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Carta del Arzobispo de México al Consejo de Indias sobre la necesidad de que los indios pagasen diezmos.
15 de mayo de 1556

MUY PODEROSOS SEÑORES.-En los navíos que vinieron a esta Nueva España por el mes de marzo próximo pasado, nos vino una cédula de su majestad sobre los diezmos que estos indios naturales le han pagado y pagan de trigo, ganado y seda por virtud de otra cédula dada por su majestad para ello el año de cuarenta y tres por la cual se han cobrado los dichos diezmos de las dichas tres cosas en estos obispados y en éste particularmente las cobró don fray Juan de Zumárraga nuestro antecesor y ansí nos, cuando venimos continuamos la dicha cobranza de las dichas tres cosas solamente sin los arrendar como en la dicha cédula se nos manda sino poniendo dos indios en cada pueblo que los cobrase y agora según paresce los religiosos que destas partes fueron el prior de Sant Agustín desta cibdad y su compañero hicieron siniestra relación a vuestra alteza cómo nos pedíamos los dichos diezmos no habiéndolos cobrado nuestro antecesor ni ningún perlado, lo contrario de lo cual constará por la información de lo que adelante converná questos naturales hagan sobrel pagar de los dichos diezmos y que los prelados enviemos nuestros pareceres sobre ello los cuales paresceres en el Sancto Concilio que celebramos el año pasado todos los prelados unánimes y conformes votamos y dimos, como parescerá por la carta que del Sancto Concilio a vuestra alteza todos escrebimos y porque en la dicha carta que el Sancto Concilio escribe, no se ponen las causas todas que a dar el dicho parescer nos movió según Dios y nuestras conciencias, pues en la dicha cédula agora nuevamente venida su majestad nos pide en ésta las diremos y porque de todos los perlados a nos fueron cometidas, según y como entre todos ellos se platicaron, así vuestra alteza las resciba como dichas de todos y como de prelados a quien su majestad ha fiado estas ovejas y tenemos obligación de dar cuenta a Dios dellas y descargar la real conciencia de su majestad.

No ha sido pequeña la merced que su majestad a esta Nueva Iglesia y a los prelados della nos ha querido hacer en querer ser informado del estado della, porque con esto tenemos creído que Nuestro Señor Dios ya se ha movido a piedad desta miserable gente y quiere dar medio para que se salven y que con solo título de xriptianos se condemnen según el poco remedio que hasta aquí para su salvación han tenido y tienen por la falta de dotrina, sacramentos y ministros de su Sancto Evangelio tenemos por cierto que vuestra alteza como católicos y con quien su majestad tiene descargada su real conciencia siendo informados como agora lo piden los mandarán remediar, y ya que otro efecto no se siga quod absit los prelados tenemos cumplido con nuestras conciencias y su majestad con la suya habiéndolo todo remetido a ese Real Consejo y cargará sobre las ánimas y conciencias de vuestra alteza tan grande condemnación de ánimas como dicho tenemos en caso que no procuren lo que para la salvación dellas conviene como hasta aquí no se ha proveído por no ser informados como agora lo serán de tantos prelados clérigos y religiosos no de menor celo y sin menos interese que los que lo contrario escribieren son y pretenden y como cosa en que tanto va ques la salvación de la mayor parte destos naturales y la de su majestad y ese Real Consejo suplicamos esto todo sea leído y mirado por todos los de ese Real Consejo y no remitido a uno, con las entrañas, obligación y voluntad con que se escribe porque aunque en oírlo y conferirlo gastasen muchas semanas y aun meses, a todos les obliga so pena de condemnación por ser el negocio más árduo que en ese Real Consejo se ha tratado y tratará y aunque sobre ello se podrían escrebir libros según es de doler las faltas grandes que hay para la salvación destos naturales seremos muy breve y lo más compendioso que pudiéremos para dar lumbre del hecho pues a tan sabios no hay necesidad informarles del derecho que a nos fuere posible.

El estado desta Iglesia es desta manera, que en unas partes hay monasterios de dos o tres frailes y los más han sido hasta aquí de los que tienen asiento en un pueblo y de vesita a dos, cuatro, ocho, doce, quince y veinte leguas y treinta y más el un fraile queda en el monesterio, el otro anda por las visitas que tiene que serán diez quince y veinte pueblos cabeceras y más los sujetos, por manera que entre dos frailes sacerdotes en muchas partes ternán a cargo más de cien mil ánimas: destos pueblos unos son vesitados de quince a veinte días otros a mes otros a dos y a cuatro y a seis meses y aun relación tenemos que en nuestro Arzobispado hay pueblos donde en cinco años no ha habido fraile ni clérigo más de dos o tres veces que de paso, que han pasado por allí algún sacerdote que bautizaba y casaba los que hallaba, y la visita ha sido tan de presa comúnmente que llega sobre tarde el religioso y dice misa y casa y bautiza los que halla y vase, y de los pueblos van y hacen ir con alguaciles los días que no tienen visita, a misa y por los santos sacramentos al monesterio de dos y de cuatro, ocho y doce leguas los cuales por la distancia grande no vienen a la doctrina y misa sino algunos y muy poquitos hombres y donde más cerca están hacen venir a los demás que pueden con alguaciles y vienen con no poco trabajo las mujeres preñadas y criaturas y destas distancias traen algunos enfermos a dicha colgados de un palo para confesarse en el monesterio de los cuales muchos mueren antes que lleguen al monesterio y plegue a Dios no se les acelere la muerte por el trabajo del camino que los hacen ansí traer diciendo que no los enterrarán en sagrado si no los traen a confesar y con todo esto pluguiese a Dios que los que mueren en los dichos lugares traigan a confesar de cincuenta uno; demás desto aun en el lugar a donde están los religiosos no quieren ir a confesar los enfermos y los questán cerca que podrían ir porque dicen que a su honestidad ni a la regular observancia de su orden no conviene andar por las casas y que ellos no son curas ni lo quieren ser y que si hacen esto es de sola caridad y de su propria voluntad.

Si en los pueblos questán a cargo de un fraile o dos el uno lengua comúnmente, que no bastarían a dar recaudo ocho ni diez ni doce curas si algún religioso de otra orden quiere entrar en algún pueblo del dicho distrito a le ayudar lo defienden como si fuesen proprios pueblos y vasallos suyos y sobresto ha habido y hay grandes pasiones entre las órdenes no sobre quién dará mejor recaudo a nuestras ovejas sino sobre quién terná más lugares y provincias debajo de su mano y ansí a porfía andan ocupando todos los asientos buenos cada uno el que más puede tomar edificando monesterios a legua y a media legua no queriendo poblar en los lugares trabajosos y faltos de doctrina conforme a la cédula de su majestad, y si algún clérigo queremos poner que les ayude, también nos lo estorban y procuran con los indios que no los admitan; ni en esto ni en otras algunas cosas somos más prelados que lo que las órdenes quieren y es por demás mandar nosotros una cosa si los frailes mandan que no nos obedezcan como lo hacen; que aun aquí en México donde habían de ser mejores xriptianos los indios son los peores y la causa es porque como son tan innumerables y solamente han sido doctrinados en Sant Francisco a pedimiento de las otras religiones y con parescer de vuestro visorrey y del Santo Concilio donde se pidió repartimos los indios a todas tres órdenes y de seis partes quedaron las cinco a Sant Francisco, hanlo sentido tanto los padres de Sant Francisco como si les quitaran sus proprios vasallos y ansí se nos han quejado a nos y a vuestro visorrey y ha aprovechado tan poco nuestro mandamiento que no nos han querido obedescer los indios por más que se lo hemos reñido y nos hemos quejado al dicho visorrey para que se lo mandase como se lo ha mandado y tan poco vale su mandamiento como el nuestro no siendo a voluntad de los religiosos porque es tan grande el temor que les tienen los indios por los castigos grandes que les hacen que aun hablar ni quejarse algunos indios no lo osan hacer de su miedo; pues si aquí en México esto pasa que será por los montes y sierras donde no ven ni conocen los indios sino frailes y son de un fraile mandados sus personas y haciendas mejor que si fuesen sus proprios vasallos: ellos hacen alcaldes y regidores y prenden y sueltan y aun quiebran las varas de vuestra justicia real cuando les parece y no ha muchos meses que diciendo vuestro fiscal al dicho visorrey, habiendo quebrado unos frailes varas de vuestra justicia en dos pueblos "que por qué sufría tanto a los religiosos, que qué quedaba que hiciesen" respondió "no queda sino que con los pedazos de las varas me den a mí de palos"; y el provincial de Sant Francisco sobre cierta provisión santísima que hice me dijo que él me había de pedir cuenta de lo que hacía y proveía en presencia del obispo de Tlaxcala y cerca desta ciudad de México no ha muchos días se dió pregón haciendo justicia de un indio: "esta es la justicia que manda hacer el prior y el alcalde": aquí en México no terníamos por poco cada año si se confesaren tres o cuatro mil indios de más de cincuenta o sesenta mil que habrá de confesión y los demás se quedan sin ella y hay indios que ha cuatro, diez y veinte años que nunca se confesaron y otros toda su vida y es lo mejor proveído desta tierra y los peores xriptianos y con ser esto ansí, qué será de las otras tierras donde en muchas partes por jubileo ven un fraile o clérigo.

Este es el recaudo que hay de ministros y doctrina para esta gente nueva, conforme a esto hay algunos clérigos en algunos pueblos de lo más desechado desta tierra que también visitan como los frailes a dos cuatro, diez, veinte leguas por la mesma orden: mueren casi todos sin confesión ni otro sacramento ninguno más del santo baptismo y aun en éste ha habido y hay falta porque en nuestra visita hemos baptizado más de treinta adultos casados que no estaban baptizados: las criaturas mueren sin baptismo, muchas por los caminos trayéndolas a baptizar: la gente es tan simple y de tan baja naturaleza que al que está muriendo no habrá uno en todo el pueblo ni mujer a marido ni marido a mujer que le ayude a bien morir y le acuerde ques xriptiano y aconseje el aparejo que para morir se requiere y dolor y contrición de sus pecados ya que les falta confesor que aun en los naturales es gente tan simple que mujer a marido y de contra no hay más piedad de ponerle un jarro de agua, ni una tortilla y desta manera casi todos se mueren.

Todo esto siendo así y peor que aquí lo tengo contado y que ningún religioso lo negará muy poco fruto se sospecha que el Sancto Evangelio ha hecho en esta gente y que sacados los niños, cuán poquitos de los adultos se han salvado, se salvan y salvarán como por lo dicho lo que diré se podrá conjeturar.

Si el Sancto Evangelio solamente consistiera en el sancto baptismo aun pudiéramos afirmar y creer la salvación desta gente por la mayor parte, pero prosupuesto como es la verdad ser nescesario juntamente con ser baptizado creer y obrar y hacer penitencia de los pecados como dice S[an] M[ateo] en el capítulo último Euntes docete omnes gentes baptizantes eos in nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti, docentes eos servare omnia quaecumque mandavi vobis: y San Marcos capítulo último, y San Pedro en la primera predicación después de la resurrección en los Actos de los Apóstoles capítulo segundo Poenitentiam agite et baptizetur unusquisque vestrum apropinquabit regnum coelorum: faltando todo esto nueva teulogía es menester para decir y creer que algunos de los adultos se salvan: en lo que toca a la fe la falta que hallamos es no creer lo que comúnmente tienen los sanctos teólogos y canonistas que explícitamente el cristiano es obligado a creer como son los artículos de la fe y los misterios que de nuestra redención en fiestas principales la Sancta Madre Iglesia solemniza: muy mucha gente saben los artículos de la fe y las oraciones de la Iglesia medianamente aunque muy muchos hay que no las saben pero muchos de los que las saben las saben como papagayos sin saber lo contenido en los dichos artículos: muchos esaminamos en lo en ellos contenido y responden mil herejías; finalmente son tan ignorantes en lo contenido en ellos que si no son algunos criados desde niños en la Iglesia saben muy poquito: y si no les basta creer como algunos doctores tienen explícitamente que hay Dios y que murió por nosotros y que nos ha de salvar y todo lo demás in preparatione anime, implícitamente muy poquitos se salvarán porque muy poquitos saben responder siendo preguntados de lo contenido en los artículos de la fe, ansí por su simplicidat como por la falta de la doctrina.

En lo que toca a las obras y penitencia quel Santo Evangelio nos obliga, esta gente es muy inclinada a vitios precipue a la flaqueza de la carne con el aparejo de la desnudez y poca o muy mala resistencia de las mujeres: son muy inclinados y dados no menos a emborracharse con bebidas que para ello de propósito toman y lo procuran con toda diligencia y a hurtar y a no decir verdat y la usura; finalmente que se tiene concepto de la mayor parte desta gente que por temor de la ley de Dios pocos vicios dejarán de cometer y aun lo que dellos se alcanza tan poca firmeza en esta tan confusa fe que tienen que si otra potencia mayor que la del Evangelio viniese ninguna resistencia habría en ellos para rescibir otra ley: no se hallarían como en la primitiva Iglesia quien por defensa de nuestra santa fe muriese y por ventura no se hallaría uno y conforme a esta poca firmeza que en ellos todos sentimos no osamos ordenar a ninguno ni le fiaríamos la administración del Sancto Evangelio como en la primitiva Iglesia los sanctos apóstoles y sus sucesores hacían, dejando en los pueblos donde predicaban ordenados obispos y sacerdotes de los nuevamente convertidos; en los pueblos donde no hay religiosos ni clérigos hay señalados indios de los criados en la Iglesia para que enseñen la doctrina y en éstos se han hallado muy grandes males ansí en robar el pueblo como en aprovecharse de las mujeres y de las muchachas y aun de los muchachos eis abutendo.

Pues siendo esta gente tan viciosa, no teniendo en la vida quien los reprenda ni confesor a quien dar cuenta sino por maravilla ni al tiempo de su muerte teniendo quien los ayude a bien morir y ellos teniendo comúnmente la fe tan tibia como dicho tenemos ni alcanzando como se requiere contrición y los demás quel pecador ha de hacer para que Dios le perdone; cuando no hay copia de confesores qué esperanza tememos de la salvación desta gente si tenemos gran compasión y aun dubda y con razón de uno ques cristiano hijo y nieto despañol aunque sea docto y religioso si vemos que muere sin confesión de medio año o de uno que hobiese que no se hobiese confesado, qué confianza ternemos destos que se mueren como dicho tenemos siendo gente tan simplísima que se mueren casi como bestias los más sin haberse confesado toda su vida ni otro sacramento ninguno más del baptismo y sin los otros remedios que los cristianos tienen para su salvación cuando no hay copia de confesor o ministros de los sanctos sacramentos por donde podemos tener con razón muy gran sospecha que muy poquitos de los adultos se salvan y cuan poco les ha aprovechado a estos naturales adultos la predicación del Sancto Evangelio, aunque a esto dicen algunos religiosos que la potencia de Dios no está atada a los sacramentos y diciendo yo a un religioso y guardián que es nescesario contrición y penitencia después de haber pecado lo cual éstos no alcanzan, respondióme una fina herejía; que Dios no tenía tanta cuenta con esta gente para perdonarlos especialmente, que aun no están muy libres de volverse algunos vómito de sus idolatrías, no digo en las sierras y montes donde son muy comunes pero aquí en México y cerca de México las hallamos: todos estos males han sido son y serán por falta de ministros porque según esta gente es simplísima y obediente teniendo quien la aconseje por muy averiguado se tiene que si tuviesen ministros bastantes proprios perpetuos a quien conociesen por pastor y que tuviese matrícula de sus ovejas y las doctrinase en lo que son obligados a creer y obrar y en sus enfermedades les administrasen los sanctos sacramentos y ayudase a bien morir, ninguno dubda, sino que todos se salvarían y que seria maravilla condemnarse alguno, y que la causa de su condemnación es la falta de ministros.

Pues siendo esto ansí qué interese temporal puede ponerse de la otra parte en bien destos indios que pese tanto ni nada sin proporción alguna como pesa la salvación destos naturales pues darles ministros bastantes en quien está todo el remedio destos males es tan fácil como aquí se dirá y tan a poca costa destos indios y de su majestad, antes con ganancia dellos en lo temporal, que en lo spiritual notorio está.

El remedio principal y más fácil para remediar tan cruel mal como tenemos dicho, es que en esta universidad y en cada obispado se hiciese un colegio muy solemne do fuesen enseñados y doctrinados los hijos despañoles vecinos destas partes los cuales allí doctrinados con buena doctrina y sanctas costumbres, por ser todos lenguas como lo son, lo cual se puede hacer sin costa de su majestad ni de los indios por la orden que adelante se dirá y a los dichos colegiales se les ha de dar todo lo nescesario en tanto que allí estuvieren como se hace en Salamanca y Granada y de allí se proveerá toda la tierra en breve tiempo de todos los ministros que fueren menester y que sobren como los hubiera hoy sobrados si esta orden se obiera tenido; estos tales como nascidos acá no ternán el hipo de ir a España que tienen los clérigos que de allá vienen ni la cobdicia que el que viene de Spaña, y vivirá con más recelo a lo que es obligado por pensar que ha de permanescer en la tierra y dase gran remedio y asiento a estos pobladores en criarles y doctrinarles sus hijos y darles de comer.

El orden como esto se ha de hacer y de que no hay medio mejor ni más decente ni sin inconvenientes y suave, ques que paguen diezmo estos naturales todos como lo manda Dios y su sanctidad en las bulas de nuestros obispados diciendo que paguen diezmos como los pagan los vasallos de su majestad en España y ansí lo votamos todos cinco prelados que nos hallamos en el Sancto Concilio los dos clérigos y tres religiosos con los procuradores de las iglesias y prelados absentes porque pagando diezmo conforme y como lo mandan nuestras erecciones dadas por su majestad y mandadas guardar, habrá para dotación de beneficios y curazgos perpetuos y no mercenarios como agora lo son frailes y clérigos y de la masa de los dichos diezmos se sacará un préstamo perpetuo grueso según la renta de cada obispado para sustentación y perpetuidad del dicho colegio y demás desto de los dichos diezmos holgaremos de dar limosna de los que se cogeren en el pueblo donde hobiere monesterio para sustentación de los religiosos dél y de los dos novenos que a su majestad por la erección le caben, que será cantidad en toda la tierra les podrá hacer merced a ellos y a las iglesias como fuese servido y agora lo hace con lo cual cesarán no pequeños inconvinientes y crueles vejaciones que a los indios se les hacen como adelante se dirá, no con pequeño daño de las vidas, personas y haciendas dellos y querellas que los que osan vienen a dar y vuestra alteza es obligado a remediar.

Dije arriba questos colegios y beneficios curazgos perpetuos se harían sin que su majestad pusiese un real haciéndose a costa de los diezmos que pedimos que se paguen conforme a nuestras erecciones y bulas de su sanctidad; notorio está que nada se pide a su majestad para ello que no sea a costa de los indios pues les mandamos pagar diezmos estará muy claro cuando adelante declararemos a vuestra alteza de robos y vejaciones y derramas y servicios personales en gran cantidad mucho más que no los diezmos que a los tristes maceguales les hacen pagar contra las cédulas de su majestad y están en continuo cautiverio y vejaciones, y lo peor que no osan hablar porque no hay quien los defienda; yo aquí los declararé ansí por la obligación que tengo a defender mis ovejas como por la lealtad que debo a mi rey y señor.

Hemos dicho que todos los prelados e iglesias desta Nueva España en el Sancto Concilio que celebramos, votamos que se suplicase a su majestad en nuestro nombre y de las dichas iglesias questos naturales pagasen diezmos como xriptianos según y como por las cédulas reales otras veces lo ha mandado y religiosos lo han estorbado: pornemos aquí las causas que a ello nos movieron y las que mueven a los que lo contradicen para que visto por vuestra alteza lo uno y lo otro provea lo que más fuere servido.

Dado quel precepto de los diezmos según que en la vieja ley se mandaba pagar de diez uno, por cuanto era precepto cerimonial y judicial no obliga en la ley de gracia, pero en cuanto era precepto moral y de nuevo mandado y limitado en la ley de gracia no hay dubda sino que todos los fieles xriptianos según y como lo manda la Sancta Madre Iglesia, y como estuviere declarado por costumbre en cada parte, los fieles xriptianos son obligados a pagarlo como consta por todo el título Decimis capítulo Prevenit y capítulo Cum omnis y capítulo Non est y capítulo Ex trans missa y capítulo Tua nobis y capítulo Pastoralis y 16 qe. 1ª capítulo Revertimini y capítulo Decime, en los cuales capítulos se manda pagar diezmos no solamente personales y prediales pero también de granjerías y sin sacar las expensas lo cual todo cuanto a la costa según común y verdadera opinión de todos teólogos y juristas se ha de estar al costumbre de cada obispado so pena de pecado mortal, agora el obispo sea rico o sea pobre.

Pero en los lugares donde nunca se ha pagado diezmo, como en esta Nueva España, sino es de las dichas tres cosas, lo que obliga a los fieles xriptianos nuevamente convertidos, de derecho divino y humano es a dar congrua sustentación a los ministros de la Iglesia, so pena de pecado mortal, agora sea de diezmos prediales o personales o granjerías de otra cosa equivalente por manera que en esto no haya cota de diez ni de doce más de todo lo que fuere necesario para la dicha congrua y necesaria sustentación de los dichos ministros de la Iglesia y culto divino: esta conclusión se saca de San M., capítulo 7 y capítulo 10 de San Pablo 1 Corin. 9 y ansí lo declaran los teólogos y canonistas especialmente S. Tho. 22e. en la qe. 87 y allí Gaietano y Vitoria es tan averiguada conclusión ésta que la contraria se tiene por herética y esta dicha sustentación es tan debida que nunca lo contrario perscribe ni se puede enajenar si no fuere quien para ello tuviese auctoridad dando otro tanto que tan congrua y decentemente supliese la dicha sustentación para todos los ministros que fuesen nescesarios.

Demás desto presupongo que al príncipe a cuyo cargo es la obligación y gobierno temporal se le debe tributo por la dicha gobernación temporal por su justo y debido estipendio de derecho natural y divino como San Pablo lo dice ad Rom. 13 y este estipendio por lo temporal es distincto del que los fieles xriptianos son obligados a dar para lo necesario y congrua sustentación de los ministros de la Iglesia ni se puede quitar nada de la dicha sustentación nescesaria para los dichos ministros porque sería quitar los ministros nescesarios para la dicha doctrina ni este tributo por lo temporal tiene entrada ni salida con la sustentación spiritual porque cada una es debida como dicho tengo y la spiritual es preferida a la temporal y como a su majestad le competa la gobernación temporal por comisión de su santidad justa y lícita y santamente puede llevar como dice San Pablo tributo y servicios moderados por razón de la carga que con ellos por su sanctidad se le dió de poner lo spiritual y doctrinal del Sancto Evangelio en estas partes lo cual su santidad pudo muy bien hacer como es común opinión de todos los teólogos juristas y canonistas, que su santidad tiene poder en todo lo temporal en orden a lo spiritual especialmente en estas tierras donde está ya plantada la fe y la gente tan simple y de bajo entendimiento que a lo que podemos acá juzgar, si la suprema gobernación temporal en ellos estuviese, muy poco habría aprovechado la venida del Santo Evangelio a estas partes porque todo daría en tierra.

Demás desto, ansí como los fieles xriptianos son obligados de derecho divino y natural a sustentar los ministros del Santo Evangelio, ansí el Papa pudiendo, es obligado de derecho divino a poner todos los ministros nescesarios así para la predicación del Sancto Evangelio a los fieles servatis servandis como a los convertidos darles todos los ministros necesarios y posibles para el aprovechamiento de la doctrina evangélica y colación de los santos sacramentos de manera que no haya falta para nada de lo susodicho como les mandado por San Marcos en el capítulo último Euntes in mundum universum etc., poco aprovecharía ser baptizados si les faltase la doctrina de lo que han de obrar y creer: esta obligación quel Papa tiene le ha descargado con su majestad en este nuevo mundo como claramente se lo dice y encarga en las bulas de la concesión que de la conquista desta tierra a los Reyes Católicos concedió y su majestad tiene descargada su conciencia en ese Real Consejo a quien según nos han informado tiene cometida toda su auctoridad espiritual y temporal para que descarguen su real conciencia proveyendo todo lo necesario para este nuevo mundo: por cierto carga muy grave es la que vuestra alteza tienen sobre sus ánimas y conciencias y que les conviene no dormir y velar y no creer a todo spíritu como dice San Juan en su primera canónica, especial estando dos mil leguas de lo que a su cargo está: no sé si por esta carga me dijo el doctor Hernán Pérez cuando se vió proveído para Sevilla que agora creía que se había de salvar por verse fuera dese Real Consejo y si hasta aquí por no haber sido avisado vuestra alteza no se ha dado el remedio necesario para tanta condemnación de ánimas como se recela haber habido y hay aunque fuera razón haber hecho diligencias sobrel recaudo que en esto había, de hoy más ninguna escusa habrá con Dios de cuantos se condemnaren en estas partes por la falta grande que hasta aquí ha habido de la doctrina evangélica y remedio de los santos sacramentos todo lo pidirá Dios a vuestra alteza como lo dice por el profeta Ezequiel capítulos 3 y 33, especialmente siendo el remedio tan fácil y conforme a lo que Dios manda y la Santa Iglesia tiene ordenado por el Spíritu Santo y como cosa tan sancta Satanás la contradicho hasta hoy por no perder la tierra que tantos años ha poseído.

A esto responden los religiosos que en ninguna manera los indios son obligados ni deben pagar diezmos sino que su majestad es obligado a pagar todos los ministros que fueren nescesarios para el Sancto Evangelio y colación de los santos sacramentos y que sobre su real conciencia van las faltas que de la doctrina evangélica y ministros della hay en estas partes y que por sólo este capítulo es señor desta tierra y lleva tributos della, ni tuvo otro título para ganarla si este no, y que con mala conciencia va la mar cuajada de oro y plata para su majestad no proveyendo primero la dicha necesidad de ministros para la dicha doctrina: yo les concedo que si su majestad y encomenderos llevan tributos demasiados de los que por la gobernación temporal se les debe y pueden llevar conforme al título que su sanctidad le dió, que su majestad será obligado a bajarlos y remitirles los dichos tributos y ansí lo digan los religiosos a su majestad y no lo anden voceando acá dos mil leguas de donde está no con poco escándalo de los que lo oyen pero de lo que justamente a su majestad se le debe por lo temporal que sea obligado a pagar lo spiritual yo no lo veo antes al contrario, pues el gobernador temporal como dice San Pablo por sólo lo temporal se le debe stipendio y tributo Dei enim minister est cui tributuma tribuitum cui vegtigal vegtigal: también les concedo lo que ellos dicen que su majestad en estas partes no puede poner los tributos empréstitos y cargas que a sus vasallos naturales y heredados pone y puede poner, mas de aquellos que sólo el supremo mando temporal para sustentar la policía cristiana convenga llevar; pero demás desto los fieles xriptianos son obligados de derecho divino y natural a sustentar los dichos ministros como dicho es sin tener entrada ni salida con lo que justa y debidamente pagan por el gobierno temporal y aquella paga y dominio temporal es lo que su santidad concedió a los Reyes Católicos de buena memoria por razón de lo spiritual y del Sancto Evangelio y ministros del que le encargó que pasase a estas partes y las costas desto spiritual no las ha de pagar su majestad de su justo y debido stipendio como dice Sant Pablo en el capítulo 13 de su primera epístola a los de Corinto Quis unquam militat suis stipendiis: lo que en esto puedo decir ques menester tanto para los dichos ministros, iglesia y culto divino que no sé si bastará los tributos que su majestad y comenderos llevan en esto remítome a vuestra alteza que tiene cuenta de lo que su majestad y encomenderos llevan pero en esto no ha de haber entrada ni salida de lo spiritual, especialmente pues los religiosos saben y ven que con haberlo ellos voceado nunca su majestad lo ha proveído ni proveerá tan gran cantidad como es menester y no se duelen en este ínterin de tantos millones de ánimas como tememos van al infierno por la dicha falta y con pagarse los diezmos los indios no lo sentirán y se remediarán tan crueles daños como a sus ánimas se les sigue.

Dicen más los religiosos que los diezmos se instituyeron para sustentar los ministros de la Iglesia y pues ellos han sido y son los ministros que a ellos se les deben y pues ellos no los piden no se deben dar a otro, y que donde hay clérigos que ya se les manda dar su salario y comida que no es más menester por agora, especialmente no siendo clérigos lenguas: a esto se responde que es verdad que a los ministros del Evangelio se les debe la congrua y necesaria sustentación y ansí que ellos dicen que no son curas ni lo quieren ser, pero por lo que hacen de caridad los prelados venimos en que de los diezmos que se cogieren donde los religiosos están se les dé limosna para su sustentación y edificios de la Iglesia de manera que a los indios no se les haga las vejaciones y estorsiones y gastos tan crueles como adelante se dirá que dicen ellos a este capítulo que ellos son ministros y se les deben los diezmos y que no los piden: admirados estamos cómo dicen esto sabiendo ellos ques notorio y muy murmurado en toda esta tierra que en muchas partes les llevan más que dos o tres diezmos, y si ellos dicen que a los ministros de la Iglesia se deben los diezmos porque ellos se lo quieren llevar todo y que la iglesia matriz, prelado y Cabildo conforme a la erección no lleven nada, y cuando vamos a visitar que no es poco nescesario y no muy a voluntad de algunos dellos ni con buen rescibimiento ni tratamiento somos rescibidos con posar en sus casas y comer en sus refetorios una comida que nos dan los indios, paresce que se la quitan a ellos no llevando otro provecho ni interese ninguno, que certifico a vuestra alteza que todo mi Arzobispado no me vale de renta de los indios un real sino los ramillos de olores, con no vaciárseme la casa de negocios en todo el día despachándolos sin procesos sin juramentos sin permitir que les lleven derechos ningunos, a lo cual si se diese lugar bien ternían de comer nuestros oficiales: no sé yo con qué derecho divino y humano hallan estos padres para que esté un prelado desta manera ocupado sin ser en nada dellos relevado ni ayudado con tener dos millones de ánimas a cuestas que dar cuenta a Dios como los frailes dicen que no la tienen ni quieren tener y por fuerza tomarles sus haciendas y trabajos y con más razón diremos los prelados que de sola caridad sin obligación hacemos lo que hacemos con los indios que no los religiosos; y verdaderamente algunas veces me hacen desmayar viendo de una parte tanta contrariedad en los religiosos con los prelados, persuasiones que procuran con vuestro visorey y lansia tan grande que traen en que nuestras ovejas en nada nos reconozcan por pastores, questamos por dar con ello en tierra e si Dios Nuestro Señor y el favor de su caridad no nos ayudase a lo sustentar viendo cuán caído está todo y cómo procuran que no se levante.

A lo que dicen que no hay clérigos lenguas toda la tierra es testigo de lo contrario y habría todos cuantos fuesen menester sino por causa de los religiosos que han procurado y procuran con la vida que no haya diezmos porque dicen claramente que habiendo diezmos habrá curas y que habiendo curas que no son ellos menester y ansí amenazan que desampararán la tierra y ansí hemos entendido que lo escriben a vuestra alteza en el parecer que agora enviarán porque tienen por averiguado que si hay diezmos su imperio estaría acabado: y ansí me dijo a mí un religioso viejo y anciano que si pasaban el golfo era porque acá andaban con libertad y que si hay diezmos que no serán ellos menester y ansí no quieren predicar ni hacer fruto alguno a la manera de España en los indios y pueblos que otros tienen a cargo si no les damos los pueblos que solos ellos tengan cargo de la doctrina y sacramentos y aun los toman sin nuestra licencia contra las cédulas de su majestad.

A lo que dicen que ya está mandado que cualquier clérigo que pusiéremos se le dé salario, a esto se responde que mal podemos po-ner clérigos no habiéndolos y no los hay porque no hay diezmos con qué criarlos como se criaran en poco tiempo y lenguas por manera que quitar los diezmos es querer que no haya ministros; plegue a Dios que no sea por quedarse ellos solos y para sospecharlo no hay pocas presumpciones; demás desto no es cosa decente quel clérigo questé atenido al salario del comendero o de vuestro visorey porque no haciendo la voluntad de los religiosos y comenderos le buscan con qué le echen del pueblo y otros inconvinientes muy grandes que de ser mercenarios se ve y todo cesaría si hobiese perpetuidad y asiento en esta Iglesia.

Alegan los religiosos otra razón y confírmanla con Santo Tomás en la 22e. qe. 43 ar.8. quod.2.ar.8 do dice Santo Tomás que no se ha de pagar diezmo en las tierras nuevas donde no hay costumbre de pagarse si de allí como gente enferma y nueva se teme que se escandalizaran: esta razón es muy frívola y nada les ayuda Santo Tomás; antes al contrario se declara por el mesmo Santo Tomás en la questión 87 y ansí se responde a esto, lo uno que aquí los indios no se escandalizan porque se les piden diezmos ni hay más escándalo del que los religiosos les han puesto y pusiesen; digo que no hay escándalo porque esta gente es inclinada a ofrendas y oblaciones en tanta manera que a sus templos ofrecían cuanto tenían y la sangre de sus personas y sus hijos y si algún escándalo habría agora sería donde los religiosos les impiden y aconsejan que no paguen diezmo porque a ellos les conviene que no lo paguen, y tanto cuanto más se dilatare y se les olvidare la costumbre que ya en ellos era casi natural de ofrescer a sus templos, tanto adelante será peor ansí por la contradicción de los religiosos como por ellos ir entrando más en cobdicias y dando que algún escándalo hobiese que no lo hay, había de ser preferida la nescesidad de los ministros al tal escándalo, pues pesa más el fruto de los ministros y nescesidad dellos quel escándalo por la regla Facilius escandalum osiri, etc. y ansí lo entiende Cayetano en la cuestión dicha que los dichos diezmos se deben suspender con algunas gentes con tanto que los ministros de otra parte tengan de qué sustentarse: dicen los religiosos una cosa muy de doler más que de reír, que de aquí a cient años o docientos será bien questos paguen diezmos y lo mesmo es decir que de aquí a cient o docientos años se salvarán y en el ínterin que se condemnen por no haber diezmos o otra cosa equivalente y pues dicen ques temprano para los diezmos sin dar remedio de otra cosa equivalente lo mesmo es que decir ques temprano para que se salve esta gente: no sé cómo han hallado ser temprano para pagar los diezmos y no han hallado ser temprano para pagar los tributos habiendo de ser preferidos para ellos si no es que en los tributos no osan hablar porque toca a su majestad y atreverse a Dios a quien tan caro costaron es-tas ánimas, por sus proprios intereses como adelante se dirá.

La última razón que traen es decir que si los indios pagasen diezmos serían vejados por los arrendadores y colectores: cuán de poca fuerza sea esta razón es notorio y la plática acá lo ha mostrado: nueve o diez años ha que se cobran los diezmos de los indios de las tres cosas poniendo un clérigo por cobrador que con dos indios de cada pueblo lo cobra donde no hay contradicción de religiosos porque en algunas partes hallamos que lo cobran para sí como de todo se dará información.

Hemos dicho quel remedio de todos estos males es fácil porque aunque bastaba para ser fácil este de los diezmos por haberlo mandado Dios y ser ordenado por la Santa Madre Iglesia señalaremos aquí cosas que su majestad, agora paguen o no paguen diezmo los naturales, conviene las mande remediar, porque son grandes tiranías, robos y servidumbres y cautiverio en que están estos pobres naturales de sus personas y haciendas sin tener quien vuelva por ellos, que son más que dos y tres diezmos en algunas partes.

La primera es las comunidades que llaman en esta tierra, que son inventadas por los religiosos y dado que tuvieron buen principio han tenido mal medio y ternán peor fin si no se remedia porque con ellas tienen mayor subjección y tiranía y tributos personales en muchas partes que exceden sin comparación a los diezmos y es el caso que algunos santos religiosos de los primeros para que estos pobres indios tuviesen de qué sustentar los ministros de la Iglesia y para algunos beneficios públicos sin que se les echasen tributos, dieron una orden como en algunos pueblos donde ellos estaban hiciesen los indios de aquella comarca una sementera o caleras o criasen ganado como en algunas partes lo crían en cantidad, otros hacen compañías con españoles en sementeras o trujesen leña o yerba y todo con servicio de los pobres maceguales por sus ruedas y el dinero que dellos se sacase se pusiese en una caja y casa para lo susodicho y para otros beneficios públicos y esto aunque entonces era poco por valer las cosas a poco precio agora valen mucho y no solamente los pueblos donde los religiosos están hay las dichas cajas de comunidad, pero cada cabecera y muchos subjetos han hecho y cada día hacen semejantes cajas y casas donde hay muchos bienes todo sudor de los pobres maceguales las dichas cajas y casas de comunidades conviene quitarlas que no las haya, porque son una tiranía y cruel subjección de los indios de personas y haciendas, la cual no tuvieron en tiempo de Montezuma, lo uno porque hacen trabajar a los dichos indios por fuerza para la dicha comunidad en sementeras y en otras granjerías los caciques gobernadores y principales y dado que donde no hay religiosos o clérigo de allí los mantienen, el resto lo gastan los caciques en fiestas y borracheras y en otras utilidades propias, sin tener respecto al bien común, y esto es en grandes cantidades y con título que es para la comunidat: a las veces echan crueles derramas a título que son para algún bien público y lo más gastan los dichos caciques en lo que dicho tenemos y traen hechos esclavos a los pobres maceguales de las dichas comunidades, y en esto suplicamos esté advertido vuestra alteza porque es cosa importantísima al bien destos pobres y quitarlos de cautiverio.

El segundo mal y no menor queste es que los indios se han hecho grandísimos pleitistas y levantando pleitos unos contra otros sobre sus tierras y districtos y sobre interese de muy poca tierra gastan grandes cantidades de dineros como gente simple en procuradores y letrados y naguatatos y escribanos ques de doler cual anda esta Audiencia llena de nubadas de indios en los dichos pleitos, mandando las cartas de vuestra alteza que no se les permita traer pleitos porque de cada una de las partes vienen treinta y cuarenta indios y aun con indias que les amasen y sirvan por los caminos y el tiempo que están en esta ciudad los ocupan en servicios personales de los naguatatos, procuradores y escribanos, los cuales hacen venir por fuerza y por su rueda y aun de algunos tenemos por relación que señala la india que venga que él quiere tener por amiga en tanto que está fuera del pueblo y no osan los pobres maceguales e indios decir de no a los caciques y principales que los traen para su servicio durante los dichos pleitos, y gastado el dinero que traen se vuelven por los caminos muertos de hambre y dicen que no pocos mueren en esta cibdad especialmente los que vienen de tierra calente a esta ques fría lo cual hacen con el aparejo que tienen de las dichas cajas de comunidades y como todo ha de salir de los pobres maceguales; en esto vuestra alteza crea que no se pinta aquí tanto como ello es.

El otro daño de las cajas dichas es que como se sustentan los religiosos dellas y de allí se compran ornamentos los dichos indios cuando van a tomarles cuenta de las dichas cajas habiendo ellos gastado gran cantidad en sus fiestas y borracheras infaman a los religiosos diciendo que con ellos lo han gastado todo y ansí en Izúcar echaron a los frailes dominicos que habían gastado cuarenta mil pesos en que fué alcanzado un cacique de allá de bienes de la comunidad y a los de Sant Francisco de Tlaxcala me dijo don Hernando de Portugal que se habían descargado en las cuentas que tomó a los indios de treinta mil pesos con gasto de frailes lo cual no es ansí.

Otra cosa se ofresce que pocos o ninguno hay que osen hablar por ser contra religiosos según el grande miedo que toda la tierra les tiene por el supremo e insufrible mando que en toda ella tienen y por el crédito que acá publican que vuestra alteza les da pero yo como su vasallo leal y que también toca a mi conciencia y con el favor de Nuestro Señor Dios no tengo de qué temerlos y con ser religioso como ellos y desearles y procurarles todo bien no dejaré de avisar a vuestra alteza para que en ello enmiende lo que me paresce se debe enmendar y primeramente confieso que han trabajado y trabajan todo lo que pueden pero como dice Dionisio para una cosa ser buena ningún defeto ha de tener, y ansí con deseo que lo que falta se remedie que no es de poca importancia, digo que los religiosos son señores de las dichas comunidades y cajas en sus districtos y aun muchos religiosos las han tenido en sus celdas y no con poca nota y sospecha y escándalo que aun después que vine a esta tierra he tenido sobresto querellas y hecho quitar alguna de la celda del fraile y dado que los indios de cerca de aquí de México, como ya algo ladinos en algo se defienden del supremo mando de los religiosos en todo lo distante tienen supremo mando sobre todos los indios más que si fuesen sus proprios vasallos y sobre las dichas cajas, que lo más se gasta a su voluntad y en lo que ellos quieren sin les osar resistir los indios en cosa alguna y si algún cacique o principal resiste o contradice al fraile, algunos hay que por defectos que en los indios no faltan les hacen quitar el gobierno y señorío, por donde los indios en cosa ninguna osan contradecirles: finalmente las dichas cajas gastan los frailes a su voluntad sin que haya quien les ose resistir que no son en pequeña cantidat.

Servirseia mucho Dios Nuestro Señor y sería grande libertad para esta gente miserable que como cautivos los tratan para las dichas comunidades, que pues su majestad por sus cédulas reales los ha libertado de los españoles de los servicios personales, que los libertase también de las dichas comunidades caciques y principales que como cautivos los tratan y lo peor es que con título de las dichas comunidades y respúblicas si son menester cincuenta ducados hacen derrama de quinientos y mil ducados y esto es cosa muy notoria y muy general; desto hay mucho en toda esta tierra muy notorio a vuestro visorrey y Audiencia Real y dicen que no saben cómo lo remediar siendo el remedio fácil: han abajado los visitadores en gran cantidad los tributos de su majestad y encomenderos y en muchas partes de la manera sobredicha las dichas bajas no han sido en beneficio de los pobres porque siempre les cargan casi la mesma cantidat para sí y esto también es muy notorio en la tierra, que si antes pagaban cinco mil pesos de tributo y se les han bajado los cuatro mil, desta baja no gozan los pobres sino los caciques y principales que siempre les reparten los cinco mil como solían y pagan los mil a su majestad o al comendero y lo demás se llevan ellos: en un pueblo cerca desta ciudad que pagaba cinco o seis mil pesos al comendero, el visitador lo bajó a docientos pesos y después de la dicha tasa visitándolo un oidor halló que repartían los principales a los pobres para cargar los docientos pesos seis mil para ellos, y desta manera es en muchos pueblos desta tierra.

Sería cosa muy acertada que se quitasen las dichas cajas y que se mandase que ningún principal pudiese echar derrama ninguna para ninguna cosa sin licencia de vuestro presidente e oidores expresada la causa para qué, y tasada la cantidad que para ello fuese menester y dada orden como lo obiese de repartir y cobrar, porque si ésta no se da, por escrúpulo, no dejarán de cobrar por mil cincuenta mil como es uso y costumbre.

Y porque en cada pueblo haya obras públicas esto se les podrá conceder de sobras de tributos tasado y moderado lo que se estimase ser necesario, con esta libertad de los indios se escusa en muchas partes mucho más que vale el diezmo que podrían pagar de aquel pueblo y en algunos más y en otros menos y en más ternían verse libres desta servidumbre tan cruel que no de pagar el diezmo aunque no lo debieran, porque por razón de las dichas comunidades no son libres sino cautivos de los caciques y principales y ansí conviene mucho al descargo de la conciencia de vuestra alteza mandarlo remediar, y toda la tierra da voces que se remedie esto.

Lo otro es que se debe dar remedio a las grandes costas y gastos y servicios personales y obras sumptuosas y supérfuas que los religiosos hacen en los pueblos de los dichos indios todo a su costa; en lo que toca a las obras de los monesterios van tan soberbias en algunas partes y donde no ha de haber más de dos o tres frailes, que para Valladolid sobrarían y hecha una casa, otro fraile que viene si paresce derribarla y pasarse a otra parte lo hace y no tiene en nada un religioso emprender una obra nueva que cueste diez o doce mil ducados; que diciendo y haciendo todo es uno, trayendo en las obras por rueda a los indios quinientos y seiscientos y mil hombres sin darles jornal ni aun un bocado de pan que coman y vienen por rueda a la dicha obra de cuatro, seis y doce leguas; a otros les echan cal y la compran a su costa y otros materiales: dos obras he visto agora hechas en un monesterio que la una tendrá de costa más de ocho o diez mil ducados y la otra poco menos; cada una dellas se comenzó y acabó dentro de un año a costa de dineros y sudor y trabajo personal de los pobres, y aun quieren decir que algunos indios mueren en las dichas obras del dicho trabajo a que no están acostumbrados y poca comida, y fuera de sus casas y agora visité otro pueblo donde se habían hecho tres monesterios de una mesma orden el uno pobrecillo y otro muy bueno y que pudiera suplir para cualquier pueblo de Castilla y acabado el dicho monesterio todo de cal y canto y una güerta muy solemne y cercada de piedra, porque a un religioso le paresció otro mejor asiento dentro del dicho pueblo, ha cuatro años que comenzó otro monesterio bien sumptuoso y una iglesia de las buenas que ellos tienen en su orden en España y casi todo está acabado y el otro derribado; vuestro visorrey pasando por el dicho pueblo viendo tan gran crueldad en haber mudado un monesterio y derribado el otro les riñó mucho y tasó la gente que había de andar en el dicho monesterio nuevo hasta haberse acabado, que fuesen ciento y veinte hombres y cada día por rueda sin darles una blanca ni de comer, porque solían andar en la dicha obra ochocientos y mil indios y que su boca del guardián era medida y así me lo confesó, y que el indio que no venía lo echaban en la cárcel y lo azotaban y estando yo en el dicho pueblo vista la obra nueva y el monesterio tan bueno que tenían derribado dije mi parescer al guardián y el monesterio derribado, en nombre de su majestad señalé por hospital conforme a la erección, mandando que no derribasen más de lo derribado, no con poca contradicción del dicho guardián y quejándonos a vuestro visorrey de tan grande crueldat me respondió que los frailes le habían engañado cuando le pidieron licencia para mudar el dicho monasterio: pues de ornamentos muy ricos e instrumentos de música, mejores y más que los hay en la capilla de su majestad; esto es muy común y ordinario en muchas cabeceras y aun en muchos subjectos: en un monesterio de padres agustinos hemos sabido que se hace un retablo que costará más de seis mil pesos para unos montes donde nunca habrá más de dos frailes y el monesterio va superbísimo y hémoslo reñido y no aprovecha nada: el pueblo se llama Epacoiuca, pequeño y de poca gente todo a costa de los dichos pobres maceguales y derramas que para ello se hacen y en esto son muy culpados los padres de San Agustín que con tener más renta la casa desta ciudad de México que yo tengo de mi Arzobispado han levantado y traen obras tan gruesas en pueblos pequeños todo a costa de los indios ques de doler y yo y vuestro visorrey no lo podemos remediar: el servicio personal de los indios a los monesterios es muy excesivo de hortelanos, porteros, barrenderos, cocineros, sacristanes, correos, sin darles una blanca; pues el servicio de la Iglesia, cantores en gran cantidat; en moflesterio hemos hallado ciento y veinte indios que sirven de cantores sin los sacristanes y acólitos y sin cheremías y sacabuches y trompetas y orlos y duzainas y cornetas y en muchos monesterios hay vigüelas de arco y como todas estas costas de obras y ornamentos ricos y supérfluos se hagan de derramas que se hacen a esta pobre gente y de las dichas cajas por los caciques y principales donde han de sacar ciento sacan mil para si mesmos y los que mejor saben esto son los religiosos que a mí me han dicho que los caciques y principales desean que los frailes les pidan, para con calor dellos echar derrama para sí: esto conviene con gran diligencia remediarlo.

Lo otro de donde podrán y conviene ser relevados para el dicho diezmo es que les sean abajados de los tributos el salario que agora paga su majestad y el comendero al clérigo y también les sean abajados los diezmos que su majestad y los encomenderos pagan de trigo y maíz y otras cosas que dan de tributo por razón que los indios no lo dan dezmado; también se ahorrarán de los gastos que dan para las comidas de clérigos y religiosos que no es poco sino muy mucho y también se aliviarán de las fábricas de las iglesias parroquiales y monasterios porque esto se ha de dar y sustentar de los dichos diezmos y si algunos indios obiere cargados en los tributos que se descarguen conforme a los que están bien moderados y tasados; de todas estas cosas que conviene ser relevados los dichos indios alcanzarán las manos a Dios aunque no debieran diezmo, con pagarlo siendo relevados de todo lo demás.

No falta quien diga que los religiosos que los dichos diezmos impiden y dicen ser temprano para pagarlos, la causa es más crueldat de los indios que no piedad, pues en la verdad la es pues por escusarlos de pagar una miseria temporal es causa de su eterna condemnación sino que lo hacen los religiosos por en este ínterin questo se dilata hacen sus casas y ornamentos preciosos a costa de los pobres indios y mandar sus personas y haciendas como lo mandan más absolutamente que si fuesen sus vasallos y por esto en los pareceres que siempre se han pedido y agora se piden sobre si se pagarán diezmos, como se manda que se tome parescer de los dichos religiosos no están muy libres para dar los dichos paresceres pues ellos pretenden más interese que los indios en no pagar diezmo y que los prelados en que se pague porque uno o dos frailes que tienen cargo de cient mil indios y los manda y se aprovecha dellos como dicho es, como tienen averiguado que si pagan diezmo habrá curas y habiendo ocho o diez curas donde agora están uno o dos frailes que cesará su imperio y de señor de vasallos verná a ser un fraile mendigante, sospechoso será el voto deste tal: agora se trata de hacer la información que su majestad manda sobrestos diezmos y todas tres órdenes se han juntado y entienden en ello para que por su parte y de los indios se pida que no se paguen: y vuestro visorrey que debía destar de por medio más determinado y apasionado paresce en este negocio contra los diezmos a una con los frailes que ellos mesmos y ansí él lo solicita y echándolo a la mejor parte, como no es letrado debe confiarse de los redigiosos y pensar que acierta, otros piensan que lo hace por otros respetos, por contentar a los religiosos a quien dicen que teme enojar, el cual temor es causa que se le desacaten como dicho está, o porque ha sabido que han escrito o escriben contra él pero yo a la mejor parte lo hecho ques por que conste a vuestra alteza que vuelve por los indios como les mandado y si él viese cuan grande es el daño y condemnación que se le sigue como xriptiano ques, dejaría pagar lo que Dios manda y su majestad por sus cédulas ha proveído porque no se condemnasen tantos como se condemnan por no pagarlo.

En la petición que agora dieron los religiosos en ese Real Consejo dan por causa que si a los indios se les pide diezmos no criarán ni sembrarán: cuán siniestra relación haya sido esta, paresce claramente pues arriendan tierras de los españoles sabiendo que han de pagar diezmo dellas por estar mandado por cédula de vuestra alteza que las tierras que compraren o arrendaren los indios despañoles que paguen diezmo como lo pagaban los españoles cuyas eran pues arriendan tierras para pagar diezmo de mejor gana lo pagarán de las suyas proprias y si por no pagar diezmo han de criar y sembrar como nunca habiéndolo pagado del maís ninguno siembra ni sembrará más de lo que ha menester para menos que su año aunque sepa que le han de dar diez ducados por cada hanega y si por fuerza no los hacen criar y sembrar agora hayan de pagar diezmo o no es por demás que ellos lo hagan si no es algún cacique o principal que con el sudor de los pobres siembra alguna cosa y ansí me dijo un día vuestro visitador Diego Ramírez que si no se daba otra orden que la que agora hay que no se esperase hartura por las labranzas y crianzas de los indios.

Los diezmos de las tres cosas que los padres pidieron en ese Real Consejo que no se pagasen importan tan poco y valen tan poco a los prelados e iglesias que se paguen o dejen de pagar que a mí no me vale por año cincuenta ducados y en otros obispados poco más y en otros menos porque como dicho tenemos si no son algunos caciques nadie cría ni siembra las cosas de Castilla y si éstas se han cobrado y cobran de diez años a esta parte no es por el interese sino porque sepan estos naturales la obligación que tienen de reconoscer a Dios por criador de todo lo que les da como lo ofrescían al diablo en sus templos y a los religiosos muy poco se les da que paguen diezmo destas tres cosas si pensasen que no había de haber más pero dicen que tras esto verná el diezmo de lo demás ques lo que ellos no pueden oír mentar; plegue a Dios que no sea por sus intereses como dicho está y no quieren que la sustentación questos están obligados a dar la den ni se llame diezmo como Dios lo manda sino tributo y esto no se les ha de consentir; pues Dios y los derechos quisieron poner diferentes nombres al servicio de Dios y al tributo de César; y permite Dios questa relación tan contraria a la verdad hayan dado diciendo que nunca se han cobrado estos diezmos si agora no, y que no sembrarán los indios si se les piden diezmos; porque visto agora por la información ser lo contrario vuestra alteza tenga conoscido que les mueve pasión e interese y no celo del bien destos naturales.

Dicen más, que en la primitiva Iglesia no luego se mandaron dar diezmos y que ansí ha de ser en ésta como si fuera la mesma razón que en aquélla: ésta no es primitiva Iglesia porque ya hay Papa y prelados y reyes católicos y sagrados cánones y leyes ordenadas por el Spíritu Santo por lo cual la Iglesia se rije lo cual faltaba entonces que os prelados eran perseguidos y martirizados los fieles no con el reposo y quietud que tienen agora y príncipes católicos defensores del Sancto Evangelio por manera que no se dejó de mandar entonces que pagasen diezmo los fieles por el escándalo que se temía pues los judíos en su ley estaban obligados y avezados a pagarlo con más rigor que agora en el Evangelio se piden, sino por las causas dichas: notadas las cosas que en la primitiva Iglesia se hacían o se dejaron de ordenar se han de hacer agora o dejar de cumplir pues vemos que la Iglesia poco a poco ha ido cadad día ordenando cosas sanctas y buenas en la gobernación, que en la primitiva Iglesia no se ordenaron ni hobo nescesidad, y quien dice que no se ha de hacer agora en la Iglesia más que entonces se hacía es dar con todos los sagrados cánones en tierra y que quedemos con solo el Sancto Evangelio y doctrina de los apóstoles como entonces estaba la Iglesia y si dicen que agora se ha de hacer como entonces por qué no se les ha mandado a esta nueva gente al tiempo de su conversión que trujesen todos sus bienes pocos o muchos a los pies de los prelados como entonces se hacía, demás desto esta Iglesia no se puede llamar nueva pues ha cuarenta años que son xriptianos: luego como el reino de Granada se tomó, se ordenó aquella Iglesia conforme a los sagrados cánones con sus prelados y ministros y curas perpetuos y para ello su majestad le hizo merced de todos los diezmos que su sanctidad le había dado para la dicha firmeza y perpetuidad de las dichas iglesias y si en el Alpujarra ques gran parte del dicho reino hubo religiosos no duraron más de diez o doce años hasta que pusieron curas y beneficiados perpetuos y después como varones apostólicos los religiosos lenguas les iban a predicar y yo conoscí algunos religiosos que los Reyes Católicos de buena memoria por ser lenguas los sustentaron para predicar que aún hoy dura un fray Jorge de Benavides y de todo esto es buen testigo el marqués de Mondéjar presidente dese Real Consejo, y en el Perú desde el principio se han pagado los diezmos con que no poco han servido los prelados a su majestad en los levantamientos que allá ha habido y ansí conviene que en esta tierra los prelados tengan un razonable sustento lo uno para que sean tenidos en lo ques razón, lo otro para que en las casas se críen los hijos de los vecinos y las veces que fuere menester, servir con todo ello a su majestad.

A todo lo susodicho necesita y obliga a su majestad y a ese Real Consejo las bulas de nuestros obispados en que nos manda su sanctidad acudir con los diezmos según y como en los reinos de Castilla los pagan los fieles xriptianos y por las erecciones enviadas por su majestad a cada Iglesia ordenadas por los prelados que han sido y aprobadas por su majestad se nos manda acudir con todos los diezmos y de partirlos conforme al reino de Granada reservando su majestad para sí los dos novenos de las dos cuartas partes; siendo esto ansí no sabemos cómo aquí se hayan estorbado sino es por la concesión quel Papa Alejandro Sexto hizo a los Reyes Católicos de los diezmos de las islas que entonces estaban descubiertas y allí paresce que la concesión solamente se estiende a ellas y si a esta Tierra firme y nuevo mundo se ha de estender los Reyes Católicos de buena memoria renunciaron aquella gracia y merced de los dichos diezmos en los prelados quentonces eran y de hoy adelante verían con que los dichos prelados con los dichos diezmos fuesen obligados a hacer las iglesias y dotaciones a que sus altezas estaban obligados por razón de los dichos diezmos y ansí los Reyes Católicos aprobaron el dicho concierto con los dichos prelados e señoreándose de la dicha carga quel dicho Papa Alejandro le hizo como por el asiento parescerá y echando esta carga sobre los prelados por manera que resulta los diezmos ser de las iglesias y ministros ansí por mandarlo el sumo pontífice en las bulas del Munas erectionis de los obispados como por la renunciación que los Reyes Católicos hicieron de los dichos diezmos y como al principio dijimos su majestad piensa estar descargado con haberlo remitido a ese Real Consejo, toda la obligación desto está sobre vuestra alteza cuyas conciencias encargamos que se duelan de tanta ánima como aquí creemos se pierde por falta de lo susodicho y no den lugar ni crédito a quien forte por su proprio interese o echándolo a la mejor parte con título de piedad pensando que acierta es causa que no se dé asiento a esta Iglesia y se pierdan tantas ánimas; con esto descargo mi conciencia yo y todos los prelados y encargamos la de vuestra alteza y en caso que no se remedie con hacerlo saber a su santidad y majestad ternemos cumplido.

Y pues este es negocio tan importante cuanto se entiende que es dar asiento a esta tierra en lo spiritual y temporal sería bien se inviasen dos visitadores que en lo uno y en lo otro entendiesen porque quererlo remitir a los que acá gobiernan está averiguado que ni lo uno ni lo otro se remediará y estos visitadores han de traer poder sobre las órdenes como en España su majestad lo trajo para reformar ciertas órdenes y con el calor destos habrá muchos que osen hablar en muchas cosas que por carta no se atreven por los males que pasan en tomarse estos visitadores ha de mandar vuestra alteza que el uno dellos sea eclesiástico y teólogo y el otro jurista si ser pudiese dese Real Consejo y uno de los que en esto podrían entender como católico sería el obispo fray Pedro Cano que estando desocupado como está y mandándoselo vuestra alteza por ventura holgará de venir esta jornada por el servicio grande que a Nuestro Señor Dios hará en ella y pues desto ha de redundar el descargo de la real conciencia de su majestad y de vuestra alteza y tan gran remedio a la salvación destos pobres y para todo lo temporal que será no menos que haberlo ganado de nuevo. Suplicamos esto se mire y platique y se provea sobre ello lo que más convenga porque proveyéndose visitadores verán por vista de ojos lo que conviene y no estará esta tierra y la gobernación de spiritual y temporal en muchos frailes que no saben sino la lengua y poco más o menos que leer y con estas tan buenas letras hay fraile que en un día confiesa cuatrocientos y quinientos indios y agora supe que viniendo camino un fraile en tres leguas confesó ciento y cincuenta indios: si esto es escarnio del santo sacramento díganlo los doctos.

Lo que a mí me parece en caso que vuestra alteza quiera remediar estas ánimas y mandar pagar diezmo en Dios y en mi conciencia es que vuestra alteza mande que paguen de quince uno por agora y visto lo que los dos años primeros se llegare, fidelísimamente lo escribamos a vuestra alteza y se reparta como dicen las erecciones y de lo que a los prelados nos cabe de nuestras cuartas ayudársenos para hacer los hospitales e iglesias en las partes donde no obiere diezmos con qué se hagan. Nuestro Señor guarde y prospere a vuestra alteza y en mayor estado de reinos y señoríos acreciente como vuestra alteza merece y por nos es deseado.-De México, 15 de mayo 1556.

La capitulación que los Reyes Católicos de gloriosa memoria don Fernando rey de Aragón y doña Juana su hija reina de Castilla hicieron en que renunciaron el derecho e acción que tenían a los diezmos de la isla de San Juan e isla Spañola en fray García de Padilla obispo de Santo Domingo y don Pero Suárez de Deza obispo de la Concepción y don Alonso Manso obispo de la isla de San Juan y en sus predecesores, pasó ante Francisco de Valenzuela canónigo de Palencia y notario apostólico a ocho días del mes de mayo de mil e quinientos e doce años siendo presentes por testigos Lope de Con-chillos secretario de su alteza y el licenciado Zapata y el doctor Carabajal de su Consejo: el original de la dicha capitulación se hallará en el archivo dese Real Consejo. Capellán de vuestra alteza.-Fr. A. archiepiscopus mexicanus.

(En el sobre):

A los muy poderosos señores presidente y los del Real Consejo de Indias.

Triplicada.

(En otro lugar y de distinta letra):

A su majestad.

Del arzobispo de México 15 de mayo 1556.

Fuente: Epistolario de Nueva España. Francisco del Paso y Troncoso (Comp.). 16 tomos. México: Antigua librería de Robredo de José Porrúa e Hijos, 1939-1942. Vol 8, pp. 70-96.