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Siglo XVI > 1590-1599 > 1595

Advertencias del virrey don Luis de Velasco al conde de Monterrey, su sucesor, sobre política de gobierno.
1595.

[Política reduccional: problemas. Normativas y realidades]

9. En la habituación y comunicación de españoles entre los indios les trae grandísimos inconvenientes que considerados estos S.M. la prohíbe por algunas cédulas, cuyo rigor se ha ido relajando hasta que yo, con particular cuidado, con auto general y prohibición que en ningún pueblo se hiciese ni edificase casa de español sin darme noticia, he prevenido esto a que particularmente me movió la experiencia que en los barrios de México se ha hecho de haberse despoblado la mayor parte de ellos, por habérseles metido españoles en sus casas y comprádoselas a menos precio: compelidos los indios de no poder sufrir su compañía y comunicación, para cuyo remedio y atajar este daño di comisión al que hizo la cuenta para que me la diese, muy particular de los españoles, mestizos, mulatos y negros libres que había entre los naturales, para librarlos de ellos, como cosa que tanto importa a su quietud y bien de sus almas.

Lo cual podrá V. S. mandar ver y ordenar, pues es una de las cosas que pide ejecución para la conservación y quietud de los indios.

10. La inclinación de los indios es a habitar en partes escondidas, inaccesibles y apartadas y lo más a solas que pueden. Y así están dilatados en muchos pueblezuelos y caserías, con que se dificulta e imposibilita el doctrinarlos y reducirlos a vida política.

Entendiéndolo así, don Luis Velasco, mi padre, gobernando esta Nueva España procuró congregar los indios y hacer pueblos, como hizo muchos.

Esto no se pudo poner por entonces en tanta perfección como convenía, y aunque dio remedio, mucho quedó. Y hoy hay el mismo inconveniente.

S. M. manda por muchas cédulas antiguas y nuevas remediarlo. Yo procuré luego que vine a este reino y gobierno comenzar estas congregaciones, e hice junta de prelados de las religiones y otras personas graves que todos concurrieren en la conveniencia de esto.

Y aunque he hecho algunas muy importantes, temo de su permanencia, por ir los indios muy violentados y tener muy pocas raíces, que donde quiera que se pueblan y en todas partes hallar buena disposición de tierra para su vivienda.

Y por el descuido de las justicias que deberían atender a ello, y no lo hacen; ni sus encomenderos, por no descontentarlos, cesaron también estas congregaciones, que se huían, haciendo por no haber de dónde pagar los que las hacían.

Ahora S. M. ha proveído, por relación mía, que se paguen estos ministros hasta en cantidad de un real de los cuatro del servicio, con que será más fácil continuar lo comenzado: aunque hay quien lo contradiga, y por ventura algunos de los que primero lo aprobaron.

Es negocio de grande consideración y servicio de nuestro señor, y muy importante para la comunicación y conservación de los indios. Y así, sin reparar en los muchos contrarios que había en particular y generalmente se deben vencer todas las dificultades que, aunque no se pueda conseguir la perfección con que esto se hizo en el Perú, de que se han seguido tan buenos efectos, no serán menos en este reino para su bien universal y servicio de Dios y del rey, nuestro señor.

BNM, ms. 2816, fols. 171-172.

Fuente:

Francisco de Solano. Cedulario de tierras. Compilación. Legislación agraria colonial (1497-1820). Instituto de Investigaciones Jurídicas. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición: 1984. Segunda edición: 1991. México.

http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/libro.htm?l=387