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Siglo XVII > 1600-1609 > 1601

Real cédula a la audiencia de Guatemala ordenando que no se vendan propiedades con indígenas adscritos a la tierra, normativas sobre el trabajo indígena y graves penas a los infractores.
Valladolid, 24 de noviembre, 1601.

El Rey

Doctor Alonso Criado de Castilla, presidente de la Audiencia Real de la provincia de Guatemala, o a la persona en cuyo cargo estuviere el gobierno de ella.

1. Porque he entendido que en esa provincia y las de ese distrito hay muchas heredades y estancias para frutos de la tierra y cría de ganados, huertas y otros aprovechamientos y granjerías, en cuya labor y beneficio asisten de ordinario y están ocupados y detenidos muchos indios, sin libertad ni doctrina, y los dueños de ellas los tienen como esclavos; y cuando venden, truecan o traspasan las tales heredades y estancias en otras personas dan los indios con ellas, y siempre están en esta servidumbre.

Para cuyo remedio, ordeno y mando y expresamente prohíbo que los indios que se hubiesen de ocupar en las dichas heredades y estancias y servicios no se den como está dicho por repartimiento, ni sea ya para esto en manera alguna, mas permito que puedan ir de su voluntad con quién y a las estancias y heredades que quisieren, con la limitación de tiempo, moderación de trabajo, justificación de jornales y certificación de la paga en sus manos que vos declaráredes y ordenáredes como está dicho.

Y que no puedan ser, ni sean, detenidos en ellas contra su voluntad, con paga ni sin ella, ni hayan de trabajar las fiestas en las dichas labores.

Y para que vivan cristianamente y puedan ser doctrinados, se procure que estén todos empadronados, imponiendo para ello las penas que os pareciere.

Y que de aquí adelante en las escrituras que se hicieren de las ventas, truecos, donaciones, traspasos u otra cualquier manera de enajenación que se hiciere por vía de herencia, testamento o contrato de las dichas estancias, heredades y tierras, no se haga mención de los dichos indios, ni de sus servicios, para que no puedan comprehender, ni comprehendan, en las dichas enajenaciones.

So pena que los testamentos y contratos en que se hiciere lo contrario por el mismo caso y hecho, sean en sí ningunos, y de ningún valor y efecto y de 1,000 ducados al vendedor y otros tantos al comprador o persona que recibiere en alguna manera de las sobredichas con las dichas estancias y heredades y tierras los indios con que se labraban y beneficiaban: aplicados por tercias partes a mi cámara, juez y denunciador.

Y que el escribano ante quien se otorgare la escritura contra lo sobredicho sea privado del oficio.

Y mando que lo sobredicho se pregone públicamente en las cabeceras de esa provincia y su distrito y en las demás partes que conviniere, para que venga noticia de todos.

Para que se cumpla lo susodicho mando que los oidores de esa Audiencia, cuando salieren a visitar la tierra, visiten la de esas heredades y estancias y no consientan que los indios que hallaren en ellas estén contra su voluntad, ni con ningún género de servidumbre, ejecutando en los culpados las sobredichas penas y las que más les pareciere para que sean castigados.

Lo cual os encargo mucho para que lo hagáis guardar indistintamente, en todo tiempo y ocasiones por ser a quien toca, y encomiendo el cuidado de que se cumpla inviolablemente, advirtiendo que lo que solamente se permite de aquí adelante es que puedan servir en las dichas estancias y heredades de los indios que quisieren servir en ellas, de su propia voluntad por el tiempo y en la forma que voluntariamente se concertaren.

Y mando a vos, el mi presidente que al presente seáis y adelante fuéredes, lo hagáis guardar y cumplir inviolablemente.

2. Y porque mi intención no es quitar a las dichas heredades y estancias el servicio que han menester para su labor y beneficio, sino que teniendo todo lo necesario los indios no sean oprimidos, ni detenidos en ellas contra su voluntad, como lo han sido por los pasados: y para que se pueda cumplir con lo uno y con lo otro, ordeno y mando que los indios que hubieren de trabajar en las dichas heredades y estancias se alquilen de los pueblos circunvecinos a ellas, y no habiendo los dichos pueblos en las comarcas de las dichas heredades y estancias, mando que cerca de ellas en los sitios más aptos y acomodados para su vivienda, que sean saludables y a propósito y que puedan estar más próximos a las dichas estancias y heredades, se hagan poblaciones donde habiten y vivan en vecindad los dichos indios, donde sin mucho trabajo de camino, ni otra descomodidad, puedan acudir al beneficio y labor de las dichas heredades y estancias y puedan ser doctrinados e industriados en las cosas de nuestra santa fe católica.

Y los que se fundaren, visitados y curados y se les administren los sacramentos, sin que se falte a la labor y fructificación de la tierra, que es tan necesario para el sustento de todos y para el aprovechamiento y conservación de los indios.

3. Y porque cesando los dichos repartimientos se sigue que se han de excusar los jueces repartidores -que hasta ahora ha habido de los dichos indios, para los servicios de suso referidos- ordeno y mando que así se haga de aquí en adelante y que en ninguna persona, con ningún título reparta los dichos indios, sino el corregidor o alcalde de cada pueblo, como mejor os pareciere ordenáredes, tengan cuidado con hacer que los indios que tuvieren fuerzas edad para el trabajo salgan cada día a las plazas, para que allí los concierten por los que hubieren menester, por sus jornales y que las dichas justicias les obliguen a ello.

Y por la presente mando a los dichos corregidores y alcaldes mayores y ordinarios cumplan la ordenanza que cerca de esto les diéredes, so las penas que les pusiéredes.

Y porque es justo que a los indios les quede tiempo para labrar sus heredades, los que las tuvieran, y las de sus comunidades, señalaréis vos, presidente, en qué hubieren de acudir a ello y a sus granjerías, procurando que las tengan par mayor alivio suyo y provisión y bastimento de la tierra.

AGCA. A.I.23. leg. 4.576. fols. 45-48.

Fuente:

Francisco de Solano. Cedulario de tierras. Compilación. Legislación agraria colonial (1497-1820). Instituto de Investigaciones Jurídicas. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición: 1984. Segunda edición: 1991. México.

http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/libro.htm?l=387