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Siglo XVI > 1590-1599 > 1591

Real cédula indicando las razones por las que son necesarias medidas conducentes a la composición de tierras, política que debe seguirse y anuncio de dos cédulas más sobre el mismo contenido.
El Pardo, 1 de noviembre, 1591.

El Rey

Considerando los graves daños que de algunos años a esta parte han hecho y hacen, los enemigos corsarios en el mar océano, particularmente en la carrera de Indias, no solamente robando lo que se lleva o trae de ellas, con navíos y personas, pero infestando algunos puertos de ellas, saqueando las ciudades y quemando los templos, y que si esto no se ataja y previene con un muy eficaz remedio, como le requiere negoció tan importante, se podrían temer los mismos y otros mayores inconvenientes.

Como quiera que de mi parte he hecho el esfuerzo posible para tener segura la mar, como mi hacienda está tan empeñada y consumida con los grandes gastos que he hecho los años pasados y éste sustentando ejércitos y armadas tan gruesas, y las ocasiones presentes son tantas y tan precisas y tan forzoso acudir a ellas.

Y por estar a mi cargo la defensa de la cristiandad, demás de la de mis reinos, en ninguna manera se ha podido sustentar una gruesa armada que conviene ande de ordinario para obviar los dichos daños y conseguir otros muy grandes efectos que de su conservación pueden resultar.

En los cuales serán principalmente interesados los vecinos naturales de las Indias, a los cuales siempre he procurado relevar de la contribución de semejantes gastos, ayudándome en las todas ocasiones y necesidades que se han ofrecido de mi hacienda y patrimonio hasta haberlos consumido, y de la ayuda y sustancia de estos reinos y contenta voluntad me han parecido y sirven siempre.

Mas considerando el estado presente que no se puede, ni debe, dejar de acudir a su remedio con grande presteza y esfuerzo, y la riqueza y grosedad de esos reinos y el amor y fidelidad con que los vecinos y naturales de ellos acuden a mi servicio correspondiendo a la voluntad que Yo les tengo, no he podido, ni puedo pasar adelante como deseaba hacer con la gracia y merced que hasta ahora les he hecho, dejando de cobrar muchos derechos que me pertenecen y me son debidos, desde que esos reinos se hubieron e incorporaron a éstos, ni me he podido excusar de valerme por otros medios justos para fundar y sustentar esta armada, en que consiste la seguridad y acrecentamiento de todo.

Y para mayor justificación de todo mandé a mi Real Consejo de las Indias que mirase y considerase lo que más conviniere. Y habiéndolo hecho con particular cuidado y especulación, y juzgado por la cosa de más importancia y conveniencia de cuantas se representan el entretener la dicha armada, y que es justo y forzoso que en las Indias se procure para ello la sustancia, que falta en estos reinos, habiéndome consultado muy particularmente me he conformado con su parecer.

Y así he acordado que el dicho efecto se use de los mejores medios que abajo irán declarados.

En cuya ejecución habéis de proceder con la prudencia, suavidad y rectitud que las materias lo requieren, y fío de vuestro celo y experiencia: pues como quiera que en la introducción y cumplimiento de lo que se ordena no ha de haber duda, ni remisión, ni dilación alguna, porque no lo permiten las ocasiones presentes, mas juntamente deseo que esto se haga por los mejores medios y más suaves y con la mejor satisfacción de mis vasallos que ser pueda.

La desorden que ha habido en la distribución y repartimiento de los baldíos y tierras de esas provincias del Perú, como es notorio son mías, y la libertad con que se han entrado muchas personas, ha obligado a poner remedio en esto.

Y aunque justamente se podría ejecutar lo que se ordena por otra cédula mía de la fecha de ésta, (ver Nota 1) por algunas consideraciones y principalmente por hacer merced a los vecinos y naturales de esos reinos, tengo por bien sean admitidos a alguna cómoda composición para que sirviendo con lo que fuere justo y razonable pueda confirmar las tierras que poseen.

Y para este efecto se os envía, también otra cédula (Ver Nota 2) dándoos facultad y poder para hacer la composición y confirmación.

Usaréis de ellas en la forma que más conviniere, procurando sacar para esto la mayor sustancia que ser pueda, como me promete vuestro celo y mucha inteligencia.

Y que esto se haga reservando ante todas las cosas lo que os pareciere necesario para plazas y ejidos, propios; pastos y baldíos de los lugares y concejos que están poblados, así por lo que toca al estado presente como al porvenir del aumento y crecimiento que puede tener cada uno, y a los indios los que hubieren menester para hacer sus labores y sementeras y crianzas, confirmándoles en lo que tienen de presente y dándoles de nuevo lo que les faltare.

Y porque podría ser que algunas personas, aunque poseen algunas tierras, estancias y caballerías, con legítimo título de quien se lo pudo dar, pretendieren que de nuevo se las confirmásedes, con algunas cláusulas y firmezas que les parecieren necesarias para su seguridad, será bien que se las confirméis y concedáis, sirviéndome cada uno con lo que fuere razonable, conforme a la calidad y cantidad de la cosa y la necesidad de presente.

Y si los que con ocasión de la merced y título legítimo que tuvieren de algunas tierras, estancias, chácaras o caballerías hubieren entrado y ocupado lo que no se les dio, ni concedió por los dichos títulos, y quisieren que se les confirme lo que tienen justamente y que se les dé de nuevo, también se lo podáis conceder en la forma de suso declarada en virtud de la dicha cédula; sirviéndome con lo que fuere justo, así por lo uno como por lo otro, conforme a la cantidad y calidad de cada cosa y el aprovechamiento de lo que hubieren gozado, de lo que han ocupado y tienen sin título ninguno.

Y no consentiréis que en la medida y averiguación de lo que los tales hubieren ocupado sin título se hagan molestias, costas y vejaciones, ni use de rigor alguno, de que se puedan quejar los poseedores, antes habéis de proceder en todo con ánimo de formar y legitimar la posesión en que halláredes a cada uno mediante la dicha composición; salvo con los que rehusaren y no las quisieren, porque con los tales habéis de proceder conforme a derecho, restituyéndome ante todas cosas en todo lo que halláredes que han ocupado y poseen sin título válido y legítimo, haciendo en este caso, y en los otros que convenga, las averiguaciones y diligencias necesarias por mano de los corregidores y justicias en cuyo distrito cayese cada cosa, siendo personas de quien esto se pueda confiar, para que se haga con la menos costa y vejación que fuere posible, conforme a mi intención y voluntad.

Y esto mismo en que me restituyéredes, lo concederéis de nuevo a quien os lo pidiere y quisiere, mediante la dicha composición, en la forma de suso declarada.

Las tierras que, así mismo, hubiere por ocupar, que nunca han sido dadas ni repartidas, reservando siempre las necesarias para los lugares y concejos poblados y que de nuevo conviniere que se' pueblen y los demás efectos ya declarados, para los indios las que les faltaren para sus sementeras y crianzas.

Todas las demás daréis y concederéis de nuevo para tierras, estancias, chácaras o ejidos de molinos a quien los pidiere y quisiere, mediante la dicha composición regulándola por calidad y cantidad de lo que se les diere.

Y en este caso, y en todos los referidos, habéis de usar del medio que os pareciere más conveniente para el provecho de mi real hacienda, conforme a la necesidad presente y el efecto para que esto ha de servir y el beneficio que en esto deseo hacer a mis vasallos para que queden con el contento y satisfacción, que, con razón, tendrán de ser verdaderamente señores y legítimos poseedores de lo que no lo eran, con lo poco con que me sirvieren respecto de su grande interés.

Y esto se ha de hacer sin perjuicio de los pastos públicos, en que no es mi intención se haga novedad.

De todos estos medios he mandado usar generalmente en todas las Indias y se ordena lo mismo que a vos al virrey de la Nueva España y a algunas Audiencias y gobernadores de ellas, por ser tan justos, como de ellos mismos se colige.

Y todo lo que por ellos se pretende encaminar sernos tan debido, como se deja considerar, y pudiéramos justamente, conforme al estado presente y a lo que obliga la necesidad de la defensa pública, crecer los derechos que se mandan cobrar, si no tuviera principalmente fin a hacer merced a mis vasallos y a la población y acrecentamiento de esos reinos.

Y como quiera que todo esto sea así, también podría ser que yendo como van juntas y a un mismo tiempo todas estas cosas, pareciesen allá muchas más.

La verdad es que será muy poco lo que de ellas se podrá sacar para lo mucho que es menester para sustentar la dicha armada, por haber de ser tan grande y la paz que lo asegura todo, y así se habría de proveer por acá una buena cantidad para el entretenimiento de ella de que les he querido prevenir para que teniéndolo entendido os aprovechéis de esta consideración, que es muy cierta para satisfacer a quien convenga.

Y aunque siendo todos estos medios de tanta justificación, tengo por muy cierto que la ejecución de ellos será muy fácil y muy bien recibida de mis vasallos, pues todo lo que procediere de ellos se ha de emplear en su beneficio, todavía sé lo mucho que importa vuestra maña y cuidado y la prudencia y diligencias de que sabréis usar para encaminar, disponer y asentar todo ello con la suavidad, facilidad y contentamiento general que deseo haya en todos mis vasallos.

Y así os ruego, y encargo, que tengáis muy particular consideración a esto, para que ejecutándose lo que se os ordena, como conviene, cesen todos los inconvenientes que se pueden haber, avisándome siempre de lo que se fuere haciendo y de lo que cada miembro de venta y arbitrio procediere.

Todo lo cual ha de venir por cuenta a parte, distinguido y apartado de la demás hacienda mía, como se os dice: porque precisamente .se ha de convertir y gastar en hacer, fundar, sustentar y conservar la dicha armada. Y habéis de procurar que en la flota que viniere el año que viene de 1592 venga la mayor suma y cantidad que se pudiere coger de esto.

Y allí en adelante, cada ario, con mucha puntualidad, todo lo que resultare de las cosas de suso referidas, pues sólo en esto consiste el poder conservar y sustentar la dicha armada, por no haber acá otro medio, ni forma para ello.

Que en ello, demás de cumplir con vuestra obligación y hacer cierto lo que Yo me prometo de vos, haréis mucho servicio a Dios y a mí, y muy gran beneficio a esos reinos y a éstos, que no es pequeño premio del trabajo y cuidado que pusiéredes en la buena dirección de estos negocios.

Publicada por Gaspar de Escalona y Agüero en Gazophitatium de Regium Peribucum (1648), lib. II, parte II, cap. 18, pp. 209-212; y por Solano (doc. 68, pp. 276-282).

Notas:

1. Véase documento 132.

2. Véase documento 133.

Fuente:

Francisco de Solano. Cedulario de tierras. Compilación. Legislación agraria colonial (1497-1820). Instituto de Investigaciones Jurídicas. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición: 1984. Segunda edición: 1991. México.

http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/libro.htm?l=387