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Siglo XVII > 1620-1629 > 1624

Instrucción secreta de Felipe IV al Marqués de Cerralbo.
24 de junio de 1624

Marqués de Cerralbo, pariente a quien he proveído por mi virrey gobernador y capitán general de los reinos y provincias de la Nueva España, habiendo mandado se os dé la instrucción general que acostumbran llevarlos demás que han ido a servirme en estos cargos. Y fiando de vos que en la observación de todo lo que contiene cumpliréis con vuestra obligación en las cosas de mi servicio, aumento de mi hacienda, bien de los indios y conservación de aquel reino, como quiera que en él hubo en el principio de este año cierta alteración y motín de gente popular contra la persona del Marqués de Gelves, malos efectos le perdieron el respeto y con su demasía y atrevimiento le obligaron a salirse de las casas reales y retirarse a un convento. Y que mi real audiencia para aquietar los ánimos de esta gente (según lo que me ha escrito), fue forzoso tomar en sí el gobierno hasta que yo mandase otra cosa. Y porque este suceso obliga a saber prudente y exactamente el estado de las cosas del reino y las que se deben provenir para que con toda buena aceptación entréis en el gobierno, ha parecido daros por instrucción secreta los apuntamientos que se siguen:

Luego que lleguéis al puerto de San Juan de Ulúa avisaréis al Marqués de Gelves de vuestra ida y como vais a sucederle en aquellos cargos, y el mismo aviso enviaréis a la audiencia para que lo tenga entendido como se acostumbra.

En desembarcándoos procuraréis informaros de las personas más fidedignas y desinteresadas que hallaréis, así por parte del de Golves como de la audiencia, y si aquella república se halla en pacífico estado. Lo que se ha podido conocer de los ánimos inquietos que concurrieron en aquel tumulto dando a entender el intento que lleváis de reducirlos a toda quietud, fidelidad y obediencia con amor de virrey y buen gobernador.

Y hallando según lo que os hicieron informar, que todo está en quietud como si no hubiera habido el suceso pasado, procuraréis por los medios más suaves y efectivos que se dejan a vuestra prudencia conformar a la audiencia y al virrey, de suerte que con su parecer se encamine restituirle al gobierno, por lo que se debe mirar a la autoridad estimación y respeto del cargo de virrey. Mas esto ha de ser con tanto tiento y consideración que no se ponga en riesgo el dejarlo de conseguir muy pacíficamente y no por más tiempo del que bastare para la restitución del cargo, porque el de Gelves no ha de hacer ningún acto de jurisdicción, ni tener mano para ninguna cosa, en cuya conformidad se le escribe la carta que se os enviará con ésta. Y en caso que se consiga este intento, parece cosa justa salga del reino como virrey y que le corra el sueldo como a tal por el tiempo que se hubiere acostumbrado.

Y si os pareciere necesario revalidar lo hecho durante el interreino, lo haréis como más conviniere.

Y no consintiéndose la restitución del cargo vendrá como particular dándole 20.000 ducados para que pueda hacer su viaje a cuenta de su salario. Y llegado a España se tomará resolución en si se le hará bueno o no, todo el tiempo hasta que se desembarque en uno de los puertos de ella y los bienes embargados a pedimento del fiscal se enviarán registrados a la Casa de la Contratación para que de allí se entreguen a quien el Consejo ordenare, haciendo justicia a las partes. Y asimismo haréis que se envíen los autos que hubiere sobre el embargo, originales al Consejo dejando allá un traslado de ellos.

Y para cualquier caso convendrá que el Marqués de Gelves se salga a un lugar cuando vos hubiéseis de entrar en México. Y según el estado que las cosas tuvieren consideraréis si será bien veros con él, o dejarlo de hacer. Y así os remito la elección de esto y del lugar donde hubiere de estar para que elijáis lo que juzgaréis por más conveniente y acertado, y sea de manera que todas estas acciones se tengan por propias vuestras.

Quedo mirando en la persona que convendrá tome residencia al Marqués de Gelves, y acuda a las demás diligencias que sean necesarias, de que me ha parecido advertiros para que lo tengáis entendido.

Y porque la elección que he hecho de vuestra persona para estos cargos en la ocasión presente, ha sido mediante la mucha satisfacción que tengo de vos, fío que en el progreso de este caso miraréis con toda atención los medios que se han de escoger para acertar lo más conveniente a mi servicio y a los buenos efectos que se desean y pueden esperarse de vuestra prudencia y de la confianza que hago de vos. Madrid, a 24 de junio de 1624. Yo el Rey, refrendada de Juan Ruiz de Contreras y señalada del Consejo.

Fuente: Los Virreyes españoles en América durante el gobierno de la casa de Austria: México, edición de Lewis Hanke con la colaboración de Celso Rodriguez, Biblioteca de autores españoles, Atlas, Madrid, 1976-1978, 5 volúmenes, volumen 3, 1977, pp. 267-269.