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Siglo XVIII > 1750-1759 > 1754

Real instrucción ordenando nuevas disposiciones sobre mercedes, ventas y composiciones de bienes realengos, sitios y baldíos.
El Escorial, 15 de octubre, 1754.

El Rey.

Habiendo manifestado la experiencia los perjuicios que causa a mis vasallos de los reinos de las Indias la providencia que se dio por real cédula de 24 de noviembre de 1735 [ Vid. doc. 200] sobre los que entrasen en los bienes realengos de aquellos dominios, acudiesen precisamente a mi real persona a impetrar su confirmación en el término que se les asignó, bajo la pena de perdimiento si no lo hicieren, por lo cual muchas personas dejan de aprovecharse de este beneficio, por no poder costear el recurso de esta Corte para impetrarla, siendo de poca entidad o de pequeños sitios, o de sólo algunas caballerías, las que han compuesto o comprado.

Y los que acuden, por ser de mayor consideración sus compras es a gran costa por los testimonios que para ello tienen que presentar, remisión de caudales, nombramientos de agentes y otros gastos indispensables que exceden regularmente en mucha parte al costo principal que han hecho en la compra o composición de los mismos realengos ante subdelegados, a que es consiguiente hallarse sin cultura muchos sitios y tierras que abastecerían con su labor y cría de ganados las provincias inmediatas.

Y el que otras personas se mantenga en terrenos usurpados, por defecto de título sin darles sobre la cultura toda la labor correspondiente, por temor de ser denunciados y procesados por ello, de que igualmente resulta perjuicio a mi real hacienda, así en carecer del producto de sus ventas, como del que por consiguiente dimana al común y al estado de la labranza.

He resuelto que en las mercedes, ventas y composiciones de realengos, sitios y baldíos hechos al presente, y que se hicieren en adelante, se observe y practique precisamente lo contenido en esta instrucción:

[Personas que deben conocer y practicar la venta de tierras y baldíos del rey en Indias]

1. Que desde la fecha de ésta mi real resolución en adelante, quede privativamente al cargo de los virreyes y presidentes de mis Reales Audiencias de aquellos reinos, la facultad de nombrar ministros subdelegados que deben ejercer y practicar la venta y composición de las tierras y baldíos los que me pertenecen en dichos dominios, expidiéndoles el nombramiento o título respectivo, con copia auténtica de esta instrucción, con la precisa calidad de que los expresados virreyes y presidentes, den puntual aviso a mis secretaría de Estado y del despacho universal de las Indias, de los ministros en quienes sub-deleguen respectivamente en sus distritos y parajes que ha sido costumbre lo hay, o pareciere preciso establecer de nuevo para su aprobación, debiendo continuar los que al presente ejercen la citada comisión, bien entendido que éstos y los que en adelante nombrasen los enunciados virreyes y presidentes puedan subdelegar su comisión en otros para las partes y provincias distantes de las de sus residencias, como antes se ejecutaba, quedando en virtud de esta providencia de mi Consejo de las Indias y sus ministros inhibidos de la dirección y manejo de este ramo de real hacienda.

[Orden que se ha de observar en estos juicios para no agravar a los indios]

2. Que los jueces y ministros en quienes se subdelegue la jurisdicción para la venta y composición de los realengos, procederán con suavidad, templanza y moderación con procesos verbales y no judiciales en las que poseyeren los indios, y en las demás que hubieren menester, en particular para sus labores, la labranza y crianza de ganados, pues por lo tocante a las de comunidad y las que están concedidas a sus pueblos para pastos y ejidos, no se ha de hacer novedad, manteniéndoles en la posesión de ellos y reintegrándoles en las que se les hubieren usurpado, concediéndoles mayor extensión en ellas, según la exigencia de la población, no usando tampoco el rigor con los que ya poseyeren los españoles y gentes de otras castas, teniendo presente para unas y otras lo dispuesto por las leyes 14 (Ver Nota 1), 15 (Ver Nota 2), 17 (Ver Nota 3), 18 (Ver Nota 4), 19 (Ver Nota 5) título 12, libro IV de la Recopilación de Indias.

3. Que recibida que sea por cada uno de los subdelegados principales que ahora son y en adelante se nombraren en cada provincia, esta instrucción y el nombramiento que en la forma referida en el capítulo primero se les ha de ex-pedir, libren por su parte órdenes generales, a las justicias de las cabeceras y lugares principales que se practica con otras órdenes generales que expiden los virreyes, presidentes y audiencias en los negocios de mi servicio, para que todas y cualesquiera personas que poseyeren realengos, estando o no poblados, cultivados o labrados desde el año de 1700 hasta el día de la notoriedad y publicación de dicha orden, acudan a manifestar ante el mismo subdelegado por sí mismos o por medio de sus correspondientes apoderados, los títulos y despachos, en cuya virtud lo poseen, señalando para esta exhibición el término competente y proporcionando según distancias; con apercibimiento de que serán despojados y lanzados de las tales tierras, y se hará merced de ellas a otros si, en el término que se les asignase, dejaren de acudir sin justa y legítima causa, a la manifestación de sus títulos.

4. Que constando por los títulos e instrumentos que así se presentaren, o por otro cualquier medio legal, estar en posesión de los tales realengos, en virtud de venta o composición hecha por los subdelegados que han sido de esta comisión antes del citado año de 1700, aunque no estén confirmadas por mi real persona, ni por los virreyes y presidentes, les dejen en libre y quieta posesión de ellas sin causarles la menor molestia, ni llevarles derechos algunos por estas diligencias, en conformidad de la ley 18, título IV de la Recopilación de Indias, (Ver Nota 6) haciendo notas en los tales títulos que manifestaren haber cumplido con esta obligación, para que en adelante no puedan ser turbados, emplazados ni denunciados en ellos, ni en sus sucesores, en los tales realengos.

Y no teniendo títulos les deberá bastar con la justificación que hicieren de aquella justa posesión como título de justa prescripción, en inteligencia de que si no tuvieren cultivados o labrados los tales realengos, se les deba aplicar el término de tres meses que prescribe la ley 11 del citado título y libro, (Ver Nota 7) o el que parezca competente para que lo hagan con apercibimiento, que de lo contrario se hará merced de ellos a los que denunciaren, con la misma obligación de cultivarlos.

[Diligencias que deben practicar los que tengan títulos posteriores a 1700 que no estén confirmados]

5. Que los poseedores de tierras vendidas o compuestas por los respectivos subdelegados desde el citado año de 1700 hasta el presente, no puedan tampoco ser molestados, inquietados, ni denunciados, ahora ni en tiempo alguno, constando tenerlas confirmadas por mi real persona o por los virreyes o presidentes de las audiencias de los respectivos distritos en el tiempo en que usaron de esta facultad.

Pero los que las poseyeren sin esta precisa calidad, deberán acudir a impetrar la confirmación de ellas ante las Audiencias de sus distritos y demás ministros a quienes se comete esta facultad por esta nueva instrucción: los cuales, en vista del proceso que se hubiere formado por los subdelegados en orden de la medida y avalúo de tales tierras y del título que se les hubiere despachado, examinarán si la venta o composición está hecha sin fraude ni colusión y en precios proporcionados y equitativos, con vista y audiencia de los fiscales, para que con atención a todo y constando haber entrado en cajas reales el precio de la venta y composición, y derecho de medida y anata respectivo, y haciendo de nuevo aquel servicio pecuniario que parezca correspondiente, les despachen en mi real nombre la confirmación de sus títulos, con las cuales quedará legítimamente en la posesión y dominio de las tales tierras, aguas y baldíos, sin poder en tiempo alguno ser sobre ello inquietados los poseedores, ni sus sucesores universales y particulares.

6. Que si por los procesos que se deben haber formado para las ventas y composiciones no confirmadas desde el ario de 1700, constase no haber medido ni apreciado los tales realengos, como se tiene entendido, ha sucedido en algunas provincias, se suspenda el despachar su confirmación, hasta tanto que esto se ejecute y según el más valor que resultare por las medidas y avalúos deberá regularse el servicio pecuniario que ha de preceder a la confirmación.

7. Que igualmente se ha de contener en las órdenes generales, que como va dicho, se han de librar por los subdelegados a las justicias de las cabeceras y partidos de sus distritos, la cláusula de que las personas que hubieren excedido los límites de lo comprado o compuesto, agregándose introduciéndose en más terreno de lo concedido, estén o no confirmadas las posesiones principales, acudan precisamente ante ellos a su composición para que del exceso, precediendo medida y avalúo, se les despache título y confirmación con apercibimiento que se adjudicarán los terrenos así ocupados en una moderada cantidad a los que las denunciaren, y que igualmente se adjudicarán al real patrimonio para venderlos a otros terceros, aunque estén labrados, plantados o con fábricas, los realengos ocupados sin títulos, si pasado el término que se les asignare no acudieren a manifestarlos y tratar de su composición y confirmación los intrusos poseedores, lo que se ha de cumplir y ejecutar sin excepción de persona ni comunidades de cualquier estado y calidad que sean.

[Recompensa de los denunciadores]

8. Que a los que denunciaren tierras, suelos, sitios, aguas, baldíos y yermos, se les dará recompensa correspondiente y admitirá a moderada composición de aquellos que denunciaren ocupados, sin justo título, que esto se incluirá también en el bando que los subdelegados que se nombraren deben hacer publicar en sus respectivos distritos.

[Por quién y cómo se han de despachar las confirmaciones]

9. Que por las audiencias respectivas se despachen por provincias y en mi real nombre las confirmaciones, con precedente visita fiscal a ellas, como va expresado, sin más gasto judicial de las partes que el de los derechos de la tal provisión, según arancel, a cuyo fin recogerán de los subdelegados de sus distritos los autos que hubieren hecho sobre la venta o composición de que se pidiere la confirmación.

Con las cuales y según el valor en que se hubieren regulado los terrenos y con atención al beneficio que he tenido por bien dispensar a aquellos mis vasallos, relevándoles de los costos de acudir a mi real persona por las confirmaciones, podrán arbitrar el servicio pecuniario que deben hacer por esta nueva merced.

[De lo que han de hacer los subdelegados para evitar costos y dilaciones]

10. Que a fin de evitar costas y dilaciones en la expedición de estos negocios, como sucedería si después de despachados los títulos por los subdelegados acordasen las audiencias nuevas diligencias de medidas y avalúos u otras, deben los subdelegados remitir en consulta a las audiencias respectivas los autos originales que sobre cada negocio se hubieren hecho y estimaren concluirlo y en estado de despachar los títulos: para que vistos por ellas con audiencia de sus fiscales, se los devuelvan, o bien para que expidan los títulos por no ofrecerse reparo, o para evacuar las diligencias que se les previnieren y facilitar de esta forma la breve expedición de las reales confirmaciones, sin la duplicación de nuevo título.

11. Que las mismas audiencias conozcan en grado de apelación de las de-terminaciones y sentencias que dieren los subdelegados, en los que acerca de la venta o composición de realengos sus denunciaciones, medidas y transacciones se origine algún pleito, con cuya providencia se evitará también a aquellos vasallos el costoso recurso al Consejo y el que algunos por no poder hacerlo abandonar su justicia.

12. Que en las provincias distantes de las audiencias o en que haya mar de por medio, como Caracas, La Habana, Cartagena, Buenos Aires, Panamá, Yucatán, Cumaná, Margarita, Puerto Rico y otras de iguales circunstancias, se despachen las confirmaciones por sus gobernadores, con acuerdo de los oficiales reales y del teniente general letrado en donde le hubiere, y que los mismos ministros determinen igualmente las apelaciones que se interpusieren del subdelegado que estuviere nombrado o se nombrare en cada una de las expresadas provincias e islas, sin acudir a la Real Audiencia o Chancillería de su distrito, sino en caso de no estar conformes las dos sentencias, y esto de oficio y por vía de consulta, para evitar los costos de los recursos por apelación, y en donde hubiere dos oficiales reales existentes, hará el más moderno oficio de defensor de la Real Audiencia en estas causas, y el más antiguo el de conjuez con el gobernador, asesorándose cuando no hay auditor o teniente de gobernador, y sea de derecho la duda, con cualquiera letrado de dentro o fuera del distrito.

Y en donde hubiere solamente oficial real, se nombrará por defensor de la real hacienda a cualquier persona inteligente del vecindario, siendo igualmente a cargo de los gobernadores, con sus conjueces, examinar acerca de las composiciones de los subdelegados, lo mismo que va expresado para con las audiencias.

13. Que lo que importare las ventas y composiciones de cada distrito de cada audiencia y partido, el servicio pecuniario que se causare por las confirmaciones, entre por cuenta aparte con libro separado en las correspondientes cajas reales.

Y las audiencias y presidentes de ellas, los gobernadores y oficiales reales de los partidos me darán cuenta por mano de mi secretario del despacho de Indias de lo que hubiere producido este ramo de real hacienda en cada un ario, para que sobre sus noticias pueda Yo dar a este caudal el destino que más convenga a mi servicio.

[Derecho de los subdelegados y escribanos]

14. Respecto de lo que por lo que se actuare por los subdelegados que se nombraren para la administración de este ramo, no se han de exigir de las partes derechos algunos, tengo a bien asignar a cada uno, por vía de ayuda de costa, el dos por ciento de lo que montaren las ventas y composiciones que hicieren, como lo acordó el Consejo en su instrucción del año de 1696 y los escribanos ante quien actuaren sólo deberán percibir los derechos según arancel de que han de certificar al fin del proceso, procediendo contra ellos las audiencias y gobernadores respectivos en caso que contravengan.

Todo lo prevenido en esta instrucción es mi voluntad. Y se ejecutará precisa y puntualmente por mis virreyes, audiencias, presidentes y gobernadores de todos mis dominios de Indias y por los subdelegados y demás personas a quien toca, o pueda tocar, su cumplimiento, sin ir contra su tenor por causa o motivo, por ser lo que conviene a mi real servicio y bien de aquellos vasallos.

Y mando que de esta mi instrucción se tome la razón mi contaduría general en el Consejo de Indias, y las audiencias, chancillerías, gobernaciones y ciudades, sentándolo en sus respectivos libros y en los tribunales y contadurías de real hacienda y demás partes que convenga, para que todos y cada uno lo tenga entendido y observe y guarde precisa e indispensablemente en la parte que le tocare.

Notas:

1. "Que a los poseedores de tierras, estancias, chácaras y caballerías, con legítimos títulos, se les ampare en su posesión, y las demás sean restituidas al Rey-. Ley formada sobre diversas disposiciones dictadas por Felipe II en 1578 (20 noviembre), 1589 (8 marzo) y 1591 (1 noviembre).

2. ''Que se admita a composición de tierras-, ley formada sobre disposición emitida por Felipe IV en 1631.

3. "Que no se admita a composición de tierras que hubiesen sido de los indios, o con título vicioso, y los fiscales y protectores siga su justicia", formada sobre la real cédula emitida por Felipe IV en Zaragoza a 30 de junio de 1646.

4. "Que a los indios se les dejen sus tierras", ley formada sobre reales cédulas promulgadas por Felipe IV en 1642 (16 marzo) y 1645 (30 junio).

5. "Que no sea admitido a composición el que no hubiere poseído las tierras diez años, y los indios sean preferidos, formada por real cédula de Felipe IV emitida en 1646 (30 junio).

6. Véase nota 3.

7. "Que se tome posesión de las tierras repartidas dentro de tres meses, y hagan plantíos, pena de perderlas". Ley formada sobre cédula dictada por Carlos I, y en su nombre la emperatriz regente, en 1536.

Nota al final del documento: Publicada por Antonio Xavier Pérez López, Teatro de la legislación universal de España e Indias, t. V. pp. 217-225. Madrid 1793; por José María Ots Capdequí, El régimen de la tierra en la América española durante el período colonial. pp. 167-174 (aunque tiene confundida la fecha) Ciudad Trujillo 1946: por Méndez. pp. 31-36 y por Solano (doc. 106, pp. 367-378).

Fuente:

Francisco de Solano. Cedulario de tierras. Compilación. Legislación agraria colonial (1497-1820). Instituto de Investigaciones Jurídicas. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición: 1984. Segunda edición: 1991. México.

http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/libro.htm?l=387