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Siglo XVI > 1580-1589 > 1580

Instrucción de Felipe II al Virrey de Nueva España, Lorenzo Suárez de Mendoza, Conde de La Coruña.
3 de junio de 1580

Lo que vos Don Lorenzo Suárez de Mendoza, Conde de La Coruña, pariente a quien hemos proveído por nuestro Virrey de la Nueva España y sus provincias y presidentes de nuestra audiencia real que reside en la ciudad de México de dicha Nueva España, habéis de hacer en el servicio de Dios Nuestro Señor y nuestro y bien de aquella tierra, además de lo contenido en los poderes que de nosotros llevais es lo siguiente:

1. Primeramente, por cuanto en reconocimiento de tan gran merced como Nuestro Señor nos ha hecho en hacernos rey y señor de tan largas provincias como son las de nuestras Indias, nos tenemos siempre por obligados a dar orden como los naturales de dichas provincias le conozcan y sirvan y dejen la infidelidad y error en que han estado, para que su santo nombre sea en todo el mundo conocido y ensalzado, y dichos naturales puedan conseguir el fruto grande de su sacratísima redención, pues este es el principal y final deseo e intento que tenemos conforme a la obligación con que dichas Indias se nos han dado y conocido. Os mandamos y mucho encargamos que tengáis muy especial y por más principal cuidado de la conversion y cristiandad de los naturales indios, y que sean bien enseñados y adoctrinados en las cosas de nuestra santa fe católica y ley evangélica, y que para esto os informeis si hay ministros suficientes que les enseñen la doctrina y los bauticen y administren los otros sacramentos de la santa madre iglesia, de que tuvieren habilidad y suficiencia para recibirlos. Y si en esto hubiere falta alguna la comunicaréis con los prelados de las iglesias de sus provincias, cada uno en su diócesis, y nos enviaréis relación de ello y de lo que a vos y a los oídores nuestros, con quienes también lo comunicaréis, y a dichos prelados pareciere se debe proveer para que visto vuestro parecer mandemos proveer en ello lo que convenga. Entretanto, vos con dichos oidores y prelados proveeréis en ello lo que más convenga para que por falta de doctrina y ministros que se las enseñan, los indios no reciban daño y perjuicio en sus ánimas y conciencias, lo cual haréis y cumpliréis con toda diligencia y cuidados como de vos se confía, con que descargamos nuestra real conciencia y encargamos la vuestra.

2. Y porque la gobernación espiritual de aquellas provincias está encargada más particularmente a dichos prelados de las iglesias de ellas con lo cual descargamos nuestra real conciencia y deseamos mucho que tengan el cuidado y vigilancia que le conviene en cosa tan cargosa y donde hay tanto que hacer. Les encargaréis de nuestra parte que estén vigilantes y hagan lo que deben a buenos prelados y pastores como creemos que lo han hecho y hacen, porque por su descuido y negligencia el demonio no tenga más parte de la que en tiempo de su infidelidad ha tenido.

3. Y porque si entre los prelados y religiosos de aquellas partes hubiere alguna diferencia, que no creemos podrá haber muchos inconvenientes por el escándalo que podría causar entre dichos indios debiendo ellos ser los que principalmente fuesen causa de quitar todo escándalo. Si tal acaeciese procuraréis cómo se remedie para que con toda conformidad se sirva Dios Nuestro Señor y se entienda al provecho espiritual de los indios pues es el fin más principal que se debe pretender.

4. Y porque estamos informados que el principal fruto que hasta aquí se ha hecho y al presente se hace en aquellas provincias en la conversión de dichos indios hacía y es por medio de los religiosos que en dichas provincias han residido y residen, llamaréis a los provinciales priores y guardianes y otros prelados de las órdenes o a los que de ellos os pareciere y daréis orden con ellos como se hagan y edifiquen y pueblen monasterios con acuerdo y licencia del diocesano en las provincias, partes y lugares donde viereis que hay más falta de doctrina. Encargándoles mucho tengan muy especial cuidado de la salvación de aquellas almas como creemos que siempre lo han hecho, animándolos a que lo lleven adelante y que en el asiento de los monasterios tengan más principal respeto al bien y enseñanza de dichos naturales, que a la consolación y contentamiento de los religiosos que en ellos hubieren de morar. Y se advierta mucho que no se haga un monasterio junto a otro sino que haya de uno a otro alguna distancia, por ahora cual parezca que conviene, y porque dicha doctrina se pueda repartir más cómodamente por todos los naturales y para los gastos de los edificios de dichos monasterios que se hubieren de hacer, y quién y cómo los han de pagar está proveído por nosotros lo que se ha de hacer. Lo cual haréis llamando para ello al arzobispo, en cuyo distrito se hubiere de hacer tal monasterio y al provincial de la orden de que se fundare conforme a lo que por nosotros está proveído.

5. Y porque tenemos relación que a algunos españoles les pesa que residan religiosos en sus pueblos de indios que tienen encomendados por sus particulares fines y a esta causa procuran por sus criados e interpósitos personas que se les hagan molestias y malos tratamientos para que dejen los pueblos en que ya moran y no vengan a hacer asiento en ellos, lo cual si así es sería en gran ofensa de Dios Nuestro Señor e impedimento de nuestro principal fin, que pretendemos que es la conversación y cristiandad de dichos indios e injuria de los religiosos. Y fuera más justo y más conveniente al descargo de sus conciencias que los españoles procuraran religiosos para los pueblos de sus encomiendas, para que los descargasen de la grandísima obligación que les está impuesta por las cédulas que tienen de dichas encomiendas. Os informaréis de lo que pasa acerca de esto y proveeréis como se castiguen con rigor los excesos que en esto hubiere y daréis orden como cesen y no se haga de aquí en adelante, y que los religiosos tengan libertad de entrar libremente en los pueblos donde les parezca ser necesario para plantar la ley evangélica y doctrina cristiana en los naturales, y asimismo para hacer y edificar monasterios por la orden y forma qué está dicha.

6. También estamos informados que decís que muchas veces los que tienen indios de pueblos encomendados y sus caciques y otras personas por ellos, impidan a los indios que no vayan a los monasterios donde todos ellos se juntan a aprender la doctrina cristiana, diciendo que con ello se distraen de pagarles sus tributos, con lo cual reciben dichos indios muy notorio daño y perjuicio en su cristiandad. Tendréis muy especial cuidado que se castigue lo que en todo se hubiere excedido y se remedie para adelante y que ninguna persona sea osada de poner en esto impedimento alguno a dichos indios, sobre graves penas de que no ha de haber remisión alguna, y así lo mandaréis pregonar en los pueblos de españoles de esa Nueva España, y en los principales lugares de indios.

7. Asimismo en la ciudad de México hay un colegio donde se recogen todos los mestizos y muchachos perdidos de la tierra, y porque la tenemos por buena obra, santa y provechosa, queríamos favorecerla por el buen fruto que de ello se espera. Luego como lleguéis a la ciudad de México os informaréis del estado en que está dicho colegio y provecho que en él se hace y del cuidado que de él se tiene, y si los niños que allí concurren aprovechan en buena doctrina y costumbres, que más convenga al servicio de Dios Nuestro Señor y nuestro. Y avisaréis particularmente de todo y porque en diversas veces hemos hecho merced a dicho colegio de alguna suma de maravedís, como constara por la cédula que acerca de ello hemos dado. Daréis orden como se tome la cuenta de ellos y sabréis cómo se han gastado y en qué, y los que no estuvieren gastados daréis orden como se gasten en cosas necesarias y provechosas del colegio, y de todo nos daréis partícular relación. Y porque el virrey Don Martín Enríquez cometimos que diese orden como se tomase la cuenta de los dineros de que hemos hecho merced a dicho colegio, haréis reveer dicha cuenta y saber cómo se han gastado los dineros que así mandamos dar para dicho colegio y lo que no estuviere gastado daréis orden como se gaste en cosas necesarias y provechosas de él, y de todo nos daréis particular relación.

8. Otro sí, porque nos está ordenado y mandado que en ninguna manera ni por ninguna vía se carguen los indios en la Nueva Espana, porque cesen las muertes y daños que por esta causa se les puede recrecer, y para remedio de esto convenía que se abran caminos y se hagan puentes con brevedad para que las recuas puedan ir libremente a todas partes. Os informareis de lo que sobre ello hizo Don Martín Enríquez, virrey que fue de aquella tierra, y si en algunas partes hubiere necesidad de que se hagan dichos caminos y puentes, daréis orden como se hagan y proveeréis como se guarden y cumpla lo que por nosotros está mandado acerca de no cargarse los indios y veréis las provisiones que sobre ello están dadas.

9. En la ciudad de México y en algunos pueblos de la Nueva España se han hecho casas donde se recogen algunas indias doncellas para adoctrinarlas en las cosas de nuestra santa fe católica y enseñarlas como han de regir sus casas cuando fueran casadas. Dicha obra tenemos por importante al servicio de Dios y bien de los naturales de aquella tierra porque deseamos vayan en crecimiento y sea favorecida en todo lo que hubiere lugar. Os informaréis qué casas hay de esta calidad y qué orden se tiene en ellas en adoctrinar y enseñar dichas indias, como se sustentan, de qué oficios y de lo que conviene que se haga para su conservación. Y procuraréis de favorecerlas siempre y tener cuidado de su recogimiento y honestidad, y que en las provincias donde hubiere buen aparejo y no hubiere dichas casas, se hagan para este efecto y se pongan en ellas mujeres de buen ejemplo y doctrina, porque se comunique el fruto de esta buena obra en toda la tierra. Y enviaréis relación de lo que en esto hubiere y de lo sobre ello se debe proveer por nosotros para la conversión, aumento y perpetuidad de estas casas.

10. También se nos ha informado que por cuanto en dicha ciudad de México y su comarca había muchas indias mestizas, hijas de españoles e indias, que andaban perdidas sin padre ni personas que las recogiese, se había hecho una casa para su recogimiento, sustentación y doctrina, y porque deseamos que esta buena obra se conserve y lleve adelante, os informaréis del estado de esta casa y de lo que en ella se hace y de lo que tiene para su sustento y limosnas, que para ello se hacen; procuraréis en todo su favor y aumento como os mandamos que lo hagás en las cosas de las indias en el capítulo precedente.

11. Y porque se nos ha hecho relación que en la ciudad de México hay dos hospitales para recoger y curar los enfermos, los visitaréis informándoos de la orden que en ellos se tiene para la cura y servicio de los enfermos y de su edificio, y de la dote y limosnas con que se sustentan y procuraréis que sean favorecidos ordenando lo que convenga para su buena cura y tratamiento por el prelado de aquella ciudad, si vieren que hay necesidad de más orden de la que al presente tienen, y siempre tendréis especial cuidado vos y los oidores de la audiencia real de dicha Nueva España de favorecer a estos hospitales, pues es obra de tanto servicio de Dios y tan necesario para los pobres de aquellas partes.

12. Y porque estamos informados que los indios que andan en las minas de plata de la Nueva España, así libres como esclavos, reciben mucho daño, así en lo que toca a sus conciencias como en el buen tratamiento. entre otras cosas que visitares visitaréis dichas minas, las que de ellas buenamente pudieréis, y las que no visitaren el oidor que hubiere de ir a visitar la tierra la visita, dando orden como cesen los daños y agravios e informaros si en dichas minas hay persona suficiente que tenga cuidado de adoctrinar dichos indios en las cosas de nuestra santa fe católica y de administrarles los santos sacramentos de la iglesia. Y si hay algunos indios tenidos por esclavos que sean libres, haréis sobre ellos justicia conforme a un capítulo de esa carta, que mandamos escribir a nuestro presidente e oidores de nuestra Audiencia Real de México, que habla acerca de la orden que se ha de tener en los pleitos sobre la libertad de los indios. Y asimismo os informaréis si algunos indios libres andan en servicio de dichas minas contra su voluntad, y los pondréis luego en libertad.

13. Y porque por causa de no visitarse la tierra los indios han recibido muchos agravios, mayormente los que están apartados de México. porque tendréis especial cuidado en llegando a aquella tierra de informaros de lo que pasa acerca de la orden que en cada lugar y pueblo se tiene en su doctrina, y quien se la muestra y quien les dice misa y les administra los santos sacramentos de la iglesia. Y si en esto hubiere alguna falta. daréis orden como se provea luego, y asimismo os informaréis si en cada pueblo se tiene tasación de tributos y por quien fue hecha y si se excede en ella de llevarles más tributos y por quien fue hecha y si se excede en ella de llevarles más tributos: en dichas tasaciones son excesivas. si están tasados en servicios personales y si reciben otros daños, agravios, y de qué personas. Y en todo haréis justicia y lo proveeréis de manera que los indios queden desagraviados y los tributos muy moderados, guardando y ejecutando todo lo que las Leyes Nuevas que mandamos hacer para el buen gobierno de las Indias disponen. Y veréis una provisión nuestra que mandamos dar acerca de los servicios personales; la haréis guardar, cumplir y ejecutar como en ella se contiene y nos avisaréis de lo que en ello hicieréis. Y porque podría ser que se hubiese hecho alguna novedad de lo que está ordenado por nosotros acerca de ello, informaréis de lo que en ello pasa y estando vos ocupado de manera que no convenga salir de dicha ciudad de México, proveeréis que vaya a dicha visita uno de los oidores de la audiencia de la Nueva España, al cual ordenaréis que haga lo tocante a las tasaciones llamadas y oidas las partes a quienes tocare, al cual mandamos que haya y lleve de ayuda de costa a respecto de 300.000 maravedís por año allende de su salario, y no más.

14. Otro sí, porque en algunos pueblos de indios hay tasaciones confusas que no tienen número ni cantidad cierta de lo que los indios han de pagar, y así muchas veces los indios han de pagar más de lo que deben. Daréis orden como luego se aclaren y haga tasación cierta y determinada porque los indios sepan lo que han de pagar con que sea moderada como ya está dicho y no sea causa de que paguen más de lo que deben y conforme a la orden que ahora nuevamente por nosotros está dada en la cobranza y distribución de dichos tributos para remedio de los excesos y agravios que los indios de sus caciques y otras personas en esto reciben.

15. Y porque los indios de su naturaleza e inclinación son amigos de holgar de que se les sigue harto daño, proveeréis en todas las provincias de esa Nueva España que los indios que fueren oficiales se ocupen en sus oficios y que los labradores cultiven y labren la tierra y hagan sementeras de maíz y trigo, dando las tierras en que labren sin perjuicio de tercero, y los mercaderes que entiendan en sus tratos y mercaderías, y los indios que en niguna cosa de las susodichas se ocupan. Daréis orden que se alquilen para trabajar en labores de campo y obras de ciudad, de manera que no estén ociosos porque la ociosidad es causa de muchos vicios, y encargaréis a los religiosos que les persuadan que así lo haréis. Y los oidores que visitaren tendrán el mismo cuidado en que lo susodicho se haga y efectúe por mano de nuestra justicia, y que los españoles no les puedan compeler a ello aunque sea a los indios de su encomienda. Daréis orden como les paguen el jornal de su trabajo a los mismos indios que trabajan y no a sus principales ni a otra persona alguna y que el trabajo sea moderado y que sepan los que excedieren en esto que han de ser gravemente castigados.

16. Y porque en las provincias de la Nueva España hay tierras muy buenas y templadas para en ellas plantar morales y criar seda, tendréis especial cuidado de informaros de tales tierras y procuraréis que los indios de quienes fueren, si estuvieren baldías, los indios comarcanos las planten de morales y se den a criar seda, así los indios que están en nuestra real corona como los que están encomendados.

17. Y como en dicha Nueva España hay seda y algodón en mucha cantidad por los dichos indios se dan a ello y lo hilan y tejen y hacen mantas, de la misma manera se daría lino si los indios se diesen a sembrarlo. Y porque sería cosa útil y provechosa procuraréis como los dichos se apliquen a sembrar lino, a hilarlo y tejerlo, porque tanta abundancia podría haber de ello y tantos lienzos se podrían hacer en aquella tierra que ésta se proveyese de lienzos de las Indias sin que fuese necesario traerlos de otros reinos extraños, o a lo menos que dichas Indias se proveyesen de los lienzos allá hechos sin llevarlos de casa.

18. Asimismo estamos informados que en muchas partes de la Nueva España hay tierras muy buenas y aparejadas para poner cañas de azúcar y hacer ingenios, porque son tierras templadas y de mucha agua, así acerca del Mar del Norte como a la costa del Mar del Sur, procuraréis que algunas personas se encarguen de hacer algunos ingenios de azúcar favoreciéndoles para ello en lo que buenamente se pudiere, y dándoles tierras donde hagan los ingenios y planten las cañas las que parecieren ser convenientes para ello, con que sean sin perjuicio de los indios, y han de entender que han de tener negros para servicio de sus ingenios sin que en ellos entiendan indios so graves penas.

19. Otro sí, porque estamos informados que muchas de las estancias y ganados de españoles están en perjuicio de los indios por estar en sus tierras o muy cerca de sus labranzas y haciendas, a cuya causa dichos ganados les comen y destruyen sus sementeras y les hacen otros daños. Y para remedio de esto proveeréis que el oidor que fuere a visitar una de las principales cosas que lleve a cargo, sea visitar dichas estancias sin ser requerido, y ver si están en su juicio o en sus tierras de oficio, las mande luego quitar y pasar a otra parte que sean baldíos sin perjuicio de nadie, pues por la bondad de Dios la tierra es tan larga que los unos y los otros podrán bien caber sin hacerse daño, lo cual hará dicho oidor llamadas y oidas las partes a quien tocare.

20. Estamos informados que algunas de dichas estancias de ganados ocupan algunas tierras de regadío muy buenas para sembrar trigo, y si allí no estuviesen dichas estancias los indios sembrarían dichas tierras de trigo de que vendría mucho bien y provecho a la república. Porque el trigo de regadío no se hiela y el que se coge sin regarse por la mayor parte recibe daño de los hielos, y por esta causa algunas veces dicen que hay falta de pan en la Nueva España. Os informaréis de las tierras que hubiere de regadíos y daréis orden como se siembre de trigo y si algunas estancias de ganados en ellas hubiere que no tengan título legítimo a las tierras, las mandaréis quitar y pasar a otras partes adonde estén sin perjuicio y daréis orden con los indios como en todas las tierras de regadío siembren trigo, porque la tierra sea muy bien abastecida, y si tuvieren algún título llamadas y oidas las partes, haréis en ello justicia.

21. Otro sí para la seguridad y población de la tierra, os informaréis en qué partes y lugares de la Nueva España convendría hacer y edificar algunos pueblos de españoles, procurando saber de algunos buenos sitios, proveyendo sobre ello lo que vieréis que más convenga que sea sin perjuicio de alguno de los indios, y nos avisaréis de lo que en ello hicieréis.

22. Y porque acá se tiene razón de la ciudad de la Veracruz es más sana y así muchos de los que de ella van a la Nueva España y de allá vienen a embarcarse peligran en sus vidas por detenerse en ella más de lo que convenía, por no haber otra parte y lugar donde estar. Y para remedio de esto parece convendrá hacer y poblar un pueblo de españoles en término de Jalapa, que se tiene por buen sitio y lugar conveniente y sano para convalecer los enfermos y los sanos conservarse, según veréis por un capítulo de la congregación de los prelados que se hizo en la ciudad de México por nuestro mandado del tenor siguiente:

La ciudad de Veracruz, mudándole de donde está, que es sepultura, con Guacucaleo, Tabasco. Chinanta, Cuaz, Platepec, Tetlua, y otros obispados con que se haga un pueblo de españoles en el término de Jalapa, que sea cabeza de obispado con un hospital real que allí se haga para remediar muchas vidas de hombres.

23. Asimismo se tiene noticia que sería buen sitio para otro lugar en la estancia de Villalobos, que es en el camino de la ciudad de la Veracruz a la de Los Angeles, lo veréis lo uno y lo otro pues por ambos sitios habéis de pasar os informaréis bien de ello y con parecer de nuestros oidores proveeréis lo que convenga sin perjuicio de los indios, dándonos aviso de ello.

24. Ya sabéis como váis por presidente de nuestra audiencia real que reside en la ciudad de México y por la provisión que os mandamos dar como por ella veréis se os manda que no tengáis voto en las cosas de justicia, así lo haréis. Y cumpliréis dejando la administración de ella a los oidores nuestros de la real audiencia para que ellos la administren en aquellas cosas, y de la manera que lo hacen nuestros oidores de nuestras audiencias que residen en la villa de Valladolid y ciudad de Granada, conforme a las ordenanzas de dicha real audiencia y en las cosas de justicia que dichos oidores proveyeren, despacharen y sentenciaren firmaréis vos con ellos en el lugar que suelen firmar nuestros presidentes de nuestras audiencias de Castilla.

25. En las cosas que tocaren a la gobernación de la Nueva España, vos sólo entenderéis en ella conforme a las provisiones e instrucciones que para ello os he mandado dar. Parecía bien que siempre comuniquéis con dichos oidores las cosas importantes y que a vos pareciere para mejor acertar y sirvieréis lo que después de comunicado con ellos os pareciere.

26. Otro sí, vos proveeréis que los corregimientos de toda la tierra que allá se hubieren de proveer a quien os pareciere guardando en ello la orden por nosotros dada por una de las leyes nuevas que acerca de ello disponen. Y porque dichos oidores tienen conocimiento de las personas de la tierra y de lo que cada uno ha servido y merece será bien, si os pareciere que lo comunique con ello y oidos, haréis lo que a vos mejor os pareciere.

27. Asimismo os mandamos que cuando algún oficio de regimiento o escribanía de la ciudad de México o de otra cualquier ciudad o villa o de la Nueva España u otros oficios que sean provechosos, nos aviséis de tal vacante luego para que nosotros lo mandemos proveer a quien fuéremos servido. Y si en tal pueblo no quedare ningún oficio de escribano para servir en tal caso y no en otro, podáis proveer en el entretanto que nosotros proveemos la persona que os pareciere para que sirva en tal pueblo las escribanias que hubiere vacado. Y nos avisaréis de las vacantes de quien hubiese proveído y no os entremetáis en proveer dichos oficios perpetua ni temporalmente, ni en el entretanto que nosotros proveemos sino que lo remitáis todo a nosotros como está dicho, si no fuere de la manera que arriba se dice.

28. Otro sí, tendréis mucha diligencia y cuidado de ver dichas nuevas leyes que mandamos hacer para el buen gobierno de dichas Indias y ordenanzas que mandamos dar para la Audiencia Real de México, y tendréis muy especial cuidado en la guarda y observancia de ellas mandándolas guardar, cumplir y ejecutar según y como en ellas se contiene, excepto lo que de dichas nuevas leyes por nosotros está revocado.

29. Y porque por un capítulo de dichas nuevas leyes está proveído y mandado que no haya ni se consienta haber traspasos de pueblos de indios por vía de venta ni compra, por donación ni por otro título ni causa ni debajo de cualquier color que sea, la veréis y mandaréis guardar, cumplir y ejecutar como en él se contiene, porque dicha ley nunca por nosotros ha sido revocada ni tal intención hemos tenido.

30. Y porque por nosotros está mandado que se haga en el puerto de San Juan de Ulúa un muelle para la seguridad de los navíos que a él fueren, os informaréis en que estado está la obra y lo demás que por nosotros está mandado que se haga en dicho puerto. Y daréis prisa a que se acabe y tomaréis cuenta de lo que se hubiere cobrado para la obra de ello y de lo que se ha gastado en ella nos avisaréis en los primeros navíos que a estos reinos vinieron del recaudo que en ello ha habido y de lo que convendrá proveerse acerca de ello. Entretanto proveeréis vos lo que más convenga a nuestro servicio y bien de dicha obra.

31. Otro sí, porque en dicha Nueva España según somos informados se coge cantidad de seda y habemos mandado que se pague de diezmo, de diez capullos, uno. Informaréis de lo que al presente vale en el arzobispado de México y en cada uno de los obispados de aquella tierra en cada año el diezmo de dicha seda y de cómo se distribuye y gasta conforme a la erección de dicho arzobispado y obispado, y nos avisaréis de ello.

32. Otro sí, os informaréis qué minas hay en la Nueva España, y cómo se benefician, y si es necesario proveerse algo en ellas, enviándonos relación de ello y a lo que vieréis que conviene breve remedio, lo trataréis con nuestros oidores de la audiencia real de dicha Nueva España para que lo proveáis como convenga.

33. Y porque el año 1543 mandamos dar y dimos una provisión real nuestra sellada con nuestro sello, por la cual mandamos echar de todas nuestras Indias a todos los moriscos libres y esclavos que en ellas estuviesen, y porque al servicio de Dios Nuestro Señor y nuestro, y a la cristiandad de los indios conviene que dicha provisión sea ejecutada por el gran daño que podrían hacer en los indios por ser tan tiernos en la fe, nosotros os mandamos que veáis dicha provisión y la hagáis guardar y cumplir y ejecutar como en ella se contiene, a pesar de cualquier apelación y en esto tendréis mucho cuidado de cumplirlo así luego y avisarnos de lo que acerca de ello hicieréis.

34. Otro sí, porque en 1546 dimos una cédula y provisión real nuestra porque mandamos que todas las personas, estando en dichas Indias que fuesen casados y tuviesen sus mujeres en Castilla, fuesen echados de ellas y dentro de cierto tiempo llevasen sus mujeres para hacer vida con ellas en cierta forma, según que en dicha cédula se contiene, la cual no ha sido guardada tan cumplidamente como conviene. Y porque después acá por otra cédula nuestra fechada en Madrid el 10 de mayo de 1567 mandamos que las personas que hay así en la Nueva España como en las otras partes de nuestras Indias que sean casados o desposados en estos reinos y tienen en ellos sus mujeres, y no teniendo licencia para pasar a aquellas partes aunque sean casados, o siendo acabado el término de la licencia en caso que la hayan llevado, los hagáis luego embarcar en los primeros navíos a pesar que digan que han enviado o enviaron por sus mujeres. La veréis y haréis guardar, cumplir y ejecutar, a pesar de lo dispuesto y mandado por dicha cédula que de suso se hace mención en lo cual pondréis la diligencia que de vos confío.

35. También haréis guardar y ejecutar la provisión que manda echar de esas partes a los frailes que han apostatado.

36. Y porque tenemos mandado dar algunas cédulas y provisiones reales nuestras para que haya buen recaudo en las cartas que de esas partes fueren para todas las provincias de las Indias, y en las que de dichas Indias vinieren para estos reinos, y para que no se estorbe a las personas que las quisieren escribir ni se las tomen no embaracen por ninguna manera, así las que fueren escritas para nosotros como para personas particulares. Y porque a nuestro servicio conviene que dichas cédulas y provisiones se guarden y ejecuten, pues por medio de dichas cartas se sabe lo que pasa en aquellas partes para proveer lo que conviene, a nuestro servicio y a la buena gobernación de las Indias, las mandaréis guardar y ejecutar de manera que en ello no haya falta alguna.

37. Y porque se ha dado una cédula nuestra porque mandamos que nuestros oidores de todas nuestras Indias, islas y Tierra Firme del mar océano, porque puedan más libremente entender en la administración de la justicia que les está encargada, y por otros justos respetos no puedan tener ni tengan ganados ni minas, casas, huertas, ni hacerlas, ni entiendan en otras granjerías ni mercaderías, según que más largamente en dicha cédula se contiene. La cual parece haberse notificado a los oidores de nuestra Audiencia Real de México, de la que por alguno de ellos fue para antes nosotros suplicado. Y porque a nuestro servicio conviene que dicha cédula se cumpla y ejecute, mandamos dar y dimos sobre nuestra sobre carta de dicha cédula porque se manda que a pesar de dicha suplicación, guarden y cumplan lo contenido en dicha cédula. La verás luego como lleguéis a la ciudad de México, la haréis guardar, cumplir y ejecutar como en ella se contiene, a pesar de la suplicación ni de otra apelación alguna que de ella se interpusiere, porque nuestra voluntad es que se guarde por convenir así a nuestro servicio. Y lo mismo proveeréis que guarden los oidores nuestros de las audiencias nuestras del distrito de la Nueva España.

38. Por entenderse los muchos inconvenientes que se seguían de que el presidente y los oidores, alcaldes del crimen y fiscales de las audiencias reales de nuestras Indias, y sus hijos e hijas se casasen en el distrito de sus audiencias, proveímos y ordenamos por cédula nuestra del 10 de febrero de 1575, que de allí en adelante ninguno de los susodichos se pudiese casar durante el tiempo que nos sirviese en dichos cargos, so pena de privación de ellos, como más en particular se contiene en dicha cédula. Y porque nuestra voluntad es que se guarde y cumpla irremisiblemente por lo mucho que importa para el buen gobierno de esas partes y libre administración de justicia, os encargamos que de su cumplimiento tengáis muy particular cuidado, ejecutando la pena en los que contra lo en ello contenido fueron y pasaren, y de darnos aviso cuando sucediese el caso en cualquiera de las audiencias de esa tierra para que se provean las plazas de los que en lo susodicho delinquieren.

39. Y porque estamos informados que en los bienes de difuntos que mueren en dicha Nueva España sin testamento y sin dejar herededos, no hay el recaudo que conviene, habemos proveído algunas cédulas y provisiones sobre ello. Y últimamente se ha proveído generalmente para todas nuestras Indias lo que veréis por una provisión nuestra que hallaréis en el archivo de esta dicha audiencia. Proveeréis que se guarde y cumpla en dicha Nueva España en todo y por todo como en ella se contiene, dando orden que se ponga todo el buen recaudo que convenga con tales bienes.

40. Y porque a nuestro servicio conviene que haya cuenta y razón de las provisiones y cédulas que han dado y dieron de aquí en adelante para dicha audiencia, proveeréis que todas se pongan en un archivo por su orden y que haya un libro donde todas se asienten a la letra para que más fácilmente se hallen y se puedan ejecutar. Porque podría ser que por no saberse lo, que está proveído, se dejen, algunas cédulas y provisiones por cumplir y ejecutar, como conviene y las que de aquí en adelante mandaremos dar se asentarán en dicho libro.

41. Asimismo os mandamos que de todo lo que proveyeréis por vuestros mandamientos y en otra cualquier manera quede registro de ello firmado del escribano que lo refrendare. Lo cual asiente en un libro que mandaréis hacer para dicho efecto, porque razón es que haya registro de vuestros mandamientos como lo ha de haber de lo que proveyeréis por nuestro título real y sello.

42. Y porque en la instrucción que dimos a Don Martín Enríquez, que fue Virrey de la Nueva España, hay un capítulo del tenor siguiente:

Otro sí en la congregación que los prelados de aquellas provincias tuvieron el año 1546 por nuestro mandado está en un capítulo del tenor siguiente: La causa más principal porque se ha hecho esta congregación y lo que todos más deseamos y oramos a Dios con todo afecto, es que estos indios sean bien instruídos y enseñados en las cosas de nuestra santa fe católica y en las humanas y políticas, y porque para ser verdaderamente cristianos y políticos, como hombres racionales que son, es necesario estar congregados y reducidos en pueblos, y que no vivan desparramados por las sierras y montes por lo cual son privados de todo beneficio espiritual y temporal sin poder tener socorro ningún bien que su merced debía mandar con toda instancia a sus audiencias y gobernadores. Que entre las cosas que tratan de gobernación tenga por muy principal ésta: que se congreguen los indios como ellos más cómodamente vieren que conviene, con acuerdo de personas de experiencia. Y para que esto haga efecto y ellos sean provocados a congregarse, su merced de los tributos y servicios o de buena parte de ellos. Y a los encomenderos mande lo mismo por el tiempo que estuvieren ocupados en congregarse y poner en orden sus pueblos y repúblicas. Que no se podrá hacer sin dificultad y mucho trabajo y costa suya, y pues todo es enderezado para el servicio de Dios Nuestro Señor, salvación y conservación de estas gentes y que se consiga el fin que su merced pretende. La congregación suplica lo mande proveer cen brevedad porque se tiene por cierto que de ello saldrá muy gran fruto, así en la cristiandad como en la policía humana de los indios, y se podrá tener más cierta cuenta en el patrimonio de Jesucristo. Y aún en el servicio y provecho temporal de su merced veréis dicho capitulo y una cédula nuestra fechada el 20 de mayo de 1578 que se envió sobre esta materia a Don Martín Enríquez. Comunicaréis lo contenido en ella con el arzobispo de esa ciudad, como en ella se os ordena, y con los oidores nuestros de dicha audiencia y con los religiosos que os pareciere que tienen experiencia de las cosas de la tierra y platicaréis qué orden se podrá tener para la ejecución de lo contenido en dicho capítulo y cédula. Porque seríamos muy servido que así se cumpliese por las razones en él contenidas. Y nos enviaréis vuestro parecer de lo que de ello resultare para que mandemos proveer lo que más convenga al servicio de Dios Nuestro Señor y nuestro y bien de dichos indios. Y entretanto proveeréis vos lo que os pareciere que convenga y tendréis cuidado que lo contenido en dicho capítulo se cumpla como en él se contiene por la mejor orden que viereis que conviene.

43. Y porque por experiencia se ha visto el daño que ha habido de pasar a las Indias algunos frailes y clérigos sin licencia de sus prelados y sin llevar dimisorias, porque por la mayor parte son de mal ejemplo que causaría mucho daño en los indios. Os mandamos y encargamos no dejéis estar en la tierra ningún religioso clérigo ni otro exento alguno sin licencia expresa nuestra, y déis orden con sus prelados como si algunos hay salgan de la tierra y sean traídos a España conforme a la cédula que está dada.

44. Tendréis especial cuidado con guardar y cumplir los capítulos de corregidores, especialmente los que hablan y disponen acerca de los penados públicos. Entenderéis en el castigo de ellos con toda diligencia y cuidado, porque Dios Nuestro Señor será muy servido de ello como son los blasfemos y hechiceros, alcahuetes, amancebados públicos, usureros, juegos y tableros públicos y otros semejantes, y en ello pondréis la diligencia que de vos confío porque se evite tanto daño.

45. Porque estamos informados que los vagabundos españoles por cesar que viven entre los indios y con sus pueblos les hacen muchos daños y agravios, tomándoles por fuerza sus mujeres, hijos y haciendas haciendo las otras molestias intolerables. Y para evitar dichos daños proveeréis que ninguna persona de las susodichas pueda estar ni habitar entre dichos indios ni en sus pueblos, so graves penas que les pondréis, las cuales ejecutaréis en los que hicieren lo contrario, sin remisión alguna. Y daréis orden como dichas personas holgazanas asienten con otras a quienes sirvan o pretendan oficios, o se ocupen en algunas cosas de que puedan ganar y tener de comer. Y cuando esto no bastare ni lo quisieren hacer, si vieréis que conviene echaréis a algunos de la tierra para que los que quedaren con temor de la pena vivan de su trabajo y hagan lo que deben, lo cual se remite a vuestra prudenda.

46. Estaréis advertidos de que no habéis de proveer ni criar oficios ni acrecentar salario de nuevo, a persona alguna que tenga oficio proveído sin expresa comision nuestra. Y cuando en algún caso os pareciere que conviene acrecentar dicho salario nos lo consultaréis primero para que por nosotros visto se provea lo que convenga.

47. También estaréis advertido de no librar cosa alguna en nuestra real caja por vía de merced ni gratificación ni en otra manera alguna, sin comisión particular nuestra para ello.

48. Otro sí, no habéis de tomar de nadie dineros prestados ni otras cosas, dádivas, ni presentes, en poca ni en mucha cantidad, aunque sean cosas de comer y beber, so las penas contenidas en las leyes de nuestros reinos que acerca de ello disponen y de 2.000 ducados para nuestra cámara.

49. Estaréis advertido de no dar a vuestros parientes, allegados ni criados, cosa alguna de los aprovechamientos ni oficios, ni salarios y entretenimientos de la tierra, sino a las personas que conforme a las leyes y provisiones nuestras se deben dar y proveer. Antes tendréis cuenta de vivir de manera que con vuestra vida y costumbres déis buen ejemplo a los de aquella tierra como de vuestra persona se confía.

50. También lo estaréis de no casar hijos ni parientes en aquella tierra sin expresa licencia nuestra.

51. Asimismo tendréis especial cuidado que los relatores y escribanos, así de la audiencia como de la ciudad, lleven los derechos que son debidos conforme a nuestro arancel, porque en esto ha habido muchos excesos.

52. Asimismo a fin de cada año, proveeréis una persona que visite los registros de todos los escribanos públicos y del número y nuestros para que vea si están conformes a las leyes y pragmáticas de nuestros reinos, y lo mismo que dicho es en este capítulo y precedente, proveeréis para todas las audiencias habidas y lugares de españoles de la Nueva España.

53. Y porque por experiencia han parecido los daños e inconvenientes que se han seguido y siguen de que los que gobiernan en las Indias entiendan en granjerías y descubrimientos y en otros aprovechamientos, os mandamos que no entendáis en armadas ni descubrimientos, ni tengáis granjerías de ninguna suerte de ganados mayores ni menores, estancias ni labranzas, casas, villas, ni otra ninguna labor, ni tengáis minas, ni tratos de mercaderías ni otras negociaciones por vos ni en compañía, ni por interpósitas personas, directa ni indirectamente, ni os sirváis de los indios, de agua, hierba, leña ni de otros servicios ni aprovechamientos, directa ni indirecta, porque teniendo esta consideración os mandamos dar salario competente con vuestro cargo.

54. Luego cómo lleguéis a dicha Nueva España os informaréis del estado en que están las cosas de la Casa de la Moneda de dicha ciudad de México. Y habiendo necesidad de proveer algunas cosas en ella nos avisaréis de ello y entretanto lo proveeréis como vieréis que conviene.

55. Y porque podría acaecer haber alguna manera de levantamiento en aquella tierra o venir de las provincias del Perú o de otras partes e islas o provincias, y en tal caso conviniese proveer de paso el remedio de ello, estaréis advertido que cuando el caso ocurriere proveáis en ello lo que convenga, como persona que tendrá la cosa presente.

56. En el guión que trajeréis como virrey, traeréis nuestras armas reales y no alguna otra.

57. Otro sí, os encargamos generalmente que miréis mucho por todo lo que convenga en esas provincias al servicio de Dios Nuestro Señor, y buena gobernación y población de esa tierra, y buen tratamiento y conservación de los naturales de ella y buen recaudo y aumento de nuestra real hacienda y guarda de las cédulas y provisiones que para este efecto por nosotros están dadas y se dieren de aquí en adelante.

En todo lo cual entenderéis con el cuidado y diligencia que de vos confiamos. Fechada en Badajoz, a 3 de junio de 1580. Yo el Rey. Por mandado de S. M. Antonio de Eraso y librada del presidente don Antonio de Padilla, Don Santillán, Lic. Espadero, Lic. Don Diego de Zúñiga, Lic. Henaro, Dr. Vaillo, Lic. Hinojosa.

Fuente: Los Virreyes españoles en América durante el gobierno de la casa de Austria: México, edición de Lewis Hanke con la colaboración de Celso Rodriguez, Biblioteca de autores españoles, Atlas, Madrid, 1976-1978, 5 volúmenes, volumen 1, 1976, pp. 229-243.