Buscar en  
  Página principal

  Conquista

  Independencia

  Revolución

  Siglo XXI

  Siglo XX

  Siglo XIX

  Siglo XVIII

      1790-1799

      1780-1789

      1770-1779

      1760-1769

      1750-1759

      1740-1749

          1748

          1747

          1746

          1744

          1743

      1730-1739

      1720-1729

      1710-1719

      1700-1709

  Siglo XVII

  Siglo XVI

  Siglo XV

Siglo XVIII > 1740-1749 > 1747

Real cédula por la que se devuelve al virrey la prerrogativa de supervisar algunos ramos de real hacienda -independientes de su dirección desde 1692, entre ellos el de venta y composición de tierras, ofreciendo nueva normativa sobre esta temática.
Madrid, 27 de agosto, 1747.

El Rey.

Don Juan Francisco de Güemes y Horcasitas, virrey, gobernador y capitán de las provincias de la Nueva España y presidente de la Audiencia de México.

Siendo uno de los cuidados que más ocupan mi atención desde mi exaltación al trono el de la conservación, aumento y distribución de mi real hacienda, por depender de ella los medios que han de asegurar la felicidad de mis reinos, el alivio de mis vasallos y el total desempeño de la corona; y considerando que para conseguirse estos recomendables fines es necesario dar un perfecto estado a los ramos de ella, con cabal conocimiento de su consistencia, y que los virreyes tengan la autoridad y manejo que por las leyes se les concedió, pues, aunque por lo pasado habría algunas razones y motivos para dar la administración de algunos ramos de la real hacienda a distintos ministros o sujetos de ese reino, con jurisdicción absoluta e independiente de la del virrey, se han experimentado varios inconvenientes, tanto en el uso con que se ejercen como porque recayendo en diversos ministros puede suceder que las manejen a su arbitrio y según les dicte la pasión u otros impulsos, originándose muchos perjuicios y el mayor de perecer el recurso de las partes, por quedar totalmente sin él.

He tenido por conveniente que vos, el referido mi virrey de Nueva España, tengáis conocimiento no solamente de todas las materias de vuestra inspección privativa, sino también de las que por cédula u órdenes particulares se manejan con independencia por cualesquiera ministros u otras personas, comprendiéndose las comisiones de lanzas, media anata, papel sellado, composiciones de tierras y demás que hay en ese reino sin excepción alguna, por privilegiada y recomendada que esté en las cédulas u órdenes que para su uso, con inhibición, se hubiesen expedido, a reserva del ramo de azogues y superintendencia de la Casa de la Moneda de la ciudad de México, porque éstas han de quedarse y gobernarse debajo de las reglas con que se hallan establecidas.

Y en consecuencia he resuelto que desde que recibáis ésta mi cédula hayáis por derogadas, como por ella derogo, las citadas comisiones en sólo la parte que toca a la inhibición de vuestro conocimiento, respecto de ser mi real  ánimo que vos le toméis y tengáis en todas las transacciones, condenaciones o remisiones de los créditos que en virtud de las facultades que se les concedieron ejecutaren en mi real nombre: bien que sin embarazarles el libre uso de sus jurisdicciones en toda la amplitud que les compete y sólo si -con la precisa circunstancia de que para cualquiera transacción, remisión u otro cualquier punto en que se trate de intereses de mi real hacienda- haya de preceder forzosamente vuestro consentimiento y aprobación.

E igualmente para las determinaciones o sentencias que tomaren u pronunciaren y para las providencias que política o gubernativamente aplicasen. pues para todo ello lo han de solicitar, dándoos también cuenta de las convenciones que hicieren con las partes, los ministros o personas que al presente manejan, y en adelante sucedan, en las referidas comisiones de lanzas, media anata, papel sellado y composiciones de tierras y todas las demás que hubiere en esas provincias de vuestra jurisdicción, a excepción de las azogue y superintendencia de la Casa de Moneda de esa ciudad, pues sólo en éstas no ha de hacerse novedad en las reglas que está mandado se gobiernen.

De suerte que las que se actuaren con las partes y no proceda en ellas vuestra aprobación mando sean nulas y de ningún efecto. Y que, igualmente, os den noticia, siempre que se la pidiéreis, de los caudales que hayan producido sus respectivos encargos o ramos, cuya recaudación, dirección y manejo les ha de ser absolutamente libre y facultativo, según les está concedido, pero siempre debajo de la dirección, en lo que pueda contribuir a su aumento y mejor recaudación, avisándoos los caudales que hubiese existentes para que vos los enviéis con separación a estos reinos en las ocasiones que vengan otros caudales y efectos de mi real hacienda o en las que se presenten de mayor seguridad.

Y quiero, así mismo, que las apelaciones que se otorgasen de sus sentencias peculiares a los expresados ramos, o privativas comisiones, sean ante vos inmediatamente, y no como hasta aquí en la de lanzas, media anata y papel sellado, o cualesquiera otras para el consejo de hacienda, ni otro tribunal de estos reinos, pues con vuestra determinación en el caso de hallarse agraviadas las partes, deberéis dirigir los autos a mi real persona, con particularidad los peculiares de lanzas, media anata y papel sellado por mano de mi secretario del despacho universal de Indias para que Yo les dé el curso que tuviere por conveniente y corresponda a la mejor administración de la justicia en inteligencia de que los jueces subdelegados del Juzgado de Ventas y Composición de Tierras deberán otorgar apelación de sus sentencias para ante el ministro del Consejo de Indias a cuyo cargo está el ramo de toda la América: pero no venir sin vuestra aprobación en la venta o composición de ellas, pues ha de preceder precisamente.

Y sin embargo de esta circunstancia se ha de solicitar, como se ha hecho anteriormente, mi real confirmación por mano del mismo ministro encargado de todo este juzgado os mando que luego que recibáis ésta mi real cédula la hagáis notificar oficialmente a los ministros o personas que ejercen en ese reino comisiones con jurisdicción absoluta e inhibitiva, disponiendo también que se haga pública ésta mi real resolución, así para que por ninguno se pueda alegar ignorancia, como para que los sujetos que obtengan los referidos encargos, en inteligencia y cumplimiento de ella, se abstengan de proceder a cuanto se oponga a su puntual observancia: que así es mi voluntad.

Y que procedáis por los términos de derecho y conforme a justicia contra los que no se arreglaren a ella, imponiéndoles las penas que sean correspondientes.

Y también os doy poder y facultad para que podáis suspender, mover o quitar a cualesquiera de los ministros comisionados que abusaren de su jurisdicción o no la ejercieren con recta administración de justicia, sin perjuicio de mi real hacienda y de cualesquiera de esos mis vasallos, procediendo para esta determinación justa causa, como no lo dudo de vuestra obligación, conciencia, rectitud y celo a mi servicio, dándome cuenta de lo que en ello resolviéreis y de las causas que os hubieren movido al ejecutarlo.

Y para cumplimiento de todo lo referido y de que contra su práctica no se oponga óbice ni embarazo alguno, usando de mi suprema potestad y soberanía, derogo cualesquiera leves, pragmáticas, cédulas y órdenes que hubiere en contrario dejándolas para lo demás en su fuerza y vigor. Y me daréis cuenta del recibo de esta cédula y de lo que en su cumplimiento se practicare.

En Orozco, pp. 125-130.

Fuente:

Francisco de Solano. Cedulario de tierras. Compilación. Legislación agraria colonial (1497-1820). Instituto de Investigaciones Jurídicas. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición: 1984. Segunda edición: 1991. México.

http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/libro.htm?l=387