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Siglo XVIII > 1740-1749 > 1743

Mandamiento de amparo del virrey a un propietario denunciado como acaparador de tierra. Y diligencias oficiales sobre el terreno: reconocimiento y toma de posesión.
México. 21 de agosto, 1743.

Don Pedro Cebrián y Agustín, conde de Fuenclara. virrey, etc.

Por don Juan Leonel de Cervantes se me ha representado que en los autos que ha seguido con el marqués de Villar del Aguila sobre denuncias que hizo de más tierras que estaba poseyendo en jurisdicción de San Juan del Río como pertenecientes a la hacienda del dicho don Juan Leonel nombrada La Llave, me había servido por decreto de 7 de mayo de este año con voto consultivo del real acuerdo, pedimento del señor fiscal de Su Majestad y parecer del señor asesor general, de declarar haberse excedido el señor juez privativo de composiciones de tierras y aguas en mandar librar el acordado de diligencias para la verificación de denuncias, que había hecho dicho marqués: y deberse mantener a dicho don Juan Leonel en la quieta y pacífica posesión en que estaba, de dichas tierras, suplicándome que en consecuencia de esto me sirviese mandar se librase despacho para que la justicia de aquel partido, u otra cualquiera que fuese requerida para su cumplimiento, le amparase y mantuviese en la posesión que estaba, sin consentir en ella fuese perturbado.

A que condescendía en decreto de '7 del corriente, y en su consecuencia se mandan las diligencias de vista de ojos y medida que de dichas tierras hizo el licenciado don Pedro Manuel Enríquez del Castillo, abogado de esta Real Audiencia y corregidor de esta nobilísima ciudad, en que se expresan su cantidad y ubicación, cuyo tenor es el siguiente:

1. [Diligencia de vista de ojos].

En dicho día, mes y año, dicho juez comisario en compañía del presente receptor, los testigos y los medidores y el señor marqués de Villar del Aguila -menos don Francisco Esteban de Oriñuela por haberse excusado de asistir por sí, ni por sustituto-, Joaquín de Silva, por sí y como apoderado de sus hermanos; Juan Antonio Cabello como mayordomo de la hacienda de la Esperanza y otras muchas personas que concurrieron para efecto de hacer vista de ojos y reconocimiento.

Salimos desde un montón de piedras, paraje donde se ha de poner la mojonera de en medio de la caballería y media de tierra, siguiendo el rumbo del poniente, puesto el abujón para que lo demarcase y por dicho rumbo llegamos hasta una laguneta, que dijo dicho Silva llamarse "La Escondida" y que por dicho viento del poniente sólo podía perjudicarle a él la medida que se pretende hacer de lo baldío y a la hacienda de Esperanza: en cuya conformidad se podía pasar luego a la medida, puesto que sólo había de ser por el viento y rumbo del poniente.

Y lo que se reconoció por este rumbo todo se halla poblado de monte, aunque en muchas partes hay distintas carboneras que dijeron los presentes haberse hecho por parte de la hacienda la Fuente de Nava: su mayordomo, sirvientes y arrendatarios.

Tierras que desmontada es de pan llevar según expresaron dichos medidores.

Los mismos que dijeron que sería un sitio de ganado mayor, poco más o menos, lo que habría de baldío por dicho viento del poniente.

Con lo cual mandó dicho juez comisario se volviese a la referida parte o mojonera de en medio, donde terminó la caballería y media de tierra para comenzar la medida.

Y de haber pasado según y como va enunciado así lo certifico en testimonio de verdad, como el haberse reconocido sólo dicho rumbo del poniente, por ser él sobre el que se había hecho la denuncia por el referido marqués de Villar del Aguila.

Y para que así conste lo firmé, con dicho juez comisario, los testigos de identidad, medidores y circunvecinos que fueron contados y se hallaron presentes, siendo testigos José Espíndola, Francisco de Chaves y José Gamboa y otras muchas personas.

2. [Medidas y reconocimiento]

A. E incontinenti, dicho día, mes y año, habiendo salido de los jacales que se mandaron levantar por el juez comisario para actuar en estas diligencias y pasado a la casa donde habita el mayordomo de la hacienda de la Fuente de Nava, y preguntada una mujer, que dijo ser la propia del susodicho y llamarse María Gertrudis Moreno, dónde se hallaba dicho mayordomo respondido por ésta que su amo Oriñuela lo había ocupado muy de mañana por lo que no sabía cuándo podría volver para que asistiese a la medida y reconocimiento de lo baldío.

Se mandó por dicho juez comisario se pasase a ejecutar ésta, pues no debía embarazarse por las maliciosas excusaciones de Oriñuela y sus sirvientes.

Y con efecto, en compañía de mí, el presente receptor, los referidos medidores y de dos contadores que nombró el oficio de la real justicia el referido juez comisario, nombrados Manuel Cabello y Francisco de Chaves a quienes ante mí les recibió juramento, que hicieron cada uno de por sí, por Dios nuestro Señor y la Santa Cruz según derecho de usar bien y fielmente de dicho cargo, sin fraude, dolo, encubierta alguna, se pasó a la mojonera de en medio, donde finaliza la caballería y media de tierra que se le complementó a la hacienda de la Fuente de Nava, según su título y compromiso celebrado entre las partes.

Y mandó el dicho juez comisario por el abujón, para seguir el dicho rumbo del poniente y que se midiese el cordel con una vara castellana del presente año y que se midiesen cien cordeles por dicho rumbo del poniente de a 50 varas cada cordel. Lo que así se ejecutó.

Y comenzada dicha medida por el referido rumbo, que caminamos con asistencia de dicho marqués de Villar del Aguila, tomó parte por un monte (que como va dicho desmontado quedará tierra llana y de pan llevar) y a los cuarenta cordeles se llegó a un camino que dijeron venir del pueblo de San Juan del Río para la hacienda de Esperanza; y a los cincuenta y dos se atravesó una vereda que viene de las bocas y le transitan, según dijeron, los leñeros que van a dicha ciudad.

Y puesto el abujón para volver a observar y reconocer el rumbo, llegamos con cien cordeles a un paraje montuoso: que el mencionado Joaquín de Silva dijo llegar hasta aquel paraje sus tierras, por estar próxima la laguna Escondida que en la vista de ojos y reconocimiento del día de hoy se señaló.

Y dicho juez comisario mandó se pusiese en dicho paraje un montón de piedras y que se notificase al referido marqués de Villar del Aguila mandase poner una mojonera de cal y canto en este paraje que sirva de deslindar lo baldío de los demás circunvecinos.

Que, con efecto, así se lo notifiqué y me respondió estar pronto a hacerlo.

Con lo que, y por ser tarde, se finalizó esta diligencia para proseguirla el día de mañana.

Y lo firmó dicho juez con todos los citados que supieron escribir.

De ello doy fe: licenciado Enríquez, Antonio de Zúñica, Francisco de Zúñiga, el marqués de Villar del Aguila, Nicolás Yáñez, Cristóbal Manuel Ramos, Francisco de Chaves, Juan Antonio Cabello, Manuel Barrón y Cabello, Joaquín de Silva.

B. Estando en el campo y mojonera que hace esquina, o cabezada, al sitio de la Fuente de Nava y deslinda éste con el de El Tejocote -pertenecientes al señor marqués de Villar del Aguila-  para efecto de continuar la medida y reconocimiento de lo baldío el señor licenciado don Pedro Manuel Enríquez del Castillo, abogado de la Real Audiencia de esta Nueva España, mandó a los referidos medidores pusiesen el abujón, reconociesen el rumbo del poniente y midiesen en el cordel el número de 50 varas.

Y hecho todo lo referido echasen la línea por dicho rumbo del poniente.

Y puesto en ejecución se empezó la medida desde dicha mojonera y yendo por un monte (precediendo el rebajar los veintes y dos cordeles y cuatro varas que tocan de hueco a la caballería y media de tierra, por el costado del norte) poniéndose a menudo el abujón para el seguimiento de dicho rumbo a los cien cordeles llegamos a un paraje llano y montuoso, que tiene en su frente mirando al sur un mezquite grande, en el que para señalar dicho señor juez comisario mandó que en su tronco se hiciese una cruz, lo que así se ejecutó.

Y en este paraje expresó Juan Antonio Cabello no se seguía perjuicio ninguno a la hacienda de Esperanza, pues hasta él confinan sus términos.

Y cogiendo en medio de noroeste a poniente el cerro del Coyote Grande, a distancia de más de una legua, según dijeron los presentes: como también que inmediato a este lugar está el paraje que llaman "Cruz de todos" y el llano de La Lengua, cuyas señales como las arriba expresadas se sientan para conocimiento de donde finalizaron los dichos cien cordeles saliendo de la ya citada mojonera para este rumbo del poniente.

Y para que así conste, lo certifico en toda, forma hoy 1 de octubre de 1738.

Y lo firmaron dicho juez comisario, el referido marqués, los medidores y testigos.

C. Estando en el campo a 2 de octubre de 1738 dicho juez comisario mandó se pusiese a coger la esquina o cabezada que se dio al sitio de la Fuente de Nava, desde la mojonera poniente para tomar el rumbo sur.

Y desde esta esquina del rumbo sur se pusiese el abujón para reconocer lo baldío por el poniente y se midiese el cordel por los referidos medidores, se echase la línea y se contasen otros cien cordeles por dicho rumbo del poniente: que con efecto así se ejecutó.

Y caminando por dicho monte llegamos a los nueve cordeles a una milpa, que dijeron ser de Francisco Monroy, arrendatario de la Fuente de Nava. Y caminando por ella, a los veinte cordeles se salió el cordel de dicha milpa.

Y contados otros dos y cuatro varas más se puso una serial con un montón de palos, por no haber otra cosa, para señal del hueco que por este costado toca a la caballería y media de tierra.

Y puesto el abujón mandó dicho juez comisario se remidiese el cordel y se prosiguiese la medida por dicho rumbo del poniente.

Y caminando por el referido monte a los noventa cordeles se llegó a un camino, que dijeron los presentes venía de la hacienda de la Liebre para la ciudad de Querétaro; y a los ciento se llegó a un paraje que expresó Joaquín de Silva que si pasaba de allí la medida le perjudicaba notablemente: en vista de lo cual dicho juez comisario mandó se suspendiese y se reconociese la señal que pudiera ponerse, entre tanto se ponía una mojonera.

Y de dicho paraje se reconoció distar el camino real que va para Querétaro 60 varas, y dicho juez mandó a dicho Silva que pues este paraje le había de servir de resguardo para su lindero mandase poner en él una mojonera de cal y canto, a lo que dijo estar pronto.

Como también Juan Antonio Cabello, mayordomo de la hacienda de Esperanza expresó haría lo mismo con el paraje en que terminó la medida de los 100 cordeles para este rumbo de poniente en la diligencia del día de ayer.

Y puesto la que ofreció poner en el medio el marqués de Villar del Aguila resultó medido por dicho rumbo del poniente un sitio de ganado mayor que, desmontado, como va dicho, es de pan llevar.

Y teniendo presente dicho juez comisario que un sitio de ganado mayor se compone de 41 caballerías de tierra mandó a dichos medidores, como personas inteligentes so el juramento que tienen hecho, expresasen con toda claridad y distinción el valor de dichas 41 caballerías de tierras: con más de siete y media y ventidós varas que resultan de hueco en los colaterales o costados de la caballería y media.

Lo que expresaron que ejecutarían a todo su leal saber y entender.

Y para que conste y ser cierto todo lo aquí expresado lo certifico.

Para que tenga efecto por el presente mando a la justicia del partido de San Juan del Río u otra cualquiera que fuere requerida con este despacho por parte de don Juan Leonel Gómez de Cervantes el que bajo de la pena de 200 pesos que se le sacarán irremisiblemente en caso de contravención le ampare y manutenga en la prosecución en que estaba de las citadas tierras, sin consentir que con ningún pretexto, causa ni motivo sea perturbado por persona alguna, de la circunstancia, esfera y calidad que sea.

Y en el caso de haber despojo en el todo o parte de dichas tierras procederá dicha justicia a restituirle luego, lanzando a los que se hubieren introducido en ellas.

Teniendo presentes las diligencias de vista de ojo y medida insertas, y el que en ellas se expresa ser un sitio de ganado mayor y siete caballerías de tierra y también su ubicación, término y linderos para que arreglándose la citada justicia a ellos se acierten las diligencias y no resulte exceso alguno: o bien en perjuicio del suplicante, o el de algunos de los circunvecinos.

Y hechas las entregará originales a la parte del dicho don Juan Leonel Gómez de Cervantes para en guarda de su derecho.

México, 21 de agosto de 1743.

El conde de Fuenclara.

3. [Procedimientos seguidos de toma de posesión de las tierras denunciadas y amparo de las mismas]

Estando en la hacienda de la Fuente de Nava en 12 de septiembre de 1743 don Narciso López de la Torre, teniente de corregidor del pueblo de San Juan del Río y su jurisdicción y juez comisario de estas diligencias, habiendo visto las que son hechas para el cumplimiento de lo mandado por su excelencia el señor virrey y para finalizar las que se previenen en el citado despacho dijo que debía mandar, y mandó, que don Juan Martínez Romero, teniente de alguacil mayor de dicho pueblo y su partido, pase y ampare en posesión del expresado sitio y caballerías ya citadas a don Francisco Esteban de Oriñuela, como apoderado del dicho capitán don Juan Leonel Gómez de Cervantes y de la que así aprehendiese mando no sea despojado sin ser primero oído y por fuero y derecho vencido, debajo de las penas impuestas por el auto acordado y en dicha posesión y su merced, desde luego, le amparaba, y amparó.

Y así proveyó y firmó.

Estando en dicho monte de la Fuente y dentro de el mismo sitio de estancia de ganado mayor y caballerías que se expresan en estas diligencias don Juan Martínez Romero, teniente de alguacil mayor de dicho pueblo y su partido, en dicho día de 12 de septiembre de 1743, en virtud de lo mandado en el auto que antecede cogió de la mano a don Francisco Esteban de Oriñuela, como a tal apoderado general, y le paseó por las tierras del referido sitio de estancia para ganado mayor y dijo:

Que en todo él y en las siete caballerías y media de tierra que le pertenecen y de que se ha hecho mención, le entraba en la misma posesión que ha tenido.

Y en ella le amparaba, y amparó, en nombre de Su Majestad, que Dios guarde, y sin perjuicio suyo, ni de otro tercero de mejor derecho dio y mandó no sea despojado ni perjudicado sin ser primero oído y por fuero y derecho vencido, so pena de las que se hallan impuestas en el auto acordado.

Y el dicho Francisco Esteban de Oriñuela se paseó por dichas tierras y de ellas arrancó hierbas, tiró piedras e hizo otros actos de wrdadera posesión, la que tomó quieta y pacíficamente sin contradicción de persona alguna. Siendo testigos Juan José Deza, Francisco de Chaves y Manuel José de Chaves y otras muchas personas que se hallaron presentes.

Y lo firmó dicho teniente de alguacil mayor don Juan Martínez Romero y dicho don Francisco Esteban de Oriñuela.

ACDR. Mayorazgo de La Llave, vol. 4, II, 116-138.

Fuente:

Francisco de Solano. Cedulario de tierras. Compilación. Legislación agraria colonial (1497-1820). Instituto de Investigaciones Jurídicas. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición: 1984. Segunda edición: 1991. México.

http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/libro.htm?l=387