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Siglo XVI > 1520-1529 > 1526

Capitulación con Francisco de Montejo para la conquista de Yucatán.
Granada, 8 de diciembre, 1526.

Don Carlos

Por cuanto vos Francisco de Montejo, vecino de la ciudad de México, que es en la Nueva España, hicisteis relación que vos por la mucha voluntad que tenéis al servicio de la Católica Reina y mío, y bien y acrecentamiento de nuestra corona real, queríais descubrir, conquistar y poblar las islas de Yucatán y Cozumel a vuestra costa y minción, sin que en ningún tiempo seamos obligados a pagaros, ni satisfacer los gastos que en ello hiciéreis más de lo que en esta capitulación os será otorgado: y haréis en ella dos fortalezas cuales convenga. Y me suplicasteis por merced os hiciese merced, y con las condiciones que de suso serán contenidas. Sobre lo cual Yo mandé tomar con vos el asiento y capitulación siguiente:

Primeramente os doy licencia y facultad para que podáis conquistar y poblar las dichas islas de Yucatán y Cozumel con tantp que seáis obligado de llevar y llevéis, de estos nuestros reinos o fuera de ellos de las personas que no están prohibidas, para ir a aquellas partes para hacer la dicha población y hacer en las dichas islas dos pueblos o más — los que a vos os pareciere— y en los lugares que viéreis que convienen. Y que para cada una de las dichas poblaciones llevéis, a lo menos, cien hombres y hagáis dos fortalezas. Y todo a vuestra costa y minción: y seáis obligado a partir de España a lo menos el primer viaje, dentro de un año de la fecha de esta capitulación y que para ella deis la seguridad bastante que os será señalada por los de mi Consejo de las Indias.

Y acatando vuestra persona y los servicios que nos habéis hecho, y esperamos que nos haréis, es mi merced y voluntad de haceros merced, cómo por la presente os la hago, para que por todos los días de vuestra vida seáis nuestro gobernador y capitán general de las dichas islas que así conquistares y poblares, con salario en cada un año, por nuestro gobernador, de 150,000 maravedís y por capitán general de 100,000 maravedís que son por todos 250,000 maravedís.

Otrosí, acatando vuestra persona y servicios que me habéis hecho, y espero que me haréis, y lo que en la dicha población habéis de gastar, es mi merced y voluntad de haceros merced, y por la presente os la hago, del oficio de nuestro.

Adelantado de las dichas tierras que así poblares, para vos y para vuestros herederos para siempre jamás. Y de ello os mandaré dar título y provisión en forma.

Otrosí, os hago merced de diez leguas en cuadro de lo que así descubriéreis para que tengáis tierras en que granjear y labrar, no siendo en lo mejor ni peor: esto a vista de vos y de los dichos nuestros oficiales que para la dicha tierra mandaremos proveer, para que sea vuestra y de vuestros herederos y sucesores, para siempre jamás, sin jurisdicción ni civil ni criminal, ni a otra cosa que a Nos pertenezca, como a reyes y señores.

Otrosí, porque nuestro principal deseo e intención es que la dicha tierra se pueble de cristianos, porque en ella se siembre y acreciente nuestra santa fe católica y las gentes de aquellas partes sean atraídos y convertidos a ella, digo que porque esto haya más breve y cumplido efecto a los vecinos que con vos, en este primer viaje y después, fueren a las dichas tierras a poblarlas es mi voluntad de hacerles las mercedes siguientes:

1. Que los tres primeros años de la dicha población no se pague en la dicha tierra a Nos del oro de minas, solamente las del diezmo; y el cuarto año, el noveno. Y de ahí vayan bajando por esta orden hasta quedar en el quinto. Y que de lo restante que se hubiere, así de rescate como en otra cualquiera manera, se nos pague el dicho nuestro quinto enteramente. Pero entiéndese que de los rescates y servicios y otros provechos de la dicha tierra, desde luego habemos de llevar nuestro quinto, como en las otras partes.

2. Otrosí, que a los nuestros pobladores y conquistadores se les dé vecindades y dos caballerías de tierras, solares. Y que cumplan la dicha vecindad en cuatro arios que estén y vivan en la dicha tierra: y aquellos cumplidos, los puedan vender y hacer de ellos como de cosa suya.

3 Otrosí, que los dichos vecinos que fueren a la dicha tierra, el dicho primer viaje y después cinco años luego siguientes, no paguen derechos de almojarifazgo de ninguna cosa de los que llevaren a la dicha tierra para sus casas, no siendo cosa para vender, tratar ni mercadear.

Otrosí, os doy licencia y facultades a vos y a los dichos pobladores para que a los indios que fuesen rebeldes, siendo amonestados y requeridos, los podáis tomar por esclavos, guardando cerca de esto lo que está ordenado y las otras instrucciones y provisiones nuestras que acerca de esto mandásemos dar. Y de esta manera guardando las dichas órdenes, los dichos indios que tuviesen caciques y otras personas de la tierra por esclavos, pagándoselos a su voluntad y a vista de la justicia, veedores y los religiosos que con vos irán, los podáis tomar y comprar, siendo verdaderamente esclavos.

Otrosí, digo que porque la dicha tierra mejor y más brevemente se pueble, mandaré hacer a las dichas tierras las mercedes que tienen y hemos hecho a las otras tierras e islas que ahora están pobladas, siendo conveniente a la dicha tierra, y no contrarias, las cuales luego que seáis obligado a declarar para proveer en ellas lo que fuésemos servidos y más convenga.

Por ende, por la presente, haciendo vos lo susodicho a vuestra costa y según y de la manera que de suso se contiene, y guardando y cumpliendo lo contenido en la dicha provisión y todas las otras instrucciones que adelante os mandaremos guardar y hacer para la dicha tierra, y para el buen tratamiento y conversión a nuestra santa fe católica de los naturales de ella, digo y prometo que os será guardada esta capitulación y todo lo en ella contenido, en todo y por todo, según que de suso se contiene: y no haciéndolo y cumpliéndolo así no seamos obligados a mandaros guardar y cumplir lo susodicho en cosa alguna de ello, antes os mandaremos castigar y proceder contra vos, como contra persona que no guarda y cumple los mandamientos de su rey y señor natural.

Publicado en CODOIN América, XXII, pp. 201-223, 1874.

Fuente:

Francisco de Solano. Cedulario de tierras. Compilación. Legislación agraria colonial (1497-1820). Instituto de Investigaciones Jurídicas. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición: 1984. Segunda edición: 1991. México.

http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/libro.htm?l=387