Buscar en  
  Página principal

  Conquista

  Independencia

  Revolución

  Siglo XXI

  Siglo XX

  Siglo XIX

  Siglo XVIII

      1790-1799

      1780-1789

      1770-1779

          1779

          1778

          1777

          1776

          1775

          1774

          1773

          1771

          1770

      1760-1769

      1750-1759

      1740-1749

      1730-1739

      1720-1729

      1710-1719

      1700-1709

  Siglo XVII

  Siglo XVI

  Siglo XV

Siglo XVIII > 1770-1779 > 1777

Cédula de Carlos III (en ella inserta otra de 21 de enero de 1776).
31 de enero de 1777

El Rey

Mis virreyes del Perú y Nuevo Reino de Granada, presidentes y fiscales de mis Reales Audiencias, oficiales de mi Real Hacienda del distrito de ambos virreinatos, y demás jueces o tribunales de ellos, a quienes corresponda. En veintiuno de febrero del año próximo pasado se expidió por la secretaría de mi Consejo de las Indias respectiva a las provincias de Nueva España, la real cédula del tenor siguiente:

"El Rey.

Por cuanto con fecha de doce de diciembre del año de mil seiscientos ochenta y seis se expidió la real cédula del tenor siguiente:

El Rey.

Con la Monclova, pariente, Comendador de la Zarza, de la Orden de Alcántara, de mi Consejo de Guerra y Junta de Guerra de Indias, mi virrey, gobernador y capitán general de las provincias de la Nueva España, y presidentes de mi Audiencia Real de México, o a la persona o personas a cuyo cargo fuere su gobierno.

En cartas que me escribió don Fernando López de Ursino y Orbaneja, oidor de mi Audiencia Real de la ciudad de Guadalajara, en veintisiete de julio del año de mil seiscientos ochenta y cuatro y catorce de marzo del de mil seiscientos ochenta y cinco, dio cuenta de los oficios vendibles y renunciables que se han beneficiado en aquel distrito en el discurso de dos años mediante el fomento que para ello dio don Alfonso de Cevallos Villagutierre, presidente de la dicha Audiencia, y diligencias que él aplicó, los cuales habían estado vacantes mucho tiempo por causa de los excesivos costos y derechos que tenían las partes, y particularmente los de regidores, pues no excediendo su valor de cuatrocientos pesos, era de mayor cantidad la costa hasta la confirmación, y para remedio de lo referido propuso sería conveniente por lo que mira a dichos oficios de regidores, que los despachos para servirlos se diesen por el presidente-gobernador de aquel reino, sirviendo las partes con una corta cantidad por ciento de lo que monta el oficio, y que el fiscal de dicha Audiencia o los oficiales de mi Real Hacienda pidan las confirmaciones, sirviendo asimismo con otra corta cantidad por ciento, y pagando las conducciones, por cuyo medio no estarían vacos tanto tiempo dichos oficios, y lo que se gasta en costos y derechos cedería en utilidad de mi Real Hacienda, y se remitiría por cuenta aparte lo que produjesen estos oficios.

Y visto en mi Consejo de las Indias, con los testimonios que remitió con las cartas citadas y lo que sobre todo dijo el fiscal de él, ha parecido deciros que por despacho de este día he mandado a don Luis Martínez Hidalgo, fiscal de la Audiencia de Guadalajara, que siempre que se beneficiare en el distrito de ella cualesquier de los oficios vendibles y renunciables, y los de regidores, cuyo precio no excediere de mil pesos, haya de estar a su cargo sacar de vos y de vuestros sucesores los despachos necesarios para que las partes puedan entrar a servirlos, como también pedir en el dicho mi Consejo las confirmaciones de ellos dentro del término ordinario; y así os mando que, luego que el dicho mi fiscal os pidiere deis cualesquier despachos para lo referido, lo ejecutéis con toda puntualidad; pues logrando esta conveniencia y menos gasto las personas que hubieren de entrar a beneficiarlos, se conseguirá que no estén vacos tanto tiempo como se ha experimentado por lo pasado, que así conviene a mi servicio.

Fecha en Madrid, a doce de diciembre de mil seiscientos ochenta y seis.

Yo el Rey.

Por mandado del Rey nuestro señor, don Antonio Ortiz de Otálora.

Después, con motivo de haber solicitado el fiscal de mi Real Audiencia de Guadalajara, en la provincia de Nueva Galicia, la confirmación de un oficio de regidor y depositario general de la villa de Aguas Calientes y sus agregados en virtud de lo dispuesto en la preinserta real cédula, tuve por bien mandar pedir varios informes acerca de si convendría o no el que ésta subsistiese, respecto de que parecían haber cesado ya los motivos de equidad que entonces hubo para su expedición; si se seguía a las partes algún gravamen de acudir, como lo hacían, al gobierno de México en consecuencia de lo dispuesto en la propia real cédula, a sacar sus respectivos títulos; cuál era éste, y los medios que podría haber de evitarle: y en vista de los citados informes, y de lo que en inteligencia de todo informó últimamente la Contaduría General del nominado mi Consejo de las Indias y expuso mi fiscal, a fin de que los vecinos honrados no se retraigan de hacer posturas a los oficios de república por los excesivos gastos que se les originan en las diligencias previas a ellas, y la precisión de haber de acudir a otras partes a sacar sus títulos, y evitar ci que los que aspiran a estos empleos, por lo muy costoso que les es el obtenerlos, hagan a ellos unas posturas muy bajas con perjuicio de mi Real Hacienda, procurando ocultar sus verdaderos valores para resarcir con lo reducido del precio de los mismos oficios lo subido de los costos que tienen que hacer hasta entrar en su posesión, he resuelto, a consulta del propio mi Consejo de cuatro de noviembre del año de mil setecientos setenta y uno, dar amplia y absoluta facultad (como por esta mi real cédula doy) a todos los presidentes de mis Audiencias de los reinos del Perú y Nueva España, y Nuevo Reino de Granada, para que cada uno en su respectivi jurisdicción, precedidos los avalúos, pregones y demás diligencias judiciales aprobación.

Por tanto, por la presente mi real cédula, derogando como derogo en la parte que queda sin efecto, la preinserta orden, mando a mis virreyes del Perú, Nueva España y Nuevo Reino de Granada, a los presidentes de las audiencias y gobernadores de los mismos distritos, y a los fiscales de ellas, a los jueces de almoneda de los oficios vendibles y renunciables, a los oficiales de mi Real Hacienda y a los demás ministros y justicias, que cada uno, en la parte que respectivamente les tocare, guarden, cumplan y ejecuten y hagan guardar, cumplir y ejecutar la expresada mi real resolución y declaraciones puntual y efectivamente, según y en la forma que va referido, y que así del recibo de esta mi real cédula, coma de haberse puesto desde luego en práctica lo dispuesto en ella, y formándose los correspondientes aranceles, den cuenta oportunamente al nominado mi Consejo por mano de mi infrascrito Secretario para hallarme enterado de ello, por ser así mi voluntad; y que de la presente se tome razón en la mencionada Contaduría General, y en las demás oficinas y parajes que en cada provincia o departamento corresponda.

Fecha en El Pardo, a veintiuno de febrero de mil setecientos setenta y seis.

Yo el Rey.

Por mandado del Rey nuestro señor, don Pedro García Mayoral".

Posteriormente se vieron en el enunciado mi Consejo una carta de dos de agosto de mil setecientos sesenta y ocho, y otra de enero de mil setecientos setenta y cinco, con los ministros de la Audiencia de Charcas que en los dos respectivos tiempos hacían de fiscales en vacante de este empleo, remitieron varios testimonios de remates de oficios, a fin de que se expidiesen sus reales confirmaciones en consecuencia de lo mandado por real cédula de catorce de noviembre de mil setecientos uno sobre que hubiesen de solicitar los fiscales las de los oficios vendibles de aquel distrito cuyo remate no llegase a tres mil pesos, en cuyo asunto se expidieron otras cédulas en cinco de marzo de mil setecientos cincuenta y ocho, y catorce de diciembre de mil setecientos cincuenta y nueve.

Asimismo, se ha tenido presente que por real cédula de siete de diciembre de mil setecientos sesenta se concedió facultad a mi virrey del Nuevo Reino de Granada para que pudiese despachar, sin la calidad de que se hubiese de ocurrir por mi real confirmación, los títulos de todos aquellos oficios cuyo valor no excediese de dos mil pesos en su remate.

Y visto todo nuevamente en el enunciado mi Consejo, con lo que informó la Contaduría y dijo mi fiscal, he resuelto tenga cumplido efecto en el distrito de esos dos virreinatos lo dispuesto en la inserta cédula de veintiuno de febrero del año próximo pasado, expedida por la Secretaría de Nueva España, sin embargo de cualesquiera que hubiese en contrario; y, en su consecuencia, os mando que, cada uno en la parte que os toca, os arregléis puntualmente a ella para su debida observancia y cumplimiento; y de este despacho se tomará razón por la enunciada Contaduría General del referido mi Consejo.

Fecho en El Pardo, a treinta y uno de enero de mil setecientos setenta y siete.

Yo el Rey.

Por mandado del Rey nuestro señor, don Pedro García Mayoral.

Tomóse razón en la Contaduría General de las Indias.

Madrid, cinco de febrero de mil setecientos setenta y siete.

Don Tomás Ortiz de Landázuri.

Fuente: Gisela Morazzani de Pérez Enciso. La Intendencia en España y en América. Universidad Central de Venezuela, Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico, Caracas, 1966, pp. 410-414.