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Siglo XVI > 1540-1549 > 1540

Real Cédula de Carlos I de España y V de Alemania afirmando la contrata hecha por el Gobernador de Guatemala con Bartolomé de Las Casas para la pacificación de ciertos indios rebeldes
14 de noviembre de 1540

D. Cárlos, etc., á vos los que sois ó fuéredes nuestros gobernadores de las provincias de Guatemala é Chiapa é Honduras, é á vuestros lugartenientes, é á otras cualesquier nuestras justicias de las dichas provincias, é á todas y cualesquier personas, de cualquier estado é condicion que sean, á quien lo en esta nuestra carta contenido toca é atañe, salud y gracia. Sépades que nos mandamos dar y dimos para vos una nuestra carta é provision Real, sellada con nuestro sello, é librada del nuestro Presidente é Oidores de la nuestra Audiencia Real de la Nueva España, su tenor de la cual es este que se sigue:

D. Cárlos, etc., á vos cualquier ques ó fuere nuestro gobernador de la provincia de Guatemala, é á vuestro lugarteniente, é á otras cualesquier nuestras justicias de la dicha provincia, é á todas é cualquier personas, de cualquier estado é condicion que sean, á quien lo en esta nuestra carta contenido toca é atañe, salud, é gracia. Sépades que el licenciado Alonso Maldonado, oidor de la nuestra Audiencia é Chancillería Real, que reside en esta ciudad de México, é nuestro gobernador de la dicha provincia, acatando ser cumplidero al servicio de Dios nuestro Señor é vuestro, é á la pró, utilidad, acrecentamiento é conservacion de los naturales de la dicha provincia, que no están de paz ni han venido á darnos la sujeccion, como vasallos nuestros que son, para que con más facilidad vengan á ello y en conocimiento de nustra santa fée católica, tomó cierto asiento y concierto con el P. Fr. Bartolomé de las Casas, de la orden de los predicadores, el tenor del cual es este que se sigue:

Yo, el licenciado Alonso Maldonado, gobernador desta ciudad y provincia de Guatemala por S. M., digo, que por cuanto vos, el P. Fr. Bartolomé de las Casas, vicario de la casa de Santo Domingo, que está en esta dicha ciudad, con los religiosos que aquí están con vos, os habeis movido, por servir á Dios nuestro Señor y por la salud de las ánimas y por servir tambien á S. M., á entender y trabajar en que ciertas provincias de indios naturales, questán dentro y en los confines desta gobernacion, que no están en la obediencia del Rey nuestro señor, ni conversan con los españoles, antes están alzados, bravos y de guerra, sin que ningun español ose ir por donde ellos están, vengan de paz; y los quereis asegurar y pacificar y traer á la sujecion y dominio Real, y que conozcan á S. M. por señor, para que sean instruidos en las cosas de nuestra santa fée católica, y se les predique la dotrina cristiana por vosotros y por los otros religiosos que en ello hobieren de entender; y para esto me dísteis parte dello, para que yo lo tuviese por bien. Y porque teneis que despues de que vos traigais los dichos indios y provincias de paz á servicio del Rey, que si se encomendasen á españoles, que serian mal tratados, como lo suelen ser, y estorbados de modo que no reciban la fée y dotrina cristiana.

Y por tanto, me requerísteis de parte de Dios é de S. M., que si yo en su Real nombre os prometiese y certificase que todas las provincias é indios dellas, que trajiésedes de paz y sujeccion de S. M., los pornia en su Real cabeza y no los encomendaria ni daria á ningun español, que os porníades en ello, y los aseguraríades é trabajaríades con todas vuestras fuerzas de les traer á lo susodicho; é que si esto no os prometiese, que no entenderíades en ello, porque decís, que no esperais sacar fruto ninguno, ni los poder tarer á que sean cristianos, ni á que sean dotados de buenas costumbres.

Y porque esta es obra de muy señalado servicio y gloria de Dios, pró de S. M. y bien y salvacion de los naturales indios destas provincias, y es manifesto que S. M. no desea más otra cosa que questas gentes infieles sean cristianos y se conviertan á Dios; por ende digo y os prometo y doy mi palabra, en nombre y de parte de S. M., por los poderes reales que tengo, que asegurando vos ó cualquiera de vos, los religiosos que al frente aquí estais, que sois el P. Fr. Bartolomé de las Casas y Fr. Rodrigo de Adrada y Fr. Pedro de Angulo, y trayendo con vuestra industria y cuidado cualesquier provincia é indios della, todas ó en parte, que entre dentro de los límites desta mi gobernacion, que por S. M. tengo, á que estén de paz y que reconozcan por señor á S. M. y le sirvan con los tributos moderados, que, segun la facultad de sus personas y pobre hacienda que tienen, puedan buenamente dar, en oro, si en la misma tierra lo hobiere, ó en algodon, ó en maiz, ó en otra cualquiera cosa que tuvieren ó ellos entre sí grangearen y acostumbraren á contratar; que yo desde aquí, por los poderes que de S. M. tengo y en su Real nombre, los pongo todos los que aseguráredes y todas las provincias dellos en cabeza de S. M., para que le sirvan como sus vasallos.

Y que no los daré á persona ninguna, ni á ningun español, y mandaré que ningun español les moleste, ni vaya á ellos ni á sus tierras, so graves penas, por tiempo de cinco años, porque no les alboroten ni escandalicen y os estorben en vuestro servicio y á ellos en su conversion; si no fuere que yo en persona vaya, cuando á vosotros pareciere, y que vosotros vayais conmigo.

Porque yo deseo de en esto cumplir la voluntad de Dios y de S. M. y ayudaros en cuanto fuere á mí posible, que hagais el fruto en los naturales destas tierras, que andais haciendo, para traellos al conocimiento de Dios y servicio de S. M. De lo cual S. M. se terná por muy servido de vuestros trabajos é industria.

Y que los dichos cinco años se comiencen á contar desde el mes que vosotros entráredes en la misma provincia y tierra de los que hoy están alzados; y que no entren en cuenta los dias que estuviéredes en los confines de las tales provincias, de donde habeis de comenzar á hacer vuestro concierto con ellos y á los industriar é informar, para aseguralles. Y porque todo lo dicho cumpliré y guardaré, como dicho es, y allende desto, lo escribié y suplicaré así á S. M., y á este su Real Consejo de las Indias, como al señor Visorey de esta Nueva España, que lo tengan por bien y acepten y confirmen, como dicho es, firmé de mi nombre esta cédula, en nombre de S. M., ques fecha á 2 dias de Mayo de 1537.

Digo que haré lo arriba contenido y lo cumpliré, hasta tanto que dello dé noticia á S. M. y en ello provea lo que más á su servicio convenga. Y que los cinco años se entiendan en cuanto al entrar españoles en las dichas tierras, y quel dicho término de los cinco años se resuelva por el tiempo que á sus Reverencias y á mí pareciere.

-El licenciado Alonso Maldonado.

El cual, visto por el nuestro Visorey, Presidente y oidores de la dicha nuestra Audiencia, é ser cumplideo al servicio de nuestro Señor y nuestro efectuarse lo en él contenido, fue acordado que debíamos mandar dar esta nuestra carta para vos en la dicha razon, é nos tuvímoslo por bien.

Por la cual vos mandamos á todos é á cada uno de vos, que veais el dicho asiento, que ansi tomó el dicho licenciado Maldonado, nuestro oidor, é lo guardeis y cumplais como en él se contiene; é contra el tenor é forma de lo en él contenido, no vayais ni paseis por manera alguna, hasta que por nos otra cosa se provea é mande, so pena de la nuestra merced é de destierro perpétuo de la provincia é desta Nueva España, é de perdimiento de la mitad de vuestros bienes, para la nuestra cámara, á cada uno que lo contrario hiciere.

É mandamos que esta nuestra carta é provision sea pregonada públicamente en esta dicha provincia, para que venga á noticia de todos é nadie pueda pretender ignocrania. É de como esta nuestra carta vos fuere notificada, é la cumplaredes é obedeciéredes, mandamos, so la dicha pena, á cualquier nuestro escribano, que para esto fuere llamado, que dé ende al que vos la mostrare trestimonio signado con su signo, porque nos sepamos cómo se cumple nuestro mandado.

Dada en la ciudad de México, á 6 dias del mes de Hebrero de 1539.

-Yo, Juan Baeza de Herrera, escribano mayor del Audiencia Real de la Nueva España é gobernacion della, por S. M., la fize escrebir por su mandado, con acuerdo del Presidente y Oidores de su Real Audiencia.

-D. Antonio de Mendoza.

-El licenciado Ceynos.

-El licenciado Loaisa.

-El licenciado Tejada.

-Registrada: Juan Leon.

-Por chanciller, Agustín Guerrero.

É porque nuestra voluntad es que lo contenido en la dicha provision haya cumplido efeto, vos mandamos que la veais é la guardeis y cumplais en todo y por todo, segun y como en ella se contiene; é contra el tenor y forma de ella ni de lo en ella contenido no vayais ni paseis, ni consintais ir ni pasar en manera alguna, so las penas en la dicha nuestra provision susodicha incorporada contenidas, de cient mil maravedís, para la nuestra Cámara, é á cada uno de vos que lo contrario hiciere.

Y guardándola ó cumpliéndola, dejeis y consintais á los dichos Fr. Bartolomé de las Casas y Fr. Pedro de Angulo y Fr. Rodrigo de Andrada y á sus compañeros, ó cualquier dellos, ó á los religiosos de su órden que ellos enviaren, hacer y cumplir en todos los límites destas gobernaciones, en los indios que estuvieren de guerra, lo en la dicha provision contenido, sin que en ello les pongais impedimento alguno.

Dada en la villa de Madrid, á 14 dias del mes de Noviembre de 1540 años.-Fr. Garsias, Cardinalis Hispalensis.-Yo, Pedro de los Cobos, secretario de la Cesárea y Católica Magestad, la fize escrebir por su mandado.-El Gobernador, en su nombre.-El Doctor Beltran. El Doctor Bernal.-El Licenciado Gutierre Velazquez.

Fuente: Colección de documentos inéditos: relativos al descubrimiento, conquista y organización de las antiguas posesiones españolas en América y Oceanía, sacados de los Archivos del Reino y muy especialmente del de Indias, por Torres de Mendoza, Luis de, abogado de los Tribunales, ex-Diputado a Cortes, con la cooperación competente. Autorizada por el Ministerio de Ultramar, según Real Orden de 10 de julio de 1862, Imprenta de Frías y compañía, Madrid, 1864-84, 24 tomos. Primera Serie, tomo VII, 1867, pp. 149-156.