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Siglo XVII > 1600-1609 > 1601

Instrucción del virrey conde de Monterrey para verificar la concentración de la población indígena dispersa por pequeñas aldeas a los pueblos cabeceras de la alcaldía mayor de Valladolid (Michoacán).
México. 14 de noviembre. 1601.

3. [Notificación a los indígenas de las razones de la concentración de la población]

Llegado al lugar donde se ha de hacer alguna congregación, juntaréis todos los indios de la cabecera o pueblo y de todas las demás y de las estancias que a él se han de reducir, habiéndoles avisado desde el camino a los indios de la cabecera para que ellos tengan prevenidos v consigo a los de los sujetos: para que no sea necesario deteneros en esperarlos.

Y juntos les daréis a entender el efecto de vuestra ida, por lengua del intérprete. Y con las mejores razones que pudiereis les significaréis la voluntad y determinación resuelta de Su Majestad de que se ponga en ejecución la reducción general y el cuidado grande con que se ha mirado y encomendado a nuestro señor lo que les toca para dejarlos bien acomodados de casas, tierras, aguas y monte, que todo sea mejor y más cumplido que lo que dejan, o por lo menos tan bueno.

Siguiéndose a esto el consuelo espiritual que tendrán con la asistencia de su ministro de doctrina y el amparo de la justicia y la comunicación de unos con otros para todas sus necesidades, viviendo juntos y en policía, como los usan todas las naciones del mundo.

4. [Colaboración del misionero]

A esta plática de los indios procuraréis que asista el ministro de doctrina, teniéndole prevenido primero y habiéndole comunicado esta instrucción.

Y después, en todo lo restante, os acompañaréis con el dicho ministro y tornareis su parecer y consejo en cuanto viereis que es justo y conveniente.

Y también le pediréis que en los sermones y pláticas de los indios les persuada con fuerza el útil que han de tener de estas congregaciones, y los anime al trabajo que ahora se les ofrece en la mudanza, poniéndoles delante las comodidades que buenamente se les han de seguir.

5-6. [Modo y manera de formar el pueblo]

Acabada la plática que habéis de hacer a los indios, considerada atentamente la disposición del sitio y la cantidad de casas que en él hubiere labradas, y la traza y la forma que el lugar tuviere, y el número de vecindad que se le allega, y estancias que se traen, acomodándolos en una misma calle: un pueblo en una parte y otro en otra.

Llevando siempre en consideración de dejar pueblo formado de calles y plaza, y en modo de policía como la de esta ciudad de México, y otras que la tienen, y en el pueblo que hubiere agua que se pueda meter por las calles, procuraréis hacerlo para el beneficio de las huertas que han de tener dentro de sus casas y para la lava de las casas.

Si sucediere en algún lugar donde se haga congregación de otros pueblos que esté edificada la iglesia fuera de la plaza, advertiréis de dejar sitio bastante dentro de la misma plaza, para que acabadas las casas de los indios se pase allí la iglesia y vaya labrando poco a poco.

Y también consideraréis si será menos trabajo de los indios y más comodidad del pueblo hacer plaza junto a la misma iglesia que estuviere edificada en otra callen plaza menos principal, advirtiendo que, también, ha de quedar en la plaza la casa del cabildo, cárcel y comunidad.

7-9. [Repartimiento de solares y medidas]

El sitio que a cada indio de los que nuevamente fueren a poblar se le podrán señalar -para labrar su casa y tener dentro de ella árboles y tierra dónde sembrar algún maíz, chile y otras legumbres, cuanto baste para su regalo y recreación- será un solar de los de México: veinticinco varas en cuadra, habiendo disposición.

Y no la habiendo, cuanto sea posible, en que no se puede dar regla cierta por ser tan diferentes los asientos de los pueblos. Y advertiréis que con esto no dejan de labrar las tierras que se les señalaren; y también advertiréis que en las partes donde lo sufriere la disposición de la tierra se hagan las paredes de las casas de tapias al modo de Castilla, que les serán a los naturales tan útiles como las de adobes, y a menos costa y trabajo. En este señalamiento de solares tendréis atención de preferir en lo que fuere mejor y más cerca de la iglesia y plaza a los indios que entre ellos tienen por "principales- y a los que fueren gobernadores y ministros de justicia sin dar lugar en ninguna manera a que en razón de ser o no "principales- los indios sean admitidos a probanza, ni información, ni haya pleitos ni diferencias, sino que vos, informado de palabra del ministro de doctrina y de otras personas de crédito, lo dispongáis y gobernéis con justificación, prefiriendo los del dicho pueblo que quisieren mejorarse a los que vinieren de fuera.

Y porque según la ruin fama que en lo general tienen todos los pueblos de indios de esta Nueva España, sucederá muchas veces que de una casa de un indio a otra haya vacío grande que impida la policía que se pretende. y que éste no sea bastante para poner en el barrio entero, para que los de un pueblo o estancias queden juntos y en vecindad: en tal caso arbitraréis en repartir el vacío a uno, o a dos o a más indios, para que allí hagan sus casas y con ellas y las viejas quede el pueblo que en la mejor forma y traza sea posible

10-11. [Casas, medidas y distribución de los cuartos. Ayuda vecinal en las edificaciones].

En el solar que se le ha de dar a cada indio señalándole, desde luego, con alguna zanja o mojonera, se ha de edificar, desde luego, un aposento del alto que pareciere y cubierto- que tenga treinta pies de largo y doce de ancho: que es disposición bastante, y lo que, por ahora, se puede sufrir, que después cada uno irá labrando conforme a su posible e inclinación, pero por traza.

Cuanto a disterminación [deslinde] que será aprobada por los ministros, en razón de usar de compartimientos y atajos. al modo que se puedan con que se distinga la vivienda del servicio en que hubiere de haber inmundicias v el dormitorio de los hijos del de las hijas. Y se yaya recorriendo esto para ver que en todo caso lo cumplan v se introduzca algo de policía cristiana entre ellos.

Para la labor y fábrica de las casas v para que unos indios se ayuden a otros -porque no sería posible habiendo todas de ser a un tiempo- que cada uno, por sí, haga la suya, formaréis de los indios que de fuera se trujeren al sitio nuevo o pueblo de la congregación, cuadrillas de ocho hasta doce indios, juntando los de un mismo pueblo o estancia.

Y ordenaréis que el pueblo o cabecera donde vinieren a poblar, y que los ha de recibir, socorra a cada una de estas cuadrillas con dos indios para que hagan las casas de los que vinieren: no todas a un tiempo, sino comenzando una y prosiguiéndola hasta acabarla.

Y esto del socorro del pueblo se entiende no teniendo ocupación el mismo pueblo en este género de edificios.

12. [Reparto de tierras comunales: un tercio más a nobles que a plebeyos, mayor proximidad al pueblo. Expropiación de propiedades de blancos si son insuficientes las tierras comunales]

En el repartimiento de las tierras tendréis la misma atención que en el de los solares, dejando a los indios principales v ministros de justicia más que a los macehuales en cantidad de un tercio más.

Y que éstas sean las más cercanas al pueblo, porque en todo gocen de alguna preeminencia más que los macehuales, no quitando a los que están en el pueblo las que tuvieren que las hayan menester.

Y en caso que en ese pueblo no haya tierras de comunidad bastantes para los indios que han de quedar, y las hubiere de españoles o estancias se les quiten las necesarias v más cómodas para los indios: y a estos españoles les notificaréis que con sus títulos si los tuvieren ocurran ante mí, para que vistos se trate de la recompensa que pareciere justa.

Y en todo caso procuraréis en este repartimiento de tierras dejar muy conformes a los que vienen con los que están, de manera que no haya entre ellos confusión, ni enemistad.

Y también advertiréis de dejarles tierras para que siembren ario y vez, y en los lugares calientes más cantidad. Informándoos muy bien de la disposición y temple de la tierra y del uso y costumbre que los vecinos han tenido en sus sementeras, para dejar a los que están y a los que vienen con la misma cantidad y suertes de tierras que habrán menester: considerando siempre en los unos lugares y en los otros el crecimiento que podrán tener, como se desea y procura.

14-15. [Programación agrícola y censo rural]

Al mismo tiempo que comencéis a poner en orden la fábrica del pueblo y casas y el señalar tierras a los indios, consideraréis si fuere sazón de siembra o cosecha, o la distancia que hubiere de lo uno a lo otro, y me lo avisaréis.

Y lo que os parece que se podrá hacer para asegurar el abasto común de aquel año, obligando a los naturales del pueblo a que siembren más de lo ordinario para que tengan qué vender a los nuevos pobladores, o dando orden que se haga alguna sementera grande de comunidad que después beneficien los que fueren nuevamente; o usando de otros arbitrios, los que os parecieren a propósito según la calidad de la tierra y comodidad en las cosechas: para que vistos por mí elija los más convenientes y de mayor utilidad en este caso tan importante.

Así mismo os informaréis, luego, de los españoles y mestizos que hubiere en cada pueblo: así de los que se eligen para la congregación, como de los que se alzan.

Y sin dilación me enviaréis memoria de las haciendas y granjerías que cada uno tuviere, y de qué valor son, y de la opinión que hubiere de ser perjudiciales o no a los indios.

Para que por mí visto se provea en el mandarlos salir o no: lo que más convenga.

25-29. [Atención a la operación congregativa ya los ejidos. Las tierras nuevas quedaban amparadas, anulándose las ventas a españoles]

El cuidado de la conservación de estas poblaciones y de que los indios no desamparen las casas y tierras nuevas volviéndose a las viejas o yéndose a otra parte, se os encomienda y encarga en la parte que os tocare tanto como lo de la ejecución.

Y que de ordinario hagáis diligencia en saber si alguno o algunos indios faltan de las poblaciones nuevas que se hubieren hecho, mandando a los gobernadores que os lo avisen.

Con el mandamiento acordado que se os dará para amparar en su posesión de tierras a los indios que se levantan para otras poblaciones, les advertiréis de la fuerza de él y de la seguridad que les queda de la propiedad como antes la tenían.

Y también les apercibiréis que han de ser, y son, de ningún valor y efecto las ventas de tierras que hubieren hecho o hicieren a españoles desde el día de la publicación que aquí se hizo del auto que habla en razón de esto, que también se os dará.

Así mismo se os advierte que en el repartimiento que hiciéredes de la tierra de cada población de las nuevas dejéis parte que pareciere bastante para el ejido de consejo, extendiéndoos más o menos conforme a la cantidad de tierras que hubiere para repartir. y a la necesidad mayor o menor que de esto tuviere cada población, conforme a los ganados que tuvieren los indios o disposición que la provincia o comarca y la calidad que el mismo suelo mostrare: para poder conservar los dichos indios en esta granjería de la crianza de ganado; en especial, menor.

Y para crecer en ella y aún introducirla, si no se ha usado por ser medio importante para el aprovechamiento suyo v para el abasto de esta tierra.

Fuente:

Francisco de Solano. Cedulario de tierras. Compilación. Legislación agraria colonial (1497-1820). Instituto de Investigaciones Jurídicas. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición: 1984. Segunda edición: 1991. México.

http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/libro.htm?l=387