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Siglo XVI > 1520-1529 > 1529

Real cédula a los marqueses del Valle de Oaxaca concediéndoles licencia y facultad para fundar un mayorazgo.
Barcelona, 27 de julio, 1529.

Don Carlos, emperador.

Doña Juana, su madre, y el mismo don Carlos, Reyes.

Por cuanto vos don Hernando Cortés y doña Juana de Zúñiga, vuestra mujer, marqués y marquesa del Valle que es en las Indias, islas y tierra firme del mar océano, nos fue hecha relación que vosotros queríais fundar e instituir un mayorazgo de las villas y lugares, castillos, casas fuertes del dicho marquesado y de estos bienes muebles y raíces, y semovientes, juros, rentas y heredamientos que al presente tenéis y tuviéredes de aquí adelante, en uno de vuestros hijos e hijas que Dios os diere, que quisiéredes y por bien tuviéredes, nos suplicásteis y pedisteis por merced os diésemos licencia y facultad para hacer el dicho mayorazgo con las condiciones, vínculos y firmezas, sumisiones y otras cosas que quisiéredes y por bien tuviéredes, o como la nuestra merced fuese.

Y Nos acatando los muchos, grandes y señalados servicios que vos, el dicho marqués, nos habéis hecho y esperamos que nos haréis de aquí en adelante, y porque de vuestras personas y casa quede más perpetua memoria tuvímoslo por bien y por la presente de nuestro motu proprio e ciencia cierta y poderío, real absoluto de que en esta parte queremos usar y usamos como reyes y señores naturales no reconocientes superior en lo temporal: damos licencia y facultad a vos, el dicho marqués, y marquesa para que de las dichas villas y lugares y castillos, casas fuertes del dicho vuestro marquesado y bienes muebles 26 y raíces semovientes, juros, rentas y heredamientos que ahora tenéis y tuviéreis de aquí en adelante, o de la parte que de ellos quisiéreis, y por bien tuviéreis ambos a dos juntamente o cada uno de vos por sí apartadamente, podáis hacer e instituir el dicho mayorazgo en nuestras vidas o al tiempo de vuestro fallecimiento... en uno de vuestros hijos e hijas legítimos que Dios os diere que quisiéredes y por bien tuviéredes o en sus descendientes y sucesores, según y como por la disposición de vuestros testamentos y mandas ordenáredes y dispusiéredes con los vínculos, firmezas, reglas, modos, sustituciones, restituciones, estatutos, vedamientos, sumisiones y otras cosas que vosotros pusiéredes y quisiéredes poner en el dicho mayorazgo... bienes del mayorazgo sean inalienables e indivisibles, y para que por causa alguna necesaria ni voluntaria, lucrativa ni onerosa, ni pía, ni dote, ni por otra causa alguna que sea o ser pueda no se puedan vender, ni dar, ni donar, ni trocar, ni cambiar, ni enajenar por el cualquier de vuestros hijos ni hijas legítimos, ni por sus descendientes.

En Cedulario cartesiano, pp. 142-150.

Fuente:

Francisco de Solano. Cedulario de tierras. Compilación. Legislación agraria colonial (1497-1820). Instituto de Investigaciones Jurídicas. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición: 1984. Segunda edición: 1991. México.

http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/libro.htm?l=387