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Siglo XVI > 1570-1579 > 1573

Ordenanzas hechas para los descubrimientos, nuevas poblaciones y pacificaciones.
Bosque de Segovia, 13 de julio, 1573.

Don Felipe, etc.

A los virreyes, presidentes, Audiencias y gobernadores de las nuestras Indias del mar océano y a todas las personas a quien lo infrascripto toca y atañe y puede tocar y atañer en cualquier manera.

Sabed que para que los descubrimientos, nuevas poblaciones y pacificaciones de las tierras y provincias que en las Indias están por descubrir, poblar y pacificar, se hagan con más facilidad y como conviene al servicio de Dios y nuestro, y bien de los naturales, entre otras cosas hemos mandado hacer las ordenanzas siguientes:

[...]

Nuevas poblaciones:

32. Antes que se concedan descubrimientos ni se permita hacer nuevas poblaciones, así en lo descubierto como en lo que se descubriere, se dé orden como lo que está descubierto, pacífico y debajo de nuestra obediencia, se pueble, así de españoles como de indios; y en lo poblado se dé asiento y perpetuidad de entrambas repúblicas, como se dispone en el libro IV y V, especialmente a donde se trata de las poblaciones y asiento de la tierra.

33. Habiéndose poblado y dado asiento en lo que está descubierto, pacífico y debajo de nuestra obediencia, se trate de descubrir y poblar lo que con ello confina y de nuevo se fuere descubriendo.

34. Para haber de poblar así lo que está descubierto, pacífico y debajo de nuestra obediencia, como en lo que por tiempo se descubriere y pacificare, se guarde el orden siguiente:

Elíjase la provincia, comarca y tierra que se ha de poblar, teniendo consideración a que sean saludables, lo cual conocerá en la copia que hubiere de hombres viejos y mozos de buena complexión, disposición y color, y sin enfermedades, y en la copia de animales sanos y de competente tamaño y de sanos frutos y mantenimientos; que no se críen cosas ponzoñosas y nocivas; de buena y feliz constelación, el cielo claro y benigno, el aire puro y suave, sin impedimentos ni alteraciones, y de buen temple, sin exceso de calor o frío, y habiendo de declinar es mejor que sea frío.

35. Y que sean fértiles y abundantes de todos frutos y mantenimientos, y de buenas tierras para sembrarlos y cogerlos, y de pasto para criar ganados, de montes y arboledas para leña y materiales de casas y edificios, de muchas y buenas aguas para beber y para regadíos.

36. Y que sean pobladas de indios y naturales, a quien se pueda predicar el Evangelio, pues éste es el principal fin para que mandamos hacer los nuevos descubrimientos y poblaciones.

37. Y tengan buenas entradas v salidas por mar y por tierra, de buenos caminos y navegación, para que se pueda entrar fácilmente salir, comerciar y gobernar, socorrer y defender.

38. Elegida la región, provincia, comarca y tierra por los descubridores expertos, elíjanse los sitios para fundarse pueblos cabeceras y subjetos, sin perjuicio de los indios, por no los tener ocupados o porque ellos lo consienten de su voluntad.

39. Los sitios y plantas de los pueblos se elijan en parte a donde tengan el agua cerca y se pueda derivar para mejor se aprovechar de ella en el pueblo y heredades cerca de él y que tenga cerca los materiales que son menester para los edificios y tierras que han de labrar y cultivar, y las que se han de pastar, para que se excuse el mucho trabajo y costa que en cualquiera de estas cosas se habrá de poner estando lejos.

40. No se elijan en lugares muy altos, porque son molestados de los vientos y es dificultoso el servicio y acarreo, ni en lugares muy bajos, porque suelen ser enfermos: elijan en lugares medianamente levantados que gocen de los aires libres y especialmente de los del norte y mediodía.

Y si hubieren de tener sierras o cuestas sean por la parte del poniente y de levante, y si por alguna causa se hubieren de edificar en lugares altos sea en parte a donde no estén sujetos a nieblas, haciendo observación de los lugares y accidentes.

Y habiéndose de edificar en la ribera de cualquier río sea de la parte del oriente, de manera que en saliendo el sol dé primero en el pueblo que en el agua.

41. No se elijan sitios para pueblos en lugares marítimos por el peligro que en ellos hay de corsarios v por no ser tan sanos, y porque no se da en ellos la gente a labrar y cultivar la tierra, ni se forma en ellos tan bien las costumbres si no fuere a donde hubiere algunos buenos y principales puertos y de éstos solamente se pueblen los que fueren necesarios para la entrada y comercio y defensa de la tierra.

42. Elegidos los sitios para lugares cabeceras, se elijan en su comarca los sitios que pudiere haber para lugares sujetos y de la jurisdicción de la cabecera, para estancias, chácaras y granjas, sin perjuicio de los indios naturales.

43. Elegida la tierra, provincia y lugar en que se ha de hacer nueva población y averiguada la comodidad de aprovechamientos que pueda haber, el gobernador en cuyo distrito estuviere o con cuyo distrito confinare, declare el pueblo que se ha de poblar, si ha de ser ciudad, villa o lugar.

Y conforme a lo que declarare se forme el concejo, república y oficiales y miembros de ella, según se declara en el libro de la república de españoles.

De manera que si hubiere de ser ciudad metropolitana tenga un juez con título y nombre de adelantado o gobernador o alcalde mayor o corregidor o alcalde ordinario, que tenga jurisdicción in solidum y juntamente con el regimiento tenga la administración de la república, tres oficiales de la hacienda real, doce regidores, dos fieles ejecutores, dos jurados de cada parroquia, un procurador general, un mayordomo, un escribano de concejo y dos escribanos públicos, uno de minas y registros, un pregonero mayor, un corregidor de lonja, dos porteros.

Y si diocesana o sufragánea, ocho regidores y los demás dichos oficiales perpetuos para las villas y lugares, alcalde ordinario, cuatro regidores, un alguacil, un escribano de concejo y público y un mayordomo.

44. Habiendo formado e instituido el concejo y república de la población que se hubiere de hacer, encargue (el gobernador) a una de las ciudades, villas o lugares de su gobernación que saquen de ella una república formada por vía de colonia.

45. Dando cargo a la justicia y regimiento de ella que por ante el escribano de concejo hagan escribir todas las personas que quieren ir a hacer la nueva población, admitiendo a todos los casados, hijos y descendientes de los pobladores de la ciudad donde hubiere de salir la colonia que no tengan solares, ni tierras de pasto y labor.

Y a los que lo tuvieren no se admitan, porque no se despueble lo que está poblado.

46. Estando lleno el número de los que han de ir a poblar elijan de los más suficientes de ellos justicia y regimiento.

Y la justicia y regimiento así elegido mande que cada uno registre el caudal que tiene para ir a emplear en la nueva población.

47. Conforme el caudal que cada uno tuviere para emplear a la misma proporción se le dé repartimiento de solares y tierras de pasto y labor y de indios u otros labradores a quien pueda mantener y dar pertrechos para poblar, labrar y criar.

48. Los oficiales de oficios necesarios para la república vayan asalariados de público.

49. A los labradores lleven los nobles a su costa, con obligación de los mantener y dar tierras en que labrar y críen ganados.

Y los labradores a ellos les den de los frutos que cogieren.

50. Para labradores y oficiales de nueva población puedan ir indios de su voluntad, con que no sean de los que están poblados y tienen casa y tierra, porque no se despueble lo poblado, ni indios de repartimiento, porque no se haga agravio al encomendero, excepto sí de los que sobran en algún repartimiento por no tener en qué labrar quisieren ir con consentimiento del enconmendero.

51. No habiendo ciudad u otro lugar de españoles en las Indias que pueda sacar colonia en tierra, y habiendo lugar competente para hacer nueva población el Consejo dé orden cómo se saque de alguna ciudad de las principales de España o de alguna provincia de ella.

52. No habiendo ciudad eh las Indias, ni en estos reinos de España que cómodamente pueda sacar de sí colonia para nueva población, tómese asiento con personas particulares que se encarguen de ir a hacer las nuevas poblaciones para que estuvieren señalados lugares con título de adelantado o de alcalde mayor o de corregidor, o de alcalde ordinario.

53. El adelantado, haciendo capitulación en que se obligue que dentro del tiempo que le fuere señalado tendrá eregidas, fundadas, edificadas y pobladas, por lo menos, tres ciudades, una provincial y dos sufragáneas.

54. El corregidor, haciendo capitulación en que se obligue que dentro de cierto tiempo tendrá erigida, fundada y poblada una ciudad sufragánea y los lugares con su jurisdicción que bastaren para la labranza y crianza de los términos de la dicha ciudad.

[...]

56. El adelantado que cumpliere la capitulación de nuevo descubrimiento, población y pacificación que con él se tomaren, se le concedan las cosas siguientes: título de adelantado y de gobernador y capitán general por su vida, y de un hijo o heredero o persona que él nombrare.

57. A él o a su hijo heredero por todo el tiempo que fuere gobernador, capitán general y justicia mayor se le dará salario competente en cada un año de la hacienda real que en aquella provincia nos perteneciere.

58. Puedan encomendar los indios vacos y que vacaren en los distritos de las ciudades de españoles que ya estuviesen pobladas, por dos vidas, y en los de las que se poblaren por tres vidas, dejando los puertos y cabeceras para Nos.

[...]

71. Puedan dar ejidos, abrevaderos, caminos y sendas a los pueblos que nuevamente se poblaren, no estando por Nos nombrados, juntamente con los cabildos de ellos.

72. Puedan nombrar regidores y otros oficiales de república de los pueblos que de nuevo poblaren, no estando por Nos nombrados, con tanto que dentro de cuatro años los que nombraren lleven confirmación y provisión nuestra.

73. Dénsele cédulas para que pueda levantar gente en cualquiera parte de estos nuestros reinos de la corona de Castilla y de León para la población y pacificación, y nombrar capitanes para ello, que puedan enarbolar banderas y tocar tambores y publicar jornada sin que a ellos, ni a los que hubieren de ir se les pida cosa alguna.

[...]

85. Asimismo tenemos cuenta de favorecer y hacer merced a los nuevos descubridores, pobladores y pacificadores, y con sus hijos y descendientes, mandándoles dar solares, tierras de pasto y labor y estancias.

Y con los que se hubieren dado y hubieren poblado y residido tiempo de cinco años los tengan en perpetuidad y a los que hubieren hecho y poblado ingenios de azúcar y los tuvieron y mantuvieron no se les pueda hacer ejecución en ellos, ni en los esclavos y herramientas y pertrechos con que se labraren, y mandamos que se les guarden todas las preeminencias, privilegios y concesiones que disponemos en el libro de la república de los españoles.

[...]

Lo que sé ofrece

89. Al que se obligare a poblar un pueblo de españoles dentro del término que le fuere puesto en su asiento, que por lo menos tenga 30 vecinos y que cada uno de ellos tenga una casa de 10 vacas de vientre, 4 bueyes o 2 bueyes y 2 novillos y una yegua de vientre, 5 puercas de vientre y 6 gallinas y un gallo, 20 ovejas de vientre de Castilla y que tenga clérigo que administre los sacramentos y proveerá la iglesia de ornamentos y cosas necesarias al servicio del culto divino, y dará fianzas que lo cumplirá dentro del dicho tiempo.

Si no lo cumpliere que pierda lo que hubiere edificado, labrado y granjeado y que sea para Nos y más que incurra en pena de 1,000 pesos de oro.

Se le den cuatro leguas de término y territorio en cuadra o prolongado, según la calidad de la tierra, de manera que en cualquier manera que se deslinde venga a ser cuatro leguas en cuadro, con que por lo menos disten los límites del dicho territorio cinco leguas de cualquier ciudad, villa o lugar de españoles que antes estuviere poblado.

Y que sea en parte a donde no pare perjuicio a cualesquier pueblos de españoles o de indios que antes estuvieren poblados, ni de ninguna persona particular.

90. El dicho término y territorio se reparta en la forma siguiente: Sáquese primero lo que fuere menester para los solares del pueblo y ejido competente, y dehesa en que pueda pastar abundantemente el ganado que está dicho que han de tener los vecinos, y más otro tanto para los propios del lugar.

El resto del dicho territorio y término se haga cuatro partes: La una de ellas que cogiere para el que está obligado a hacer el dicho pueblo y las otras tres se repartan en 30 suertes para los 30 pobladores del dicho lugar.

[...]

92. Territorio y término para nueva población no se pueda conceder, ni tomar, en puerto de mar, ni en parte que en algún tiempo pueda redundar en perjuicio de nuestra corona real, ni de la república, porque los tales queremos que queden reservados para Nos.

93. Declaramos que se entienda por vecino el hijo o hija del nuevo poblador o sus parientes, dentro o fuera del cuarto grado, teniendo sus casas y familias distintas y apartadas y siendo casados y teniendo cada uno casa por sí.

[...]

95. Los pastos del dicho término sean comunes, alzados los frutos, excepto la dehesa boyal y concejil.

[...]

103. Habiéndose tomado asiento para nueva población por vía de colonia, adelantamiento, alcaldía mayor, corregimiento, villa o lugar, el Consejo y los que gobernaren las Indias no se contenten con haber tomado y hecho el dicho asiento, sino que siempre los vayan gobernando y ordenando como los pongan en ejecución y tomándoles cuenta de lo que fuere haciendo.

104. Habiendo hecho el gobernador asiento de nueva población con ciudad, adelantado, alcalde mayor o corregidor de nueva población, la ciudad o personas con quien se tomaren el dicho asiento tomará así mismo asiento con cada uno de los particulares que se hubieren registrado o vinieren a registrar para la nueva población, a el cual asiento la persona a cuyo cargo estuviere la dicha población se obligará de dar a la persona, que con él quisiese poblar el pueblo designado, solares para edificar casas y tierras de pasto y labor en tanta cantidad de peonías y caballerías en cuanta cada uno de los pobladores se quisiese obligar de edificar, con que no excedan ni se den a cada uno más de cinco peonías, ni tres caballerías a los que se dieren caballerías.

105. Es una peonía solar de cincuenta pies en ancho y ciento en largo, 100 hanegas de tierra de labor, de trigo o cebada; 10 de maíz, 2 huebras de tierra para huerta y 8 para plantas de otros árboles de secadal; tierra de pasto para 10 puercas de vientre, 20 vacas y 5 yeguas, 100 ovejas y 20 cabras.

106. Una caballería es solar para casa de 100 pies de ancho y 200 de largo y de todo lo demás como 5 peonías, que serán 500 hanegas de labor para pan de trigo o cebada, 50 de maíz, 10 huebras de tierra para huertas, 40 para plantas de otros árboles de secadal: tierras de pasto para 50 puercas de vientre y 100 vacas, 20 yeguas, 500 ovejas, 100 cabras.

107. Las caballerías, así en los solares como en las tierras de, pasto y labor, se den deslindadas u apeadas en término cerrado, y las peonías, los solares tierras de labor y plantas se den deslindadas y divididas y en pasto se les de en común.

108. Los que aceptaren asiento de residir las caballerías y peonías se obliguen de tener edificados los solares y poblada la casa y hechas y repartidas las hojas de las tierras de labor y haberlas labrado y haberlas puesto de plantas y poblado de ganados las de pasto, dentro de tanto tiempo repartido por sus plazos y declarando lo que en cada uno de los plazos ha de estar hecho, con pena de perdimiento de solares y tierras y más cierta cantidad de maravedís de pena para la república y ha de hacer obligación en forma pública con fianza llana y abonada.

109. Los que hubieren hecho asiento y obligaren de edificar y labrar y pastar caballería puedan hacer y hagan asiento con labradores que les ayuden a edificar y labrar y pastar, conforme a como se concertaron obligándose los unos y los otros para que con más facilidad se haga la población y se labre y paste la tierra.

110. El gobernador que concediere a la nueva población y la justicia del pueblo que de nuevo se poblare de oficio o a pedimento de parte, hagan cumplir los asientos de todos los que estuvieren obligados por las nuevas poblaciones, con mucha diligencia y cuidado.

Y los regidores y procuradores de concejo hagan instancias contra los pobladores que a sus plazos en que están obligados no hubieran cumplido y se compelan con todos remedios para que cumplan.

Y a los que se ausentaren se proceda contra ellos y se prendan y traigan a las poblaciones para que cumplan su asiento y población.

Y si estuvieran en jurisdicción ajena se den requisitorias y todas las justicias las cumplan, so pena de la nuestra merced.

111. Habiéndose hecho el descubrimiento, elegídose la provincia, comarca y tierra que se hubiere de poblar y los sitios de los lugares a donde se han de hacer las nuevas poblaciones y poniéndose el asiento sobre ello, los que fueren a cumplir los ejecuten en la forma siguiente, llegando al lugar donde se ha de hacer la población, el cual mandamos que sea de los que estuvieren vacantes y que por disposición nuestra se puede tomar sin perjuicio de los indios y naturales o con su libre consentimiento: se haga la planta del lugar, repartiéndola por las plazas, calles y solares, a cordel y regla, comenzando desde la plaza mayor y desde allí sacando las calles a las puertas y caminos principales.

Y dejando tanto compás abierto que aunque la población vaya en gran crecimiento se pueda siempre proseguir en la misma forma y habiendo proseguir en la misma forma y habiendo disposición en el sitio y lugar que se escogiere para poblar se haga la planta en la forma siguiente:

[...]

127. Los demás solares se repartan por suerte a los pobladores, continuándolos a los que corresponden a la plaza mayor y los que restaren queden para Nos, para hacer merced de ellos a los que después fueren a poblar o lo que la nuestra merced fuere.

Y para que se acierte mejor llévese siempre hecha la planta de la población que se hubiere de hacer.

128. Habiendo hecho la planta de la población y repartimiento de solares, cada uno de los pobladores en el suyo asienten su toldo si lo tuviere, para lo cual los capitanes les persuadan que los lleven y los que no lo tuvieren hagan su rancho de materiales que con facilidad puedan haber, a donde se puedan recoger.

Y todos con la mayor presteza que pudieren hagan alguna palizada o trinchera en cerco de la plaza, de manera que no pueden recibir daño de los indios naturales.

129. Señálese a la población ejido en tan competente cantidad que aunque la población vaya en mucho crecimiento, siempre quede bastante espacio a donde la gente se pueda salir a recrear y salir los ganados, sin que hagan daño.

130. Confinando con los ejidos se señalen las dehesas para los bueyes de labor y para los caballos y para los ganados de la carnicería y para el número ordinario de ganados que los pobladores, por ordenanza, han de tener y en alguna buena cantidad más para que se acojan para propios del concejo.

Y lo restante se señale en tierras de labor que se ofreciese, de manera que sean tantas como los solares que puede haber en la población.

Y si hubiere tierras de regadío se haga de ellas suertes y se repartan en la misma proporción a los primeros pobladores por sus suertes y los demás queden para Nos, para que hagamos merced a los que después fueren a poblar.

131. En las tierras de labor, repartidas luego inmediatamente, siembren los pobladores todas las semillas que llevaren y pudieren haber para lo cual conviene que vayan proveídos y en la dehesa señaladamente todo el ganado que llevaren y pudieren juntar, para que luego se comience a criar y multiplicar.

[...]

144. Estando la tierra pacífica y los señores y naturales de ella reducidos a nuestra obediencia, el gobernador con su consentimiento trate de la repartir entre los pobladores para que cada uno de ellos se encargue de los indios de su repartimiento de los defender y amparar y proveer de ministro que les enseñe la doctrina cristiana y administren los sacramentos y les enseñe a vivir en policía y hagan con ellos todo lo demás que están obligados a hacer los encomenderos con los indios de su repartimiento, según se dispone en el título que de esto trata.

145. A los indios que se redujeren a nuestra obediencia y se repartieren se les persuada que en reconocimiento del señorío y jurisdicción universal que tenemos sobre las Indias, nos acudan con tributos en moderada cantidad de los frutos de la tierra, según y corno se dispone en el título de los tributos, que así nos dieren queremos que los lleven los españoles a quien se encomendaren, porque cumplan con las cargas a que están obligados reservando para Nos los pueblos cabeceras y los puertos de mar, y de los que se repartieren cantidad que fuere menester para pagar los salarios a los que han de gobernar la tierra y defenderla y administrar nuestra hacienda.

146. Si para que mejor se pacifiquen los naturales fueren menester concederles inmunidad de que no paguen tributos por algún tiempo, se les conceda y otros privilegios y exenciones.

Y lo que se les prometiere, se les cumpla.

[...]

148 Los españoles a quien se encomendaren los indios soliciten con mucho cuidado que los indios que les fueren encomendados se reduzcan a pueblos y en ellos edifiquen iglesias para que sean doctrinados y vivan en policía.

AGI. Indiferente general. leg. 427, lib. 29, fols. 63,93. Encinas, t. IV. títs. 1-7. Incorporadas a la Recopilación lib. IV. títs. 1-7. Publicadas en CODOIN América (t. 7, pp. 484ss y t. 16, pp. 142ss), Rafael Altamira en Ensayo sobre Felipe II, hombre de Estado (México 1950) y Solano, doc. 50, pp. 239-253.

Fuente:

Francisco de Solano. Cedulario de tierras. Compilación. Legislación agraria colonial (1497-1820). Instituto de Investigaciones Jurídicas. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición: 1984. Segunda edición: 1991. México.

http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/libro.htm?l=387