1599
Mandamiento del virrey conde de Monterrey prohibiendo la fundación de nuevos ingenios de azúcar, para favorecer la orden de impedir el empleo en ellos de mano de obra indígena por vía de repartimiento.
México, 26 de abril, 1599.


Don Gaspar de Zúñiga y Acevedo, conde de Monterrey, virrey, gobernador y capitán general de las provincias de Nueva España.

Por cuanto habiendo entendido Su Majestad, que sea en gloria, el peligro que para los naturales traía el servir en ingenios de azúcar, me mandó cuando vine a gobernar y ahora últimamente que no los consintiese.

Y habiendo sido informado el mucho número de ingenios que había fundados y cada día se fundaban, en este reino y que se ocupaban en ellos mucha cantidad de indios y tierras, siendo ambas cosas más necesarias y útiles para otros ministerios y efectos de más importancia para la república que no la de azúcar -de que ha venido a haber cantidad muy sobrada de la que es menester para usos forzosos, sin que de esto resulte bajarse el precio, antes irse encareciendo con el abuso que la gente en común va haciendo de ella para sólo golosinas y bebidas poco necesarias- me remitió el estrechar lo que a esto tocaba como más conviniese. (ver Nota 1)

Y es así que yo he sobreseído la ejecución de la orden de Su Majestad cerca de no se poder alquilar los indios para este servicio hasta que Su Majestad sea otra vez informado y los dueños de los ingenios fundados puedan ocurrir.

Y no sería justo que este sobreseimiento se extendiese a los que lo no están, estando en contrario la primera y segunda ejecución de la orden de Su Majestad, ni que dejase crecer lo que se ha mandado estrechar.

Por tanto he acordado prohibir, como por la presente prohíbo y mando que ninguna persona de ninguna calidad y condición que sea no edifique ni haga de nuevo ningún ingenio de azúcar, ni ocupe ni labre tierra para esto, aunque para ello tenga licencia mía, ni haya otros ningunos más de los que el día de hoy estuvieren edificados, molientes y corrientes.

Y estando comenzados a edificar algunos con la dicha licencia cesen en el edificio de ello y no los prosigan, ni acaben, hasta consultarme el estado de su edificio y que tengan nueva licencia mía para acabarlos, so pena de que hayan perdido y pierdan los dichos ingenios tierras que con ellos ocuparen, aplicados su valor para la cámara de Su Majestad, juez y denunciador por tercias partes, en que doy desde luego por condenados a los que lo contravinieren.

Y para que venga a noticia de todos y no pretendan ignorancia mando que esta orden se pregone públicamente en esta ciudad y en las demás de españoles de este reino, y pregonada las justicias de Su Majestad tengan particular cuidado de la guarda v cumplimiento.

AGN. General de parle, vol. V, fols. 23-23v

Nota:

I. Así el capítulo 20 de las instrucciones que al virrey había dado Felipe II: en Aranjuez el 20 de marzo de 1596. Se halla en este Cedulario, doc. 137. Puede verificarse por este mandamiento y la fecha de las instrucciones, el tiempo en materializarse la voluntad metropolitana y su eco en Nueva España.

Fuente:

Francisco de Solano. Cedulario de tierras. Compilación. Legislación agraria colonial (1497-1820). Instituto de Investigaciones Jurídicas. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición: 1984. Segunda edición: 1991. México.

http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/libro.htm?l=387