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Siglo XVI > 1580-1589 > 1585

Carta del Marqués de Villamanrique, Virrey de Nueva España, al Rey tratando de la sucesión de las encomiendas de indios en tercera vida y pidiendo resolución en lo de la cuarta.
14 de diciembre de 1585

SACRA CATOLICA REAL MAJESTAD.- Habrá seis días murió en esta ciudad Pedro de Villegas que tema en encomienda el pueblo de Uruapa en el Obispado de Mechuacan, questá tasado en mil y ducientos y sesenta y nueve pesos y en seiscientas y treinta y cuatro hanegas y media de maíz, y el fiscal de vuestra majestad me dió una petición diciendo que se le recibiese información de cómo el Pedro de Villegas era muerto, y cómo había sido segundo poseedor en el repartimiento de Urapa y que conforme a las cédulas de la subcesión se habían de poner en la corona real y no había de subceder en él su hijo legítimo, y aunque yo proveí que diese la dicha información quise ver en qué se fundaba su demanda y hallé una cédula de la majestad real del emperador nuestro señor Carlos Quinto de gloriosa memoria fecha en Madrid a cinco de abril de quinientos y cincuenta y dos en que dice que después de la vida del primer tenedor de los indios no ha de haber más de una subcesión en hijo o hija o mujer, como vuestra majestad mandará ver el traslado della que va con ésta y informándome cómo se había ejecutado esto en tiempo de don Antonio de Mendoza, que fué cuando esta cédula se despachó y después de treinta y dos años acá, y he hallado que aunque han subcedido casos no se ha hecho novedad por todos los virreyes que vuestra majestad ha proveído en este reino, y así hay muchos repartimientos en tercera vida, y pareciéndome que era cosa dura no haberse ejecutado esta ley siendo tan precisa y que no era posible que esto obiese pasado ansí sin alguna nueva orden que vuestra majestad obiese dado, quise informarme y saber la ocasión que había impidido la exsecución della, y buscado cédula y cartas, hallé una carta de vuestra majestad para el virrey don Martín Enríquez, escripta desde Madrid a siete de junio del año de setenta y seis y en ella un capítulo deste tenor.

"En lo que toca a la sucesión en la cuarta vida, que decís os pareció tornárnoslo a consultar, como negocio tan importante y porque el capítulo que referís de la carta que os escribimos en quince de mayo del año de setenta y cinco os advirtimos que la disimulación de la dicha subcesión era en la tercera vida como se contiene en el dicho capítulo cuyo traslado se os escribía con ésta para que guardéis lo en él contenido y así acabada la tercera vida no ha de haber más subcesión hasta que habiéndose tratado más desto como os lo avisamos por el dicho capítulo se ordene otra cosa".

Que está bien y inviésele este capítulo que aquí se refiere.

Y aunque esta carta y capítulo que vuestra majestad refiere en éste no ha parecido acá, viendo questa es relativa de la otra y que la voluntad de vuestra majestad se deja muy bien entender por ella que es que se desimule la tercera vida como esta en quien subcede, el hijo de Pedro de Villegas lo es, me ha parecido cumplir con la orden que vuestra majestad mandó dar al virrey don Martín Enríquez, y considerando ésto, como quien ama con tantas veras el servicio de vuestra majestad que deseo poder acudir desde aquí a las nescesidades de vuestra majestad, conforme a lo que entendí que era menester, quisiera mucho que este negocio se pudiera exsecutar en la forma que el emperador nuestro señor lo mandaba pero es cierto verdad que está este reino tan consumido, que sería acaballo si vuestra majestad redujere a su persona real estos repartimientos, porque es menester prestalles a éstos caudal con qué se conserven y mejoren porque la tierra no se acabe de perder, porque será de mayor consideración dejar de poner en la corona real de vuestra majestad estos repartimientos, en comparación de lo que valen las demás rentas que se componen del caudal de otros, que, faltándoles, se perderían todas, y así viene a ser de mucha importancia dejarles a éstos sus repartimientos para que con ellos enriquezcan las rentas que vuestra majestad aquí tiene, que todas cesarían si estos hombres no tuviesen caudal; y acuérdaseme muy bien que por buena gobernación de la hacienda de vuestra majestad se socorrió en una feria a Jerónimo de Salamanca con mucha cantidad de dinero por que no quebrase y se perdiese tras sí las rentas que tenía tomadas de vuestra majestad; esto subcederá aquí si estos repartimientos se consumen porque aún hoy, gozándolos, está la tierra muy perdida y todos tan pobres que no se conoce uno que tenga caudal.

En esto no se hará novedad ni al servicio de vuestra majestad que conviene que se haga, pues sin hacerla, en muy pocos años vendrá vuestra majestad usando de la clemencia que hasta aquí, con la exsecución de la ley a ser señor de todo y entonces creo que ha de obligarse vuestra majestad a hacer mayor liberalidad, como se acostumbra cuando se ganan los reinos y para conservallos se reparten las tierras entre los vasallos que en él hay.

Vuestra majestad será servido que con resolución se me responda a esto para que yo entienda la real voluntad de vuestra majestad y que esa se guarde en lo de adelante tocante a la subcesión de la cuarta vida, pues que en lo de la tercera consta ya lo que vuestra majestad se sirve que se haga. Nuestro Señor guarde la sacra católica real persona de vuestra majestad muchos años con aumento de más reinos y señoríos como los vasallos y criados de vuestra majestad deseamos.-De México 14 de diciembre de 1585. Sacra católica real majestad, besa los reales pies y manos de vuestra majestad su leal vasallo y criado.-El marqués de Villamanrique.

Fuente: Epistolario de Nueva España. Francisco del Paso y Troncoso (Comp.). 16 tomos. México: Antigua librería de Robredo de José Porrúa e Hijos, 1939-1942. Vol 12, pp. 162-164