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Siglo XVI > 1580-1589 > 1587

Testamento y fundación de mayorazgo, otorgado por D. Pedro de Moctezuma, y varios otros documentos relativos a la sucesión en el mismo. Sentencia del Consejo de las Indias a pedido de Diego Luis de Moctezuma.
25 de agosto de 1587

Testamento y fundacion de mayorazgo otorgado por D. Pedro Motezuma en 8 de Setiembre de 1570, y varios otros documentos relativos á la sucesion en el mismo.

D. Felipe, por la gracia de Dios, etc. Á vos el nuestro Virey, Presidente y Oidores de la nuestra Audiencia Real, que residen en la ciudad de México de la Nueva España, y Alcaldes del crímen de ella y Oficiales de mi Real Hacienda de la dicha ciudad, y á todos los Corregidores, Gobernadores, Alcaldes mayores y ordinarios y otros Jueces y justicias cualesquier, ansí de la dicha ciudad de México como de todas las otras ciudades, villas y lugares de la dicha Nueva España, y á cada uno y cualesquier de vos en vuestros lugares y jurisdicciones, á quien esta mi carta executoria fuere monstrada, ó su traslado signado de Escribano público sacado con autoridad de Juez, en manera que haga fée, sabed: Que pleito se ha seguido y queda pendiente en lo nuestro Consejo Real de las Indias, entre D. Diego Luis de Motezuma, vecino de esa dicha ciudad de México y Juan de Albear, su procurador en su nombre, de la una parte, y D. Pedro de Andrada Motezuma, Domingo de Orive, su procurador, como señor de la instancia, y doña Lucia, mujer que fue del dicho D. Pedro de Andrada, como curadora de sus hijos, y el dicho Domingo de Orive, su procurador de la otra, y el licenciado Benito Rodriguez Baltodano, nuestro fiscal Real, é á este pleito salió de la otra, doña Inés de Motezuma, viuda, mujer que fue de D. Pedro Motezuma, y Rodrigo Juarez, su procurador, de la otra; y es sobre que parece que en la villa de Madrid, 4 dias del mes de Noviembre de 1579 años, Alonso de Herrera, en nombre del dicho D. Luis Motezuma, presentó en el dicho nuestro Consejo una peticion y demanda en que dijo: Que por el año pasado de 77, Nos por una Real cédula habíamos hecho merced á D Pedro Motezuma, padre del dicho su parte, hijo de Motezuma, señor que fue de esa dicha Nueva España, de tres mil pesos de oro de minas de á cuatrocientos cincuenta maravedises cada peso, de renta perpétua en cada un año, situados en uno de los repartimientos de indíos que estuviesen vacos, ó que vacasen en esa tierra, los cuales por la dicha cédula habíamos mandado que por via de mayorazgo los tuviese el dicho D. Pedro por su vida, y despues de él sus herederos y sucesores, y la dicha merced habia habido efecto, y a dicha renta se habia situado y consignado en el pueblo Quatichlam, y los habia gozado el dicho D. Pedro toda su vida, y en su testamento y última voluntad los habia dejado vinculados con otros bienes en el dicho testamento contenidos, y habia llamado á la sucesion de dicho vínculo, en primer lugar, á D. Martin Motezuma, hermano del dicho su parte, el cual, por muerte del dicho D. Pedro, su padre, habia succedido en el dicho vínculo, y le gozó hasta que murió, habrá tres años, sin dejar hijo ni succesor; y hallaríamos que allende de ser el dicho D. Diego su parte, cuando el dicho D. Martin su hermano muriese, el hijo mayor del dicho D. Pedro de Motezuma, estaba tambien expresamente, y en segundo lugar, llamado al dicho vínculo por el dicho D. Pedro su padre, en el dicho su testamento, y siendo, como era, en sí verdad todo lo susodicho, la posesion cevil y natural del dicho vínculo y mayorazgo, y de todos los bienes á él anexos y pertenecientes, se transfirió en el dicho D. Diego su parte, luego que murió el dicho D. Martin su hermano, y de hecho le molestaban é inquietaban en ella, y le estaban embargando los dichos tres mil pesos y rentas del dicho vínculo, por esa dicha nuestra Audiencia Real de México, á instancia del nuestro fiscal de ella, y del dicho D. Pedro de Andrada Motezuma, por cuya causa no podia gozar del dicho mayorazgo, como debia.

Por todo lo cual nos pidió y suplicó que procediendo breve y sumariamente en la dicha causa á execucion y cumplimiento de nuestras leyes Reales de Partida y Toro y declaratorias de ellas, y en cuanto necesario fuese para este juicio de tenuta, declarásemos al dicho su parte por lexítimo succesor del dicho mayorazgo, y le amparásemos, y en caso necesario, reintegrásemos y restituyésemos en la posesion de él y de todos los bienes, derechos y acciones á él pertenecientes, y contenidos en la dicha nuestra Real cédula y testamento del dicho D. Pedro, padre del dicho su parte, mandándole restituir todos los frutos corridos y por correr desde el dia de la muerte del dicho D. Martin, hasta la Real entrega y restitucion del dicho mayorazgo, y que para este efecto mandásemos alzar el dicho secuestro y cualquier embargo que en los dichos bienes hubiese, haciendo sobre todo lo por su parte pedido contra todas y cualesquier personas que conviniese, sobre que pidió cumplimiento de justicia y costas, y juró que la dicha demanda no la ponia de malicia, y hizo presentacion de la cédula de merced, que habíamos mandado dar al dicho D. Pedro Motezuma, de los dichos tres mil pesos de renta en cada un año, y del testamento é cobdecilo que el susodicho hizo y otorgó al tiempo de su fin y muerte, por donde vinculó los dichos bienes, é hizo el dicho mayorazgo, y llamó á los que habian de suceder en él, su tenor del cual, no en pos de otro es como se sigue:

El Rey

Marqués de Falces, pariente, nuestro Virey, Gobernador y Capitan general de la Nueva España y Presidente de la nuestra Audiencia Real, que reside en la ciudad de México, sabed:

Que teniendo delante la voluntad con que Motezuma, señor que fue de esa Nueva España, se puso debajo de nuestro dominio y Corona Real, y porque de él y de sus descendientes haya perpétua memoria y sean honrados y favorecidos, y habiéndose consultado sobre ello con nuestra Real persona, habemos tenido por bien que sobre lo que tiene en esa tierra D. Pedro de Motezuma, su hijo, se le den á cumplimiento de tres mil pesos de oro de minas, de á cuatrocientos cincuenta maravedís cada uno, situados en uno de los repartimientos de indios, que en esa tierra estuvieren vacos, ó de los primeros que vacaren, para que los tenga y goce él por todos los dias de su vida, y despues de él sus herederos y sucesores perpétuamente, para siempre jamás. Los cuales dichos tres mil pesos se vinculen para ello que no se puedan trocar, por via de mayorazgo, para vender ni enagenar.

Por ende yo os mando que luego que esta mi cédula veais, en los frutros y tributos de los repartimientos de indios que en esa tierra estuvieren vacos, ó en los primeros que vacaren, situes, deis y señaleis al dicho D. Pedro de Motezuma á cumplimiento de los dichos tres mil pesos de oro de minas en cada un año, con lo que así tiene en esa tierra, de manera que haya y tenga todos los dichos tres mil pesos de minas, los cuales quedan vinculados por via de mayorazgo, para que así los tenga y goce él por todos los dias de su vida, y despues de él sus herederos y descendientes y sucesores perpétuamente, para siempre jamás, por cuanto yo he tenido y tengo por bien de le hacer esta merced por la razon sobredicha; y si despues de hecha por voz la situacion de los dichos tres mil pesos, el dicho D. Pedro de Motezuma quisiere privilegio y confirmacion nuestra, se lo mandaremos dar tan fuerte y firme y con las fuerzas y vínculos, submisiones y otras cláusulas, que fueren necesarias y de su parte nos fueren pedidas.

Fecha en el Escurial á 23 de Marzo de 1577 años.- Yo el Rey.- Por mandado de S. M.- Antonio de Herrasso.

Testamento

En a ciudad de México de la Nueva España, á 8 as del mes de Setiembre, año de nacimiento de nuestro Salvador de 1570 años, por ante mí el Escribano de S. M. y testigos de yuso escriptos, estando en las casas de la morada de D. Pedro de Motezuma, que es en esta dicha ciudad de México, junto á la iglesia de San Sebastian, y estando el dicho D. Pedro de Motezuma presente, echado en una cama, mediante lengua de Francisco Osorio Rivadeo, intérprete de la Real Audiencia de esta Nueva España en la lengua mexicana, juramentado particularmente para lo de yuso contenido, dijo el dicho D. Pedro de Motezuma, que él está enfermo del cuerpo y sano de la voluntad y en su juicio natural, tal cual á Dios Nuestro Señor plugó de la dar, é creyendo como cree firmemente en la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas y un solo Dios verdadero, criador del cielo y de la tierra, y en todo aquello que cree y tiene la Santa Madre Iglesia Romana, é tomando por su abogada á Nuestra Señora Santísima Virgen Maria, á la cual ruega y pide por merced sea su abogada é intercesora ante su preciosisimo hijo Nuestro Señor Jesucristo, que por su santísima pasion y muerte le quiera perdonar de todos sus pecados é salvar é llevar su ánima á su santísima gloria, para donde fue criada y redimida, y temiéndose de la muerte, que es cosa natural, é por dejar á sus herederos en paz é hacer lo que debe y es obligado como católico cristiano, dijo: Que era su libre voluntad hacer y otorgar su testamento, el cual ha comunicado con el muy reverendo padre fray Domingo de la Anunciacion, prior del monasterio del Sr. Santo Domingo de esta dicha ciudad, y con otros religiosos de la dicha órden, que se hallaron presentes, el cual dicho testamento hizo y ordenó en la órden y manera siguiente:

Primeramente, mandó su ánima á Dios Nuestro Señor que la crió y redimió por su preciosa sangre, y el cuerpo á la tierra, de donde fue formado, y que si de esta enfermedad le acaeciere fallecer, que su cuerpo sea sepultado en el monasterio é iglesia del Sr. Santo Domingo de esta dicha ciudad, en una de las capillas de la iglesia nueva, la cual suplica el padre Prior, frailes y convento del dicho monasterio, se la den y señalen para el dicho su enterramiento y de sus hijos y deudos, pues como adelante en este su testamento será declarado, la instituye de renta competente para ello perpétuamente, para siempre jamás.

It., mandó que el dia de su fallecimiento, si se pudiese, y sino á otro dia luego siguiente, por los religiosos del dicho monasterio del Sr. Santo Domingo, se le diga una misa cantada con diácono y subdiácono, ofrenda de pan y vino é cera, é se dé la limosna acostumbrada, la cual paguen sus albaceas de sus bienes.

It., mandó que en el dicho dia, en el dicho monasterio, y sino el dia siguiente, le digan por su alma los dichos religiosos veinte misas rezadas, y se pague la limosna acostumbrada de sus bienes.

It., mandó que se dé limosna á los monasterios de las tres órdenes de esta ciudad de México, que son Santo Domingo, San Agustín y San Francisco, á cada uno de ellos un peso de oro comun de sus bienes.

It., mandó á las mandas forzosas, á cada una de ellas cuatro tomines de oro comun, y con esto las aparta del derecho que podian tener á sus bienes.

It., dijo que mandaba y mandó al hospital de las Bubas, y al hospital de Nuestra Señora de la Concepcion, y al hospital de los indios de esta ciudad de México, y al colegio de las niñas y al colegio de los niñós de San Juan de Letran, á cada uno de ellos medio peso de oro comun.

It., dijo que mandaba y mandó que lo metan por cofrade en las cofradías de Nuestra Señora del Rosario y del Santísimo Sacramento de la Veracruz y del Santísimo Nombre de Jesus, y se dé por ello la limosna acostumbrada de sus bienes.

It., dijo que mandaba y mandó que el dia de su enterramiento le acompañen los curas de la iglesia de Señora Santa Catalina de esta ciudad, y más otros hasta seis clérigos sacerdotes, los cuales lleven su cruz alta y velo negro, y su cuerpo en un ataud, cubierto de paño negro, todo clavado, y de todo se pague la limosna que es costumbre.

It., dijo que mandaba y mandó se digan en la dicha iglesia de Señora Santa Catalina, por los curas de ella, veinte misas rezadas, las diez de ellas en la iglesia de San Sebastian de esta dicha ciudad por los mismos curas, y se pague la limosna acostumbrada, las cuales se digan por su alma.

It., dijo que mandaba y mandó que le acompañen su cuerpo el dia de su enterramiento los niños del colegio de San Juan de Letran de esta dicha ciudad, con sus candelas, y se les pague la limosna acostumbrada.

It., dijo que mandaba y mandó, que por cuanto Francisco Morales Millan, vecino de esta dicha ciudad de México, há muchos años que hace sus negocios y pletios y despachos, así para los reinos de España como en esta Nueva España, y de seis meses á esta parte, habiéndole visto en necesidad, le ha socorrido y prestado dineros para su manutencion de casa, persona, mujer é hijos, que manda que se le pague de sus bienes lo que pareciere por el libro del dicho Francisco Morales, bajo juramento, sin otra prueba alguna, y tambien ha hecho gastos en los dichos pleitos y negocios, mandó que se le pague lo que por dicha su cuenta y juramento pareciere que le debe, sin que en ello haya ninguna contradiccion.

It., dijo que Juan Rodriguez, mercader, le ha dado algunas cuantías de pesos de oro en mercadurías y dineros y otras cosas, para el sustento de su persona, casa é hijos y mujer, de lo cual el dicho Juan Rodriguez tiene su cuenta y razon, mandó que se le pague todo de sus bienes, conforme al dicho su libro y cuenta y juramento, y con parecer del dicho Francisco Morales Millan, que salió á pagar lo que ansí el dicho Juan Rodriguez le dió.

It., dijo que el dicho Francisco Morales por él y en su nombre trata pleitos en la Real Audiencia criminales contra Juan Gutierrez de Aguilar, y Miguel Sampao y Cristóbal de Vargas y Rodrigo de Alcaza y Felipe de Castellanos y otras personas, sobre razon de ciertas deudas, que pretenden les debe el dicho D. Pedro, que mandaba y mandó que los dichos pleitos se sigan y fenezcan por toda justicia y le pareciere al dicho padre prior, fray Domingo de la Anunciacion, y al dicho Francisco Morales, que conviene á su conciencia tomar con ellos algun asiento, y que se les pague los pesos de oro que piden ó alguna parte de ellos; que lo puedan hacer y les dió poder cumplido á ambos á dos y á cada uno de ellos por sí insolidum, y se pague de sus bienes, sin que sus herederos lo contradigan, porque esta es su determinacion.

It., dijo que por cuanto doña Maria Miagua Uhsuch, su madre, ya difunta, segun el fuero antiguo de los indios, fue casada con Motezuma, su señor y padre, y señor que fue de esta ciudad de México y Nueva España, la cual llevó á poder del dicho su padre, en dote y casamiento, por bienes suyos propios conocidos, la provincia y pueblo de indios naturales de Tula y sus subjetos, con todas sus tierras, aguas, montes, vasallaje y todo lo demás á ello anexo y perteneciente, y del dicho Motezuma, su padre, y de la dicha doña Maria, su madre, no quedó otro hijo varon mayor lexítimo succesor en sus estados y señoríos, sino el dicho D. Pedro de Motezuma, y por la Real Audiencia de esta Nueva España, en vista y grado de revista, fue mandado dar y entregar al dicho D. Pedro de Motezuma la dicha provincia de Tula, y como él haya sido hombre viejo, enfermo y pobre, los indios de la dicha Tula, favorecidos de algunas personas, se han substraido y no le han querido obedecer, ni pagar los tributos, rentas y terrazgos que le deben, y solamente le dieron la posesion de ciertas estancias de indios, con sus tierras, y el pleito está pendiente en el Real Consejo de Indias, en corte de S. M., por segunda suplicacion, y porque este es patrimonio de su madre y bienes dotales matrimoniales, por ende dijo que mandaba y mandó, que la dicha provincia de Tula fuera las dichas estancias, que ansí le dieron por concierto, sea todo é succeda en ello y en el derecho y accion que á la dicha provincia, por la dicha razon, su hijo D. Martin de Motezuma, lixítimo, habido y procreado en doña ............... Capitan, natural del pueblo de Tanayta, la cual le mandó por via de mayorazgo y vínculo, para que lo tenga con la demás renta que le deja en la caxa de S. M., para siempre jamás sucesivamente, llamándose al dicho mayorazgo los varones mayores, y por defecto de ellos, las hembras, con que siempre traigan por apellido y nombre el dicho nombre de Motezuma y sus armas y escudo; y suplica á la Sacra Magestad, lo confirme y haga merced de la dicha provincia de Tula, sin quitalle cosa alguna de los tres mil pesos que le hizo merced en la dicha Real caxa, pues aquella fue por razon del señorio del dicho Motezuma su padre, y lo demás es del patrimonio, bienes dotales, mayorazgo de la dicha su madre; y para que si fuere necesario, en cuanto á esto, traer y tratar algunos pleitos, dijo que daba y dió poder cumplido con libre y general administracion, al dicho Francisco Morales Millan, para que por todas instancias y sentencias los siga y fenezca, pues el dicho D. Martin, su hijo, no sabe de negocios, al cual le traspasó y renunció todo el derecho y accion y recurso, señorío y propiedad y posesion que tiene y puede tener á la dicha provincia de Tula y sus subjetos; y le instituye por su heredero, por no tener ................ guno lexítimos varones ni hembra, sino ..................... D. Martin Motezuma, su hijo lexítimo.

It., dijo que por cuanto S. M. le hizo merced al dicho D. Pedro de Motezuma, por el mes de Marzo del año que pasó de 67 años, de tres mil pesos de oro de minas en cada un año, perpétuamente para siempre jamás, situados y señalados en su Real Caxa, para que por via de mayorazgo los tenga y los deje en un succesor de la dicha casa de Motezuma, su señor padre y suya; y los dias pasados él hovo otorgado y otorgó una escritura de mayorazgo de los dichos tres mil pesos en el dicho D. Martin de Motezuma, que á la sazon se llamaba D. Martin Cortés, y en otros cinco hijos y hijas lexitimos que tiene, el cual dicho mayorazgo se otorgó por ante el dicho Francisco Morales, escribano de S. M., y por lengua de Francisco Osorio Rivadeo y Diego de Escobedo, intérpretes, á 26 dias del mes de Marzo del año que pasó de 1569 años, en el cual mandaba á cada uno de sus hijos é hijas, por via del dicho vínculo, quinientos pesos de oro de minas, y declaraba al dicho D. Martin Motezuma, por hijo natural, el cual es lexítimo, habido de lexítimo matrimonio en la dicha doña Inés: por ende y porque religiosos y personas letradas, agora en el estado que está, le han aconsejado lo que debe hacer para descargo de su conciencia y salvacion de su ánima, que dejaba y dejó el dicho mayorazgo segun y de la forma y manera que lo tiene otorgado en el dicho D. Martin Motezuma y Cortés, para que sea suya, é haga é goce los dichos tres mil pesos de minas perpétuamente él y sus heredereos y succesores, con las condiciones y de la forma y manera que el dicho mayorazgo lo declara, el cual puede en su fuerza y vigor en lo que toca al dicho don Martin Motezuma; y en cuanto á las instituciones y mayorazgos que él hizo en D. Diego Luis y en D. Bartolomé de San Sebastian, y en D. Lorenzo y doña María y doña Magdalena, sus hijos lexítimos, lo revoca y dá por ninguno y de ningun valor ni efecto, para que no valga ni haga fee, ni les aproveche á los susodichos, salvo el dicho D. Martin. Y porque en la cédula Real de la dicha su merced, S. M. le dice que todo lo que el dicho D. Pedro de Motezuma hubiere de tener en esta tierra, sean los dichos tres mil pesos por razon del patrimonio del dicho Motezuma, su padre, y aquello se ha de entender, porque el dicho D. Pedro tenia en la dicha caxa ocho mil pesos, ó mas pesos de oro de minas, de situado viejo, que S. M. le habia hecho merced, y que todo se entendiese sin los dichos tres mil pesos, y no ser habido de privalle del derecho que tiene á los bienes dotales de la dicha su madre, que es la dicha provincia de Tula; por ende, que suplicaba á la Sacra Magestad así lo declare, pues tan grandes reinos y señoríos como el dicho Motezuma, su padre, tuvo y dejó á la Corona Real de Castilla, han sido y son de grandes rentas y aprovechamientos que no tienen cuenta; y para que mejor lo susodicho haga efecto, el dicho D. Pedro renuncia, cede y traspasa en S. M. cualquiera derecho que pueda tener á esta tierra y reinos de la Nueva España; y encarga y manda la dicho D. Martin Motezuma que haga la misma renunciacion para que ................. ceda la dicha merced, y ansí se lo deja encargado y mandado, guardando en todo la órden que el dicho Francisco Morales diere, como tutor y administrador que queeda, y adelante se nombra de las personas y bienes del dicho D. Martin y de los demas sus hijos lexítimos, para que en lo tocante á la administracion de sus haciendas y otras mandas que deja, le obedezcan y tengan por tal tutor y administrador.

It., dijo que como tiene declarado, él posee en la dicha provincia de Tula, por razon de dicho concierto que le dieron los dichos indios de Tula, seis estancias nombradas Tepeytique, Unevecepan, Cacaleo, Illucan, Ilalzona, Tiapan, pobladas de indios con sus tierras, términos, aguas, pastos, fábricas y sementeras, montes, las cuales ha poseido y recibió sin perjuicio de su derecho, y de la causa principal, y porque él quiere disponer y mandan las dichas estancias como cosa suya propia, que son de su patrimonio, vínculo y mayorazgo, y bienes dotales de la dicha doña Maria Miagua Uhsuch, su madre; por ende, dijo que mandaba y mandó las dichas seis estancias de indios á los dichos sus hijos lexítimos, y ................ rales en la forma é manera siguiente:

Primeramente, mandó la estancia de indios de ....... il con sus tierras y términos al dicho D. Martin Motezuma, su hijo lexítimo, varon mayor, mayorazgo succesor en su casa y estado con las condiciones del dicho vínculo y mayorazgo que tiene hecho, para que no se pueda vender ni enagenar y que siempre ande con los demás bienes vinculados en el dicho mayorazgo y con las condiciones de él.

It., dijo el dicho D. Pedro de Motezuma, que mandaba y mandó que la estancia de indios nombrada Unevepa, con sus tierras y términos, sea y quede y la haya con vínculo de no la poder vender ni enagenar ni empeñar D. Diego Luis, su hijo segundo, que está al presente en los reinos de España, y venido que sea, se le entregue con la renta que hubiere rentado desde el dia de su fallecimiento, y si muriese antes de tomar posesion y sin hijos lexítimos, que suceda en ella el dicho D. Martin Motezuma, su hijo lexítimo, y sus herederos y sucesores en el dicho mayorazgo.

It., dijo el dicho D. Pedro Motezuma, que mandaba y mandó que la estancia de indios llamada Caculco, con sus tierras y términos, la haya y suceda en ella D. Bartolomé de San Sebastian, su hijo tercero, y Doña Maria Motezuma, su hija cuarta.......... mujer que fue de D. Pedro de ...... de la villa de Cuinatan, y que la dicha estancia de Caculco la yayan y gocen los susodichos por iguales partes, tanto al uno como al otro.

It., dijo el dich D. Pedro Motezuma, que mandaba y mandó á D. Lorenzo Motezuma, su hijo quinto, la estancia de indios llamada Illucan, juntamente con Doña Magdalena, su hermana é hija natural del dicho D. Pedro, para que ambos á dos juntamente la gocen con los frutos y rentas de ella por iguales partes, tanto el uno como el otro; la dicha Magdalena es doncella, de edad de trece años y está por casar, á la cual recoja el dicho Francisco Morales en su casa con su mujer, hasta que le dé estado; y esto mandó que así se cumpla.

It., dijo el dicho D. Pedro de Motezuma, que estas dos estancias de indios, cumplimiento á las seis que tiene declaradas, que deja en la dicha provincia de Tula, que se llaman Taltzonco y Trapan, sean y queden para los dichos cinco hijos é hijas lexítimos, llamados D. Diego Luis, D. Bartolomé de San Sebastian, D. Lorenzo Motezuma, Doña Maria y Doña Magdalena, para que por iguales partes las lleven y gocen los frutos y rentas de ellas por iguales partes, con el dicho gravámen de no las poder vender, ni trocar, ni empeñar, ni en manera alguna enagenar, todas ni parte de ellas, y el administrador que deja en este testamento para los dichos sus hijos é hijas, tenga cargo de les dar y partir á cada uno el aprovechamiento que les cupiere, sueldo á rata de las dichas estancias, sacadas las costas, el cual dicho administrador es Francisco Morales Millan.

It., el dicho D. Pedro Motezuma, dijo que él es casado en faz de la Santa Madre Iglesia con Doña Francisca, natural de Teztuco, en la cual no tiene hijos ni hijas, y con ella no hubo ni recibió bienes dotales algunos ni en otra manera, y por cargos en que le es y le debe de servicio que le ha hecho, y por descargo de su conciencia, dijo que mandaba y mandó que todos los dias de su vida la dicha Doña Francisca viva é more en las casas principales del dicho D. Pedro Motezuma, y se le den en cada un año por sus herederos lexítimos y naturales de yuso declarados cien pesos de oro comun, y más cincuenta fanegas de maiz para su sustentacion; y con este cargo y condicion, les deja las dichas mandas á los dichos sus hijos y mayorazgo al dicho D. Martin, y con que todos sus nietos se recojan en la dicha casa y los den sustentacion por el dicho mayorazgo y los demás de yuso declarados, en todo lo cual sea administrador.... que se guarde y cumpla el dicho Francisco Morales Millan.

It., dijo el dicho D. Pedro Motezuma, que las mandas que ansí deja hechas á os dichos D. Diego Luis y D. Bartolomé y D. Lorenzo, y doña Maria y doña Magdalena, y á la dicha doña Francisca, su mujer, lo hace por la via é forma que mejor de derecho puede é podria hacer, é por la via de tercio é remanente del quinto de sus bienes, y porque es en grande cargo á los dichos sus hijos lexítimos y á su madre, de grandes servicios que de ellos ha recibido, lo mismo de la dicha doña Francisca, su mujer, é no cumpliendo ni guadando los susodichos lo contenido en este testamento, les deshereda y aparta de sus bienes, y pide que otorguen escritura en forma de lo ansí pagar y cumplir, para más validacion y descargo de su ánima y conciencia, y en todo encarga y manda al dicho D. Martin Motezuma, su hijo lexítimo y mayorazgo, ansí lo guarde y cumpla de sus bienes por defecto de los demás, é so la pena que á los demás.

It., dijo el dicho D. Pedro Motezuma, que por cuanto S. M. en la merced que le hizo de los dichos tres mil pesos de oro de minas de juro en su Real Caxa, para siempre jamás, manda que sea para que del dicho linaje de Motezuma quede memoria, y porque la verdadera memoria es la muerte que los hombres esperan, por ende que por aquella via y forma que mejor de derecho lugar haya, por si é por sus herederos y succesores, y para que de ellos se quede la dicha memoria, otorgaba y otorgó, que instituia é instituyó una capellanía en el dicho monasterio de Sr. Santo Domingo de esta dicha ciudad de México, perpétuamente, para siempre jamás, y para ello suplica al Prior y frailes de dicho monasterio, que le dén y señalen una capilla de cantería en la dicha Iglesia nueva, en donde manda que su cuerpo sea sepultado y los demás de sus hijos lexítimos y naturales y descendientes del nombre y linaje de Motezuma, en donde en cada semana de todas las del año y para siempre jamás, se digan por su ánima y de los deudos y hijos y sucesores que allí se enterrasen, una misa rezada, para lo cual deja y señala la renta en cada un año, situados y señalados en el dicho juro é vinculo que deja al dicho D. Martin Motezuma y a los demás sus hijos exítimos, en las mandas que les tiene hechas, quinientos pesos de oro comun, en cada año, perpétuamente, en esta manera: que del dicho juro y mayorazgo en la Caxa Real y los demas bienes que deja al dicho D. Martin Motezuma y de lo mejor parado en ellas, se cumplan los dichos quinientos pesos cada año, y los demás sus hijos y bienes que les deja queden por seguridad y empeño para la dicha capellanía, para que, no lo cumpliendo el dicho mayorazgo y sus succesores, se puedan vender los dichos quinientos pesos, de todo lo cual mandó que otorguen escritura los dichos sus hijos é hijas legítimos y naturales, y dejó por patron de dicha capellanía al dicho D. Martin Motezuma, su hijo mayorazgo, é á su administrador Francisco Morales Millan, y despues de ellos, á los que declararen en sus testamentos los susodichos ó cualquier de ellos, con los gravámenes y condiciones que les pareciere, que para lo hacer les da poder cumplido á ambos á dos é á cada uno de ellos de por sí insolidum, cual en tal caso se requiere.

It., el dicho D. Pedro Motezuma, dijo que á él le deben algunas cantidades de pesos de oro, que se han de cobrar y pagar por él, y por descargo de su conciencia, hace dello la declaracion en la forma siguiente:

Primeramente dijo, que debe á un indio llamado Martin Garcia y otros que él dirá, en Santiago de Taculco de esta ciudad, ciento y setenta pesos de oro comun; manda que se paguen de sus bienes.

It., dijo que debe á Martin Claunau cinco pesos de oro comun; mandó que se le pagen de sus bienes.

It., dijo que debe al monasterio de Sr. San Francisco de esta ciudad de México, ciento y veinte pesos de oro comun, de una campana que les mandó; manda que se paguen de sus bienes, y se sepa de Rodrigo de Alcázar los pesos de oro que tiene recibidos para esto, que son á su cargo.

It., dijo que debe á un indio, que se llama Pedro Tonemite, cien pesos de oro comun; manda que se le paguen de sus bienes.

It., dijo que debe á Martin Tozquetzal cinco pesos de oro comun; manda se le paguen de sus bienes.

It., dijo que debe á un Mateo, indio difunto, que dirán sus hijos quién es, diez pesos de oro comun, manda se le paguen de sus bienes.

It., dijo que debe á Cosme de Santa Maria, indio, veinte pesos de oro comun; manda que se le paguen de sus bienes.

It., dijo que debe á Juan de Cuenca, vecino de esta ciudad de México, doscientos pesos de oro comun; manda se le paguen de sus bienes.

It., dijo que debe á Juan de Peñas, vecino de esta dicha ciudad, cinco pesos de oro comun; manda se le paguen de sus bienes.

It., dijo que él mandó hacer una joya de oro, de que sus hijos darán claridad; manda que se cobre la joya de oro, y se pague lo que se debiere por hacella de la persona que la tuviere.

It., dijo que él hubo una piedra verde de Francisco Acatzin, y no concertó con él el precio; manda que se trate con él el valor, y lo que fuere justo se le pague de sus bienes.

It., dijo que debe á un indio, sastre, que se llama Domingo, trece pesos de oro comun; manda que se le paguen de sus bienes.

It., dijo que debe á Juan Martinez de San Miguel, vecino de esta dicha ciudad, treinta pesos de oro comun; manda se le paguen de sus bienes.

It., dijo que debe á Gonzalo Martin, español, veinte pesos de oro comun; manda se le paguen de sus bienes.

It., dijo que debe á un sastre español, que no sabe cómo se llama, y luego dijo que se llamaba Juan Gutierrez, cincuenta pesos de oro comun; manda se le paguen de sus bienes.

It., dijo que debe á Cenedo, vecino de esta dicha ciudad, cuarenta pesos de oro comun; manda se le paguen de sus bienes.

It., dijo que debe á Anton de Espejo, mercader, vecino de esta dicha ciudad, noventa pesos de oro comun; manda se le paguen de sus bienes.

It., el dicho D. Pedro Motezuma dijo que lo que á él se le debe, es lo siguiente, para que se cobre por sus albaceas y herederos.

Dijo el dicho D. Pedro, que doña Maria Manuel, mujer de Diego Arias de Sotelo, le debe quinientos pesos de oro comun; manda que se cobren de ella y de sus bienes; y para en cuenta de esta deuda le dió un negrillo de edad de seis años, poco más ó menos, y no se trató del precio; manda que se trate con ella el valor del dicho negrillo, y lo que justamente podria valer, se le descuente de los dichos quinientos pesos de oro comun, y lo demás se cobre.

It., dijo el dicho D. Pedro, que le debe Pedro Ponce de Leon, vecino de esta dicha ciudad, trescientos cincuenta pesos de oro comun; manda que se le cobren de él y sus bienes.

It., dijo el dicho D. Pedro, que Juan Navarro, intérprete de los señores oficiales de la Real Audiencia de S. M., le debe pesos de oro comun; manda que se le cobren de él y sus bienes.

It., dijo el dicho D. Pedro, que D. Francisco Jorge, indio principal del pueblo de Mizqueel, le debe sesenta pesos de oro comun; manda que se le cobren de él y sus bienes.

It., dijo el dicho D. Pedro, que Mateo, indio principal de Calpa, le debe doscientos pesos de oro comun; manda que se le cobren de él y sus bienes.

It., dijo el dicho D. Pedro Motezuma, que rabriel de Chaves, vecino de esta ciudad de México, hijo de Gutierrez de Badajoz, ya difunto, le debe ochocientos pesos de oro de minas, y para cuenta de ello le ha dado ciento ochenta pesos de oro comun; manda que descontados los dichos ciento ochenta pesos de oro comun de los dichos ochocientos pesos de oro de minas, se cobre la resta del dicho Gabriel de Chaves y de sus bienes.

It., dijo el dicho D. Pedro, que demás de los ochocientos pesos de minas en el caítulo de antes de este declarados, el dicho Gabriel de Chaves le debe por una escritura ciento sesenta pesos de oro comun; manda se cobren del susodicho y de sus bienes.

It., dijo el dicho D. Pedro, que Pedro Rodriguez Carvajal le debe treinta y cinco pesos de oro comun, y más una piedra de hijada que llevó prestada y no se la ha vuelto; manda que todo se cobren de él y sus bienes.

It., dijo el dicho D. Pedro Motezuma, que Pedro de Valdés, español, que vino de los reinos de Castilla con cartas de D. Diego Luis, su hijo, le ha servido tiempo de seis meses, y estaba en su casa sirviéndole todavía á él y á sus hijos; manda se le pague su salario que á sus albaceas pareciere.

It., el dicho D. Pedro Motezuma dijo, que él tiene ciertas estancias de ganado de ovejas y cabras, y sementeras de trigo y maiz en los términos de la provincia de Tula, y una de ellas en compañía de Felipe de Castellanos, que luego que fuere fallecido el dicho D. Pedro se haga de todo ello inventario por ante escribano y conste de los bienes é ganados que hubiere y se entregaren á su heredero y adminisrador, lo cual siempre esté todo junto y se multiplique y aumente y no se venda á persona alguna, sino que de ella se sustenten sus hijos, especialmente el mayorazgo, y los aprovechamientos y rentas sean para la dicha sustentacion de su casa, hijos y nietos lexítimos, que en ella manda residan, siendo señor propietario de lo principal, el dicho D. Martin Motezuma, su heredero, y usufructuaria la dicha su mujer y nietos, como dicho es.

It., dijo el dicho D. Pedro Motezuma, que há más tiempo de doce años que el dicho Francisco Morales Millan le ha servido en sus pleitos, causas y negocios, ansí en esta Real Audiencia, que reside en esta dicha ciudad de México, como en los demás juzgados de ella y en España para con S. M. y con la órden del Sr. Santo Domingo y con el obispo de Chiapa, que residia en córte de S. M., en lo cual ha trabajado mucho, así en escrituras, procesos y despachos, como en prestalle dineros para la sustentacion de su casa, mujer é hijos, de que le es en mucho cargo. É habia un año poco más ó menos que le señaló de salario en cada un año cien pesos de oro comun, lo cual es muy poco, y los negocios que tiene á cargo son muchos; por ende que mandaba é mandó que el dicho Francisco Morales lleve y haya en cada un año por todos los dias de su vida, doscientos pesos de oro comun, por razon de los dichos pleitos y despachos que le trahido de España mercedes de S. M., que por su industria y favor del dicho obispo de Chiapa le trajo, y de los dichos pleitos que ha solicitado y ha de tratar por los dichos sus hijos, á los cuales mandó que se los paguen por los tercios del año y de lo mejor parado de sus rentas y bienes, y no le puedan ser quitados en manera alguna, los cuales han de correr desde el dia que lo hobo señalado é señaló los dichos cien pesos del primero salario, lo cual le manda por aquella via é forma que mejor de derecho haya lugar, y por descargo de la conciencia.

It., dijo el dicho D. Pedro Motezuma, que de presente no se acuerda deber pesos de oro algunos, ni que á él le deban más los que de suso van declarados, manda que lo que pareciese fuera de lo susodicho que él debe, ó que le deban, se pague y se cobre; y si alguna persona viene jurando que le debe hasta tres pesos de oro, manda que se le paguen con el dicho juramento.

It., el dicho D. Pedro que el dicho Motezuma su padre no dejó ningun hijo mayor varon, sino fue al dicho D. Pedro, el cual derechamente es sucesor en todos sus estados y señoríos, por razon de que el dicho Motezuma se casó con la dicha doña Maria Miagua Vhxuch, su madre y señora que fue de la provincia de Tula, en la cual hubo al dicho D. Pedro Motezuma, y si alguna hija otra dejó, que pretenda ella ó sus herederos derecho alguno á los señoríos y patrimoníos del dicho Motezuma, es verdad contrario, y no se puede tomar fundamento de su parte á declaracion del marqués D. Fernando Cortés, porque aquellas no ls aprobando, antes reclamándolas por las haber hecho por sus particulares intereses y aficciones, son ningunas, lo cual se prueba ser el dicho D. Pedro tal succesor é hijo lexítimo del dicho Motezuma por las cédulas Reales de S. M., en donde delcara al dicho D. Pedro por tal hijo mayor, varon lexítimo, succesor especial, la en donde se hace merced de los dichos tres mil pesos de oro de minas de vínculo; y así debajo de los dichos fraudes, podria ser que alguna persona socolor ...... que es sucesor de la casa del dicho su padre, presupuestas las dichas declaraciones y fraudes, quisiera entrar en demandar la dicha memoria y merced, como en efecto se ha dicho por parte de los herederos de la dicha Doña Isabel y Doña Leonor, sus hermanas, hijos que dicen ser del dicho Motezuma; por ende declarando verdad y satisfaciendo á la dicha duda para el paso en que está, dijo: Que él es hijo mayor, varon lexítimo del dicho Motezuma su padre, conforme y como S. M. lo declara, y que los hijos y succesores de las dichas Doña Leonor y Doña Isabel, no tienen derecho á sus bienes ni al patrimonio y servicios del dicho su padre, sino es el dicho D. Pedro y el dicho D. Martin, su hijo é sucesor, al cual dá poder para que pueda, como su heredero, pedir los bienes é posesion de dicho Motezuma, que tengan ocupados cualesquier personas particulares, y seguillos por todas instancias, en todo lo cual e hace señor y sucesor y le renuncia sus derechos y acciones como á tal su heredero y sucesor, para que lo pueda pedir en juicio y fuera de él con frutos y rentas, de la manera que le pareciere, como propietario que es de la dicha herencia, para lo cual ansí mismo dió el dicho poder al dicho Francisco Morales, para que como administrador y curador del dicho su hijo y de los demás, pueda seguir los dichos pleitos y demandas por todas instancias y sentencias, hasta la final conclusion de todos ellos, ansí de dineros, oro, plata, esclavos, joyas, tierras, aguas, pueblos, montes y otros cualesquier bienes, que fueron y quedaron del dicho Motezuma, y que él lo dió y emprestó en cualquier manera á cualesquier personas, y que de ello haya sido despojado, y recibillo y cobrallo y aumentallo para que se incorpore en el dicho mayorazgo del dicho D. Martin Motezuma.

It., el dicho D. Martin Motezuma, dijo que á 5 dias del mes de Julio que pasó, de este presente año de 70 años, Cristóbal de Acevedo, oficial que solia ser en la Contaduría de S. M. de esta ciudad de México, con su poder del dicho D. Pedro Motezuma, hizo la cuenta de los pesos de oro que hubo de haber del tercio que se cumplió el dicho dia, del situado de los tres mil pesos de minas, que S. M. le hace merced, y se le dió libranza de un tercio, que son mil pesos de oro de minas, de los cuales, los señores oficiales de la Real Hacienda, se hicieron paga de mil y tantos pesos de oro, de lo que el dicho D. Pedro se habia obligado á pagar por los indios de las dichas seis estancias de indios, arriba declaradas, de tributos rezagados que debian, y ansí mismo se pagaron de lo procedido del dicho tercio á Miguel de Sampao quinientos y tantos pesos de oro comun, y á Juan Rodriguez, mercader, se le pagó otra cierta cantidad de pesos de oro, para en cuenta de lo que el dicho D. Pedro les debia; y solamente quedaron en poder del dicho Cristóbal de Acevedo, pagadas las dichas deudas, hasta doscientos y ochenta y tres pesos de oro comun, los cuales, por mandado del dicho D. Pedro, dió y entregó al dicho Francisco Morales, el cual se los ha dado al dicho D. Pedro para sus gastos y mantenimientos de su persona, casa, mujer é hijos. Por ende, dijo que daba, é dió por libres de los dichos pesos de oro, al dicho Cristóbal de Acevedo é al dicho Francisco Morales, é confesó haber recibido toda la dicha cuantidad en la manera que dicha es; y mandó que, en cuanto á estos, no se les pida cosa alguna, porque por recaudos de los señores Oficiales de la Real Hacienda de S. M., constan libres de la cobranza de los dichos pesos de oro.

It., dijo el dicho D. Pedro Motezuma, que las casas principales de su morada, que son junto á la iglesia de San Sebastian, con sus solares y edificios y lo demás que le pertenecen, sean y queden para el dicho D. Martin Motezuma, su hijo lexítimo y sucesor, para que los tenga en el dicho vínculo de mayorazgo él y sus succesores, sin las poder vender, y que, como tiene declarado, puedan vivir en ellas la dicha doña Maria Francisca, su mujer, y los dichos sus hijos y nietos, todos los dias de sus vidas, y que el dicho D. Martin les dé la sustentacion que hubieren menester, porque esta es su voluntad.

It., dijo el dicho D. Pedro Motezuma, que él tiene y posee en la comarca de México y de Tula y de otras partes, algunos pedazos de tierras, los cuales manda que se repartan entre sus hijos lexítimos y naturales, por iguales partes, con tanto que no las puedan vender; y si algunos de los dichos sus hijos, falleciere sin dejar heredero lexítimo, que subceda en sus bienes el dicho D. Martin y sus hijos y herederos, la cual dicha manda, dijo que hacia é hizo á los dichos sus hijos lexítimos, por via de manda de tercio y quinto, y por aquella via y forma que mejor de derecho haya lugar.

It., dijo el dicho D. Pedro Motezuma, que los señores oficiales de la Real Hacienda de S. M. de esta Nueva España, han cobrado del dicho D. Pedro tres mil seiscientos y tantos pesos de oro, por lo que debian de tributos recargados los indios de las seis estancias de suso declaradas, y porque en lo susodicho tiene para sí hubo error, y él no debia esta cantidad, pues no lleva tributo ni aprovechamiento de las dichas estancias sino S. M., manda el dicho D. Pedro que sobre esto se siga la causa y se averigue, si fuere justicia, que se le vuelva lo que fuere suyo, para lo cual dió poder al dicho Francisco Morales, que lo pueda pedir y seguir por todas vias é instancias hasta la final conclusion.

It., dijo el dicho D. Pedro Motezuma, que por cuanto los dichos sus hijos é hijas son indios ignorantes y de poco saber, y que con facilidad los podrán engañar, para que se pierdan ellos y sus bienes; por tanto, que mandaba y mandó que el dicho Francisco Morales Millan sea tutor é curador é administrador de las personas é bienes de los dichos sus hijos é hijas lexítimos é naturales, é tenga á cargo sus personas é haciendas y pleitos y causas y cobranzas y les provea de lo necesario, y en todo los honre y vuelva por ellos y les multiplique los dichos sus bienes, á los cuales mandó que le obedezcan y tengan por tal su tutor é curador é administrador, y que en este caso no se le pida, ni el dicho Francisco Morales dé fianza alguna más de que por solo su juramento, cuenta y libro sea creido en las cuentas que diere de los dichos bienes, y que la justicia Real ni otra persona alguna, no le quite ni remueva el dicho cargo sino fuere con justas y graves causas, é ansí lo dejó mandado que era su última voluntad.

É para cumplir é pagar este su testamento y las mandas en él contenidas, é para que haya cumplido efecto, dijo el dicho D. Pedro Motezuma, que nombraba y nombró, é señalaba é sañaló por sus albaceas y testamentarios executores de él, al muy reverendo padre fray Domingo de la Anunciacion, prior del monasterio del Sr. Santo Domingo de esta ciudad, é á Francisco Morales Millan, vecino de esta dicha ciudad, á ambos á dos y á cada uno de ellos insolidum, á los cuales dió poder cumplido en forma para que entren ó tomen, vendan y rematen tanta parte de sus bienes, cuanta baste para cumplir y pagar este su testamento, é cual ellos lo hicieren por su ánima de parte de Dios Nuestro Señor, quien lo haga por las suyas.

É cumplido é pagado este su testamento, é las mandas, é legados en él contenidos, el dicho D. Pedro Motezuma dijo que dejaba é dejó, nombrada é nombró por su lexítimo hijo é universal heredero al dicho D. Martin Motezuma, su hijo lexítimo y de la dicha Doña Inés Teacapan, para como tal su hijo y heredero subceda en todos sus bienes muebles é raices, herencia, derechos é acciones, así de padre como de madre, que se entiende del dicho Motezuma, su padre, y de Doña Maria Miagua Uhxuch, su madre, y por cualquier via, para que lo haya é goce despues de sus dias, con la bendicion de Dios Nuestro Señor y suya.

Y revoca y dió por ninguno y de ningun valor y efecto otros cualesquier testamentos, mandas y cobdicilos que por escrito ó por palabra haya hecho é otorgado en todos los tiempos pasados, para que no valgan ni hagan fée en juicio ni fuera de él, salvo este que ahora nuevamente hace y otorga, á donde se cumple y acaba su última y postrimera voluntad, el cual quiere que valga en juicio y fuera de él por su testamento ó por cobdicilo, ó en aquella via é forma que mejor de derecho haya lugar.

En testimonio de lo cual, otorgó este testamento el dicho D. Pedro, ante mí el presente Escribano de S. M. é testigos de yuso escriptos, que es fecho en el dicho dia é mes y año susodicho: testigos que fueron presentes á este registro, el padre prior fray Domingo de la Anunciacion, de la órden del Sr. Santo Domingo, y fray Melchor de los Reyes, Diego de Escovedo y Pedro de Valdés, estantes en México, y el dicho D. Pedro lo firmó de su nombre é rúbrica, á quien yo, dicho Escribano, doy fée que conozco, é así mismo lo firmó el dicho Francisco Osorio, intérprete, y el dicho Diego de Escovedo, intérprete asi mismo, é yo el dicho Escribano receptor, que entiendo la lengua mexicana, é lo que el dicho D. Pedro dijo é otorgó en este dicho testamento.-D. Pedro Motezuma.-Francisco de Osorio, por testigo.-Pedro de Valdés, por testigo.- Diego de Escovedo.-Pasó ante mí Damian Garcia Francisco, Escribano.

En la ciudad de México de la Nueva España, 10 dias del mes de Setiembre de 1570 años, estando en las casas de la morada de D. Pedro Motezuma, que son junto á la iglesia del Sr. San Sebastian de esta dicha ciudad, y el dicho D. Pedro Motezuma pareció estar enfermo en una cama, mediante lengua de Francisco Osorio Ribadeo, intérprete de la Real Audiencia de Nueva España, habiendo visto el testamento que ante mí el presente Escribano de S. M. hizo y otorgó en la misma casa en 8 dias del presente mes de Setiembre é año susodicho que está escrito en ocho fojas de papel, en registro, y en sesenta y cuatro cláusulas y capítulos, sin la cabeza de dicho testamento, dijo el dicho D. Pedro que lo rectificaba y retificó, é de nuevo si era necesario lo aprobaba y aprobó, é mandó se guarde é cumpla todo y en parte como en él se contiene, sin quitar ni reservar cosa alguna, porque esta es su última voluntad.

Con declaracion que si el dicho D. Martin Motezuma su hijo lexítimo y subcesor y heredero en el mayorazgo é los demas bienes que por el dicho su testamento le deja, muriere sin dejar hijo lexítimo heredero, que el dicho mayorazgo con los demás sus bienes se acuda é los haya y herede el hijo mayor de los lexítimos que en el dicho su testamento deja nombrados; y si este tal ansí mismo falleciere sin heredero lexítimo, herede el hermano que viniere luego tras él. Y con esta declaracion mandó que el dicho su testamento se guarde é cumpla como en él se contiene; é porque por la gravedad de su enfermedad, dijo que no estaba para firmar, ni podia, rogó á Grabriel de Chaves, vecino de esta dicha ciudad, lo firme por él, y el dicho intérprete y los demás testigos de yuso contenidos, siendo testigos el dicho Gabriel de Chaves, é Gonzalo Garcia, maestre del arte de la seda, é Bernardino de Tovar, é Andrés Sanchez Bueno y Diego Ramirez, vecinos en el barrio de San Sebastian, é Francisco Sedeño, vecino de Teztuco, é Anton Almodovar, vecino ansí mismo de la dicha colacion, que algunos de ellos dijeron haber entendido la lengua mexicana, é lo que el dicho D. Pedro dijo y otorgó de suso contenido.

É yo el presente Escribano que de ello doy fé, y que entiendo la lengua mexicana. -Por testigo, Gabriel de Chaves.-Francisco Osorio, por testigo.-Diego Ramirez, por testigo.-Francisco Sedeño.-Andrés Sanchez Bueno.-Anton de Almodovar.-Pasó ante mí Damian Garcia Franco, escribano de S. M.

El Dr. Juan Maldonado, alcalde de córte por S. M. en esta ciudad de México de la Nueva España: hago saber á vos Damian Garcia Franco, escribano de S. M. é receptor en esta Real Audiencia, que Francisco Morales Millan, como curador de D. Martin Motezuma, hijo lexítimo é universal heredero de D. Pedro Motezuma, difunto en una peticion que presentó, pidió que por cuanto ante vos el dicho D. Pedro Motezuma hizo é otorgó su testamento, é dende á dos dias hizo otro otorgamiento y ratificacion de él, debajo de cuya disposicion falleció, de todo lo cual tenia necesidad de un traslado signado y firmado en manera que haga fé, para el efecto en su peticion contenido; por ende yo os mando si ante vos pasó ó en vuestro poder está el dicho testamento y segundo otorgamiento ó ratificacion, deis al dicho Francisco Morales Millan un traslado, dos ó mas, de todo los susodicho, signado y firmado en manera que haga fée, pagándoos vuestros derechos, lo cual haced y cumplid, so pena de cien pesos para la cámara de S. M.

Fecho en México á 15 dias del mes de Octubre de 1571 años.-El Dr. Juan Maldonado.-Por mandado, Juan Clemente.

En la ciudad de México, 16 dias del mes de Octubre de 1571 años, por ante mí Damian Garcia Franco, escribano de S. M. Francisco Morales Millan medió é presentó este mandamiento del señor alcalde de córte, Dr. Juan Maldonado, arriba contenido, é me pidió lo vea y cumpla como en él se contiene; é yo el dicho Escribano, habiéndolo visto, en cumplimiento de él saqué é hice sacar el testamento original, que D. Pedro Motezuma hizo é otorgó ante mí, que está en mi poder, este traslado, siendo testigos á la presentacion de este mandamiento Francisco Osorio Rivadeo y Juan Rivero, intérpretes de la Real Audiencia de esta Nueva-España é vecinos de México.-Damian Garcia Franco, escribano de S. M. y su receptor en la Real Audiencia de esta Nueva España, presente fui á este otorgamiento de este testamento, segun que desuso se contiene, é por ende fice mi signo.-En testimonio de verdad: Damian Garcia Franco, escribano de S. M.

Nos, los Escribanos de S. M., que aquí firmamos nuestros nombres, damos fé, que Damian García Franco, escribano de S. M., de quien va firmada é signada esta escritura de testamento, es Escribano de S. M., é á las escrituras é otros autos que ante él pasan, se da entera fé y crédito, en juicio y fuera de él; en testimonio de lo cual, firmamos de nuestros nombres.-Juan Clemente, Escribano de provincia.-Rodrigo de Vello, Escribano de S. M.-Francisco Morales, Escribano de S. M.-De todo lo cual, por los del dicho nuestro Consejo, fue mandado dar traslado á las otras partes, y contra ello, Sebastian de Santander, en nombre del dicho D. Pedro Andrada Motezuma, presentó una peticion en el dicho nuestro Consejo, en 20 dias del mes de Noviembre de 1579 años, en que dijo que debíamos mandar absolver y dar por libre al dicho su parte de todo lo encontrario pedido y declarado en la posesion de los dichos bienes y rentas, sobre ques este pleito y haberse transferido en el dicho su parte, conforme á las condiciones del dicho mayorazgo.-Porque la dicha peticion y demanda presentada por el dicho D. Diego Luis Motezuma, no era puesta por parte ni con relacion cierta, y así la negaba en todo y por todo, como en ella se contenia, porque la parte contraria, no era llamada á la sucesion del dicho vínculo y mayorazgo, ni podia subceder en él, por ser, como era, bastardo, incapaz de la dicha subcesion, y porque no se podia aprovechar de una escritura de testamento, que presentaba diciendo ser testamento del dicho D. Pedro Motezuma, su padre, porque no era cierto ni verdadero, y lo redargüia de falso civilmente, y juró que no lo hacia de malicia. Porque cuando el dicho testamento fuera cierto y verdadero, no podia el dicho D. Pedro Motezuma llamar al dicho D. Diego á la subcesion del dicho mayorazgo, porque la merced que Nos habíamos hecho de los dichos tres mill pesos, declarábamos que los dábamos para que subcediese en ellos, por via de mayorazgo, sin declarar en particular los subcesores que habian de subceder, y por solo decir que subcediese por via de mayorazgo, se entendia se habia de subceder por la órden y grado ordinario en la subcesion de los mayorazgos, que era, que siempre que subcediese el hijo y descendiente lexítimo, y á falta de descendiente lexítimo, subcediese el transversal más propínco por via de representacion, y conforme á esto, el dicho su parte era derechamente llamado al dicho mayorazgo, porque el dicho D. Martin Motezuma, último poseedor que fue del dicho mayorazgo, no habia dejado descendiente ni hermano alguno lexítimo, y el más propínco ó pariente lexítimo que tuvo, era D. Juan de Andrada Motezuma, hijo mayor lexítimo que fue del dicho Motezuma; de manera, que el dicho D. Juan de Andrada era primo hermano lexítimo del dicho D. Martin, último poseedor, y el que sin duda alguna venia á subceder en el dicho mayorazgo, y el dicho su parte, como su hijo lexítimo y natural, habia subcedido en su lugar y grado, y en él se habia transferido la posesion civil y natural de los dichos bienes y rentas, desde el dia que murió el dicho D. Martin, porque con esto concurria que la merced, que Nos habíamos hecho al dicho D. Pedro Motezuma, era para que fuese mayorazgo perpétuo, para conservacion de la memoria del dicho Motezuma, y en la parte contraria, no se conservaba ni podia conservar, por ser, como era, bastardo, y solamente se conservaba en el dicho su parte, como en descendiente varon lexítimo del dicho Motezuma; por todo lo cual, nos pidió y suplicó le mandásemos absolver y dar por libre de todo lo contra él pedido, y declarar haberse traspasado la posesion civil y natural de la dicha renta, y le mandásemos amparar y defender en ella, y en caso que fuere necesario, se la mandásemos restituir conforme á la ley de Toro y declaratorias de ella, sobre que pidió justicia y costas.

De lo cual por los del nuestro Consejo fue mandado dar traslado á las otras partes, y por una peticion que el licenciado Negron, nuestro fiscal, que á la sazon era en el dicho nuestro Consejo, en 28 dias del mes de Noviembre de 1579 años, presentó y dijo, que los pedimentos hechos y presentados por las partes contrarias debian ser dados por ningunos, y no haber lugar de se hacer cosa alguna de lo en contrario pedido; y así nuestro Real fisco habia de ser dado por libre, porque los dichos pedimentos no habian sido hechos por partes en tiempo ni en forma, ni contenian cierta ni verdadera relacion, y si contestacion requerian, las negaba como en ello se contenia, porque las partes contrarias ningun derecho tenian para lo que pedian, ni para ello se podian ayudar de la merced, que pretendian que Nos habíamos hecho al dicho D. Pedro Motezuma, de los dichos tres mill pesos de renta por vínculo de mayorazgo; porque el dicho vínculo solamente se habia hecho en favor del dicho D. Pedro, á quien habíamos hecho la dicha merced y de sus descendientes, y el dicho D. Pedro de Motezuma, que litigaba, no era descendiente del dicho D. Pedro, cuyos descendientes fueron llamados para la dicha subcesion, y por ello no solamente no puede pretender que haya de subceder en ella, antes expresamente estaba excluido para que no la pudiese pedir; y ansí mismo el dicho D. Diego Luis Motezuma menos podia pedir la dicha subcesion, porque aunque pretendiese ser descendiente del dicho D. Pedro, se hallaria no ser lexítimo ni capaz para poder subceder en el dicho vínculo; y conforme á derecho, el llamamiento de los descendientes solamente comprendia á los que eran lexítimos y de lexítimo matrimonio nacidos. Y porque habiendo faltado, como faltaban, los descendientes lexítimos del dicho D. Pedro, y espirado los llamamientos de la dicha subcesion, los dichos bienes se habian devuelto á nuestra Real Corona y habian de quedar incorporados en ella, si era necesario, ansí pedia se declarase y mandásemos dar por ningunos los dichos pedimentos, y á los dichos D. Diego Luis y D. Pedro por no partes, dando por libre á mi Real fisco de todo lo por ellos pedido, sobre que pidió justicia y costas.

De lo cual por los del dicho nuestro Consejo fue mandado dar traslado á las otras partes, y en respuesta de ello el dicho Alonso Herrera, en nombre del dicho D. Diego Luis, presentó una peticion en que dijo que ante todas cosas en cuanto á lo del pueblo de Tula y sus estancias y subjetos y rentas y los demas bienes maternos y otros cualesquier, que como libres y suyos propios habian sido vinculados por el dicho D. Pedro Motezuma, padre del dicho su parte en su testamento y última voluntad que tenia presentado, no se ponia dubda por las partes contrarias ni la podia haber, sino que era llano y cierto que el vínculo y mayorazgo de todos los dichos bienes pertenecian al dicho su parte por el título y razon que en su primera demanda se referia. Y en cuanto á los tres mill pesos de oro de minas, que para el dicho vínculo y mayorazgo Nos le habíamos mandado dar, en cuanto á la parte y suma que el dicho D. Pedro Motezuma, padre del dicho su parte, al tiempo que por la dicha merced se mandó que de nuestra Real Hacienda se supliesen, sobre los que él tenia, hasta tres mill pesos, debiamosmandar hacer lo que tenia pedido en los de Tula y los demas bienes libres del dicho D. Pedro, pues era una misma razon, y de todos en una misma manera habia podido disponer y dispuso, vinculándolos y llamando á la subcesion y mayorazgo de ellos al dicho D. Diego su parte, por muerte del dicho D. Martin, su hermano; por las cuales razones y otras que dijo y alegó, nos pidió y suplicó mandásemos hacer segun tenia pedido y suplicado, sobre que pidió justicia; y de ello fue mandado dar traslado á las otras partes, contra lo cual los dichos nuestros Fiscal y Sebastian de Santander en nombre de su parte, fue dicho y alegado de su derecho, y nos pidieron y suplicaron mandásemos hacer segun que por sus partes estaba pedido y suplicado, sobre que pidieron justicia, y de ello fue mandado dar traslado á las otras partes, y se concluyó el dicho pleito. Y visto por los del dicho nuestro Consejo, recibieron las partes á prueba con cierto término, dentro del cual por todas ellas fueron hechas y presentadas ciertas probanzas por testigos y escrituras, y de ellas pedida y hecha publicacion, y por una peticion que el dicho Domingo de Orive presentó en el dicho nuestro Consejo, dijo que á el se le habia hecho cierta notificacion en nombre de los menores, hijos de D. Pedro Andrada Motezuma, difunto, en este dicho pleito, y que el poder que tenia era limitado, como dél constaba, para otros negocios y no para el dicho pleito, nos pidió y suplicó mandásemos que la dicha notificacion y las demas, que ne el dicho pleito se hubiesen de hacer, se hiciesen á persona que fuese parte y tuviese poder de los dichos menores, sobre que pidió justicia. Y por los del dicho nuestro Consejo visto, mandaron llevar ante ellos los autos para los ver y proveer justicia, los cuales fueron llevados; y por ellos vistos, por autos de vista y revista, mandaron que el dicho pleito se substanciase con las partes. Y por otra peticion que el dicho Juan de Albear, en nombre del dicho D. Diego Luis Motezuma, ante los del dicho nuestro Consejo presentó, nos pidió y suplicó que atento á lo pedido por el dicho Domingo de Orive, y á que el dicho D. Pedro de Andrada y Sebastian de Santander, su procurador, eran fallecidos, le mandásemos dar nuestra carta de emplazamiento contra la mujer, hijos y herederos del dicho D. Pedro de Andrada Motezuma, para que viniesen ó enviasen en seguimiento del dicho pleito, y por el del nuestro Consejo visto, mandaron se le diese, la cual se le diese en forma, y con ella practique en los términos del pueblo de Thepocollan de la dicha Nueva España.

En una heredad de Juan de Peñas, á 8 dias del mes de Setiembre de 1583, fueron citados Juan de Peñas é Doña Lucía de Peñas, su hija, como curadores de Don Juan y D. Pedro y D. Diego y Doña María Motezuma, hijos de la dicha Doña Lucía y del dicho D. Pedro de Andrada Motezuma en sus personas, y por una peticion que Rodrigo Juarez, en nombre de Doña Inés Motezuma, viuda, mujer que fué de D. Pedro Motezuma, difunta, como madre y universal heredera de D. Martin Motezuma, su hijo, y del dicho D. Pedro, presentó en el dicho nuestro Consejo á 25 dias del mes de Mayo de 1584 años, dijo que á noticia de la dicha su parte y suya habia venido un pleito que ante los del nuestro Consejo Real de las Indias se trataba entre el dicho D. Diego Luis Motezuma y D. Pedro de Andrada y el dicho nuestro Fiscal, sobre la tenuta y posesion de los bienes y rentas que habian quedado del dicho D. Pedro, marido de la dicha su parte y del dicho D. Martin su hijo, difunto, y por lo que tocaba á la dicha su parte y á los bienes patrimoniales que habian quedado de los dichos su marido y hijo, que eran ciertas estancias de indios y otros bienes en el pueblo de Tula, se oponia al dicho pleyto, diciendo deber mandar declarar no haber lugar al remedio intentado en cuanto á las dichas estancias y bienes patrimoniales, ni ser vinculados ni mayorazgo, sino bienes libres, y pertenecer á la dicha su parte como á madre lexítima y universal heredera del dicho D. Martín, su hijo, denegando todo lo en contrario pedido, amparando á la dicha su parte, siendo necesario en la posesion de las dichas estancias y bienes, por defecto de partes lexítimas y relacion verdadera y lo demás general, y porque el dicho D. Martin Motezuma habia sido hijo lexítimo de la dicha su parte, y habia muerto sin dejar hijos ni descendientes lexítimos, y ansí la dicha su parte habia sido y era su lexítima y universal heredera, con beneficio de inventario, y le pertenecian todas las dichas estancias y bienes libres y patrimoniales que habian tenido el dicho D. Pedro, su marido, y el dicho D. Martin, su hijo, por no haber sido ni ser las dichas estancias y bienes vinculados de mayorazgo, sino adquiridos y heredados de sus antecesores, y si algun mayorazgo ó vínculo se decia haber ordenado el dicho D. Pedro, su marido, de las dichas estancias y bienes, no los habia podido vincular en perjuicio de la lexítima y herencia del dicho D. Martin y de la dicha su parte como su madre y heredera, y habia sido ninguno y de ningun efecto, principalmente por haberse hecho sin licencia y facultad nuestra, como no la hubo, y si alguna cosa habia vinculado ó se pudo vincular, solo seria los dichos tres mill pesos de oro de minas, de que habíamos hecho merced al dicho D. Pedro por la cédula que estaba presentada por parte del dicho D. Diego Luis, y porque el testamento que se decia haber otorgado el dicho D. Pedro Motezuma, no era público ni auténtico, ni él le habia ordenado, ni el vínculo ni cláusulas que en el se contenian; y si alguna cosa se ordenó, habia sido por un Francisco Morales Millan y otras personas, que por su particular interés y por favorecer al dicho D. Diego Luis, y otros sus hermanos, ordenaria y ordenó lo susodicho, y no hacia fé ni prueba, ni era de efecto alguno en perjuicio de la dicha su parte y el dicho D. Martin, su hijo, y ansí lo redargüia de falso civilmente. Y porque aunque lo susodicho cesára, que no cesaba, hallaríamos que lo que decia y alegaba la parte del dicho D. Diego Luis cerca de ser hijo natural del dicho D. Pedro Motezuma, era siniestra relacion, porque no era tal hijo natural, sino bastardo é incapáz de la dicha subcesion, ni otra; y si en el dicho testamento se decia ser hijo natural, seria y fue por órden del dicho Francisco Morales, y no porque fuese tal hijo natural, ni por tal lo declarase el dicho D. Pedro, y así no era parte lexítima para lo que pedia, en perjuicio de la dicha su parte, y aunque fuera hijo natural, que negaba, no tenia derecho á la subcesion de las dichas estancias y bienes patrimoniales, que poseia la dicha su parte y le pertenecian por la dicha su lexítima y herencia, y por no ser vinculados ni se haber podido vincular, y si alguna probanza se habia hecho por parte del dicho D. Diego Luis, de ser hijo natural, en contrario de lo que por la dicha Doña Inés su parte alegado, habia sido sin la oir ni citar, y con testigos, sus íntimos amigos y parientes y otras personas de mala vida y fama, que padecian otros defectos, porque no se los debia dar fé ni crédito, y ansí mismo no habia lugar á lo que se pedia y pretendia por parte del dicho D. Pedro de Andrada Motezuma, en perjuicio de la dicha su parte, por no ser las dichas estancias y bienes vinculados ni de mayorazgo, ni de haberse podido vincular, como tenia dicho y alegado. Por todo lo cual, nos pidió y suplicó mandásemos declarar no haber lugar el remedio intentado por los susodichos en perjuicio de la dicha su parte, y ser las dichas estancias y bienes patrimoniales libres y no del dicho mayorazgo, y amparar á la dicha su parte en la posesion de ellos, sin haber lugar de tratarse pleito en el dicho nuestro Consejo sobre los dichos bienes, denegando, siendo necesario, lo en contrario pedido y hacer en todo segun tenia pedido y como más conviniese á la dicha su parte, sobre que pidió justicia y costas y se ofreció probar lo necesario.

De lo cual, por los del dicho nuestro Consejo, fue mandado dar traslado á las otras partes, y contra ello el dicho Juan de Albear, en nombre del dicho D. Diego Luis Motezuma, presentó una peticion, en que dixo, que pues la dicha Doña Inés Motezuma salia como tercera, habia de tomar el pleito, y si era parte, seguirlo y proseguirlo en el estado en que estaba, aunque hubiese dilaciones, despues de estar el pleito concluso y haberse pasado tantos términos como estaban dados, especialmente, habiendo venido á su noticia, y no la podia ignorar, atento la publicidad del negocio, y no habiendo esto lugar, que sí habia, á lo menos repelerla de este jucio, por no parte, y denegarle todo lo que pedia; porque primero y ante todas cosas, habia de lexitimar en este juicio sumario su persona, lo cual no habia hecho, ni se debia permitir se hiciese con ella pleito ordinario, estando la causa tan adelante y conclusa sobre la tenuta; y cuando hubiera lexitimado su persona, que negaba, por su propio pedimento, se escluia por la dicha Doña Inés, que pretendia los bienes hereditarios y por las escrituras de facultad nuestra, testamento y cobdicilo del dicho D. Pedro quedaba esclusa, pues en estos bienes, se subcedia por título particular de mayorazgo, y no por título universal de herencia, y porque la dicha Doña Inés, como de las dichas escrituras parecia, no estaba llamada á él, y por la persona del dicho D. Martin, no se le habia pasado derecho alguno de estos bienes, pues el del dicho D. Martin, habia sido de por vida y limitado, y no habia podido pasar derecho perpétuo, ni se alteró la disposicion del llamamiento y mayorazgo; y afirmar que no habia podido vincular lo de la dicha provincia y estancias de Tula, habia sido sin fundamento jurídico, pues como de sus propios bienes el dicho D. Pedro Motezuma pudo disponer para conservar su real familia de ellos, como dispuso den........... zas que no hubo inconveniente para quitar la libertad al dicho D. Pedro, habia bastado el consentimiento del dicho D. Martin, que como en bienes de mayorazgo subcediese en todo; y este consentimiento, causaba dos efectos: el uno, que habia adquirido derecho in infinitum á los demás subcesores, y el otro, que el derecho de revocar, si alguno hubiera, no habia podido pasar á la dicha Doña Inés, como á heredera que se nombraba del dicho D. Martin, y menos le aprovechaba lo que decia, de que el dicho testamento y cobdicilo eran falsos, porque la misma escepcion se habia puesto, y en juicio contradictorio estaba probado lo contrario; por todo lo cual, nos pidió y suplicó que, pues no habia lexitimado su persona y salia como tercera y de su propia demanda, quedaba esclusa, declarándola por no parte, la mandásemos repeler de este juicio, sin que con ella se causase nuevo pleito, pues por evidencia del suyo constaba todo lo contrario de su demanda, sobre que pidió justicia y contradijo el ofrecimiento de prueba hecha por la dicha Doña Inés, de o cual fue mandado dar traslado á las otras partes. Y contra ello y lo alegado por la dicha Doña Inés, el dicho licenciado Benito Rodriguez Boltedano, nuestro fiscal, presentó una peticion, en que dijo, que la intencion y pretension de nuestro Real fisco, estaba bien y cumplidamente verificada, ansí por los testimonios, por las partes contrarias presentados y por sus confesiones; de manera, que debíamos pronunciar en su favor, declarando los dichos tres mil pesos de renta, sobre que habia sido y era este pleito, ser y pertenecer á mi Real Cámara y fisco, por lo cual, y porque constando, como constaba, por las confesiones de la partes contrarias, que por Nos se habia hecho mayorazgo de los dichos tres mill pesos de renta, no podian agora pretender que el dicho D. Pedro de Motezuma, en su testamento y cobdicilo hubiese podido hacer otros nuevos llamamientos, para que pudiesen subceder otras personas de las que por Nos habian sido llamadas, en la cédula de la dicha merced y mayorazgo, en que declarábamos la forma que se habia de tener en la subcesion de la dicha renta; y habiendo cesado la dicha forma y llamamientos, por la muerte del dicho D. Pedro Motezuma y D. Martin, su hijo, y no haber quedado otro ningun descendiente lexítimo, como de derecho se requeria para la dicha subcesion, era cosa clara y llana que se habia de volver á mi Real Cámara y fisco, y cuando lo susodicho cesara, que no cesaba, hallaríamos que el dicho D. Pedro Motezuma, no le habíamos hecho merced enteramente de los dichos tres mill pesos de renta, como por las partes se pretendia, sino tan solamente de la cantidad que faltase á cumplimiento de los dichos tres mill pesos sobre la renta y bienes que el dicho D. Pedro Motezuma tenia en esta Nueva España, al tiempo y cuando se le hizo la dicha merced como por ella parecia, y habiendo cobrado el dicho D. Pedro y el dicho D. Martin, su hijo, enteramente los dichos tres mill pesos sin herederos, estaban obligados á volver y restituir á mi Real Cámara y fisco, no solmente seiscientos pesos de oro que tenian de renta al tiempo que se les hizo la dicha merced, que se habian de descontar de ella, y ansí mismo se habian de bajar y descontar lo que más rentaban todos los bienes que el dicho D. Pedro Motezuma tenia al tiempo que se le hizo la dicha merced de los dichos tres mill pesos, atento que en ella se expresaba y declaraba que se le cumpliesen lo que tenia al dicho tiempo, y constando como constaba por dos cédulas nuestras en el dicho pleito presentadas, los dichos seiscientos pesos de oro que el dicho D. Pedro tenia de renta, de que le habíamos hecho merced antes que se le hiciese la de los dichos tres mill pesos; por las cuales razones y otras que dijo y alegó, nos pidió y suplicó mandásemos hacer en todo segun por nuestro Real fisco estaba dicho y alegado, sobre que pidió justicia y costas, y de él fue mandado dar traslado á las otras partes, y se concluyó el dicho pleito; y por los del dicho nuestro Consejo visto, dieron é pronunciaron en él sentencia definitiva firmada de sus nombres, del tenor siguiente:

Sentencia.

En el pleito de tenuta que ante nos pende entre D. Diego Luis Motezuma, vecino de la ciudad de México, y Juan Albear, su procurador de la una parte, y D. Pedro de Andrada Motezuma, y Domingo de Orive, su procurador, como señor de la instancia, y Doña Lucia, mujer que fue del dicho D. Pedro de Andrada Motezuma, como curadora de sus hijos, y el dicho Domingo de Orive, su procurador, de la otra, y el licenciado Boltedano, fiscal de S. M., que á este pleito salió, y Doña Inés de Motezuma, viuda, mujer que fue de D. Pedro Motezuma, fundador del mayorazgo sobre que es este pleito, y Rodrigo Juarez, su procurador, de la otra, que á este dicho pleito se opuso.

Fallamos: que el remedio de la ley de Toro intentado por el dicho D. Diego Luis Motezuma hobo y ha lugar, y mandamos dar y le sea dada la tenencia y posesion de los bienes del mayorazgo que fundó D. Pedro Motezuma, que vacó por fin y muerte de D. Martin Motezuma, último poseedor que de él fue, sobre que es este pleito, y reservamos su derecho á la dicha Doña Inés de Motezuma, para que sobre lo contenido en su oposicion pida su justicia dónde y como viere que le conviene, y á las dichas partes para que sobre la propiedad de los dichos bienes sigan y pidan su justicia á la Audiencia y Chancillería Real de México, á quien sobre la dicha propiedad lo remitimos y ansí lo pronunciamos y mandamos.-El licenciado Diego García de Salazar.-El licenciado Alonso Martinez Espadero.-El doctor Lope de Baillo.-El licenciado Francisco de Villafañe.-El doctor Antonio Gonzalez.-El licenciado Francisco de Valcárcel.-El licenciado Medina de Caranuz.

La cual dicha sentencia fue dada y pronunciada por los del dicho nuestro Consejo en la villa de Madrid á 11 dias del mes de Julio de 1587 años, y fue notificada al dicho D. Diego Luis Motezuma en su persona, y por una peticion que el susodicho presentó en el dicho nuestro Consejo, dijo: que atento que el dicho pleito estaba sentenciado definitivamente en su favor, y pues la dicha sentencia conforme á nuestra ley Real habia de ser executada, sin embargo de cualquier contradicion ó suplicacion que de ella hobiese, nos suplicó le mandásemos dar nuestra carta executoria de ella, para que fuese metido en la posesion actual de todos los bienes del dicho mayorazgo que fundó el dicho D. Pedro Motezuma, su padre, y vacó por muerte del dicho D. Martin, su hermano, último poseedor, y que ansí mismo se declarase en la dicha executoria que de la dicha sentencia se le diese, que juntamente con la dicha posesion, se le acudiese con todos los frutos que habian caido y estuviesen corridos de los dichos tres mill pesos, desde el dia que murió el dicho D. Martin, sobre que pidió justicia. Y por los del dicho nuestro Consejo visto, dieron y pronunciaron en él dos autos señalados de sus señales, del tenor siguiente:

Auto.

En la villa de Madrid á 3 dias del mes de Agosto de 1587 años, los señores del Consejo Real de las Indias, habiendo visto el pleito de D. Diego Luis Motezuma con D. Pedro de Andrada Motezuma y sus consortes y el Fiscal de S. M., dijeron: Que mandaban y mandaron dar al dicho D. Diego Luis Motezuma carta executoria de la sentencia de tenuta por los dichos señores dada, y en esta vayan insertos el testamento y cobdecilo de D. Pedro Motezuma y cédulas por S. M. dadas, y así lo proveyeron y mandaron.

Otro.

En la villa de Madrid á 3 dias del mes de Agosto de 1587 años, los señores del Consejo Real de las Indias, habiendo visto el pleito de D. Diego Luis Motezuma cerca de que se le diese cédula para que de la Caja Real se le diese y pagase lo que de las rentas del mayorazgo, sobre cuya tenuta se ha tratado ante los dichos señores pleito se lo diesen y pagasen; dijeron que mandaban y mandaron dar cédula de S. M. al dicho D. Diego Luis Motezuma para que los oficiales Reales den y entreguen al dicho Diego Luis Motezuma todo lo corrido de la renta del dicho mayorazgo que estuviese en su poder durante este pleito, y ansí lo proveyeron y mandaron.

Los cuales dichos autos fueron dados y pronunciados por los del dicho nuestro Consejo, el dia, mes y año en ellos contenido; y por otra peticion que el dicho D. Diego Luis Motezuma presentó ante ellos, visto que habiéndosele mandado dar carta executoria de la sentencia por los del dicho nuestro Consejo dada, para que fuese metido en la posesion de dicho mayorazgo y bienes sobre que habia sido el dicho pleito, por auto que habian provisto los del dicho mi Consejo, habian mandado se le diese cédula, para que vos los dichos mis oficiales Reales de esa tierra le diéredes y entregáredes todo lo corrido de la renta del dicho mayorazgo, que estuviese en vuestro poder durante el pleito, sin hacer mencion de lo que antes dél habia caido despues de la muerte del dicho mayorazgo, por muerte del dicho D. Martin Motezuma, su hermano, último poseedor que fue dél, suplicándonos en cuanto á lo susodicho, mandásemos enmendar el dicho auto y mandar que los dichos nuesros oficiales Reales le diesen y entregasen todo lo que de los bienes y rentas del dicho mayorazgo tenian en su poder, de lo corrido desde la vacante dél desde la muerte del dicho D. Martin, que si necesario era para el dicho efecto, suplicaba del dicho auto, sobre que pidió justicia. Y por los del dicho nuestro Consejo visto, mandaron llevar ante ellos los autos para los ver y proveer justicia, los cuales fueron llevados, y por ellos dieron y pronunciaron otro auto en grado de revista, señalado de sus señales, del tenor siguiente:

Auto.

En la villa de Madrid á 4 dias del mes de Agosto de 1587 años, los señores del Consejo Real de las Indias habiendo visto el pletio de D. Diego Luis Motezuma con D. Pedro de Andrada Motezuma y la súplica interpuesta por el dicho D. Diego Luis Motezuma del auto por los dichos señors dado, en tres dias de este dicho mes y año, dixeron: Que confirmaban y confirmaron el dicho auto, por el cual mandaron dar al dicho D. Diego Motezuma cédula de S. M. para que los oficiales de la Nueva-España le diesen y entregasen todo lo corrido de la renta del mayorazgo, sobre cuya tenuta ha sido este pleito, que durante él hubiese caido y estuviese en su poder.

Con que lo susodicho sea y se entienda que los dichos oficiales Reales le entreguen todo lo que de los bienes y rentas del dicho mayorazgo está y tienen en su poder, que hubiese caido y corrido desde la vacante de dicho mayorazgo y muerte de D. Martin Motezuma, último poseedor que dél fue, y así lo proveyeron y mandaron.

El cual dicho auto fue dado y pronunciado por los del dicho nuestro Consejo, el dia, mes y año en él contenido.

É agora el dicho Juan de Albear nos ha pedido y suplicado que para que lo contenido en la dicha sentencia y autos por los del dicho nuestro Consejo dados, fuese guardado, cumplido y executado, le mandásemos dar nuestra carta executoria de ellos, ó como la nuestra merced fuese; lo cual visto por los del dicho nuestro Consejo, lo he tenido por bien.

Y os mando á todos y á cada uno de vos, segun dicho es, que veias la dicha sentencia y autos por los del dicho Consejo dados, que de suso en esta nuestra carta executoria van incorporados, y los guardeis y cumplais y executeis y hagais guardar, cumplir y executar, y llevar y lleveis á pura y debida execucion con efecto en todo y por todo, segun y como en la dicha sentencia y autos se contiene y declara, y contra su tenor y forma no vaiais, ni paseis, ni consintais ir ni pasar por alguna manera, sopena de la nuestra merced y de veinte mill pesos de oro para la nuestra Cámara á cada uno que lo contrario hiciere.

Dada en San Lorenzo á 25 dias del mes de Agosto de 1587.-Yo el Rey.-Yo Juan de Ibarra, secretario del Rey Nuestro Señor, lo fice escribir por su mandado.

Executoria de la sentencia dada en el Consejo de las Indias, á pedimento de D. Diego Luis Motezuma, en el pleito que ha tratado con el fiscal de V. M. y D. Pedro de Andrada y otros, sobre la tenuta y posesion de los bienes y mayorazgo de D. Pedro Motezuma.-Lic. Bernardo de Vega de Fonseca.-Lic. Alonso Martinez Espadero.-Lic. Antonio Gonzalez.-Lic. Francisco de Villafañe.-Lic. Medina de Cazattuz.-Pedro de Encias, canciller.-Está sellada con las Reales armas.

Fuente: Colección de documentos inéditos: relativos al descubrimiento, conquista y organización de las antiguas posesiones españolas en América y Oceanía, sacados de los Archivos del Reino y muy especialmente del de Indias, por Torres de Mendoza, Luis de, abogado de los Tribunales, ex-Diputado a Cortes, con la cooperación competente. Autorizada por el Ministerio de Ultramar, según Real Orden de 10 de julio de 1862, Imprenta de Frías y compañía, Madrid, 1864-84, 24 tomos. Primera Serie, tomo VI, 1866, pp. 64-112