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Siglo XVII > 1610-1619 > 1615

Real cédula prohibiendo que los oidores tengan y obtengan propiedades y negocios en los lugares donde ejercen su ministerio, ni en interpósitas personas, castigando con severas penas las contravenciones.
Madrid, 24 de diciembre, 1615.

El Rey.

Por cuanto estando prohibido por diversas cédulas, leyes y ordenanzas del emperador y rey, mis señores, que están en gloria, y mías, que los oidores de mis Audiencias Reales de mis Indias occidentales, alcaldes, fiscales ni demás ministros míos, no tengan casas, huertas, estancias, ni tierras, con rigurosas penas he sido informado que para disimular los dichos excesos buscan terceras personas, confidentes en cuyas cabezas las ponen, siendo ellos los legítimos dueños y que, aunque los daños que de esto se siguen son muy grandes, no se atreven los que los padecen a procurar remedio contra los que los causan por ser personas poderosas, a las cuales quedan siempre sujetos y expuestos a que en otras muchas ocasiones que se ofrezcan los molesten.

Y que aunque de estos excesos no han podido dejar de tener noticia mis virreyes que han sido de las dichas Indias y de qué oidores y ministros han tenido y tienen las dichas casas y granjerías en cabeza ajena porque nunca se esconde del todo, no ponen el remedio necesario por no les haber constado jurídicamente, y porque a mi servicio y ejecución de mi justicia conviene que se castiguen los excesos cometidos por lo pasado, sin aguardar a tiempo de visitas y que los ministros míos entiendan que no se han de disimular, sino que precisamente han de cumplir lo dispuesto por las dichas leyes.

Por la presente mando que, además de las penas en ellas contenidas, en cual tiempo que constare que los dichos oidores, alcaldes, fiscales y demás ministros comprendidos en las dichas cédulas hubieren comprado o compraren o puesto o pusieren en cabeza ajena alguna de las cosas sobredichas, aunque las hayan vendido y pasado con efecto a otro poseedor, hayan perdido el precio en que se hubiere vendido y que además de la dicha pena, la persona en cuya cabeza hubiere estado puesta en confianza, incurra en pena de otro tanto como montó el precio en que se hubiere vendido la tal huerta, casa, tierra o estancia.

Todo lo cual es mi voluntad, y mando que se guarde, cumpla y ejecute en las personas y bienes de los que hubieren contravenido o contravinieren a las dichas leyes, y que se pregone públicamente en las partes donde más conviniere para que venga a noticia de todos, y que los fiscales de mis Audiencias Reales de las dichas Indias envíen testimonio al dicho Consejo de haberlo pregonado.

BNM. ms. 2989. fols. 830-834. Incorporada a la Recopilación (parte en cursiva) formando la ley 56, tít. 16, lib. II. Publicada en CODOIN América, t. XVII, p. 303 y por Solano (doc. 75, pp. 301-303).

Fuente:

Francisco de Solano. Cedulario de tierras. Compilación. Legislación agraria colonial (1497-1820). Instituto de Investigaciones Jurídicas. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición: 1984. Segunda edición: 1991. México.

http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/libro.htm?l=387