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Siglo XVI > 1530-1539 > 1536

Ordenanzas de población del Perú.
Valladolid, 20 de noviembre, 1536.

Don Carlos y doña Juana

A vos, el Adelantado don Francisco de Pizarro, nuestro gobernador de la provincia del Perú.

[En los pueblos de indios la permanencia para los no aborígenes se limita a tres días]

Otrosí. ordenamos y mandamos que ningún español que fuere camino a cualquier parte que sea, sin justa causa, no demore ni esté en los pueblos de indios por do pasare más del día que llegare, y otro y que al tercero día se parta, y salga del dicho pueblo: so pena que si más se detuviere en los dichos pueblos pague por cada día de los que así se pasare 50 pesos de oro de minas, aplicados por mitad a nuestra cámara y fisco, y la otra al juez y denunciador, por iguales partes.

[Se prohíbe la ocupación de tierras de los aborígenes, lo mismo que la utilización no controlada de mano de obra]

Otrosí, ordenamos y mandamos que ningún español -de los que tuvieren títulos y cédulas, y depósitos de encomiendas- ocupen o se apropien a sí ningunos caciques, pueblos, ni naturales de los que en la tierra hubiere: salvo aquellos que, expresamente, tuvieren señalados en la tal cédula de depósito que les fueren dadas; ni se sirvan de ellos por cualquiera vía, ni manera directa, ni indirecta, antes luego que sepan que los dichos indios están vacantes, sin estar depositados ni encomendados, lo digan y declaren ante el gobernador de la dicha provincia, so pena que el que lo contrario hiciere y se probare contra él haber tenido y ocupado los tales indios que así estuvieren vacos y se sirviere de ellos, por el mismo hecho incurra y caiga en privación de los indios que tuviere depositados y quede inhábil para no recibir otros.

Y sea condenado en todos los frutos e intereses que de los tales indios hubiere llevado y hablado, y la mitad de los cuales sean aplicados, y desde ahora aplicamos, en la manera que las otras penas de suso declaradas.

[Que la división de tierras y partición de aguas prehispánicas se mantenga. Normas sobre riegos]

Otrosí, ordenamos y mandamos que la orden que los dichos naturales tenían en la división de sus tierras y partición de aguas, aquella misma de aquí adelante se guarde y practique entre los españoles en quien están repartidas y señaladas las dichas tierras: y que para ello sean señalados los mismos naturales que de antes tenían cargo de ello, con cuyo parecer las dichas tierras sean regadas.

Y se dé el agua debida sucesivamente de uno en otro, so pena que el que quisiere preferir y por su autoridad tomar y ocupar el agua le sea quitada hasta tanto que los inferiores de él rieguen las tierras que así tuvieren señaladas.

[Que se tome posesión de la tierra en término de tres meses, se delimiten linderos y se hagan plantíos, so pena de pérdida de la donación]

Otrosí, todos los vecinos y moradores a quien se hiciere repartimiento de tierras, sean obligados dentro de tres meses, que les fueren señalados, a tomar posesión de ellas y plantar todas las lindes y confines; que con las tierras tuvieren de sauces y árboles, siendo de tiempo, por manera que demás de poner la tierra en buena y apacible disposición, sea parte para aprovecharse de la leña que hubieren menester.

So pena de que pasado el término si no tuvieren puestas las dichas plantas pierdan la tierra, para que se pueda proveer y dar a otro cualquiera poblador, lo cual no solamente haya en las tierras, sino en los pueblos y zanjas que tuviere y hubiere en los límites de cada ciudad o villa.

AGI. Lima, leg. 565, lib. 2, fols. 239-240. Lo cursivo, incorporado a la Recopilación: lib. IV, tít. XII, ley 11 y lib. VI, tic. 3, ley 23. Publicadas en Disposiciones, t. I, p. 16, y por Solano, doc. 8, pp. 183-185.

Fuente:

Francisco de Solano. Cedulario de tierras. Compilación. Legislación agraria colonial (1497-1820). Instituto de Investigaciones Jurídicas. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición: 1984. Segunda edición: 1991. México.

http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/libro.htm?l=387