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Siglo XVII > 1620-1629 > 1628

Carta ejecutoria ordenando sean guardadas y ejecutadas las sentencias de un pleito contra el marqués del Valle, en donde se fallaba que pertenecían al fisco todos los bienes mostrencos de los indios muertos sin testar, así como las tierras yermas, baldíos y despoblados del marquesado, por lo que la distribución de dichas tierras serían hechas por funcionarios reales y no por empleados del marquesado.
Madrid, 2 de junio, 1628.

Don Felipe, por la gracia de Dios rey de Castilla, etc.

Mis virreyes, presidentes y oidores de las mis Audiencias de las provincias del Perú y de la Nueva España, gobernadores, corregidores, alcaldes mayores y ordinarios y otros jueces y justicias cualesquiera de todas las ciudades, villas y lugares de los mis reinos de las Indias y provincias de ellas, islas y tierra firme del mar océano.

Y cada uno de vos en vuestros distritos y jurisdicciones a quien ésta mi carta ejecutoria fuere mostrada -o su traslado, signado de escribano público, sacado con autoridad de justicia en forma y manera que haga fe- sabed:

Que habiéndose visto por los de mi Consejo de las Indias el pleito que ante ellos ha pendido entre el licenciado Juan Pardo, mi fiscal, de la una parte, y don Pedro Cortés, marqués del Valle y Damián de Carrión, su procurador en su nombre, de la otra, sobre las tierras yermas, baldíos y despoblados del dicho estado y las demás causas y razones en el proceso del dicho pleito contenidos que primero pendió y se trató ante mi presidente y oidores de la mi Audiencia que reside en la ciudad de México y vino remitida su determinación por ellos al dicho mi Consejo.

Y lo en él dicho y alegado por las dichas partes de su justicia en las instancias, de vista y de grado de revista y remisión dieron y pronunciaron las siguientes sentencias:

I. Sentencia de 1 de octubre de 1620, cuyo tenor es como sigue:

En el pleito que es entre el licenciado don Diego de Cuenca y Contreras, fiscal de Su Majestad, de la una parte, y don Pedro Cortés, marqués del Valle, y Damián de Carrión, su procurador, en su nombre, en la otra, sobre las tierras yermas, baldías y despobladas del estado de dicho marqués.

Y las vacantes por muertes de indios ab intestato y sin herederos que vino remitido al Consejo por la Audiencia Real de México, fallamos que el fiscal de Su Majestad probó su acción y demanda para lo que de suso irá declarado, dárnosla por bien probada en cuanto a las tierras y demás bienes que han vacado, y vacaren, por muerte de los indios y demás vecinos en el dicho estado, que eran dueños de los dichos bienes particular y privativamente, sin herederos, declaramos haber pertenecido y pertenecer a Su Majestad.

Y condenamos al dicho marqués a que la vuelva y restituya a la real corona.

Y en todo lo demás contenido en la demanda del dicho fiscal, debernos absolver y absolvemos, al dicho marqués, sin perjuicio del derecho de los vasallos del dicho marqués y de otras personas de los bienes que poseyeren en común y en particular en el dicho estado.

Y por nuestra sentencia definitiva así lo pronunciamos y mandamos, sin costas.

El licenciado Francisco de Villaseñor, el licenciado Sancho Flores, el licenciado Diego de Cárdenas.

II. Sentencia de Madrid 20 de septiembre de 1625, cuyo tenor es como sigue:

En el pleito que es entre el licenciado don Antonio de la Cueva y Silva, fiscal de Su Majestad, de la una parte, y don Pedro Cortés, marqués del Valle y Damián de Carrión, su procurador en su nombre, de la otra, sobre las tierras yermas, baldías y despobladas del estado del dicho marqués, y las vacantes por muertes de indios ab intestato y sin herederos, que vino remitido al Consejo por la Audiencia Real de México fallamos que debemos de confirmar, y confirmamos, la sentencia en el dicho pleito en todo y por todo, según y como en ella se contiene.

Sin embargo de lo alegado a manera de agravios por las dichas partes.

Pero en cuanto, a si los bienes mostes ab intestato- o al dicho señor marqués; y en cuanto a si el dicho marqués puede disponer o no de las tierras yermas, baldías y concejiles de los vecinos y enajenar vendiéndolas o repartiéndolas, en otra cualquier manera lo remitimos en discordia a más jueces.

Y por ésta nuestra sentencia definitiva en grado de revista, así lo pronunciamos v mandamos.

III. En sentencia de Madrid 5 de julio de 1627, cuyo tenor es como sigue:

En el pleito que es entre el fiscal de Su Majestad de una parte y don Pedro Cortés, marqués del Valle y Damián de Carrión en su nombre, de la otra, sobre las tierras yermas, baldías y despobladas del estado del dicho marqués, y las vacantes por muertes de indios ab intestato y sin herederos en cuanto a los artículos remitidos en la sentencia de revista -dada en la dicha causa sobre si los bienes mostrencos han de pertenecer a Su Majestad, como los demás bienes vacantes ab intestato o al dicho marqués- y si sobre el dicho marqués puede disponer o no de las tierras yermas, baldías y concejiles, y de aprovechamiento y pasto común de los vecinos y enajenarlas, vendiéndolas, donándolas o repartiéndolas en cualquier otra manera, fallamos que debemos declarar, y declaramos, en cuanto al primer artículo remitido que los dichos bienes mostrencos pertenecen a Su Majestad y no al dicho marqués, y condenamos al marqués a que vuelva y restituya a la real hacienda lo que de ellos hubiere llevado y percibido desde el día de la contestación de la demanda, puesta por el dicho fiscal y sobre ello imponemos perpetuo silencio.

Y en cuanto al segundo artículo, remitido así mismo, declaramos que la distribución y repartimiento de las dichas tierras no le toca, ni pertenece al dicho marqués del Valle de Oaxaca y le condenamos a que ahora, ni en tiempo alguno, no las reparta, distribuya, venda, ni enajene por cualquier título o causa que sea: sobre lo cual le imponemos perpetuo silencio.

Y en caso contrario a esto la sentencia de vista en esta causa dada y pronunciada la revocamos, y por ésta nuestra sentencia definitiva en grado de revista así lo pronunciamos y mandamos, sin costas.

Licenciado Alonso Maldonado de Torres, licenciado Fernando Villaseñor, licenciado don Diego de Cárdenas, licenciado don Pedro de Vivanco y Villagómez, licenciado don Francisco Antonio de Alarcón.

Y ahora el licenciado Juan Pardo, mi fiscal, me pidió y suplicó le mandase dar mi carta ejecutoria de las dichas sentencias para lo en ellas contenido en favor de mi real fisco fuere guardado, cumplido y ejecutado, o como la mi merced fuese.

Lo cual visto por los del dicho Consejo fue acordado se diese ésta mi carta ejecutoria para vos en la dicha razón.

Y Yo le he tenido por bien, por la cual os mando que siendo ante vos presentada, o requeridos con ella, o con su traslado signado cualesquiera de vos, segundo dicho es, veáis las dichas sentencias dadas y pronunciadas por los del mi Consejo en el dicho pleito, que de suso van incorporadas, y las guardéis,, cumpláis y ejecutéis.

Y hagáis guardar, cumplir y ejecutar en lo que son en favor de mi real fisco, según y como en ellas se contiene.

Y contra su tenor y forma no vayáis, ni paséis, ni consintáis, ir, ni pasar en manera alguna, so pena de la mi merced y de 20,000 maravedís para mi cámara.

So la cual dicha pena mando cualesquier escribano os la notifique y dé de ello testimonio.

AGN. Mercedes, leg. 50, fols. 2-3.

Fuente:

Francisco de Solano. Cedulario de tierras. Compilación. Legislación agraria colonial (1497-1820). Instituto de Investigaciones Jurídicas. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición: 1984. Segunda edición: 1991. México.

http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/libro.htm?l=387