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Siglo XVI > 1530-1539 > 1535

Instrucciones a Antonio de Mendoza del Rey Carlos I de España y V de Alemania, Por mandato de S.M. Cobos, comendador mayor.
17 de abril de 1535

Instrucción a Antonio de Mendoza

Don Antonio de Mendoza, nuestro virrey gobernador de la Nueva España y presidente en nuestra audiencia y cancillería que en ella reside, además de lo que por otra instirucción os he mandado que hagáis, habéis de hacer lo siguiente:

Por la provisión y título de nuestro presidente de dicha audiencia que os he mandado dar, como vereis se manda que no tengáis voto en las cosas de justicia. Así lo haréis, dejando la administración de nuestra justicia a nuestros oidores de la audiencia para que la administren en aquellas cosas y de la manera que lo hacen nuestros oidores de nuestras audiencias que residen en la villa de Valladolid y ciudad de Granada, conforme a las ordenanzas que les están dadas. Y en las cosas que ellos proveyeren, sentenciaren y despacharen, firmaréis vos con ellos en el lugar que suelen firmar los presidentes.

Las cosas que tocaren a la gobernación de la Nueva España, vos sólo entenderéis en ellas conforme las provisiones e instrucciones que para ello os he mandado dar, pero será bien que siempre comuniquéis con nuestros oidores las cosas importantes y que a vos os pareciere para mejor acertar, y seguiréis lo que después de comunicarlo con ellos os parezca.

Asimismo, sabed que al tiempo que mandamos proveer los oidores que al presente residen en la Audiencia Real de México, por estar los mantenimientos y cosas de aquella provincia caras, porque se pudiesen bien y honradamente sustentar, les mandamos señalar a dos mil ducados cada año de salario a cada uno. Ahora, vista la abundancia en que a Dios gracias la erra está y los precios de las cosas de ella, ha parecido que les asta para su sustentación que tengan cada uno 500 000 maravedís de salario, y así he mandado despachar cédula de ello que se os entregará. Por ende yo os mando que la hagáis luego notificar a nuestros oidores y a nuestros oficiales, para que de ahí adelante no les paguen más salario de la razón de 500.000 maravedís por año.

Por una carta mía está mandado a nuestro procurador y oidores que hagan contar los 23.000 vasallos de que yo hice merced a Don Hernando Cortés, Marqués del Valle; y por otra, asimismo, se les mandó que luego quitasen los indios que el Marqués del Valle tenía encomendados fuera de los contenidos en dicha merced, de que pagados los corregidores llevaba los tributos. Yo os mando que luego que llegareis, veáis lo que acerca de esto está mandado, y lo que de ello estuviere por cumplir y efectuar lo hagáis ejecutar conforme a mis cartas.

En lo cual os entenderéis con el cuidado que de vos confío. Hecha en la ciudad de Barcelona a 17 de abril de 1535. Yo el Rey. Por mandado de S. M. Cobos. comendador mayor. Señalada del Dr. Beltrán y Lic. Suárez Carvajal.

Instrucción a Antonio de Mendoza

Lo que vos, Don Antonio de Mendoza, nuestro virrey y gobernador general de la provincia de la Nueva España. habéis de hacer en servicio de Dios, nuestro, y bien de toda aquella república además de lo contenido en los poderes y comisiones que de nos lleváis, es lo siguiente:

1. Primeramente, ante todas cosas, os informaréis luego, como llegaréis a dicha tierra, y comenzado a entender algo las cosas de ella, qué recaudo ha habido y hay en las cosas espirituales y eclesiásticas, especialmente en la edificación de los templos necesarios para el servicio del culto divino y en la conversión e instrucción de los indios naturales de dicha tierra, y en las otras cosas de esta calidad concernientes al servicio de Dios Nuestro Señor y descargo de nuestras reales conciencias; y las faltas que en esto hallareis que ha habido comunicaréis con los prelados cada uno en su diócesis. Me enviaréis luego relación de ello, y de lo que a dichos prelados y a vos pareciere que debe proveer, para que vista vuestra información y parecer, yo mande proveer en ello lo que convenga. Entretanto, vos, con dichos prelados, proveeréis en todo ello lo que buenamente pudieréis y debieréis que más conviene.

2. Item. Procuraréis con toda brevedad de visitar así la ciudad de México como todas las, otras ciudades, villas, poblaciones de toda la provincia, vos en persona lo más principal y aquello que cómodamente vos mismo pudieréis hacer y visitar, y para lo que vos no pudieréis en persona visitar, señalaréis personas hábiles y de confianza que entiendan en la ejecución y cumplimiento de lo contenido en este capítulo y de lo a él tocante, informándoos vos y cada una de dichas personas de la calidad de cada uno de los pueblos, y del número de los vecinos naturales de ellos, y de otros moradores españoles que en ellos hubiere, y de lo que al tiempo de la visitación hallaréis que los naturales contribuyen y pagan en cualquier manera a nos o las personas que en nuestro nombre los tienen en encomienda, tomando para ello la razón así de nuestros libros de las visitaciones pasadas como las tasaciones y descripciones hechas por nuestro presidente y oidores acerca de ello. Os informéis, asimismo, si dichos naturales pueden buenamente contribuir y pagar más cantidad de oro y plata o de las otras cosas que les están señaladas y tasadas, de lo que al presente pagan. Asimismo. os informéis qué tanto montará el tributo de cada pueblo reducido a valor de oro y plata.

3. Porque soy informado que dichos indios pagan los tributos y servicios que deben en mantas y maíz y otras cosas de la tierra de que no se saca valor, os informéis qué manera se podría tener con ellos para que los tributos que así pagan en maíz y mantas y otras cosas de la tierra, se conmutase todo ello a cierta cantidad de oro y plata en cada año, de tal manera que a ellos no fuese mayor la carga y redundase más en nuestro servicio y crecimiento de nuestras rentas y provecho de asentarlo con ellos. Y porque esto es cosa muy importante, como tal os la encargamos, para que con gran cuidado y vigilancia entendáis en ello, poniendo por memoria lo que a la sazón pagaban, y lo que nuestros oficiales vendiéndolo o dándolo en pago sacaban de ello y asimismo lo que montaría en el valor de oro y plata que así se conmutase para la paga de los tributos, poniéndola particularmente por memoria, y nos la enviaréis en el primer navío luego que la tuvieréis hecha, con relación de lo que hubieréis asentado.

4. Otrosí, por cuanto al principio de la población de dicha tierra, por acrecentamiento de ella, nos la mandamos franquear de alcabala y de otro pecho y servicio por cierto tiempo y cuanto más fuese nuestra voluntad, de lo que han gozado y gozan los mercadieres y tratantes y pobladores y naturales de dicha provincia. Y al presente, según es notorio, se nos ofrecían grandes necesidades para la defensa de nuestros reinos de los enemigos de nuestra santa fe, y conviene que para tan grandes y justas necesidades seamos socorridos de nuestros súbditos, especialmente de las alcabalas y servicios que antiguamente se nos han pagado y pagan en estos nuestros reinos de Castilla. Y así, nos parece cosa debida que los naturales y moradores de aquella provincia y mercaderes y tratantes en ella paguen dicha alcabala, y nos hagan en algunos años algunos servicios moderados. Platicaréis en ello, y después que hayáis comenzado a entender las cosas de dicha tierra, me enviaréis vuestro parecer muy largo y particular de lo que se debe y podrá hacer sin daño de la población y seguridad de dicha tierra.

5. Item. Porque acá se ha platicado que la principal y mejor manera se podría tener para nos servidos de la tierra y con menos vejación de los naturales de ella, especialmente de aquellos que no tienen posibilidad para pagar en oro los tributos y servicios que nos fuesen obligados a pagar, es que nos diesen servicio personal: en los pueblos que estuviesen en nuestra cabeza; fuesen obligados a echar por repartimiento, personas de ellos en las minas de oro o plata que por nos les fuesen señaladas, y mantenerlos allí a su costa y temporadas para lo que sacasen fuese para vos; esto los pueblos que lo pudiese bien sufrir, y otros que no tuviesen tanta posibilidad diesen servicio personal solamente de enviar gente a las minas, y otros pueblos de su calidad pusiesen el mantenimiento, porque no estuviesen tan cargados, y, también otros pueblos que mantuviesen en las minas algún número de esclavos que nos quisiesemos echar en ellas. Platicaréis en ello con nuestros oidores y oficiales y otras personas cuerdas y que tengan noticia de las cosas de la tierra, y lo ordenaréis con aquella diligencia que de vos confío, y con la templanza y cordura que veis que es menester, por manera que se haga lo más a voluntad de los indios y más sin apremio y más provecho de nuestra hacienda que se pueda. Me avisaréis de lo que en ello acordaréis e hicieréis.

6. Item. Ha parecido que porque los indios de su natural inclinación son holgazanes, proveeréis que en las provincias que cómodamente lo puedan hacer dichos indios tengan esta misma orden y granjería para sí, porque además del gran provecho que se sigue de ocuparlos como por los inconvenientes grandes que nacen de su ociosidad, nuestra hacienda será acrecentada con los quintos que de lo que así sacaren nos pagarán, y con que teniendo y estando ricos, nos podrán mejor hacer otros servicios; pero ha de ser con toda modestia y templanza.

7. Por muchas peticiones que de dicha tierra han venido de algunos años a esta parte, se nos ha hecho relación que de no hacer en ella moneda de oro y plata y vellón ha cesado y cesa mucha parte de la contratación que habría entre los españoles y naturales de ella, y en el vender y comprar reciben los unos y los otros mucho daño y pérdida, porque como no tienen moneda andan con los pedazos de oro, cortándolos por las tiendas para pagar en ellas lo que compran. Y otro inconveniente mayor, que a causa de no haber moneda, los indios no tienen con qué ni pueden pagar los tributos y servicios que nos deben sino en mantas y otras cosas de que no se puede sacar su valor. Y con estas y otras muchas razones, con mucha instancia, nos han enviado a suplicar mandásenos hacer en ella casa de moneda y labrarla, sobre lo cual enviamos a mandar a nuestro presidente y oidores de la tierra que se informasen de lo que en este caso se me suplicaba, y platicasen en ello con las personas honradas de la tierra, y nos enviasen su parecer y de la orden que les parecía que se debía dar en ello. Los cuales, en cumplimiento de ello, enviaron su parecer que la moneda se debía labrar, porque además de convenir así para la población y noblecimiento de la tierra, se podría dar orden como en el valor de ella nos fuésemos servido con alguna cantidad. Y visto por nos, habemos acordado de mandar que en dicha tierra se labre moneda y que al presente solamente sea plata y vellón. Por ende, yo os mando que conforme a la orden que os será dada por mi Consejo de las Indias y a las ordenanzas que para ello se harán, hagáis luego labrar la moneda.

8. Y ante todas cosas, después de bien informado de la calidad y cantidad de dicha tierra y tributos de ella, haréis un memorial en que pongáis así la ciudad de México, como las otras ciudades y villas y cabeceras de provincias y otros lugares principales que a vos parezca que entera y perpetuamente deben quedar en nuestra cabeza y de nuestra persona real, para que ahora ni en tiempo alguno se puedan enajenar ni apartar de ella, poniendo por memorial distinta y particularmente cada uno de dichos lugares, y la calidad y número de vecinos y cantidad de renta que en cada uno de ellos al presente hubiere, y si se espera que adelante habrá más. Y nos enviaréis dicho memorial para que después de visto, proveamos lo que conviene.

9. Item. Os informaréis qué número de conquistadores hay vivos que residen en la Nueva España o están ausentes de ella con nuestra licencia o la del presidente y oidores en nuestro nombre, y de los que son muertos cuyos herederos hay en esa Nueva España, y qué número de otros pobladores hay en ella, y de la calidad de las personas de todos ellos, y de los que nos han servido, y de los aprovechamientos que ha habido después que fueron a esa tierra, así por merced que de vos hayan recibido como por encomienda o en otra cualquier manera.

10. Y por cuanto nuestra voluntad ha siempre sido y es de gratificar honesta y moderadamente a los que nos han servido en la conquista y pacificación de la tierra, y hacer alguna merced a las personas que han ido y de nuevo fueren a poblar y permanecer en ella; hecho lo de arriba, haréis asimismo memorial de lo que os parece que del restante de la provincia será bien y conveniente que nos hagamos merced a cada uno de los conquistadores y pobladores en la tierra y población, declarando en cada uno de los capítulos del memorial lo que así os parece que se le debe señalar por término propio, y de lo que nos le debemos hacer merced en feudo o en otro título cual más convenga y por nos fuere declarado, y ellos lo tengan con jurisdicción en primera instancia con los modos y condiciones que serán puestos. Y declaréis en cada capítulo qué renta o aprovechamiento tendrá cada uno de dichos conquistadores o pobladores en el lugar y tierra que nos le hicieremos merced, presuponiendo que en remuneración de superioridad y señorío y como nuestros feudatarios de toda la renta y aprovechamiento de tal lugar habemos nos de haber y llevar perpetuamente una cierta parte. Los cuales memoriales nos enviaréis asimismo, para que nos los mandemos ver con toda aquella brevedad que sea posible, y proveer en ello lo que convenga para gratificación de los conquistadores y población y gratificación de la tierra. Ha habido y hay diversos pareceres, especialmente sobre el repartimiento de ella, enderezados en servicio de Dios y nuestro, de los cuales para vuestra instrucción se os dará traslado. Os encargo que después que hayáis entendido algo de la tierra, veais los pareceres y comuniquéis la cosa con los prelados y religiosos y otras personas honradas, y me enviéis el parecer de todos, juntamente con el vuestro, para que con más acuerdo y deliberación se provea lo que convenga. Y pondréis en vuestro parecer la cantidad que os parece que debemos llevar por vía de feudo de las rentas y provechos de los lugares que se diere a los dichos pobladores.

11. Asimismo soy informado que en los ques de los indios, que son los templos en que ellos sacrificaban, hay muchas riquezas que los principales que allí se enterraban hacían poner en sus sepulturas, y asimismo hay en los ques otras riquezas que tienen escondidas en ellos para hacer sus sacrificios al demonio, y que esto es en cantidad. Tendréis cuidado en que con diligencia se entienda en hacer buscar todos los dichos tesoros, y que se tomen para nos, y lo que de ello se hubiere haréis que se nos envíe con relación de su valor aparte.

12. Y por cuanto somos informados que en cada uno de los pueblas, o en los más de ellos, hay un cacique indio que ellos tienen por principal y reconocen como a su señor, el cual lleva de los tales naturales además de los tributos que a nos pagan otros servicios y tributos, así reales como personales, sin que tengan título ni derecho para llevarlo; y a causa de lo mucho que los caciques llevan a la gente común están muy pobres y no pueden pagar a nos el servicio que sería razón; os informaréis de la verdad de ello y de todo lo que acerca de esto pasa, y de la orden que se podría dar para disminuir lo que así les llevan los caciques, y que redundase en nuestro servicio y acrecentamiento de nuestra hacienda. Y la relación de ello, con vuestro parecer, nos enviaréis.

13. Otrosí, somos informados que en muchas partes de la provincia hay grandes y muy ricas minas de oro y plata y otros metales, y que además del quinto, que las personas particulares que con licencia y permisión nuestra lo sacan a nos han pagado y pagan, podríamos ser muy servidos y nuestras rentas reales acrecentadas si nuestros oficiales en nombre y por nos tuviesen en las minas alguna buena cantidad de esclavos negros, o de los indios que justamente son habidos y tenidos por esclavos. Y porque esto es cosa muy importante y de que, si se acertase, podríamos ser muy servidos, os encargamos y mandamos que, platicado en nuestros oidores y oficiales de la Nueva España y otras personas que de ello tengan noticia y amén nuestro servicio, lo proveais como vieréis que más conviene para el efecto. Y si vieréis que para mejor cumplirse, convendría que de estos reinos, o de otras partes, se os envíe alguna cantidad de esclavos, nos avisaréis de ello, particularmente del número y calidad de ellos, y de lo que hubieréis comenzado a efectuar en este caso, para que yo lo mande proveer con brevedad, como convenga a nuestro servicio y al buen recaudo de nuestra hacienda.

14. Otrosí, somos informados que la provincia, o la mayor parte de ella, es muy fértil y abundosa, y tiene en sí diversidad de cosas de que nos podríamos ser servidos y los naturales y pobladores aprovechados, si con buena industria y buen cuidado se entiendiese en ello. Por ende, yo os encargo y mando que como cosa en que nos tendremos de vos por muy servidos, os informéis y entendáis en ello, siendo las cosas de calidad que al presente o adelante veais que puede resultar crecimiento a nuestras rentas y patrimonio real. Y encomendaréis el cargo y administración de cada una de estas cosas a nuestros oficiales y a otras personas que os parezcan más hábiles y suficientes, y que más convienen a nuestro servicio y al buen recaudo de nuestra hacienda.

15. Otrosí, os informaréis cuántos corregidores son los que por nuestro mandado, o de la audiencia en nuestro nombre, están proveídos en la provincia, y qué salarios llevan, y lo que montan todos ellos, y que pro y utilidad se sigue así a nuestro servicio como a la república. Y proveeréis acerca de todo lo que vereis que más conviene, excusando toda la costa y gasto que buenamente y sin inconveniente se pudiere excusar.

16. Otrosí, os informaréis en qué lugares de la Nueva España y otras provincias a ella comarcanas, que vienen por apelación a dicha audiencia, hoy, presentados por nos y proveídos por su santidad, obispos; y qué límites tiene cada uno de los obispados; y si convendría al presente o para adelante quitar o alargar los límites de los obispados o alguno de ellos para que los prelados y cabildos y fábricas y beneficiados tengan renta congrua y honesta sustentación. Y de lo que acerca de ellos os pareciere, envíaréis particular relación para que yo lo mande ver y proveer como convenga al servicio de Dios Nuestro Señor.

17. Otrosí, por cuanto nos habemos mandado al presidente y oidores de la audiencia se informen de la manera que se podría tener, para que los indios naturales de la provincia paguen diezmos eclesiásticos, que según ley divina y humana son obligados a pagar, y proveyesen acerca de ello lo que les pareciese sin vejación ni escándalo de los naturales. Os informaréis lo que acerca de esto está hecho, y, juntamente con los obispos y prelados, proveerá en ello lo que os pareciere que más conviene al servicio de Dios y nuestro. Y si viereis que la cantidad de los diezmos es de tanto valor que excede de lo que es necesario para el dote de las iglesias y prelados y ministros de ella, señalaréis para nos y nuestra corona de Castilla la cuota que os pareciere que se nos debe reservar, para disponer de ella como nuestra merced y voluntad fuere, pues los diezmos nos pertenecen por concesión apostólica. Y de lo que acerca de esto ordenareis y os pareciere que yo debo mandar proveer, me avisaréis muy particularmente, guardando en esto de los diezmos lo que por nos está escrito y mandado.

18. Otrosí, os informaréis de los monasterios que están hechos o comenzados en la provincia, y de los que convendrá que de nuevo se hagan en ella para mejor instrucción de los naturales a nuestra santa fe. Y proveeréis que aquellos se hagan con ayuda de dichos indios, a la menor costa nuestra que sea posible sin vejación ni agravio de los naturales. Y nos avisaréis de lo que acerca de ello hiciereis, y de lo que os parecerá que yo debo de nuevo mandar proveer, así en enviar religiosos de buena vida y ejemplo, como en otras cosas convenientes para dicho efecto.

19. Otrosí, os informaréis de las fortalezas y casas fuertes que en la ciudad de México y en otras partes de la provincia están hechas, y de las que convendrán que de nuevo se hagan, así en los puertos del mar como en otros lugares de la tierra. Y las que hallareis ser necesarias a nuestro servicio y seguridad y defensa de la tierra, mandaréis que se haga con ayuda de los indios y sin vejación ni agravio de ellos, como dicho es. Y nos avisaréis de ello y de las personas que nos han servido y os parecieren hábiles y calificadas para ser alcaides de ellas, y de los salarios y otras cosas que convendrá tener en cada una de ellas; y asimismo de la munición y artillería y otras armas necesarias en cada una de ellas para su defensa, para que yo le mande ver y proveer como convenga a nuestro servicio. Y si viereis que de la dilación de consultarlo con nos y esperar nuestro mandamiento, podría resultar algún daño de que nos fuésemos deservidos, proveeréis vos en el entretanto lo que convenga y viereis ser necesario para excusarlo.

20. Otrosí, os informaréis en qué estado están las cuentas que hemos mandado tomar a nuestros oficiales y otras personas que han tenido cargo de nuestra hacienda; y mandaréis de nuestra parte que se continúen y fenezcan, y se cobren los alcances que se hicieren o estuvieren hechos; y nombraréis para ello los contadores y otras personas que convengan para tomar dichas cuentas y fenecimiento y alcance de ellas, con el poder y facultad que a vos os parezca que deben tener, para mejor y más breve expedición de dichas cuentas y cobranza del alcance que en ellos hubiere.

21. Otrosí, os informaréis de la manera que al presente se tiene en hacer esclavos los indios naturales de aquella provincia, así por los caciques como por nuestros gobernadores y capitanes en la guerra que en nuestro nombre se les hace. Y asimismo, os informaréis de la manera que al presente se tiene en el cargar de los indios que llaman tamemes, y veréis las provisiones y ordenanzas que de ello están dadas. Y me avisaréis de si aquello que está proveído es bastante remedio para excusar los inconvenientes y excesos que en esto ha habido, o qué otra orden se podría dar en ello, lo que fuese mejor. Y ordenaréis lo que viereis que más conviene al buen tratamiento de los naturales y conservación y aumento del trato y comercio de la república de la provincia, sin agravio ni premio de los naturales de ella.

22. Otrosí, os informaréis de las poblaciones que nuevamente están hechas en Oaxaca y Puebla de los Angeles y Santa Fe y Michoacán, y si son convenientes al servicio de Dios y nuestro, y si convendrá sostenerlas o acrecentarlas o mudar o ordenar acerca de ello alguna cosa. Y proveeréis todo como a vos os pareciere que será mejor para el servicio de Dios y nuestro, y bien de la república de cada uno de estos pueblos, teniendo atención de lo que está ordenado o se ordenare no nazca error ni cosa escandalosa ni que desvíe de nuestra religión cristiana.

23. Otrosí, os informaréis en qué partes y lugares de la provincia convendrá hacer algunos pueblos de españoles, o si será bien para la conversión de los naturales a nuestra santa fe y buen tratamiento de ellos, que en los pueblos donde ellos viven haya vecinos y moradores españoles. Y lo que acerca de esto os pareciere más cumplidero para dichos efectos, lo proveeréis y nos daréis aviso de lo que acerca de ello proveyereis y ordenareis.

24. Otrosí, por cuanto acerca de la conquista y hacer guerra a los indios, en los casos de derecho permitidos están por nos dadas muchas y diversas provisiones e instrucciones de la forma y orden que acerca de esto, y de cautivar por esclavos los indios en la guerra, han de guardar; yo os encargo y mando que veaís todo lo que acerca de esto está proveído, ordenado y mandado, como cosa muy importante al servicio de Dios y nuestro, y que deseamos mucho acertar. Y por descargo de nuestra real conciencia acerca de ello, me enviéis relación verdadera de lo que en esto pasa, y de lo que os parece, y conviene que en ello se provea para reducir los naturales de aquella provincia a nuestra santa fe y ponerlos en nuestro señorío y obediencia, por manera que cesen las muertes y robos y otras cosas indebidas que se han hecho en la conquista y en cautivar y haber por esclavos dichos indios.

25. Me ha sido hecha relación por parte de la ciudad de México, que conviene a nuestro servicio y seguridad y noblecimiento de ella, que mandásenos proveer que las atarazanas, que es fortaleza de la ciudad, se mude de donde al presente está, y se haga en la calzada de Tacuba, porque al tiempo que se hizo en la parte donde ahora está fue causa que todo era por allí agua para el efecto de los bergantines, y que ahora estaba seco de manera, que aunque los bergantines hubiesen de servir, no había agua por donde entrasen ni saliesen sin mucho trabajo, y que para ello estaría en mejor parte y mas cercana a la tierra firme haciéndose en la calzada de Tacuba; y que estando allí, sería parte para defender dicha calzada y estaría libre de los naturales cuando algún bullicio hubiese, y que dicha calzada era la que más convenía que estuviere guardada; y que así era necesario que la fortaleza se hiciese grande y fuerte, para que en ella hubiese casa de munición de armas; y que asimismo convenía, y era necesario, que en las otras calzadas de ella se hiciese, en cada una, una fuerza en que pudiese haber algunos tiros de artillería para defensa de ellas, porque cada y cuando conviniese entrar y salir por dichas calzadas se pudiese hacer; y que asimismo convenía que la ciudad se cercase de muro aquello que se señalase por población de los españoles, porque estaba claro que, estando cercado, tendría más defensa y seguridad; y mandásenos comprar y proveyésemos como siempre hubiese armas en la ciudad de todo género, y casa, y munición de ello, porque así convenía para la seguridad de aquella tierra. Os informaréis de todo esto y veréis lo que conviene que acerca de ello se haga, y me avisaréis de lo que os pareciere que se debe hacer para que, visto, mande proveer lo que convenga.

26. Item. Sabed que yo he mandado tomar cierto asiento y capitulación con Micer Enrique y Alberto Aion, alemanes, sobre el hacer criar y beneficiar pastel y azafrán en la Nueva España, cuyo traslado se os dará para informacion vuestra. Y porque esta negociación se tiene por cosa importante a nuestro servicio y acrecentamiento de nuestras rentas reales, os encargo y mando que tengáis cuidado de ayudar y favorecer dicha negociación para que haya efecto, y de que se les guarde y cumpla lo que por la capitulación está asentado con dichos alemanes.

27. Asimismo, sabed que al tiempo que mandamos proveer los oidores que al presente residen en la Audiencia Real de México, por estar los mantenimientos y cosas de aquella provincia caras, porque se pudiesen bien y honradamente sustentar, les mandamos señalar a dos mil ducados de salario en cada año a cada uno. Ahora, vista la abundancia en que a Dios gracias la tierra está y los precios de las cosas de ella, ha parecido que les basta para su sustentación que tengan cada uno 500.000 maravedís de salario, y así he mandado despachar la cédula de ello, que se os entregará. Por ende, yo os mando que la hagáis luego notificar a los oidores y a nuestros oficiales para que de ahí adelante no les paguen más salario de a razón de 500.000 maravedís por año.

En lo cual entenderéis con aquel cuidado y diligencia, fidelidad y buen recaudo que yo de vuestra prudencia confío.

Fecha en Barcelona a 25 de abril de 1535. Yo el Rey. Por mandado de S. M. Cobos, comendador mayor. Señalada del Conde y Beltrán y Suárez y Mercado.

Fuente: Los Virreyes españoles en América durante el gobierno de la casa de Austria: México, edición de Lewis Hanke con la colaboración de Celso Rodriguez, Biblioteca de autores españoles, Atlas, Madrid, 1976-1978, 5 volúmenes, volumen 1, 1976, pp. 21-31