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Siglo XVI > 1550-1559 > 1550

Real cédula prohibiendo que los oidores posean fierras y granjerías.
Valladolid, 2 de mayo. 1550.

El Rey

Nuestro presidente, oidores de la Audiencia Real de la Nueva España que residís en la ciudad de México.

Por una carta de don Antonio de Mendoza, nuestro visorrey y presidente de esa Audiencia, nos escribisteis en 1 de noviembre del año pasado de 1549, decís cómo se notificó a vos, los nuestros oidores, la cédula que mandamos dar [documento 48] para que no tengáis granjerías en esa tierra de ganados, ni de minas, ni de otra suerte, y vimos el memorial que algunos de vosotros distéis al dicho visorrey de las dudas que de la dicha cédula se os ofrecían y el apuntamiento y declaraciones que de ella pedís y en ésta se os responderá y satisfará a todos ellos en esa manera.

En el dicho memorial se dice que si la cédula fue notificada a los dichos oidores para no poder tener haciendas ni granjerías ni otras cosas, se entiende también para que no tengan casas propias ni de alquiler, o si podéis labrar casas y tiendas; pues la cédula no lo prohíbe ni habla en ello, y el derecho no lo contradice:

Cuanto a esto declaramos que en ninguna manera, vos los oidores tengáis casas propias ni de alquiler, ni que podáis labrar casas ni tiendas en ninguna manera ni por ninguna vía, pues que para vuestra habitación no la habéis menester posando, como posáis, en esa nuestra casa de la Audiencia Real.

Otrosí, en cuanto en el dicho memorial se dice si se puede tener por un oidor una huerta en casa fuera de esa ciudad de México, para su recreación, pues las tienen en esas partes y en estos reinos los religiosos y los que tienen hecho voto de pobreza.

Y mandamos que ninguno de vos, los dichos oidores, pueda tener ni tenga huerta ni casas fuera de dicha ciudad de México, ni en otra parte en toda esa tierra, por evitar inconvenientes que pudieren suceder.

Así 'mismo cuanto por el dicho memorial se apunta si es lícito a un oidor dar sus dineros a censos al quitar, conforme a la costumbre de esa tierra, o si entra en esto la provisión de la dicha nuestra cédula, declaramos y mandamos que en ninguna manera ni por ninguna vía en esa tierra deis vos, los dichos oidores, dineros algunos a censos al quitar, ni perpetuos, para que estéis más libres de todos tratos para .hacer mejor vuestros oficios.

Ítem, cuanto a lo que se dice si puede un oidor enviar a estos reinos por paño y seda, y vino y vinagre, y jabón y lo demás que no pueda excusar para su casa, para evitar alguna costa y la parcialidad y amistad que se contrae con quien os lo vende en esas partes, o si es prohibido en lo que Nos mandamos no tengáis tratos ni mercaderías, declaramos y tenemos por bien que podáis enviar a estos nuestros reinos por lo que hubiéredes menester para la provisión de vuestra casa, con tanto que esto se compre y vaya en vuestro nombre registrado.

Otrosí, en lo que se dice por el dicho memorial si os es permitido tener cerca de esa ciudad de México una estancia de ovejas y hasta qué cantidad, pues es ganado sin perjuicio para ayudar a sustentar la casa de carne, leche, queso y lana, y es éste menos inconveniente que andarlo a buscar cada día de casa en casa.

Así mismo declaramos que no podáis tener ninguna estancia de ovejas, en poca ni en mucha cantidad, cerca de esa ciudad de México, ni el de la Nueva Galicia, por ser sujeta a ella pues de todo esto podéis proveer de los mercaderes.

Ítem, en cuanto a lo que por el dicho memorial se dice en la tal estancia o fuera de ella pueda un oidor sembrar trigo y maíz, para sólo su casa y no para vender:

Declaramos y mandamos así mismo que en ninguna manera ninguno de vos, los dichos oidores, podáis sembrar trigo ni maíz para vuestras casas ni para vender; y lo mismo declaramos en lo que decís si teniendo un oidor un hijo o más en estos reinos o en esas partes, siendo emancipado, si puede para el tal hijo ganarse de comer, y con qué estudie, y si un oidor hace lo que debe en esto o si repugna lo que Nos tenemos mandado que, directa ni indirectamente, se tenga trato alguno y por qué vía podréis cumplir con la ley natural de alimentar a vuestros hijos o dejarles con qué se sustenten; porque nuestra voluntad es que del todo estéis libres, y lo que sois obligado hase de entender que lo mismo se ha de guardar con vuestras mujeres e hijos que no si fuesen velados y casados y estén por sí.

Cuanto se dice por el dicho memorial si pagando a los indios, como se paga, si os darán hierba y agua, o si se prohíbe debajo de la palabra que en la dicha cédula dice de que no os sirváis de ellos, cerca de esto mandamos enviar la cédula acordada en que se contiene la orden que se debe tener en alquilarse los indios para servir, la cual mandamos que se guarde con los demás vecinos de esa ciudad.

Ítem, que por el dicho memorial se dice que si en caso que el salario no se os acreciere, si será menos desacato suplicarnos por licencia para dejar el oficio que ponerse a peligro de no cumplir lo que por la nuestra cédula está mandado, a eso respondemos que no será desacato, porque Nos no nos queremos servir de nadie contra su voluntad.

Otrosí, cuanto a lo que se dice por qué vía se pretende remediar en los oidores venideros que no pongan sus haciendas en cabezas de terceros y que no hagan cubiertas de ellos de tal manera que no vengan a ser jueces en sus causas propias, sin que el que gobernare lo pueda remediar, porque con la pena que está puesta en la dicha nuestra cédula no se satisface, pues importa poco a un oidor al cabo de diez años en que pueda ganar 50,000 ducados dejar el oficio y pagar 1,000 ducados a pena.

Cerca de esto habemos mandado dar nuestra soberana cédula por la cual mandamos que se guarde y cumpla, so pena de perdimiento de vuestros oficios y de lo que contratáredes, y más los dichos 1,000 ducados y al que contratare con vosotros haya perdido por el mismo caso sus bienes, como más largo lo veréis por la dicha nuestra sobrecédula, guardarla heis en todo y por todo como en ella se contiene, con estas condiciones de suso contenidas.

Y vos, el dicho nuestro presidente, la haréis notificar y pregonar para lo que en ella contenido venga a noticia de todos, y así pregonada y notificada, tendréis cuidado de la ejecución y de la poner en el archivo de esa Audiencia; porque en lo que toca a lo que pedís del crecimiento de vuestro salario, Nos lo mandaremos ver y proveer cerca de ello lo que hubiere lugar.

Ayala (t. X, fols. 381-384). Incorporada a la Recopilación), (lo cursivo) (lib. II, tít. 16, leyes 54 y 55). Publicada en Disposiciones (t. 2, pp. 180-182) y por Solano, doc. 25, pp. 203-206.

Fuente:

Francisco de Solano. Cedulario de tierras. Compilación. Legislación agraria colonial (1497-1820). Instituto de Investigaciones Jurídicas. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición: 1984. Segunda edición: 1991. México.

http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/libro.htm?l=387