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Siglo XVII > 1690-1699 > 1695

Real cédula a la audiencia de México admitiendo las reclamaciones de los labradores y corrigiendo las medidas entre pueblo de indios y estancias, debiendo medirse las 600 y 1,100 varas establecidas entre ambos desde el centro de los pueblos de indios.
Madrid, 12 de julio, 1695.

El Rey.

Presidente y oidores de mi Real Audiencia de México.

Por parte de los labradores de esa Nueva España se me ha representado las vejaciones y molestias que reciben y padecen a causa de los pleitos que continuamente les mueven los indios, de que redunda el menoscabo no sólo de sus haciendas sino de la mía.

Para cuyo remedio suplican sea servido mandar se guarden los privilegios que les están concedidos por los señores reyes mis predecesores a observándolos literalmente, sin interpretación; que se les conceda un protector para sus causas y que éste lo sea un ministro de la Audiencia; que respecto de que para quitarles los indios sus haciendas de labor y ganados se valen de fabricar jacalillos de zacate o de piedra, y lodo y con este motivo ocurren a esa audiencia para que, conforme a la ordenanza del marqués de Falces, conde de Santisteban de 26 de mayo de 1567 se les midan las 500 varas que debe haber desde sus haciendas a las de los indios, consiguiendo por este medio entrarse en las suyas.

Y que aunque este perjuicio es de tanta gravedad, aún mayor es la que resulta de la cédula expedida en 4 de julio de 1678 (Ver Nota 1) pues se concede a los pueblos de indios otras circunstancias sobre las 500, mandando se les midan por todos cuatro vientos, desde la última casa, quedando libre el casco del pueblo.

Y siendo esto tan detrimento de los labradores piden no se practique y que la decisión de la ordenanza se entiende en aquellos pueblos que estuvieren poblados antes de las mercedes y fundaciones de sus haciendas, y que las medidas se entiendan no desde la última casa del pueblo sino desde el centro de la iglesia que está en medio.

Y que esto sólo sea con aquellos que fueren cabeceras, donde estuviere el santísimo sacramento, gobernadores y alcaldes mayores, pues de entenderse generalmente con cualquiera población, barrio o congregación fuera de gravísimo perjuicio por haber muchos de éstos, sujetos a las cabeceras, donde precisamente acuden a la administración de los sacramentos, pues para que las dichas varas se midan a los indios desde la iglesia, como piden, es motivo bastante el que éstos no tienen sus casas en forma regular, porque distan unas de otras treinta y cuarenta varas, y algunas casi un cuarto de legua, en que son damnificadas sus haciendas.

Que no se permita a los indios que hagan sus jacales, ni ermitas en las tierras de sus labranzas, pues con este motivo fomentando una información falsa le hacen pueblo y se les da la medida de tierras y ellos son despojados de sus haciendas, otros puntos sobre las ventas que los indios hacen de ellas y otros bienes, cantidades que los labradores pueden adelantar a los indios tales y que más que ejecuten en los montes y visitas que los gobernadores y alcaldes mayores hacen en sus haciendas y estancias por sus particulares fines e intereses llevando crecidísimos salarios.

Y visto en mi Consejo de las Indias con la atención que requiere la materia y lo que vos informásteis acerca de ella en carta de 17 de enero de este año, y lo que en razón de todo dijo mi fiscal, he resuelto se guarde, cumpla y ejecute precisamente la cédula expedida en 4 de julio del año pasado de 1687, que va y de que avisasteis el recibo, como que se entienda que la distancia de las 600 varas que ha de por medio de las tierras y sementeras de los indios de esa jurisdicción a las de los labradores se cuentan desde el centro de los pueblos, entendiéndose esto desde la iglesia de ellos y no desde la última casa.

Y que lo mismo se practique para en cuanto a la distancia de las 1,100 varas que ha de haber desde el pueblo a las distancias que se han de contar del propio modo.

Y si de esta suerte se experimenta de perjuicio así a las tierras de repartimiento de los indios como a la de los labradores se les recibirá a unos y a otros alargando sus distancias por el paraje que no se reconociese más a propósito y más perjudicial a unas y otras partes.

Y no habiendo tierras así del repartimiento de indios como de composición de los labradores de qué poderse resarcir el perjuicio, se haga de las que a mí me pertenecen.

Y os cuidaréis de que esto se haga con tanta igualdad que no se dé motivo de queja a los indios, ni a los labradores, ni que entre ellos se susciten pleitos, antes bien se use con todos de tanta equidad que se les aliente a cada uno se contenga a los límites que le toca.

Y atenderéis muy especialmente al bien y provecho de los indios, como lo tengo mandado, de suerte que en cuanto quepa queden beneficiados, que así es mi voluntad: y del recibo de este despacho y quedar en observancia lo dispuesto me avisaréis en la primera ocasión.

BNM. ms. 13.33'2. fols. 27-30. Publicadas en Disposiciones t. 1, pp. 89-90.

Nota:

1. Doc. 181 de este Cedulario

Fuente:

Francisco de Solano. Cedulario de tierras. Compilación. Legislación agraria colonial (1497-1820). Instituto de Investigaciones Jurídicas. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición: 1984. Segunda edición: 1991. México.

http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/libro.htm?l=387