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Siglo XVII > 1600-1609 > 1607

Sentencia de residencia de Gaspar de Zúñiga y Acevedo, Conde de Monterrey.
16 de junio de 1607

Vista por nos los del Consejo Red de las Indias de S. M. la residencia que por comisión suya tomó Don Juan de Mendoza y Luna, Marqués de Montesclaros, a Don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, Conde de Monterrey, Virrey de México y su antecesor.

Fallamos en cuanto a los cargos que dicho Marqués de Montesclaros hizo al Conde de Monterrey, debemos pronunciar y pronunciamos en la forma y manera siguiente:

1. Al primero, que contraviniendo al capítulo sexto de la instrucción y cédula real de S. M. del 9 de marzo de 159... [roto] licencias y permisos para fundar y poblar monasterios y conventos expresados y declarados en dicho [roto] y por la sentencia de dicho Marqués de Montesclaros, se declara que resulta culpa contra dicho Conde de Monterrey por lo que toca al monasterio de San Agustín en las minas de San Luis de Potosí y en todo lo demás de dicho cargo, le absolvió y confirmamos dicha sentencia.

2. Y al segundo, que estando mandado y ordenado por provisiones y diversos capítulos de instrucciones por S. M., que los cargos y oficios de la Nueva España se provean a los hijos legítimos y descendientes de conquistadores y pobladores, el Conde de Monterrey proveyó en alguno de dichos oficios ochenta y tres personas contenidas en una certificación que por no constar tengan méritos de conquista, ni ser de los que S. M. manda proveer en dichos oficios, se den o cargo de ello. Y además de lo cual estando prohibido por S. M. el proveer dichos oficios a deudos de oidores y criados de los virreyes, proveyó en el oficio de alcalde mayor de esta plaza a Juan de Zaldebar Mendoza, yerno del Lic. Maldonado y cuñado del Dr. Santiago del Riego, oidores de la Audiencia de México; y a Luis de Valderrama, deudo del Lic. Valderrama, oidor de la misma audiencia en el oficio de alcalde mayor de las minas de Potosí; y en el oficio de alcalde mayor de Tepusca proveyó a Don Juan de Mujica, su criado. Y en el de alcalde mayor de Tinayuca a Juan Martínez de Guellestigui, su criado. Y por la provisión de siete personas de las ochenta y tres de la certificación de Juan de Zaldebar, Don Juan Mujica, Luis Valderrama, se declara por dicha sentencia culpa contra el Conde de Monterrey. Revocamos dicha sentencia y le absolvemos por no probado. Y en lo demás de este cargo, de que fue absuelto, confirmamos nuestra sentencia.

3. Al tercero, que [roto] ando al capítulo treinta y ocho de la instrucción [roto] de nuevo oficios y crecimientos de salarios a costa de la real hacienda en cantidad de 11.334 pesos de oro común, respecto de aquellos oficios y crecimientos en que no se ha hallado en cédulas y cartas de S. M. permiso o aprobación tácita o expresa, según que en dicho cargo están especificados dichos oficios y crecimientos. Y por dicha sentencia el Conde de Monterrey en cuanto al oficial de la caja de Guadalajara y al oficial de la caja del puerto de Acapulco, alguacil de carros escondidos, crecimiento de salario de Gabriel Ortiz, fue absuelto. Confirmamos dicha sentencia. Y en cuanto al oficial de la contaduría de México para los libros que llaman fundidos, y al oficial de la factoría en la real caja de México, y al escribano de la guerra, y al crecimiento de salario de Hernando de Saavedra, Rafael de Alzate, Juan de la Rosa, en que por dicha sentencia se declara culpa contra dicho Conde de Monterrey y se le mandó que dentro de tres años llevase aprobación de S. M. y en defecto pagase lo que montó el crecimiento de oficios y salarios cuanto a la culpa, confirmamos dicha sentencia. Y en lo demás la revocamos.

4. Y al cuarto, que contra la prohibición del capítulo treinta y nueve de su instrucción sin comisión de S. M. ni constar haberla tenido, dio libro, y mandó pagar dicho Conde de Monterrey de la real hacienda y caja en partidas diferentes 11.179 pesos, cuatro tomines y seis granos de oro común, con declaración que por dicho cargo se hace de las personas a quienes se dio libro y mandó pagar; y por dicha sentencia en cuanto a los 900 pesos de Luvan de Espinosa y Jerónimo de Orantes, y a los noventa pesos del secretario Pedro de Campos, sesenta pesos de Pedro de la Torre, 127 pesos y tres tomines de Pedro de los Ríos, 575 pesos a Juan Martínez de Guillestegui, 200 pesos a Francisco Alvarez de Rivera, 300 pesos a Don Antonio Maldonado Zapata, de ayuda de costa con el oficio de capitán, 300 de ayuda de costa con el oficio de almirante, 1.378 pesos, cinco tomines, cinco granos por 1.000 ducados para el sueldo de general; fue absuelto dicho Conde de Monterrey. Confirmamos dicha sentencia. Y en cuanto a los 600 pesos de Antonio de Novoa de que por dicha sentencia se le pone culpa en la forma de libranza y le absolvemos por estar enterada la caja. La confirmamos en cuanto absuelve y la revocamos cuanto a la culpa. Y en cuanto a los 3.318 pesos del secretario Cristóbal de Molina y por dicha sentencia fue absuelto el Conde de Monterrey de los 500 pesos de ellos, y por los 2.818 se declara culpa y se le manda que dentro de diez días los meta en la caja. En cuanto a la culpa y condenación revocamos dicha sentencia, y en cuanto absuelve la confirmamos, y se entiende dicha absolución de toda la partida por entero. Y en cuanto a los 2.374 pesos de Miguel Jiménez, oficial de dicho secretario Molina, 339 pesos, seis tomines para gastos de congregaciones y sirvientes y 92 pesos y tres tomines y seis granos a Luis de Salcedo; veinte pesos a Juan de Mariaza; setenta y seis pesos y tres tomines y seis granos a Francisco de Olalde, oficiales de dicho secretario Molina. Que todas las partidas de dicho Miguel Jiménez y subsiguientes montan 3.172 pesos, tres tomines y seis granos. Y por dicha sentencia se declara culpa contra el Conde de Monterrey por los 300 pesos de los que se dieron a Miguel Jiménez, y se le mande que dentro de diez días los meta en la caja real. Y por lo demás, le absuelve. Revocamos dicha sentencia cuanto a la culpa y condenación, y la confirmamos en cuanto absuelve y se entienda la absolución en todas las cantidades de dicha partida. Cuanto a los 800 pesos de Pedro de Campos, contador de cuentas, ochenta pesos a Luis Ortiz, 106 pesos al Capitán Antonio Hernández de Cárdenas y Sebastián Zirmeno, piloto mayor, en que por dicha sentencia se declara culpa contra el Conde de Monterrey y se le manda meta en la caja dichas cantidades dentro de diez días. Revocamos dicha sentencia y absolvemos al conde de todo ello.

Y en cuanto a los 600 pesos de Rafael de Alzate, de que por dicha sentencia se le manda al Conde de Monterrey que dentro de tres años lleve aprobación de S. M. y en defecto los pague. Revocamos dicha condenación y le absolvemos.

5. Y al quinto, que no proveyó ni ordenó el Conde de Monterrey que los jueces, alguaciles, escribanos y otros ministros que proveyó para las demarcaciones y congregaciones de los naturales de la Nueva España a costa de S. M., que diesen fianzas llanas y abonadas para el uso de tales oficios y dar residencia de ellos y de pagar y satisfacer las condenaciones, para que con aquello se reprimiesen de hacer agravios. Y por dicha sentencia se declara culpa. Y que si tomándoles residencia a dichos jueces fueren condenados en alguna cantidad y no tuvieren bienes, hecha exhibición se pague de los bienes de dicho Conde de Monterrey y sus fiadores. Revocamos la sentencia y le absolvemos del cargo y reservamos su derecho a salvo a las partes interesadas, para que le sigan cuándo, cómo y contra quien vieren les conviene.

6. Y al sexto, de haber gastado el Conde de Monterrey 125.693 pesos, dos tomines y ocho granos en las congregaciones, además de lo que montó el real de los cuatro del nuevo servicio que S. M. mandó gastar en dichas congregaciones por ser contra el tenor de lo mandado por S. M. con declaración y que por dicho cargo se hace de lo que así celebró y gastó que por el Marqués de Montesclaros se remitió al Consejo. Absolvemos al Conde de Monterrey de dicho cargo y de todo lo en él contenido.

7. Al séptimo, de haber gastado 9.649 pesos, un tomín y seis granos, en diferentes veces y partidas, en obras y reparos de las cajas reales de México y tiendas; 1.156 pesos de la caja del bosque de Chapultepeque, todo ello de la hacienda real contra la situación de 400 ducados hecha por S. M. para los reparos en cada año en penas de cámara, sin facultad alguna que haya tenido para hacer dichos gastos y reparos. Y por la sentencia fue absuelto del cargo. Confirmamos dicha sentencia.

8. Y al octavo, que habiéndose prestado de la real hacienda a Don Juan de Oñate, gobernador de las provincias de Nuevo México, 6.000 pesos con fianzas para pagarlos el día de Navidad de 1596, dicho Conde de Monterrey, por carta del 15 de diciembre de dicho año mandó que no se cobrasen por lo menos hasta el 15 de octubre de 1597. Ni entonces sin darle aviso primero, y habiéndosele dado por los oficiales reales, nunca envió licencia para que se hiciese dicha cobranza, por la cual están por cobrar. Y por dicha sentencia se le pone culpa y se despacha mandamiento para hacer dicha sentencia cuanto a la culpa, que absolvemos a dicho Conde de Monterrey.

Lic. Molina de Medrano. Don Francisco Arias y Sotomayor. Lic. Luis de Salcedo Don Bernardo de Olmedilla. Sres. Molina de Medrano. Don Tomás Ortiz. Don Francisco Arcacho.

9. Y al noveno, que habiendo Don Luis de Velasco, virrey de México, dado comisión al Lic. Antonio Maldonado, oidor de aquella audiencia para que entendiese en el cumplimiento de una cédula de S. M. sobre la composición con los extranjeros que sin licencia estaban en aquel reino, y sirviéndole con alguna cantidad de pesos de oro para conservación de su real armada les diese licencia para vivir y estar como vecinos y moradores de él. Y no habiéndole señalado salario por su ocupación por ser oidor y haber de ejecutarla dentro de la ciudad, el conde permitió se le pagase el salario de un año y le prorrogó otros seis meses. Y se le pagó a razón de a 2.200 maravedís por día. De que fue absuelto, de lo que se pagó por mandado de Don Luis de Velasco. Y en cuanto a lo pagado por la prorrogación se condena por dicha sentencia a que dentro de diez días lo meta en la caja. Revocamos la sentencia cuanto a la condenación y la confirmamos cuanto a la absolución que se entienda de todo el cargo. Y confirmamos asimismo dicha sentencia en cuanto fue absuelto el Conde de Monterrey de todo lo demás contenido en dicha residencia, atento los méritos del proceso y a la oposición de testigos en la secreta información examinados. Y se declara haber procedido como cristiano y cuerdo caballero, recto y limpio juez, prudente y considerado gobernador, porque merece que S. M. le haga muy grandes mercedes conforme a sus muchos servicios. Y por esta nuestra sentencia así lo pronunciamos y mandamos.

Don Francisco de Tejada y Mendoza. Juan González de Solórzano. Lic. Hernando de Villagómez. Lic. Don Rodrigo de Aguilar y Acuña. Ha de firmar el Sr. Lic. Don Juan de Zúñiga. Lic. Don Bernardo de Olmedilla. Lic. Don Francisco Tejada. Lic. Solórzano. Don Juan de Venega Villagarcía. Don Rodrigo de Aguirre.

Dada y pronunciada fue esta sentencia por los señores del Consejo Real de las Indias de S. M. que en ella firmaron sus nombres en la villa de Madrid, a 16 de junio de 1607, siendo testigos Pablo de Salvatierra, Diego Gil de Gallano, Mateo Vázquez y señores del Consejo y en fe de ello lo firmé.

Antonio Jiménez.

En la villa de Madrid, a 29 de mayo de 1607, visto por los señores del Real Consejo de las Indias la residencia que se tomó a Don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, Conde de Monterrey, que fue de México, por el Marqués de Montesclaros, sucesor de dicho conde; y los cargos segundo acerca de la provisión de los oficios de la Nueva España, y tercero de los oficios y salarios acrecentados, y octavo de los 6.000 pesos prestados a Don Juan de Oñate, gobernador de las provincias del Nuevo México; dijeron que mandaban y mandaron se despache cédula para que se guarde lo proveido acerca de la provisión de dichos oficios. Y que se haga en conformidad de lo mandado por S. M. y orden dada. Y en lo del crecimiento de oficios de salarios del tercer cargo lo acordado. Y en lo de los 6.000 pesos prestados a Don Juan de Oñate se despache cédula para que los oficiales reales informen si se hizo la cobranza de ellos, que se mandó hacer y por qué se ha dilatado. Y no habiéndose hecho se haga. Y así lo proveyeron y mandaron.

Ha de señalar el Sr. Lic. Don Juan de Zúñiga.

Fuente: Los Virreyes españoles en América durante el gobierno de la casa de Austria: México, edición de Lewis Hanke con la colaboración de Celso Rodriguez, Biblioteca de autores españoles, Atlas, Madrid, 1976-1978, 5 volúmenes, volumen 2, 1977, pp. 242-246.