo sede vacante.

Antes de esto había hecho una oposición a curatos en que salió aprobado en grado superlativo.

Ha sustituido el curato del sagrario de esta santa iglesia catedral.

Por septiembre de ochenta y cuatro aun sin haber pretendido lo promovieron los señores gobernadores al curato y juzgado eclesiástico de la Villa de San Miguel el Grande, cuyos empleos sirvió juntamente con el de superintendente del hospital de San Rafael de la misma Villa, y las vicarías del convento de religiosas de la Purísima Concepción, del Colegio de Niñas de Santa Ana y del beaterío de Santo Domingo, por espacio de un año y cerca de tres meses.

En todo este tiempo explicaba (como era de su obligación) la doctrina cristiana inter missarum solemnia.

Y para que los naturales ignorantes de nuestro idioma no carecieran de la divina palabra se valía de un maestro otomí que se las explicaba en su idioma nativo en la iglesia de San Rafael. Asimismo, pagaba a otros naturales instruidos en la doctrina cristiana para que en todo el tiempo del cumplimiento de iglesia la enseñasen públicamente a los otomíes en el cementerio.

En el citado curato se portó siempre con el mayor desinterés, no sólo remitiendo sus derechos en muchísimos bautismos y entierros de pobres; sino gastando muchas veces de su propio peculio, principalmente en las necesidades que advirtió en el Colegio de Señora Santa Ana y beaterío de Santo Domingo, y en una escuela pública que costeó en el barrio de Guadiana todo el tiempo que vivió en aquella Villa para que se instruyesen los pobres que por la distancia no podían ocurrir a la escuela del oratorio.

Fue siempre muy asistente al despacho de aquel juzgado eclesiástico y a la conferencia semanaria de moral y liturgia, que tuvo con el mayor esmero desde que recibió hasta que entregó el curato.

Fue presidente de la mesa de sinodales de dicha Villa.

Procuró beneficiarla en cuanto pudo y mantener en paz a su vecindario.

En el año de ochenta y cinco hizo oposición a la canonjía lectoral de la santa iglesia catedral de Valladolid, y poco después a los curatos y sacristías vacantes, en cuyo concurso lo promovió su ilustrísimo prelado a la propiedad del curato y juzgado eclesiástico de Tiríndaro, que ha servido más de un año y medio, explicando (como debe) la doctrina cristiana, empeñándose en que no falten las escuelas en los pueblos de su partido, y en que asistan a ellas los naturales a instruirse en los rudimentos de nuestra santa religión, y procurando cumplir en todo con las obligaciones de su ministerio.

Es finalmente opositor a los presentes beneficios vacantes.

Estos son señor los ejercicios del suplicante, los que sólo podrán tener título de méritos en la benigna aceptación de vuestra señoría.

Doctor José Joaquín Hidalgo

[Rúbrica]

Doy fe de estar comprobados los méritos contenidos en esta relación.

Valladolid, noviembre 8 de 1787.

Aguilera [rúbrica], juez.

[Fuente: UIA, Colección documental / I, 24.]

Notas:

1. 8 de noviembre de 1787, Valladolid.

2. UIA: Universidad Iberoamericana.

Fuente:

Miguel Hidalgo y Costilla. Documentos de su vida 1750-1813. 4 Tomos. Investigación, recopilación, transcripción, edición y notas: Felipe I. Echenique March y Alberto Cue García. Instituto Nacional de Antropología e Historia. México, primera edición. 2009. Volumen I: 1750-1799. 662 pp.