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Siglo XVI > 1560-1569 > 1568

Instrucción de Felipe II al Virrey de Nueva España, Martín Enríquez Almansa.
7 de abril de 1568

Lo que vos Don Martín Enríquez a quien hemos provisto del cargo de nuestro virrey de la Nueva España y sus provincias y presidente de nuestra audiencia real que reside en la ciudad de México de dicha Nueva España, habéis de hacer el servicio de Dios Nuestro Señor y nuestro y bien de toda aquella tierra, además de lo contenido en los poderes que de nosotros lleváis, lo siguiente:

1. Primeramente, por cuanto en reconocimiento de tan gran merced como Nuestro Señor nos ha hecho en hacernos rey y señor de tantas y tan largas provincias como son las de nuestras Indias, nos tenemos siempre por obligados a dar orden como los naturales de dichas provincias le conozcan y sirvan y dejen la infidelidad y error en que han estado, para que su santo nombre sea en todo el mundo conocido y ensalzado; y dichos naturales puedan conseguir el fruto grande de su sagradísima redención. Pues este es el principal y final deseo e intento que tenemos conforme a la obligación con que dichas Indias se nos han dado y concedido. Os mandamos y mucho encargamos que tengáis muy especial y por más principal cuidado de la conversión y cristiandad de dichos indios, y que sean bien enseñados y adoctrinados en las cosas de nuestra santa fe católica y ley evangélica; y que para esto os informéis si hay ministros suficientes que les enseñen dicha doctrina y los bauticen y administren a los otros sacramentos de la santa madre iglesia de que tuvieren habilidad y suficiencia para recibirlos.

Si en esto hubiese falta alguna la comunicaréis con los prelados de las iglesias de sus provincias, cada uno en su diócesis y nos enviaréis relación de ello y de lo que a vos y a nuestros oidores con quienes también lo comunicaréis. A los dichos prelados pareciere que se debe proveer para que visto vuestro parecer mandemos proveer en ello lo que convenga, y entretanto vos con los dichos oidores y prelados proveeréis en ello lo que más convenga para que por falta de doctrina y ministros que se la enseñen a dichos indios no reciban daño y perjuicio en sus ánimas y conciencias; lo cual haréis y cumpliréis con toda diligencia y cuidado como de vos se confía, con que descargamos nuestra real conciencia y encargamos la vuestra.

2. Porque la gobernación espiritual de aquellas provincias está encargada principalmente a los dichos prelados de las iglesias de ellas con lo cual descargamos nuestra real conciencia y deseamos mucho que tengan el cuidado y vigilancia que conviene en cosa tan cargosa y donde hay tanto que hacer, les encargaréis de nuestra parte que estén vigilantes y hagan lo que deben buenos prelados y pastores como creemos que lo han hecho y hacen. Porque su descuido y negligencia el demonio no tenga más parte de la que en tiempo de su infidelidad ha tenido.

3. Porque si entre los prelados y religiosos de aquellas partes hubiese alguna diferencia, que no creemos, pudiera haber muchos inconvenientes por el escándalo que podría causar entre los dichos indios. Debiendo ello ser los que principalmente fuesen causa de quitar todo escándalo si ello acaeciese, procuraréis que se remedie con toda conformidad para que sirva a Dios Nuestro Señor y se entienda en el provecho espiritual de los indios pues es el fin más principal que se debe pretender.

4. Porque somos informados de que el principal fruto que hasta aquí se ha hecho y al presente se hace en aquellas provincias en la conversión de los dichos indios, ha sido y es por medio de los religiosos que en las dichas provincias han recibido y reciben. Llamaréis a los provinciales priores y guardianes y otros prelados de las órdenes o lo que de ellos os pareciere, y daréis orden a ellos que se hagan y edifiquen y pueblen monasterios con acuerdo y licencia de diocesano en las provincias, partes y lugares donde veáis que hace más falta la doctrina. Encargándoles que tengan muy especial cuidado de la salvación de aquellas ánimas como creemos siempre lo han hecho, animándolos a que lo lleven adelante y que en el asiento de los monasterios tengan principal respeto al bien y enseñanza de los dichos naturales, que a la consolación y contentamiento de los religiosos que en ellos hubiesen de morar. Advierta mucho que no se haga un monasterio junto a otro sino que haya de uno a otro alguna distancia de leguas. Por ahora pareciere que conviene porque dicha doctrina se puede repartir más comodamente entre todos los naturales. Para los gastos de los edificios de dichos monasterios que se hubiesen de hacer y quien y como lo han de pagar está provisto por nosotros lo que se ha de hacer, para lo cual llamaréis para ello al arzobispo en cuyo distrito se hubiese de hacer tal monasterio, y al provincial de la orden de que se funde el dicho monasterio conforme a lo previsto por nosotros.

5. Porque tenemos relaciones que algunos españoles les pesan que residan religiosos en sus pueblos de indios, que tienen encomendados para sus particulares fines, y a esta causa procuran por sus criados e interpósitas personas que se les hagan molestias y malos tratos para que dejen los pueblos en que ya moran, y no vengan a hacer asiento en ellos. Lo cual si así es, sería gran ofensa a Dios Nuestro Señor e impedimento de nuestro principal fin que pretendemos que es la conversión y cristiandad de dichos indios e injuria de dichos religiosos. Y fuera más justo y más conveniete para el descargo de sus conciencias, que los dichos españoles procuraran religiosos para los pueblos de sus encomiendas; para que los descargasen de la grandísima obligación que les está impuesta por las cédulas que tienen en dichas encomiendas. Informaréis de lo que acerca de esto pasa y proveeréis que se castiguen con rigor los excesos que en esto hubiese habido y daréis orden que cesen y no se hagan de aquí en adelante y que dichos religiosos tengan libertad de entrar en los pueblos donde les parecere ser necesario plantar la ley evangélica y a doctrina cristiana en los dichos naturales. Asimismo, para hacer y edificar monasterios donde les pareciere por la orden y forma que está dicha.

6. Otrosí, somos informados que dicen que muchas veces los que tienen indios de pueblos encomendados y sus calpisques y otras personas por ellos, impiden a los indios que vayan a los monasterios donde todos ellos se juntan para aprender la doctrina cristiana, diciendo que con aquello se distraen de pagar sus tributos en lo cual reciben dichos indios muy notorio daño y perjuicio en su cristiandad. Tendréis muy especial cuidado que se castigue lo que en esto se hubiere excedido y se remedie en adelante y que ninguna persona ose poner en esto impedimento alguno a dichos indios, so muy graves penas de que no ha de haber remisión alguna y así lo mandaréis pregonar en los pueblos de españoles de esa Nueva España y en los principales lugares de los indios.

7. Asimismo en la ciudad de México hay un monasterio donde se recogen todos los mestizos y muchachos perdidos de la tierra y como la tenemos por obra buena, santa y provechosa, querríamos favorecerla por el buen fruto que de ella se espera. Luego de que lleguéis a la ciudad de México os informaréis del estado en que esta dicho colegio y provecho que en él se hace, y del cuidado que de él se tiene y si los niños que allí concurren aprovechan la buena doctrina y costumbres. Si acerca de esto hubiere alguna falta proveeréis lo que os pareciere que más convenga al servicio de Dios Nuestro Señor y nuestro y nos avisaréis particularmente de todo, porque en diversos veces hemos hecho merced a dicho colegio de alguna suma de maravedíes, como constara por las cédulas que acerca de ello hemos dado. Daréis orden que se tome cuenta de dicho dinero y sabréis como se ha gastado y en que y los que no se hubieren gastado daréis orden de como gastarlo en cosas necesarias y provechosas para dicho colegio. Y de todo nos daréis particular relación porque al virrey Don Luis de Velasco cometimos que se diese orden como se tomare la cuenta de los dineros de que habíamos hecho merced a dicho colegio. Haréis rever la dicha cuenta y saber como se ha gastado el dinero que hemos mandado dar para dicho colegio, y lo que no estuviese gastado daréis orden de como se gaste en cosas necesarias y provechosas, y de todo nos daréis particular relación.

8. Otrosí, porque os está ordenado y mandado que de ninguna manera ni por ninguna vía se carguen los indios en la Nueva España, porque cesen las muertes y daños que por esta causa se les puede causar y para remedio de esto convendría que se abran caminos y se hagan puentes con brevedad para que las recuas puedan ir libremente a todas partes. Os informaréis de lo que sobre ello hizo Don Luis Velasco, que fue virrey de aquella tierra y si en algunas partes hubiere necesidad de que se hagan dichos caminos y puentes, daréis orden de que se hagan y proveeréis que se guarde y cumpla lo que por nosotros está mandado acerca de no cargar dichos indios; y veréis las provisiones que acerca de ello están dadas.

9. En dicha ciudad de México y en algunos pueblos de la Nueva España se han hecho casas donde se recogen algunas indias doncellas para adoctrinarlas en las cosas de nuestra santa fe católica y enseñarlas como han de saber regir sus casas cuando fueren casadas. Esta obra la tenemos por importante al servicio de Dios y bien de los naturales de aquella tierra y por esta causa deseamos que vaya en crecimiento y se favorezca en todo lo que hubiere lugar. Nos informaréis que casas hay de esta calidad y que orden se tiene en ellas de adoctrinar y enseñar a las indias y como se sustentan y de que oficio, y de lo que conviene que se haga para su conservación. Procuraréis favorecerlas siempre y tener cuidado que en las provincias donde hubiere buen aparejo y no las hubiere se hagan casas para este efecto y se pongan en ellas mujeres de buen ejemplo y doctrina, para que se comunique el fruto de esta buena obra en toda la tierra. Enviaréis relación de lo que en esto supiéreis y de las cosas que os pareciere se deben proveer por nosotros para la conversión, aumento y perpetuidad de estas cosas.

10. También somos informados que en dicha ciudad de México y su comarca había muchas niñas mestizas hijas de españoles e indias que andaban perdidas sin padre y sin tener persona que las recogiese, se había hecho una casa para su recogimiento y sustentación y doctrina. Deseamos que esta buena obra se conserve y lleve adelante y nos informaréis del estado de esta casa y de lo que en ella se hace, así como de lo que tiene para sus sustentación y limosnas que para ello se hacen. Procuraréis en todo su favor y aumento como os mandamos que lo hagáis en las cosas de las Indias en el capítulo precedente.

11. Porque se nos ha hecho relación en la ciudad de México hay dos hospitales para recoger y curar a los enfermos, los visitaréis y nos informaréis bien del orden que en ellos se tiene para la cura y servicio de los enfermos, de su edificio y de la dote y limosna con que se sustentan. Procuraréis que sean favorecidos y se de orden en ellos como conviniere para la buena cura y tratamiento de los enfermos. Por el prelado de aquella ciudad si viéreis que hay necesidad de más orden de lo que al presente tienen, y siempre tendréis especial cuidado, vos y los oidores de la Audiencia real de dicha Nueva España, de favorecer estos hospitales pues es obra de tanto servicio de Dios y tan necesaria para los pobres de aquellas partes.

12. Porque somos informados que los indios que andan en las minas de plata de Nueva España, así libres como esclavos, reciben mucho daño en lo que toca a sus ánimas y conciencias, como en el buen tratamiento de sus cuerpos, entre otras cosas que visitaréis serán dichas minas, las que buenamente podáis y las que no las visitará el oidor que hubiere de ir a visitarlas. Daréis orden de que cesen dichos daños y agravios y nos informaréis si en dichas minas hay personas suficientes que tengan cuidado de adoctrinar a los dichos indios en las cosas de nuestra santa fe católica y administrar los santos sacramentos de la iglesia. Si hay algunos indios tenidos por esclavos que en verdad sean libres, haréis justicia acerca de ello conforme a un capítulo de una carta que mandamos a nuestro presidente y oidores de la audiencia real de la ciudad de México, que habla acerca de la orden que se ha de tener en los pleitos sobre la libertad de los indios y asimismo, os informaréis si algunos indios libres andan al servicio de dichas minas contra su voluntad y los pondréis luego en libertad.

13. Porque por falta de no visitarse la tierra los indios han recibido muchos agravios, mayormente los que están apartados de México, por ende, tendréis especial cuidado al llegar a la tierra de informaros de lo que pasa acerca de la orden que en cada lugar y pueblo se tiene en su doctrina, quien se la muestra, quien les dice misa les administra los sacramentos de la iglesia, y si en esto hubiere alguna falta daréis orden como se provea luego. Asimismo os informaréis en cada pueblo si tienen tasación de tributos y por quien fue hecha y si excede en llevarles más tributos, y si dichas tasaciones son excesivas y si están tasados en servicios personales. Si reciben otros daños y agravios, de que personas, y en todo haréis justicia y lo proveeréis de manera que los indios queden desagraviados y los tributos muy moderados, guardando y ejecutando en todo lo que las leyes nuevas que mandamos hacer para el buen gobierno de las Indias disponen. Veréis una provisión real que mandamos dar acerca de los servicios personales, la haréis guardar, cumplir y ejecutar como en ella se contiene y nos avisaréis de lo que hiciereis y porque podría ser que se hubiese hecho alguna novedad de lo que por nosotros fue ordenado acerca de ello, nos informaréis de lo que pasa. Estando vos ocupado de manera que no convenga salir de la ciudad de México, proveeréis que vaya de vista uno de los oidores de la audiencia real de la Nueva España, al que ordenaréis que haga lo tocante a las tasaciones. Llamadas y oidas las partes a quien tocare al que mandamos que tenga y reciba de ayuda de costa a razón de 300,000 maravedíes por año su salario y no más.

14. Otrosí, en algunos pueblos de indios hay tasaciones confusas que no tienen número ni cantidad cierta de lo que los indios han de pagar. Así muchas veces los indios han de pagar más de lo que deben, daréis orden como luego se aclaren y se haga tasación cierta y determinada para que los indios sepan lo que han de pagar y que sea moderada como está dicho. Y no sea causa de que paguen más de lo que deben y conforme a la orden que ahora nuevamente hemos mandado en la cobranza y distribución de los tributos para remedio de excesos y agravios que los indios de sus caciques y otras personas en esto reciben.

15. Los indios en su naturaleza en inclinación son amigos de holgar, de lo que se sigue harto daño, proveeréis en todas las provincias de la Nueva España que los indios que fueren oficiales entiendan y se ocupen de sus oficios y los que fueren labradores que cultiven y labren la tierra y hagan sementeras de maíz y de trigo, dándoles tierra en que labren en perjuicio de terceros. Los mercaderes que entiendan en sus tratos y mercaderías y los indios de de ninguna cosa de esas se ocupen. Daréis orden que se alquilen para trabajar en labores de campo y obras de ciudad de manera que no estén ociosos, porque la ociosidad es causa de muchos vicios, y encargaréis a los religiosos que les persuadan de que así lo hagan. Vos por vuestra parte así lo haréis y los oidores que visitaren tendrán el mismo cuidado en que lo ya dicho se haga y efectúe por mano de nuestra justicia, y que los españoles no los puedan compeler aunque sea a los indios de su encomienda. Daréis orden de que les paguen el jornal de su trabajo a los mismos indios que trabajaren y no a sus principales ni a persona alguna y que el trabajo sea moderado y sepan los que se excedieren en esto que han de ser gravemente castigados.

16. En las provincias de la Nueva España hay tierras muy buenas y templadas para en ellas plantar moreras y criar seda. Tendréis especial cuidado de informaros de dichas tierras y procuraréis que los indios que las tuvieren o si fueren en baldías, que los indios comarcanos planten las moreras y se den a criar la seda, tanto los indios que están en nuestra real corona como los que están encomendados.

17. Como en la Nueva España se da algodón en mucha cantidad porque los indios se dan a ello, lo hilan, tejen y hacen mantas; de la misma manera se darán lino si los indios se dieran a sembrarlo. Sería cosa útil y provechosa y procuraréis que los indios se apliquen a sembrar lino, hilarlo y tejerlo, ya que podría haber tanta abundancia y se podrían hacer tantos lienzos en aquella tierra, que ésta proveyese de lienzos de las Indias sin que fuese necesario traerlos de otros reinos extraños, o por lo menos, que las Indias se proveyesen de los lienzos hechos allá sin llevarlos de acá.

18. Asimismo somos informados que en muchas ciudades de la Nueva España, hay tierras muy buenas y aparejadas para poner caña de azúcar, hacer ingenios, porque son tierras templadas y de mucha agua. Así, cerca del mar del norte como en la costa del mar del sur, procuraréis que algunas personas se encarguen de hacer algunos ingenios de azúcar y los favoreceréis en lo que buenamente se pudiere hacer; dándoles tierras donde hagan los ingenios y planten la caña, lo que pareciere ser conveniente para ellos sin que sea ningún perjuicio para los indios, y han de entender que han de tener negros para el servicio de sus ingenios sin que en ellos entiendan indios, so graves penas.

19. Otrosí, somos informados que muchas de las estancias de ganado de españoles están en perjuicio de los indios por estar en sus tierras o muy cerca de sus labranzas y haciendas, a cuya causa dicho ganado les come y destruye sus sementeras y les hacen otros daños. Para remedio de esto proveeréis que el oidor que fuere a visitar, lleve a cargo como cosa principal el visitar dichas estancias sin ser requerido y ver si están en perjuicio sus tierras y las que hallare estar en perjuicios las mande luego quitar y pasar a otra parte que sean baldíos sin perjuicio de nadie. Ya que por la bondad de Dios la tierra es tan larga y tan grande que los unos y los otros podrán bien caber sin hacerse daño; esto hará el oidor, llamadas y oídas las partes a quien tocare.

20. Somos informados que algunas de las estancias de ganado están y ocupan tierras de regadío muy buenas para sembrar trigo y si allí no estuviesen las estancias los indios sembrarían estas tierras de trigo de regadío no se hielo y el que se coge sin regarse recibe en su mayoría el daño de los hielos. Por esta causa algunas veces dicen que hay falta de pan en la Nueva España, por ende, os informaréis de todas las tierras de regadío que hubiere y daréis orden que se siembren de trigo y si hubiere en ellas algunas estancias de ganado que no tengan título legítimo sobre las tierras las mandaréis quitar y pasará a otras partes donde estén sin perjuicio. Daréis orden a los indios que en las tierras de regadío siembren trigo, que la tierra sea muy bien abastecida y si tuvieran algún título, llamadas y oídas las partes haréis en ello justicia.

21. Otrosí, para seguridad y población de la tierra nos informaréis en que partes y lugares de la Nueva España conviene hacer y edificar algunos pueblos de españoles y procuraréis saber de algunos buenos sitios y proveeréis acerca de ello lo que viéreis que más conviene que sea sin perjuicio ni vejación alguna a los indios, y nos avisaréis de lo que acerca de ello hiciéreis.

22. Aca se ha tenido relación de que la ciudad de Veracruz es malsana y así muchos de los que de acá van a la Nueva España y de allá vienen a embarcarse, peligran sus vidas por detenerse en ella más de lo que conviene, por no haber otra parte y lugar donde estar. Para remedio de esto parece que convendría hacer y poblar un pueblo de españoles en término de Jalapa, que se tiene por buen sitio, lugar conveniente, y sano para convalescer los enfermos y los sanos conservarse. Según veréis por un capítulo de la congregación de los prelados que se hizo en la ciudad de México, por nuestro mandado del tenor siguiente:

la ciudad de Veracruz, mudándola de donde está, que es sepultura de vivos, con Guacuzalco y Tabasco Chinata Guazpaltepec y Tetlua, otro obispado con que se haga un pueblo de españoles en el término de Jalapa, que sea cabeza de obispado con un hospital real que se haga para remediar muchas vidas de hombres.

23. Asimismo se tiene noticia que sería buen sitio para otro lugar en la estancia de Villalobos, que está en el camino de la ciudad de Veracruz a la ciudad de Los Angeles. Veréis lo uno y lo otro pues por ambos sitios habéis de pasar y os informaréis bien de ello. Con el parecer de nuestros oidores proveeréis lo que convenga y que sea sin perjuicio ni vejación alguna de los indios y nos daréis aviso de ello.

24. Ya sabéis como vais como presidente de la audiencia real que reside en la ciudad de México y por la provisión que os mandamos dar, por ella veréis que se os manda que no tengáis voto en las cosas de justicia, así lo haréis y cumpliréis dejando la administración de ella a los oidores de la audiencia real, para que ellos la administraren en aquellas cosas y de la manera que lo hacen nuestros oidores de las audiencias que residen en la villa de Valladolid y la ciudad de Granada. Conforme a las ordenanzas de la real audiencia y en las cosas de justicia que los oidores proveyeran, despacharen y sentenciaren, firmaréis vos con ellos en el lugar que suelen firmar los presidentes de nuestra audiencia de Castilla.

25. En las cosas que tocaren a la gobernación de la Nueva España, vos sólo entenderéis en ella conforme a las provisiones e instrucciones que para ello os he mandado dar, pero será bien que siempre comuniquéis a los oidores las cosas importantes y que vos pareciere para mejor acertar y seguiréis lo que después de comunicado con ellos os parezca.

26. Otrosí, vos proveeréis los corregimientos de toda la tierra, a quien os pareciere según y como los proveyera Don Luis de Velasco, nuestro virrey y gobernador de la Nueva España, guardando en ello la orden por nosotros dada. Por una de las leyes nuevas que dispone y porque los oidores tienen conocimiento de las personas de la tierra y de lo que cada una ha servido y merece, será bien que si os pareciere lo comuniquéis con ellos y oído haréis lo que a vos mejor os pareciere.

27. Asimismo os mandamos que cuando algún oficio de regimiento o escribanía de la ciudad de México o de otra ciudad cualquiera o villa de la Nueva España, o de otros oficios que sean provechosos, vacaren por muerte o renunciación o en cualquier otra manera, nos aviséis de tal vacante para que luego nosotros lo mandemos proveer a quien fueremos servidos. Si en el tal pueblo no quedare ningún oficio de escribano para servir, en ese caso y no en otro, podréis proveer entretanto la persona que os pareciere para que sirva en tal pueblo la escribanía que hubiere vacado. Nos avisaréis luego de la vacante a quien la habéis provisto, y no os entrometáis en proveer los dichos oficios ni perpetua ni temporalmente ni entretanto, que nosotros los proveeremos, sino que lo remitáis todo a nosotros como está dicho, si no fuere de la manera que arriba se os dice.

28. Otrosí, tendréis mucha diligencia y cuidado de ver las nuevas leyes que mandamos hacer para el buen gobierno de las Indias y las ordenanzas que mandamos para la audiencia real de México. Tendréis muy especial cuidado en la custodia y observación de ellas, mandándolas guardar, cumplir y ejecutar segun como en ella se contiene, excepto lo que de las nuevas leyes ha sido revocado por nosotros.

29. Por un capítulo de las nuevas leyes se ha provisto y mandado que no haya ni se consienta el traspaso de pueblos de indios ni por vía de venta, compra, ni por donación, ni por otro título, ni causa, ni debajo de cualquier color que sea. Lo veréis y mandaréis guardar, cumplir y ejecutar como en ella se contiene, porque dicha ley nunca ha ido revocada por nosotros ni hemos tenido tal intención.

30. Porque está mandado que se haga un muelle en el puerto de San Juan de Ulúa para la seguridad de los navíos que a él fueren. Os informaréis en que estado está la obra y lo demás que nosotros hemos mandado que se haga en dicho puerto. Daréis prisa a que se acabe y tomaréis cuenta de lo que se hubiere cobrado para la obra y de lo que se ha gastado en ella. Nos avisaréis en los primeros navíos que vengan a estos reinos del recaudo que ha habido y de lo que convendrá proveer acerca de ello. Entretanto vos proveeréis lo que más convenga a nuestro servicio y el bien de dicha obra.

31. Otrosí, en la Nueva España según somos informados, se coge cantidad de seda y hemos mandado que se pague de diezmo diez capullos uno, os informaréis que es lo que vale al presente en el arzobispado de México y en cada uno de los obispados de aquella tierra en cada año el diezmo de la seda como se distribuye y gasta conforme a la erección del arzobispado y obispados y nos avisaréis de ello.

32. Item, os informaréis muy particularmente que cantidad de grana y carmesí se coge en la Nueva España por año y que personas lo cogen, a que precio valen en aquella tierra y que conviene hacerse con ella. Si sería bien tomarse asiento con alguna persona que se obligara a traerlo a estos reinos y venderlo en ellos; y fuera de ellos dándonos un tanto de renta por año. Comunicándolo con los oidores de dicha audiencia nos enviaréis relación de ello y la resolución que tomaréis acerca de todo ello.

33. Otrosí, os informaréis que minas hay en la Nueva España y como se benefician y si es necesario proveerse algo de ellas. Nos enviaréis relación de lo que vieréis que convenga, breve remedio lo trataréis con nuestros oidores de la audiencia real de la Nueva España para que lo proveáis como convenga.

34. Porque el año 1543 mandamos dar y dimos nuestro provision real sellada con nuestro sello por la que mandamos echar de todas nuestras Indias a todos los moriscos libres y esclavos que en ellas estuviesen. Porque al servicio de Dios Nuestro Señor, nuestro y de la cristiandad de los indios, conviene que dicha provisión sea ejecutada por el grande e incomparable daño que se podría hacer a los indios, por ser tan tiernos en la fe. Os mandamos que veáis dicha provisión y la hagáis guardar, cumplir y ejecutar, según y como en ella se contiene, sin considerar cualquier apelación o apelaciones. En esto tendréis mucho cuidado de cumplirlo así y luego nos avisaréis de lo que acerca de ello hiciéreis.

35. Otrosí, por cuanto en el año 1546 próximo pasado mandamos dar y dimos una cédula y provision real por la que mandamos que todas las personas estando en las Indias que fuesen casados y tuviesen sus mujeres en Castilla, fuesen echados de las Indias o dentro de cierto tiempo llevasen a sus mujeres para hacer vida con ellas, en cierta forma según se contiene en dicha cédula. Lo cual no ha sido guardado tan cumplidamente como conviniere y desde entonces por otra cédula fechada en Madrid a 10 de Mayo del año 1567, mandamos que las personas que hay así en la Nueva España como en las otras partes de las Indias que sean casados o desposados en estos reinos y tienen en ellos a sus mujeres, y no habiendo llevado licencia para pasar a esas partes aunque sean casados o habiéndose acabado el término de la licencia en caso que la hayan llevado, los hagáis embarcar en los primeros navíos. Sin embargo que digan que han enviado o enviaren por sus mujeres, la veréis y la haréis guardar, cumplir y ejecutar de acuerdo a lo dispuesto y mandado por la cédula de que de su uso se hace mención, para lo cual pondréis la diligencia que de vos confiamos.

36. Item, mandaréis guardar y cumplir la provisión que manda echar esas partes a los frailes que han apostatado.

37. Tenemos mandado dar algunas cédulas y provisiones reales para que haya buen recaudo en las cartas que de esas partes fueren para todas las provincias de las Indias y en las que de las Indias vinieren para estos reinos. Para que no se estorbe a las personas que las quisieren escribir ni se les tome ni embaracen de ninguna manera, así las que fueren escritas para nosotros como para personas particulares y a nuestro servicio. Conviene que dichas cédulas y provisiones se guarden, cumplan y ejecuten, pues por medio de las cartas se sabe lo que pasa en aquellas partes para proveer lo que conviene a nuestro servicio y a la buena gobernación de las Indias. Las mandaréis guardar, cumplir y ejecutar de manera que en esto no haya falta ni negligencia alguna.

38. Los días pasados mandamos dar y dimos una cédula y provisión real por la que mandamos que los oidores de todas las Indias, islas y Tierra Firme del mar océano, porque puedan más libremente entender en la administración de la justicia que les está encargada y cometida. Por otros justos respetos no pueden tener ni tengan ganados ni minas, ni casas ni huertas, ni hacerlas ni entiendan en otras granjerías y mercaderías, según lo que más largamente en dicha cédula se contiene. La que parece haberse notificado a los oidores de la audiencia real de la ciudad de México, de la que por alguno de ellos fue suplicado ante nosotros. Porque a nuestro servicio conviene que dicha cédula se cumpla y ejecute, mandamos dar Y dimos nuestra sobrecarta de dicha cédula, por la que se manda que al margen de dicha suplicación guarden y cumplan lo que en la cédula está contenido. La veréis y cuando lleiuéis a la ciudad de México la haréis guardar, cumplir y ejecutar como en ella se contiene, al margen de la suplicación o de otra apelación, o recurso alguno que de ella se interpusiere. Porque nuestra determinada voluntad es que así se efectue, porque así conviene a nuestro servicio; y lo mismo proveeréis que guarden dichos oidores de las audiencias del distrito de la Nueva España.

39. Fuimos informados que en los bienes de los difuntos que murieren en la Nueva España sin testamento o sin dejar herederos no ha habido tan buen recaudo como convenía, proveímos acerca de ello con muchas cédulas y provisiones, lo que convenía. Y ahora ultimamente se ha provisto generalmente para las Indais lo que veréis por una provisión que hallarés en el archivo de dicha audiencia. Proveeréis que se guarde y cumpla en la Nueva España, en todo y por todo lo que en ella contiene y daréis orden que se ponga todo el buen recaudo que convenga en tales bienes.

40. A nuestro servicio conviene que haya cuenta y razón de las provisiones y cédulas que se han dado y se dieren de aquí en adelante para la audiencia. Proveeréis que todas se pongan en un archivo por su orden y que haya un libro donde todas se asienten por extenso para que más facilmente se hallen y se puedan ejecutar. Porque podría ser que por no saberse lo que está provisto se dejan algunas cédulas y provisiones de cumplir y ejecutar como convendría. Y las que de aquí en adelante mandaremos dar se han de asentar en dicho libro luego.

41. Asimismo os mandamos que todo lo que proveyeréis por vuestros mandamientos y en otra cualquier manera, quede registro de ello en extenso, firmado por el escribano que lo refrendare, lo cual se asienta en un libro que mandaréis hacer para dicho efecto, porque es razón que haya registro de vuestros mandamientos como lo ha de haber de lo que proveyeréis por nuestro título real y sello.

42. En la instrucción que dimos a Don Luis de Velasco, que fue virrey de la Nueva España, hay un capítulo del tenor siguiente, otro sí en la congregación que los prelados de aquellas provincias tuvieron el año 1546, por nuestro mandado; está un capítulo del tenor siguiente, la causa más principal porque se ha hecho esta congregación y lo que todos más deseamos y oramos a Dios con todo afecto es que estos indios sean bien instruidos y enseñados en las cosas de nuestra santa fe católica, en las humanas y políticas. Porque para ser verdaderamente cristianos y políticos como hombres racionales que son, es necesario estar congregados y reducidos en pueblos, y no vivan desparramados y dispersos por las sierras y montes, por la cual son privados de todo beneficio espiritual y temporal, sin poder tener socorro de ningún bien. Su Majestad debía mandar en toda instancia a sus audiencias y gobernadores que entre las cosas que tratan de gobernación, tengan por muy principal esta. Que se congreguen los indios como ellos más cómodamente vieren que conviene, con acuerdo de personas de experiencia y para que esto haga efecto y ellos sean provocados a congregarse, S. M. se ha servido hacerles merced de los tributos y servicios, o de buena parte de ellos. A los encomenderos mande lo mismo por el tiempo que estuvieren ocupados en congregarse y poner en orden sus pueblos y repúblicas, que no se podrá hacer sin dificultad y mucho trabajo y costa suya, pues todo está encauzado para servicio de Nuestro Señor y salvación y conservacinó de esta gente. Que se consiga el fin que S. M. pretende, la congregación suplica lo mande proveer con brevedad porque se tiene por cierto que de ello saldrá muy gran fruto. Así en la cristiandad como en la policía humana de los indios, se podrá tener más cierta cuenta en el patrimonio de Jesucristo y aun en el servicio y provecho temporal de Su Majestad. Veréis el dicho capítulo y comunicaréis su contenido a los oidores de la audiencia y con los prelados y religiosos que os pareciere que tengan experiencia de las cosas de la tierra. Platicaréis que orden se podrá tener para la ejecución de lo contenido en dicho capítulo, porque seríamos muy servidos que así se efectuase por las razones en él contenidas. Nos enviaréis vuestro parecer de lo que de ello resultare para que mandemos proveer la que más convenga al servicio de Dios Nuestro Señor y nuestro y bien de los indios. Entretanto proveeréis vos lo que os pareciere que convenga y tendréis cuidado de que lo contenido en dicho capítulo se cumpla y efectue como en él se dispone, por la mejor orden y más cómoda que allá vieren que convenga.

43. Otrosí, por cuanto por experiencias se ha visto el daño que ha causado el pasar a las Indias algunos frailes y clérigos sin licencia de sus prelados y sin llevar dimisorias, porque por la mayor parte son díscolos y de mal ejemplo que causarían daño en los indios. Os mandamos y encargamos no dejéis estar en la tierra a ningún religioso ni clérigo, ni otro alguno, exento de nuestra licencia expresa, y deis orden a sus prelados de que si los hay salgan de la tierra y sean traídos a España conforme a la cédula que está dada.

44. Otrosí, tendréis especial cuidado en guardar y cumplir los capítulos de corregidores, especialmente los que hablan y disponen acerca de los pecados públicos. Entenderéis en el castigo de ellos con toda diligencia y cuidado porque Dios Nuestro Señor será muy servido de ello. Como son los blasfemos, hechiceros, alcahuetes, amancebados, usureros públicos y juegos y tableros públicos y otros semejantes, en ello pondréis la diligencia que de vos confiamos para que se evite tanto daño.

45. Porque somos informados de que los vagabundos españoles no casados que viven entre los indios y en sus pueblos les hacen muchos daños y agravios tomándoles por fuerza a sus mujeres e hijos, haciendas, y les hacen otras molestias intolerables, para evitar dichos daños proveeréis que ninguna de las personas susodichas pueda estar ni habitar entre los indios ni en sus pueblos, so graves penas que les pusiéreis, las cuales ejecutaréis. En los que lo contrario hicieren, sin remisión alguna daréis orden de que dichas personas holgazanas, asientan con personas a quienes sirvan, o pretendan oficios, o se ocupen en algunas cosas en que puedan ganar y tener de comer. Cuando esto no bastare ni lo quisieren hacer, si viéreis que quisieren hacer, si viéreis que conviene, echaréis a algunos de la tierra para que los que quedaren con temor de la pena vivan de su trabajo y hagan lo que deban, lo cual se os remite a vuestra prudencia.

46. Asimismo habéis de estar advertido de que no habéis de proveer ni criar oficio ni acrecentar salario de nuevo, ni aumentar salario a persona alguna que tenga oficio provisto sin nuestra expresa comisión. Y que cuando en algún caso os pareciere que conviniese acrecentar dicho salario nos lo consultaréis primero para que una vez visto por nosotros se provea lo que más convenga.

47. Item, no habéis de librar cosa alguna en nuestra real caja por vía de merced ni gratificación, ni en otra manera alguna, sin nuestra comisión especial para ello.

48. Otrosí, no habéis de tomar de nadie dinero prestado ni otras cosas, ni dádivas ni presentes en poca ni en mucha cantidad. aunque sean cosas de comer o beber, bajo las penas contenidas en las leyes de nuestros reinos que acerca de ello disponen y de 2.000 ducados para nuestra cámara y fisco.

49. Otrosí, habéis de estar advertido de no dar a vuestros parientes ni allegados ni criados cosa ninguna de los aprovechamientos, ni oficios ni salarios y entretenimientos de la tierra, sino a las personas que conforme a las leyes y provisiones nuestras se les deben de dar y proveer antes. Tendréis cuenta de vivir de manera que con vuestra vida y costumbres deis buen ejemplo a los de aquella tierra como de vuestra persona se confía.

50. Item, no habéis de casar hijos ni hijas ni parientes en aquella tierra sin nuestra expresa licencia.

51. Asimismo tendréis especial cuidado de que el relator y los escribanos, así de la audiencia real como los de la ciudad, lleven los derechos que son debidos conforme a nuestro arancel y no más, porque en esto ha habido mucho exceso.

52. Asimismo al fin de cada año proveeréis una persona que vea y visite los registros de todos los escribanos públicos y del número y nuestros, para que vean si están conformes a las leyes y pragmáticas de nuestros reinos. Lo mismo que se ha dicho en este capítulo y en el supra próximo, proveeréis para todas las ciudades y villas y lugares de españoles de la Nueva España.

53. Porque por experiencia ha parecido que los daños e inconvenientes que se han causado y siguen de los que gobiernan en las Indias que entienden en granjerías y descubrimientos; en estos aprovechamientos os mando que no entendáis en armadas ni descubrimientos, ni tengais granjería de ninguna suerte de ganados mayores ni menores, ni estancias ni labranzas, ni casas ni viñas, ni ninguna otra labor, ni tengais minas ni tratos de mercaderías, ni otras negociaciones por vos ni en compañía, ni por interpósitas personas, directa o indirectamente, ni os sirvais de los indios de agua ni leña ni otros servicios ni aprovechamientos directos ni indirectos, porque teniendo esta consideración os mandamos dar salario competente con vuestro cargo.

54. Otrosí, cuando llegado a la Nueva España os informaréis del estado en que están las cosas de la casa de moneda de la ciudad de México. Habiendo necesidad de proveer algunas cosas en ella, nos avisaréis de ello y entretanto proveeréis como viéreis que conviene.

55. Otrosí, podría acaecer que hubiera alguna manera de levantamiento en aquella tierra, o venir de las provincias del Perú, o de otra parte, o de alguna isla o provincia cerca de la Nueva España; y en tal caso convendría proveer de paso que para remediarlo estaréis advertido. Cuando el caso ocurriere proveeréis para ello lo que convenga como persona que tendrá la cosa presnte.

57. Otrosí, os encargamos generalmente que miréis mucho por todo lo que convenga en esas provincias al servicio de Dios Nuestro Señor y nuestro y buena gobernación y población de esa tierra. Al buen tratamiento y conservación de los naturales de ella y al buen recaudo y aumento de nuestra hacienda, el cuidado de las cédulas y provisiones que para este efecto han sido dadas por nosotros y se dieren de aquí en adelante.

En lo que todo entenderéis con el cuidado y diligencia que de vos confiamos. Hecha en Aranjuez, 7 de junio de 1568, yo el rey, refrendada de Eraso señalada del Consejo.

El rey.

Fuente: Los Virreyes españoles en América durante el gobierno de la casa de Austria: México, edición de Lewis Hanke con la colaboración de Celso Rodriguez, Biblioteca de autores españoles, Atlas, Madrid, 1976-1978, 5 volúmenes, volumen 1, 1976, pp. 189-202.