Buscar en  
  Página principal

  Conquista

  Independencia

  Revolución

  Siglo XXI

  Siglo XX

  Siglo XIX

  Siglo XVIII

      1790-1799

      1780-1789

      1770-1779

      1760-1769

      1750-1759

      1740-1749

          1748

          1747

          1746

          1744

          1743

      1730-1739

      1720-1729

      1710-1719

      1700-1709

  Siglo XVII

  Siglo XVI

  Siglo XV

Siglo XVIII > 1740-1749 > 1746

Instrucción de don Antonio José Álvarez de Abreu, Marqués de la Regalía, a los subdelegados de la superintendencia de la composición de tierras para la corrección de las tierras indebidamente poseídas en indias: pudiendo reconocer, medir, deslindar, amojonar y avaluar las tierras baldías indebidamente habidas, para su enajenación y venta.
Madrid, 1 de julio, 1746.

Instrucción que han de observar los jueces comisarios nombrados por los señores ministros de las reales audiencias de los reinos de las Indias, subdelegados para la venta y composición de baldíos y realengos y los demás subdelegados particulares en los partidos de su cargo, en el uso de la comisión que se les diere para reconocer, medir, deslindar, amojonar y avaluar sitios, estancias, corrales y demás tierras baldías o realengas, usurpadas, pertenecientes a la real corona y que deben reintegrarse a ella para su venta y enajenación.

[Jueces comisarios de tierras: su cometido, actuación, correctora de títulos y propiedades habidas con posterioridad al 26 abril 1618]

1. Primeramente, el comisario nombrado en cada provincia o distrito ha de conocer privativamente, con inhibición absoluta de todas las justicias ordinarias y delegadas, de todo el distrito de su comisión, en las causas de su cometido, con apelaciones y recursos solamente al señor principal subdelegado, sin que por vía de exceso ni en otra forma se le embarace, ni turbe el uso de su comisión, bajo las penas que en ella se contuviere.

2. El comisario nombrado ha de presentar la comisión, que con esta instrucción se le entregare, ante el gobernador o corregidor de la jurisdicción donde hubiere de usarlas, para que les conste y le den su debido cumplimiento.

Y en caso de diferírselo, o de denegación les conminará con las penas y apercibimientos que tuviere por conveniente, de que dará cuenta al señor oidor o ministro que le hubiere dado la comisión para que tome la providencia correspondiente.

3. Habiendo tomado el cumplimiento de su comisión en la ciudad, villa, pueblo y lugares que fuere cabeza de partido de la provincia, o en las demás que convenga, hará publicar auto y fijar edictos en los puestos públicos y acostumbrados haciendo saber cómo por Su Majestad y su Real Supremo Consejo de las Indias están declarando por nulos y de ningún valor, ni efecto, todos los títulos de tierras que se hubiesen librado desde el día 26 de abril del año pasado de 1618 [documento 156] en adelante.

Por cuya razón se manda tratar nuevamente de su beneficio y composición, y que se restituyan al real patrimonio todas las tierras que se poseyeren sin justos y legítimos títulos, previniendo que todas las personas de cualquiera calidad y condición que sean, así en común como en particular, que tuvieren tierras pobladas, dentro de cuatro días que corran desde el de la publicación, presenten ante el juez comisario los títulos, papeles e instrumentos que tuviere, en que funden la posesión o propiedad que dijeren o pretendieren tener.

Con apercibimiento de que si pasado dicho término no lo hicieren, se procederá por todo rigor a medírselas y pregonárselas como declaradas por baldías y realengas. Y se proveerá lo demás que convenga.

4. Igualmente se expresará en dicho auto que cualesquier personas que supieren o entendieren estar ocupadas o usurpadas algunas tierras baldías o realengas en el respectivo término de cada comisario, las denuncien y manifiesten ante él, pública o secretamente dentro de los diez días siguientes a la publicación del auto o fijación de edictos: con apercibimiento de que se procederá contra los que con dolo disimularen y ocultasen las referidas usurpaciones, con las mismas penas establecidas contra los que injustamente las poseyeren.

5. Si pasado dicho término no se presentaren las personas que poseyeren tierras, o con título o instrumentos legítimos, que justifiquen su propiedad, que no sean comprendidos en la declaración referida, o con otros de los comprendidos, de forma que manifiesten su derecho, o pidiendo llanamente medidas o remedidas de las tierras que poseyeren para efecto de componerse con Su Majestad, aunque no presenten ningunos instrumentos.

En su rebeldía procederá, de oficio, a citarlos y a los demás circunvecinos e interesados y hacer las medidas como si fuesen baldías o realengas, pregonándolas y guardando en estas diligencias la forma y sustanciación de los autos: que irá declarada en el artículo de medidas.

6. Si se presentaren las partes con títulos o instrumentos de los no comprendidos, por haber sido expedidos ante el dicho día 26 de abril de 1618, los registrará. Y hallando ser legítimos y no comprendidos los declarará por tales, y por no estar obligados a la nueva composición los volverá a las partes.

Y si constare por información, o en otra bastante forma, que las tierras que poseen en virtud de los referidos títulos no comprendidos son más de las que en él se contienen y concedieron, las remedirá -precediendo la citación de los interesados- y averiguará por este medio -que parece el más eficaz- si hubiese exceso.

Y hallándolo expresará la cantidad que fuere y la pregonará y remitirá los autos para que se trate ante el señor oidor subdelegante de la composición de tal demasía.

7. Si se presentaren con títulos o instrumentos pidiendo composición, los admitirán. Y si pidieren medidas o remedidas, las efectuará. Y si no las pidieren, sino que la composición sea de las tierras que contuvieren los tales títulos, y no hallando, constándole cosa en contrario, los retendrá en su poder y remitirá al señor oidor por mano del escribano de la comisión: para que allí se trate de la composición.

Y si le pareciere y averiguare, como queda dicho en artículo antecedente, que las tierras son más de las que contienen en los títulos, y que tienen exceso y demasía, las remedirá y efectuará las diligencias que quedan expresas.

[Diligencias con tierras propiedad de la Iglesia, asociaciones eclesiásticas y de religiosos.]

8. En las tierras que tocaren y fueren de la posesión de eclesiásticos cofradías, comunidades, conventos, monasterios y ministros exentos, procederá con toda atención, admitiendo a los que buenamente vinieren a composición por consejo, comunidades o en otra forma, recibiendo los pedimentos e instrumentos que presentaren y los remitirá al señor oidor juez privativo para que se trate de la materia como convenga. Y si pidieren medidas o remedidas, las hará.

Y en caso que dichos eclesiásticos y ministros exentos ni presentaren, ni trataren de medidas o remedidas para componerse, habiéndoles rogado y encargado por exhortos ante todas cosas, así en el auto que publicare -y se previene en el artículo 3 de esta Instrucción- , como en caso necesario por autos particulares que provea, que traten de la dicha composición en su rebeldía, considerando que en materia de adquisición de tierras y justa posesión de ellas en los dominios de las Indias no hay, ni puede haber excepción, fuero, ni privilegio alguno concedido a ningunos Ministros, eclesiásticos ni del Santo Oficio.

Y que cualquiera que pretenda tener derecho, debe exhibir título de Su Majestad o del Real Consejo, o jueces competentes en tiempo que tuvieron facultad para darlos.

Con efecto, ejecutará las medidas o remedidas cuál de estas diligencias pidiere el caso. Y hechas, las hará pregonar por Su Majestad. Y lo demás que sobre el punto de medidas irá declarando. Y si sobre ello, o parte alguna, hubiere contradicción o repugnancia por parte de alguna de las dichas personas, hará los autos y diligencias convenientes, por donde conste todo: y con ellos dará cuenta a dicho juez privativo, para que con su vista pase a dar la providencia que sea más conforme a derecho.

Y el juez comisario sobreseerá, y no ejecutará las medidas y diligencias para excusar competencias y turbaciones que se suelen suscitar en estos lances, esperando que el juez privativo, por sí o con consulta de la Real Audiencia del distrito, dará las providencias y cartas acordadas que corresponda, como en materia de bienes de realengo.

[Diligencias con tierras y propietarios indígenas: se atenderá a reforzar ejidos y tierras comunales y privadas, pero les alcanzará la composición -por primera vez- por las ocupaciones indebidas, sin títulos correctos. Caso de existir una actitud indígena, a causa de mediciones, que anunciase alteración, serían sobreseídas.]

9. En las tierras que pertenecieren y poseyeren los pueblos y comunidades de indios y otros particulares, respecto de que por leyes recopiladas de las Indias está ordenado que a éstos se les dé una legua de tierra para ejidos de sus pueblos, y las demás que parecieren necesarias para sus labores y sementeras.

Y por otras reglas y disposiciones está repetidamente encargado que sean favorecidos, ayudados y amparados, el juez comisario procederá con toda atención y cuidado, prudencia y dulzura, atrayéndolos en la forma más conveniente y dándoles a entender cuán útil y favorable les será el tener sus tierras con justificación y verdaderos títulos por medio de una moderada composición a que se les admitirá, de que resultará no sólo el servicio de Su Majestad, sino su propia conveniencia, excusando pleitos y litigios con los circunvecinos y otras personas que en lo adelante se pueden ofrecer como por lo pasado y presente tienen experimentado: ocasionados de que las tierras que poseen regularmente es en gran cantidad y sin medidas, términos, ni mojones algunos y lo que es más, sin ninguna composición de Su Majestad.

Y si teniendo esta suave proposición y diligencia entraren y se convinieren en medir o remedir para el fin de la composición, dispondrá que esto sea de manera que dicho señor juez privativo se venga en conocimiento de la cantidad de tierras que fuere para que señalándoles y adjudicándoles, antes todas cosas, las competentes para sus ejidos y sementeras, les admita en lo demás a la moderada composición.

Y el dicho comisario no ha de poder señalarles por vía de legua, ni de otra forma, cantidad alguna, porque esto se reserva para que el señor oidor juez privativo lo haga después, como queda dicho.

Y sólo se han de hacer medidas por mayor y por caballerías, procurando con dichos indios con la misma suavidad que sea de todas las tierras que poseyeren y de que se sirvieren y aprovecharen, para que mejor se haga el cómputo de lo que se les ha de adjudicar y de lo que deberán componer. Y si ésta no se pudiere conseguir, porque los indios no quieran señalar ni medir más que tan solamente aquellas que les pareciere, lo ejecutará.

Pero ha de tener particular cuidado en averiguar la cantidad que les quedare por medir y la calidad de ellas: y esta averiguación no ha de ser por medidas, sino por información judicial o secreta y extrajudicial, y de ella se dará cuenta con toda individualidad al señor oidor juez privativo para que al tiempo que los indios ocurran a tratar del expediente de las que se les hubieren medido, con vista y conocimiento de uno y otro, se mande y se provea lo que convenga.

Y por lo que mira a los indios que en particular tuvieren .y se aprovecharen de algunas tierras independientes del común de los pueblos se portará con el mismo cuidado y dulzura para que se midan y compongan.

Y si el comisario reconociere o llegare a entender fundadamente que por parte de los indios, así en común como en particular, hay repugnancia o reparo, y que de ello puede seguirse alguna inquietud u otros inconvenientes, sobreseerá en las diligencias cualquier estado en que se hallen, sin continuarlas, ni hacer otra cosa que obrar los autos que le pareciere, por donde conste todo lo que hubiere ocurrido.

Y dará cuenta de ellos al señor juez privativo: porque el ánimo de Su Majestad y de sus ministros es el que en esta materia se obre con toda paz y quietud, sin causar perjuicio a los indios, ni a los españoles y demás personas de cualquier calidad que sean.

[Normativa circunstanciada de las diligencias de los comisarios: notificación a los dueños de las propiedades, así como a sus vecinos, medición y remedición de la tierra, alcance de las medidas de caballerías y sitios de ganado; actuación ante las contradicciones y cuando se hubieren perdido los títulos, así como los informes y autos para lograr la mejor definición del ámbito rural.]

10. Si las composiciones se pidieren por consejos y comunidades en que no hayan que intervenir medidas o remedidas, los admitirá, y con los autos dará cuenta al señor oidor juez privativo, que dará la providencia y forma, y por quién se ha de hacer la composición.

11. Así mismo procederá a efectuar todas las remedidas de tierras que se pidieren por cualesquiera personas, de cualquier estado y condición que sean, exhibiendo primo, y ante todas cosas, los títulos, papeles e instrumentos legítimos.

Y con su vista y reconocimiento de las tierras, y con citación de los vecinos e interesados, gobernándose y arreglándose por dichos títulos, recorrerá y registrará los mojones y señales que en ellos se expresaren, y los avivará y renovará: de modo que queden firmes y permanentes, con toda claridad y distinción.

Advirtiendo que en estas remedidas se ha de ir con gran cuidado, midiendo de un paraje y mojón a otro, previniendo para ello una cuerda de la cantidad de varas correspondientes a la que se expresare en los títulos e instrumentos, como no se exceda de la regular, que cuando más ha sido de 50 varas-, y 23 de éstas, una caballería de largo y su mitad, de ancho, para que se reconozca si convienen las antecedentes medidas con las que de nuevo se hicieren, o si hay demasía, exceso o fraude, para que la composición no sólo sea de las tierras remedidas -siendo de las comprendidas en los títulos- sino también de las del exceso, distintas y separadamente como baldías y realengas, y nuevamente descubiertas. Para la cual hará los autos y diligencias de medidas en la forma que se mencionará en el artículo de ellas.

Y por lo que toca al particular de las tierras remedidas, estando hechas, citará a las partes interesadas para la remisión de los autos que dirigirá al señor oidor juez privativo, por mano del escribano de la comisión.

12. Si sobre este particular de remedidas se ofreciere alguna contestación por alguno de los circunvecinos o interesados en ellas, por decirse que algún mojón o paraje por donde hubiere de correr, o corriere, la cuerda de la remedida no es de lo perteneciente a los títulos presentados, sino a alguno de los circunvecinos, reconocerá los instrumentos de una y otra parte.

Y si en unos y otros fuere mencionado el mojón o paraje sobre que fuere la contestación, como quiera que por los comisarios medidores parece que por lo pasado no ha habido la aplicación necesaria y puede haber sucedido el sobremedirse en partes lo que anteriormente lo estaban, podrá remedir unas y otras tierras, comenzando por las de los títulos antiguos. Y hará lo demás que le parezca conveniente para descubrir la verdad, y que el señor oidor juez privativo pueda, con entero conocimiento, determinar lo que sea de justicia.

13. Luego que se pidan medidas de tierras realengas pertenecientes a Su Majestad irá a la parte y lugar donde estuvieren, y citando a los indios comarcanos y demás personas circunvecinas e interesadas, nombrando a los indios defensor si el caso lo pidiere, como también intérprete y medidores; las verá y reconocerá ocularmente y habiendo recibido primero información de oficio sobre si las tierras que se pretenden medir son baldías, realengas y pertenecientes a Su Majestad se procederá a su medida y amojonamiento con la medida ordinaria de 50 varas castellanas, dándole a cada caballería 22 cuerdas y 36 varas y media de largo; y de ancho y cabezada 11 cuerdas y 18 varas y una cuarta.

Cuidando de que cualquier género de medida se cierre, de suerte que se finalice en la parte y lugar donde se comenzaré, circunvalando la tierra para que de esta manera -aunque ella no dé lugar a que los largos y cabezadas se den perfectamente en derechura, por la figura de la tierra sea irregular- se hagan las medidas con claridad, asentando con las mismas partes y rumbos por donde corriere la cuerda.

Y concluida la medida hará la cuenta de las que se hubieren medido y corrido y según ellas sacará las caballerías que resultaren, dándole a cada una la cantidad que queda expresada.

Y si los pueblos de indios, u otras personas circunvecinas e interesadas, contradijeran la dicha medida les mandará que luego incontinenti justifiquen su acción. Y haciéndolo con instrumentos o información de testigos, admitirá la contradicción, recaudos e información.

Y si la contradicción fuere por decirse que las tierras que se pretenden medir no son baldías y realengas, sino medidas y compuestas ya con Su Majestad y estar debajo de los títulos que se presentaren, si hallare que conviene -para mejor averiguación de la verdad- las remedirá por los títulos presentados, de que resultará el si están o no comprendidas. Y no habiendo sobra, suspenderá el pasar a medirlas; y habiéndola, continuará las diligencias y medidas hasta perfeccionarlas.

Y si la contradicción no se justificara en la forma que va expresada, sin embargo de ella y de otra cualquiera que se haga, se ha de efectuar continuando y finalizando las diligencias, pues nunca pueden ser de embarazo para que después las partes usen de su derecho como les convenga al tiempo de los pregones y remate, o en la forma que les pareciere, ante el señor oidor juez privativo.

Y siempre que se contradijere cualquier medida, porque se diga y alegue no ser pertenecientes las tierras al real fisco, el comisario deberá averiguar con información de testigos, o en la forma competente de oficio, atendiendo y cuidando mucho del derecho de Su Majestad, si las tierras son pertenecientes a su real patrimonio, para que no quede defraudado.

Si los interesados alegaren y probaren lo contrario con la mano que pueden tener entre los vecinos de aquel territorio, y continuando las diligencias de autos de las medidas, después de haberlas efectuado, recibirá otra información sobre su calidad, bondad, frutos y aprovechamientos de las tierras, y la cantidad que podrá ser el verdadero precio y valor de cada caballería, y que se saquen a pregones por término de nueve días consecutivos en la cabecera de la provincia o partido, o en la parte que convenga, y pueda tener conocimiento de las tierras que se midieren, por si hubiere quien ofrezca dar por ellas más de lo que constare por dicha información.

Y admitirá las posturas, pujas y mejoras que durante los pregones, o fuera de ellos, se hicieren por cualesquier personas, después de lo cual notificará a la parte, y hará que con efecto afiance en los autos, a satisfacción del mismo juez comisario, el valor de las tierras.

Y que ocurrirá, dentro del término que él señalare ante el señor oidor juez privativo, a tratar de la composición de las tierras que se le pidieren, con apercibimiento de que si pasado el término no lo hiciera, se le sacará al fiador el valor de las tierras, con más la cantidad que se juzgare competente por la retardación, y que se le quitarán las tierras y se darán a quien más diere por ellas, sin que pretenda derecho alguno por las costas y costos de la medida.

Y asentará su parecer jurado sobre la calidad, bondad, frutos y aprovechamientos de las tierras. Y citadas las partes en la forma y con las expresiones que irá declarado, remitirá los autos al señor juez privativo.

14. Si se pidiere medida de sitio de estancia, precediendo las mismas diligencias y prevenciones a que en las caballerías, la ejecutará dándole al sitio para ganado mayor 3,000 pasos de largo y 1,500 de ancho y cabezada; y para ganado menor ha de tener 1,500 pasos de largo y 750 de ancho y cabezada: con declaración que cada paso está regulado y declarado por una vara castellana en el distrito de la Real Audiencia de Guatemala por auto de 6 de mayo del año pasado de 1574, proveído por el señor don Pedro de Villalobos, presidente que fue de dicha Real Audiencia, en que también se previno que no se hiciesen casas, ni corrales en las estancias, sino es habiendo la dicha distancia de las unas a las otras, con que los pastos fuesen comunes y no se pudiese poner impedimento alguno en ellos, para que no se ejecute cosa en contrario.

Y en los demás reinos y provincias se guardará en la computación de las medidas de las caballerías, peonías, estancias, hatos y sitios lo que estuviere declarado, respectivamente, o se hubiere practicado de tiempo inmemorial, informando a esta superintendencia general los señores subdelegados la costumbre de cada distrito en este punto.

15. Si entre los títulos y papeles que se presentaren se hallare alguno que sea de los que en tiempos pasados se dieron con nombre de merced, y en virtud de ello se estuvieren poseyendo algunas tierras que no consten de medidas, las ejecutará, reservando a las partes su derecho para ante el señor oidor juez privativo.

16. Si ante el juez comisario ocurrieren algunas personas a representar que las tierras que poseen fueron medidas y compuestas con Su Majestad y que, por algún accidente se les perdieron, ocultaran y quemaron los títulos de ellas, les admitirá la información y plena probanza que dieren, con testigos, de la mayor excepción que se pudiere, que depongan sobre el caso con toda individualidad, claridad y distinción.

Y si hecho pidiere remedidas de las tierras que así verificare haber sido medidas y compuestas, las hará, arreglándose para el descubrimiento de los mojones por la declaración de los testigos.

17. Para la remisión de cualesquier autos y papeles al señor oidor juez privativo ha de citar y notificar a todas las personas que, en cualquier manera, puedan ser partes interesadas que desde el día que se les notificare en sus mismas personas -pudiendo ser habidas- o en las casas de su morada, diciéndolo y haciéndolo saber a las personas que en ellas hubiere, o vecinos más cercanos, para que se lo digan y hagan saber, y de ello no pretendan ignorancia, que dentro del término que se les señalare y juzgare necesario, vayan y parezcan ante el señor juez privativo que corresponda, por sus personas o por la de su procurador de los del número de la Audiencia del distrito o gobierno, con poder bastante que le den y otorguen, a tomar copia o traslado de lo que se le pudiere dar; y a decir y alegar lo que les convenga, apercibiéndoles que yendo y pareciendo en el dicho término serán oídos y se les guardará justicia en lo que la tuvieren.

Y en otra forma, pasado, se hará y determinará justicia en los autos y se proveerá lo que fuere a favor del real fisco, y los autos y sentencias que dieren y pronunciaren se harán y notificarán en los estrados del juzgado del señor oidor juez privativo: que desde luego les señalará por bastante donde hechos, y notificados les parará tan entero perjuicio como si en sus mismas personas se hicieren y notificaran; que para ello, desde luego, los ha de citar, llamar y emplazar, especial y perentoriamente, y para todo lo demás que de derecho lo deban ser.

Y esta misma citación y emplazamiento ha de hacer el comisario, aun en los autos y diligencias de medidas de tierras realengas y de remedidas que se pidiere. Sin dejar, por ningún caso, papeles algunos: así de los que se presentaren ante el juez comisario, como de los que de nuevo se hicieren, en poder de las partes, para que así ocurran con efecto.

Y cuando se hagan las remisiones de ellos haya en el juzgado del señor subdelegado quien solicite su expedición y no que se queden retardados, siendo, como ha de ser de la obligación del juez comisario la guarda y custodia de los dichos autos y papeles hasta ponerlos en la escribanía de la comisión principal, con toda cuenta y razón, para que no se cause ningún daño a las partes en la ocultación o perdimiento de algunos, en donde evacuados los negocios se les volverán los que pertenezcan y conduzcan a la guarda del derecho de cada  una de las partes.

18. Así mismo, ha de hacer un informe el comisario al señor juez privativo -habiendo dado cumplimiento a su comisión- cada vez que convenga, con toda claridad y distinción de cuántas haciendas de ganado mayor y menor, obrajes de hacer tinta, ingenios, trapiches de hacer azúcar y de otro cualquier género y calidad que sean, en que hubiere tierras ocupadas y las que de nuevo se pudieren ocupar y poblar, hay en aquel corregimiento: su tamaño, cantidad y calidad, cuáles de ellas son útiles o inútiles al pasto o a la labranza, quiénes las poseen, cómo y con qué título, los caudales y posibilidad de cada uno.

Expresando la inspección y reconocimiento que hiciere y según las noticias que tuviere, cuáles son los que han tratado de componerse en observancia con esta nueva orden y las que convendrá vender moderadamente para alentar a su cultura o pasturaje, con lo demás que se le ofreciere, para que el señor oidor juez privativo, enterado de todo, provea lo que convenga y pueda dar cuenta con más individualidad de su comisión a la superintendencia general, como les está ordenado a todos los señores subdelegados, y de nuevo se les encarga por esta instrucción.

19. En todos los autos y diligencias que obrare el comisario pondrá por principio, o cabeza de ello, testimonio de la comisión, o a lo menos razón bastante de ella, citando su fecha y por quién se le ha dado y escribano ante quién pasa.

20. Estará advertido el comisario de que si durante el ejercicio de la comisión llevare alguna persona título de nueva composición, que ante el respectivo señor oidor subdelegado se hubiere hecho, y averiguare poseer más tierras de las que contuviere el tal título y composición nueva, podrá remediarlas para descubrir la demasía y exceso.

21. Y, finalmente, para descubrir y averiguar las tierras pertenecientes al real patrimonio de Su Majestad y hacer exhibir los títulos, papeles e instrumentos a los poseedores medir y amojonar las baldías y realengas para su composición y remedir en los casos que van mencionados, hará el comisario todos los autos y diligencias judiciales y extrajudiciales que juzgare convenientes, debajo de las limitaciones, prevenciones y disposiciones a que van declaradas.

Y sin exceder de lo contenido en su comisión y esta instrucción, a que se han de arreglar todos los que fueren nombrados, guardando, cumpliendo y ejecutando precisa y puntualmente su contenido, dando buena cuenta de lo que se les encargare. Y de lo contrario, quedarán sujetos a las penas que correspondan al exceso de que fueren convencidos.

AGI. Indiferente general, leg. 1660.

Fuente:

Francisco de Solano. Cedulario de tierras. Compilación. Legislación agraria colonial (1497-1820). Instituto de Investigaciones Jurídicas. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición: 1984. Segunda edición: 1991. México.

http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/libro.htm?l=387