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Siglo XVII > 1680-1689 > 1687

Real cédula al virrey y audiencia de México ampliando a 600 varas a la redonda los términos del pueblo de indios ya 1,100 varas los límites de fijación de las estancias. Y que dichas medidas se cuenten a partir de la última casa del pueblo, y no desde el centro de él.
Madrid, 4 de junio, 1687.

El Rey

Por cuanto en mi Consejo Real de las Indias se tiene noticia que el marqués de Falces, conde de Santisteban, siendo virrey de las provincias de la Nueva España hizo una ordenanza de 26 de mayo de 1567 por la cual mandó que en los pueblos de indios que necesitasen de tierras para vivir y sembrar se les diesen 500 varas, o las que más hubiesen menester; y que de allí adelante no se hiciese merced a persona alguna de ninguna estancia, ni tierra, si no fuese pudiéndose asentar 1,000 varas, de medir paño o seda, distante o desviada de la población y casas de los indios, y las tierras 500 varas apartadas de dicha población, como ha constado del testimonio de dicha ordenanza.

Y que contra este estilo, orden y práctica se van entrando los dueños de estancias y tierras en las de los indios, quitándoselas y apartándolos de ellas: unas veces violentamente y otras con fraude.

Por cuya razón los miserables indios dejan sus casas y pueblos, que es lo que apetecen y quieren los españoles, intentando o consiguiendo que estas 1,500 varas han de estar apartadas de los pueblos se midan desde la iglesia o ermita que ordinariamente tienen las poblaciones en el centro del lugar, con que vienen a quedarse sin lo que les dan.

Debiéndose entender desde las últimas 500 varas por todos cuatro vientos, lo cual está dispuesto y mandado en las leyes 12 y 18 del título XII, libro IV de la nueva Recopilación de las Indias (Ver nota 1) y por los muchos inconvenientes, daños y menoscabos que de esto resulta contra aquellos naturales.

Se ha considerado conveniente mandar que a los pueblos de indios que tuvieren necesidad de tierras para vivir y sembrar se les diesen no sólo las 500 varas que dispone la referida ordenanza, sino las que hubieren menester, midiéndose desde los últimos linderos y casas del lugar para afuera, por todos cuatro vientos, esto es: 500 varas, o más, al oriente, y otras tantas al poniente, norte y sur, quedando siempre de hueco el casco del pueblo que fuere cabecera, sino que a todos los demás que las pidieren y necesitaren de ellas, así los poblados como los que en adelante se fundasen y poblasen, pues con esto tendrían todos tierra para sembrar y en que comiesen y pastasen sus ganados.

Siendo justo y muy de mi real piedad mirar por los indios que tantas injusticias y molestias tengo noticia padecen, a vista de ser los que más tributan, utilizan y fertilizan mi real corona, y todos mis vasallos.

En cuya atención y habiendo oído lo que con vista de ellos y del referido testimonio y leyes 12 y 18 de la nueva Recopilación de Indias ha dicho y alegado el fiscal del dicho mi consejo de ellas, he tenido por bien de resolver y mandar, como por la presente hago, que en conformidad de la ordenanza que el virrey y conde de Santisteban formó y dispuso en 26 de mayo de 1567 y de las leyes municipales que van citadas, se dé y señale generalmente a los pueblos de indios de todas las provincias de la Nueva España para sus sementeras no sólo las 500 varas de tierra alrededor del lugar de la población hacia la parte del oriente y poniente, como norte y sur, y que no sólo sean las referidas 500 varas sino 100 más, a cumplimiento de 600.

Y que si el lugar o población fuese de más ordinaria vecindad y no pareciere esto suficiente, mi virrey de la Nueva España y mi audiencia real de México cuiden, como les encargo y mando, lo hagan, repartiéndoles mucha más cantidad.

Y que a dichos lugares y poblaciones les repartan y señalen todas las varas de tierra que les pareciere son necesarias, para que los indios de ellas vivan y siembren sin escasez ni limitación.

Y en cuanto a las estancias de ganado es mi voluntad y mando que no sólo estén apartadas las poblaciones y lugares de indios las 1,000 varas señaladas en la referida ordenanza de 26 de mayo de 1567 sino las 100 varas más, y que esas 1,100 varas se midan desde la última casa de la población o lugar, y no desde la iglesia.

Y si a mi virrey de la Nueva España le pareciere que las estancias de ganados estén en más distancia que en dichas 1,100 varas, lo ordenará luego que reciba este despacho; o que se le manifieste que para todo lo contenido le doy a mi Audiencia Real de México el poder y facultad que para mandarlo y hacerlo ejecutar fuere necesario, sin limitación alguna, encargándoles, como lo hago, miren por todos los medios posibles por el alivio, buen tratamiento y conservación de los indios, no sólo en que se les mantenga y conserve en lo dispuesto y ordenado por la ordenanza de 26 de mayo de 1567 y leyes 12,y 18 de la nueva Recopilación de Indias que van citadas, sino que esto sea con el aumento de varas que en este despacho van señaladas, así en lo que toca a las tierras que se han de dar y tener los indios de toda la Nueva España para su vivir y sembrar, como la distancia en que han de estar las estancias de ganado sino en aquella más cantidad de varas que los dichos mis virreyes y audiencia de México conocieren que necesitan, y repartieren y señalare, que así es mi voluntad.

BNM. ms. 13.332, fMs. 16-20

Nota:

1. "Que las estancias para ganados se den apartadas de pueblos y sementeras de indios" es el enunciado de la ley 12, formada sobre real cédula de 24 de marzo de 1550 (Vid. doc. 51.). La ley 18, por su lado especifica "Que a los indios se les dejen tierras", es el breve enunciado de la ley 18, formada sobre dos cédulas de Felipe IV, una de Madrid a 16 de marzo de 1642 y otra de Zaragoza a 30 de junio de 1646, doc. 175.

Fuente:

Francisco de Solano. Cedulario de tierras. Compilación. Legislación agraria colonial (1497-1820). Instituto de Investigaciones Jurídicas. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición: 1984. Segunda edición: 1991. México.

http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/libro.htm?l=387