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Siglo XVII > 1650-1659 > 1656

Real cédula al virrey de la Nueva España aclarando algunas dudas que se habían crecido en el orden de la venta de tierras y en la obtención de la confirmación: disponiendo que las ventas inferiores a 500 pesos, no precisaban del requisito de la confirmación e insistiendo en que si no se cumplían las condiciones en las compras de tierras realengas fuesen éstas de nuevo vendidas.
Madrid, 29 de mayo, 1656.

El Rey.

Duque de Alburquerque, primo gentilhombre de mi cámara, mi virrey, gobernador y capitán general de la Nueva España y presidente de mi Audiencia de ella, o a la persona o personas a cuyo cargo fuere su gobierno.

En carta que me escribió el conde de Alba de Aliste (Ver Nota 1) vuestro antecesor en 24 de mayo del año pasado de 1653, refiere que habiéndome dado cuenta el doctor don Jerónimo de Mansilla, (Ver Nota 2) oidor de mi Audiencia Real de la ciudad de los Reyes de las provincias del Perú, del perjuicio que se seguía a mi real hacienda de que, pasado el término que se concedía a las partes para sacar confirmación de las ventas y composiciones de tierras, ingenios y haciendas no hubiese pena determinada que se pudiese ejecutar respecto que no cumplían con la calidad con que se les despachaban los títulos y se dilataban las pagas.

Con cuyo motivo fui servido despachar cédula nuestra de 14 de mayo de 1652, en que mandé al dicho mi virrey que en razón de dar confirmaciones guardase lo dispuesto por cédulas y ordenanzas con calidad que los que no sacasen confirmación mía dentro de ocho meses, se compraren o compusieren tierras mías se las puedan quitar y volverlas a vender.

Y que así lo ejecutó precisa y puntualmente.

Y deseando cumplir lo referido había visto las que en esta razón de composición e instrucciones se han despachado a mis virreyes de esas provincias y se le ofrecían algunas dudas que representarme para que, con su resolución, pueda con más acierto -allanados los inconvenientes que se presentan- proseguir en la ejecución.

Y que por dos cédulas de 1 de noviembre de 1591 s dirigidas a mi virrey don Luis de Velasco halló que en ellas se encarga el beneficio de la composición de tierras: no solamente hay calidad de confirmación, antes se declara que todo lo que así se compusiere y conceda de nuevo y sólo en un capítulo de la instrucción que se dio al marqués de Cadereita (Ver Nota 4) se manda que teniendo entendido que se poseen sin título muchas estancias y tierras de labor y que de componerlas se podrá sacar algún derecho considerable se había resuelto lo ejecute así, dándole los títulos necesarios con obligación de que llevasen confirmación mía de ellos.

Y habiendo reconocido el inconveniente que se seguía de obligar a los que compusiesen a sacar la confirmación me lo representó el dicho mi virrey, y por cédula de 1 de diciembre de 1636 (Ver Nota 5) fui servido de mandar que si las partes quisieren, para mayor conveniencia, sacar confirmación de los títulos que se le diesen de la composición de tierras se les pusiese en el contrato que se hiciese con ellos. Y que en esta conformidad se despacharon los títulos de su tiempo y del conde de Salvatierra. (Ver Nota 6)

Y que respecto de que en la cédula referida mandé que de las tierras que se compraran o se compusiesen se saque confirmación dentro de ocho meses.

Y no lo habiendo se puedan quitar y volver a vender, parecía que era alterar los contratos legítimamente celebrados sin esta calidad. Y cuanto se haya de practicar y observar en las ventas de tierras que se hicieren de aquí en adelante está señalado término de tres arios por otra cédula de 17 de junio de 1617. (Ver Nota 7)

Y para todo me representaba la dificultad que se ofrece de que muchas ventas y composiciones se hacen de tierras que valen cortísimas cantidades y costaría mucho más sacar confirmación, y los vasallos pobres perderían esta pequeña utilidad, con que conviene ayudar a la república.

Y habiéndose visto por los de mi Consejo Real de las Indias y reconociéndose las cédulas despachadas en razón de esto, así para esas provincias como las del Perú, y lo que sobre ello pidió el doctor don Pedro de Gálvez, mi fiscal en él, he tenido por bien dar la presente.

Por la cual declaro, quiero y es mi voluntad que en las composiciones y ventas de tierras que se han celebrado desde el ario de 1636 hasta el de 1652 donde no hubiese cláusula de venir el dicho mi Consejo, los que las compusieren o compraren por confirmación mía se observen los contratos, y en los que la hubiese para que se lleve la dicha confirmación se guarde y tengan obligación de sacarlo.

Y que en las ventas hechas después del dicho año de 1652 se cumpla la cédula de 14 de mayo del dicho año, en que se dispone que las personas que comprasen tierras, o las compusiesen, tengan obligación de sacar confirmación dentro de ocho meses, y no lo haciéndose vendan de nuevo.

Y en las ventas y composiciones que se hicieren de nuevo después del dicho ario de 1652 en adelante no llegando el valor de ellas a quinientos pesos con el título que vos, o vuestros sucesores, les dieseis es mi voluntad que no tengan obligación de llevar confirmación mía.

Y que excediendo de los dichos quinientos pesos venga por ellas y la lleven, guardándose en defecto de no hacerlo lo contenido en la dicha cédula de 14 de mayo de 1652 que dispone que los que no sacaren la confirmación dentro de ocho meses de cómo compraren o compusieren tierras mías se las puedan quitar y volver a vender.

Todo lo cual os mando cumpláis y ejecutéis, y hagáis cumplir y ejecutar, precisa y puntualmente sin ir, ni pasar, ni consentir que se vaya, ni pase contra su tenor y forma en manera alguna.

Y que en estas ventas y composiciones de tierras atendáis principalmente al útil de los indios, sin permitir que se les haga agravio, molestia ni vejación alguna, que en ello me daré de vos por bien servido.

Y de la presente se ha de tomar la razón por los oficiales de mi hacienda de esa ciudad y se ha de asentar en los libros de la hacienda de esas provincias, para que en todo tiempo conste esta orden y se observe puntualmente.

AGI. México, 1068.

Notas:

1. Don Luis Enríquez de Guzmán, virrey de la Nueva España de 1649 a febrero de 1653. Desde marzo de 1653 a 1660 fue virrey de Perú.

2. Oidor de la audiencia de Lima, desde 1647 hasta su muerte.

3. Véanse en este Cedulario, docs. 132 y 133.

4. Don Lope Diez de Armendáriz, virrey desde abril de 1635 hasta 1639.

5. Incluida, así mismo, en este Cedulario, doc. 171.

6. A Cadereita le sucedía don Diego López de Pacheco, duque de Escalona, desde 1640 a 1542, en que fue destituido. Don García Sarmiento de Sotomayor, conde de Salvatierra cumplió su virreinato en Nueva España desde julio de 1642 a 1647, en que fue transferido a Lima para hacerse cargo del virreinato peruano.

7. La disposición aludida no indica término temporal alguno: recalca qué autoridades deben atender el régimen de tierras e insiste en que las tierras realengas puedan venderse en pública almoneda, obligándose los compradores al requisito de la confirmación y remite a lo ordenado en cédula de 1616. La disposición aludida se ofrece, íntegra, en el doc. 155 de esta colección.

Fuente:

Francisco de Solano. Cedulario de tierras. Compilación. Legislación agraria colonial (1497-1820). Instituto de Investigaciones Jurídicas. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición: 1984. Segunda edición: 1991. México.

http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/libro.htm?l=387