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Siglo XVI > 1520-1529 > 1525

Información hecha por orden de Hernán Cortés, sobre escesos cometidos en la villa de Truxillo, Honduras, por el bachiller Pedro Moreno.
20 de octubre de 1525.

En la villa de Truxillo, á veinte dias del mes de octubre, año del nacimiento de nuestro Salvador Jesucristo de mil é quinientos é veinte é cinco años, el muy magnifico señor Hernando Cortés, viniendo á ver é visitar esta tierra é villa de Truxillo, que Francisco de las Casas en nombre de S. M. é suyo habia poblado; halló quel Bachiller Pedro Moreno habia llegado á esta dicha villa é puerto della con un navío cargado de bastimentos y armas de S. M., llamándose juez de comision para en todo lo tocante á esta dicha tierra, trayendo vara de justicia. Con ella saltó en esta dicha villa, é habiendo en ella alcaldes é regidores é oficiales de S. M., cárcel é horca é picota, seyendo mero y mixto imperio, estando los vecinos della conquistando é pacificando la dicha tierra é los naturales della; el dicho Bachiller, sin para ello mostrar poder especial de S. M., deshizo la dicha villa quitando los oficios de alcaldes é regidores é oficiales de S. M., alborotando los vecinos de la dicha villa, invocándolos á que ellos de su propia gana lo hiciesen, atemorizándolos que no lo haciendo, no les daria ningunos bastimentos é armas ni otra cosa de las quel traia, si no se desistian é dexaban sus oficios, é haciendo otros delitos, de que Dios Nuestro Señor y S. M. eran desservidos.

Poniendo por capitan á un Juan Ruano, dándole para ello poder é facultad de su propio motivo, sin él lo tener, de quien se lo pudiese dar, é diciéndole que si gente viniese del dicho Sr. Gobernador que enviase de socorro, no la acogiese, ántes la prendiese y enviase á la Española; é si no la pudiese resistir, les enviase un requerimiento, que para ello le dexó, juntamente con una instruccion de la órden que habia de tener en todo. É haciendo otros muchos delitos é desaguisados á los dichos vecinos, se partió prometiéndoles que dentro de cuatro meses vendria con gente é bastimentos é armas é caballos, lo cual todo le darian los oydores para quél viniese con ello á estar é residir en su nombre en esta tierra.

É por quél queria dello hacer una probanza, para que S. M. sea informado de todo lo que hizo el dicho Bachiller, é de lo que en esta dicha villa habia hecho; y dello no quedase sin punicion ni castigo, como disipador de tierras nuevas, é alborotador de pueblos é gente; y él estar ocupado en ciertas cosas complideras al servicio de S. M.; por tanto que mandaba é mandó á Hernando de Sayavedra, su justicia, que hiciese parescer ante si algunos vecinos desta dicha villa, de los que se puede presumir questán más astutos é informados de todo lo que pasó con el dicho Bachiller; y ansi parecidos, resciba dellos juramento en forma de derecho, so cargo del cual, les mande que digan lo que cerca de lo susodicho supieren.

É lo que dixeren é depusieren por sus dichos é depusiciones, lo mande escrebir al escribano ó secretario ante quien pasare, firmado, signado, cerrado é sellado en pública forma, en manera que haga fee; é se lo dé y entregue para enviar á S. M. É luego el dicho Hernando de Sayavedra, en presencia de mí, Juan de Saldaña, escribano público desta dicha villa é del concejo della, en cumplimiento de lo mandado por el dicho señor Gobernador, hizo parecer ante si á las personas de yuso contenidas, de las cuales é de cada una dellas rescibió juramento en forma de derecho; é lo que dixeron é depusieron por sus dichos é depusiciones es lo siguiente:

Testigo.-El dicho Alonso de Pareja habiendo jurado en forma de derecho, é seyendo preguntado por el tenor é forma de la cabeza de suso escrita, dixo: que lo que cerca dello sabe, es que Francisco de las Casas, capitan nombrado por S. M. para en estas partes, segun este testigo vido dello las provisiones que traxo, que despues de haber hecho justicia de Cristóbal Dolí en el pueblo de Naco, segun parece por el proceso que sobre ello se hizo; juntó su gente, é rogó á muchos de los españoles que con él estaban, ó á todos los más, que viniesen á la mar del norte á hacer un pueblo en Puerto de Caballos ó á dónde á ellos mejor les pareciere.

Y ansí lo mandó apregonar públicamente; y que les daria su capitan que viniese con ellos, é nombraria alcaldes é regidores, para la dicha villa que se hiciese, por el dicho señor Gobernador y en nombre de S. M., por virtud de los poderes que para ello truxo y él allí mostró, como de gobernador de SS. MM. en estas partes. É ansí pregonado, luego comenzaron muchos á se asentar por vecinos de dicha villa, é se asentaron por tales vecinos; é despues quel dicho Francisco de las Casas vido que habia número de vecinos que bastaban para poblar el pueblo, mandólos juntar á todos, y señaló en presencia dellos por teniente á Juan Lopez de Aguirre é por thesorero de SS. MM., porque por tal thesorero el dicho Juan Lopez vino nombrado de la Nueva España por el señor Gobernador cuando vino con Cristóbal Dolí; y señaló por alcaldes á Lope de Mendoza, por alcalde é contador é á Juan de Medina, é por regidor á este testigo é por tenedor de los bienes de los difuntos, é á Sancho Esturiano regidor é vehedor del oro, é Antonio de la Torre, regidor, é á Lope de Perea regidor, é por procurador del concejo á Francisco de Muñana, é por escribano público y del concejo á Juan de Torrequemada, é por alguacil á Francisco de Orbaneja. De todos los cuales é cada uno dellos el dicho Francisco de las Casas recibió dellos la solegnidad é juramento, que en tal caso se requiere, é se habia de hacer é recibir.

Y esto hecho, les mandó que á la villa que, hiciesen é poblasen, la llamasen la villa de Truxillo, y que les prometia é prometió é dió su fee como caballero, que en llegando dónde estuviese el dicho señor Gobernador, serian proveidos de todas las cosas necesarias; y que cuando el dicho señor Gobernador no lo hiciere, quél los proveeria de su hacienda. É ántes que todos los dichos vecinos se partiesen de donde estaba el dicho Francisco de las Casas, despachó un mensagero, para que con más brevedad el dicho señor Gobernador lo supiese, por la mar en un bergantin quel dicho Francisco de las Casas habia dexado en el puerto del Triunfo de la Cruz, questaba en el dicho puerto, para que más presto fuesen proveidos.

Y ansí se partieron todos, que serian sesenta hombres y más, en que traian veinte caballos bien aderezados, y todos con sus armas, en que venian ballesteros é escopeteros; los cuales vinieron al dicho puerto de Caballos dónde el dicho Francisco de las Casas les mandó que poblasen. Y dende á veinte é cinco ó treinta dias, les tornó á enviar el dicho Francisco de las Casas otros cincuenta é cinco españoles, para que ansí mesmo poblasen con ellos, los cuales truxeron más caballos é ballesteros é escopeteros.

É cuando estos españoles postreros llegaron, tenian los que primero habian venido fletado una carabela, que habia venido con bastimentos y caballos, la cual tenian fletada para se pasar á poblar en la dicha costa del norte, á un puerto de que tuvieron noticia, que há por nombre Puerto de Honduras; por quel asiento de Puerto de Caballos nos les pareció que convenia por entonces poblarlo. Y ansí lo hicieron, y todos los españoles que ansí habian venido á poblar, por que por tierra no lo podian llevar, metieron en la dicha carabela los más de sus vestidos y atavios de sus personas, y las armas é herraje, pólvora, municion, que todos ellos llevaban para su defensa de sus personas, para el pueblo que poblasen, é para sostenerse hasta que fuesen proveidos por el señor Gobernador, como el dicho Francisco de las Casas se lo habia prometido; porque de todo ellos iban bien proveidos, y quel dicho Francisco de las Casas les proveyó lo mejor quél pudo, demás de lo que ellos tenian.

Y porque en la dicha carabela no podian ir todos, acordaron que se metiesen en la dicha carabela los que no estuviesen tan bien dispuestos para ir por tierra, y los demás, con los caballos, fuesen por la costa, para que todos se juntasen en el pueblo de Honduras, á dónde habian de poblar. É con los que en la dicha carabela se metieron, se metió con ellos el dicho teniente Juan Lopez, y el dicho Lope de Mendoza alcalde, é Juan de Torrequemada escribano, é otros algunos questaban buenos y sanos, que pudieran ir por tierra, á los cuales el dicho teniente quiso meter dentro é que fuesen con él; lo cual este testigo cree que lo hizo por llevarlos consigo y que le favoreciesen á hacer lo que hizo, que fue irse con la dicha carabela, como despues pareció.

Y este testigo se fue con los españoles que iban por tierra, y llegaron al dicho Puerto de Honduras, á dónde todos iban, y no hallaron en él la dicha carabela ni gente que en ella venia, ni más supieron dellos; mas de que hallaron escrito, en un banco dos leguas del dicho puerto la costa abaxo, dónde pareció haber surgido, y en otras partes del dicho pueblo, que decian las letras: "no recibais penas, que presto verné, que voy por de comer"; y abaxo de aquello, la firma del dicho Juan Lopez, é decia Juan Lopez.

Y como vieron aquello, y la burla quel dicho Juan Lopez (les habia hecho) en llevarles la dicha carabela, juntamente con les llevar las armas é herraje, pólvora é municion é sus ropas é todo cuanto tenian porque por venir más libranos por tierra, lo habian echado todo en la dicha carabela é no traian más de lo que les quedó vestido para el camino, é les llevó indios é indias que tenian para su servicio, é bien cuarenta hombres de los vecinos que venian a poblar al dicho pueblo. É como ansí se hallaron burlados, tomaron el mejor remedio que les pareció para seguridad de sus personas é hacer lo que eran obligados al servicio de S. M. y complir lo que el dicho Francisco de las Casas les habia mandado; que fue asentar en el dicho puerto, donde mejor les pareció, é allí formar su villa é pueblo.

É por quel dicho Juan de Medina venia nombrado por alcalde, como arriba está dicho, y por tal lo tenian, é porque cuando se apartaron, el dicho Juan Lopez les mandó que le obedeciesen por su capitan por el camino, ellos obedecieron é tuvieron por tal. Y dende á siete ó ocho dias, que llegaron a dicho puerto y se juntaron todos los más dellos, de las personas que se debian hacer cuenta, todos juntos acordaron é tuvieron por bien de tornarle á dar la obediencia é tenerle por teniente de capitan en nombre del dicho señor Gobernador, demás de ser alcalde como lo era. Y para esto, algunos tovieron por bien de jurarle; y otros no le quisieron jurar, mas de dar su feé é palabras de le tener é obedecer por tal capitan, en tanto quél hiciese justicia é mirase el pró é comun.

É dende á ocho dias poco más ó menos, habiendo ido este testigo y el dicho Juan de Medina á la costa de la mar, cuando volvieron al pueblo, hallaron que algunas personas de los dichos vecinos habian concertado é hicieron capitan al dicho Francisco de Orbaneja, alguacil, y le habian muchos jurado por tal. É luego aquella noche fueron á este testigo. Gil Velazques é Rodrigo de Vargas, á decirle y le dixeron que tuviese por bueno lo que habian hecho, que era haber hecho capitan al dicho Orbaneja y quél lo tuviese por tal; este testigo les respondió que no le parecia bien aquello, y que le parecia cosa de mochachería, é ya ellos sabian queste testigo habia puesto mano en su espada é e jurado en forma, é dicho al escribano questaba presente quel ternía é obedeciria al dicho Juan de Medina por capitan, como habia tenido al dicho Juan Lopez de Aguirre y al dicho Francisco de las Casas.

É que les dixo que se maravillaba dellos decirle á él que hiciese tal cosa, siendo regidor é conosciéndole ellos; é no habia de hacer cosa que no debiese. É dende á dos ó tres dias, vino al dicho puerto una carabela, con uno que se dice el Bachiller Moreno; y el dicho Francisco de Orbaneja, como capitan, mandó dar un pregon que ninguno saliese á la costa sin su licencia, so pena de muerte, y para esto puso gente armada que guardase la playa; é luego desque el navío estuvo surto, envió una canoa, con ciertos hombres armados, á la dicha carabela para ver qué gente era; y si fuese el dicho Juan Lopez de Aguirre que se habia ido, que le sacasen del navío por manera que se le truxesen, é este testigo le oyó decir al dicho Orbaneja que si fuera el dicho Juan Lopez, quél lo matara.

Y llegados á la dicha carabela, el dicho Bachiller Moreno, que dentro venia por capitan, no dexó entrar en él sino uno ó dos de los que en la dicha canoa iban, y sin armas; é luego envió á un Juan Ruano que venia en la dicha carabela, el cual habia venido para ser vecino de la dicha villa, é por questaba herido se fué á curar á la villa de San Gil, á donde estaban ciertos españoles de los que traxo Gil Gonzalez de Ávila. Habia tocado allá la dicha carabela, en la cual el dicho Juan Ruano se metió para venir al dicho puerto de Honduras, el dicho Juan Ruano les habló de parte del dicho Bachiller Moreno, dicendo que les rogaba á los alcaldes é regidores de la dicha villa que llegasen donde estaba la dicha carabela.

É ansí fueron el dicho Juan de Medina, alcalde, é este testigo é Antonio de la Torre é Sancho Esturiano, regidores, é llevaron el asiento que habian dado en el hacer é poblar aquella villa, lo cual habian hecho por ante escribano, y lo mostraron al dicho Bachiller Moreno, é le dixeron la mucha necesidad que tenian, á cabsa del dicho Juan Lopez se haber llevado la gente que llevó y armas y pólvora y sus ropas y herraje. Y le dixeron, como habiéndose ido el dicho Juan Lopez, á quien Francisco de las Casas les habia dado por capitan en nombre del dicho Gobernador, é el uno de los alcaldes que era Lope de Mendoza, viéndose sin cabdillo, porque ellos hiciesen mejor lo que convenia al servicio de S. M. y estuviesen en más pacificacion y concordia, habian elegido al dicho Juan de Medina, alcalde, por su capitan; é algunos ó los más dellos le habian jurado de le obedecer por tal capitan, é siendo todos unánimes é conformes lo habian tenido é obedecido por tal capitan.

É que podria haber dos ó tres dias, que un Francisco de Orbaneja, vecino de aquella villa, y otros muchos con él, habian hecho cierta liga, é habian nombrado por capitan al dicho Orbaneja, sin intervenir en ello justicia ni regidores ni les dar parte de ello; y que habian descompuesto del cargo de capitan, que todos le habian dado de capitan, al dicho Juan de Medina, alcalde, aunque todavía lo tenian por alcalde. É porque el dicho Bachiller Moreno se decia ser juez en estas partes, é traia vara de justicia, la cual traia en la mano, le dixeron é rogaron remediase aquel escándalo, y si lo pudiese castigar, lo castigase; y el dicho Bachiller Moreno no quiso entender en ello, diciéndoles que no venia á nada de aquello. É entonces, este testigo, con los demás que allí estaban, rogaron al dicho Bachiller Moreno, que porque ellos conocian á Juan Ruano y allí venia con él, el cual habia venido con ellos, por mandado del dicho Francisco de las Casas, para ser vecino de aquella villa, y tenian concepto dél que en todo los manternía en justicia hasta que fuesen proveidos del dicho su capitan ó del dicho señor Gobernador, se lo dexase allí, por quellos lo querian por su justicia é capitan hasta que fuesen proveidos como dicho es, por quitar escándalos.

É el dicho Bachiller les respondió que creia que no queria, por quél no le habia de hacer sobre ello fuerza; é se lo rogasen ellos, y quél por su parte se lo rogaria ansí mismo. É que en el dicho navío venia un Diego de Aguilar, mercader, que habia venido con cierta mercadería de la Isla Española á donde estaba Cristóbal Dolí, é un Gaspar Troche, vecino de la Isla de Sant Juan, que ansí mismo habia traido á esta tierra caballos é otras cosas, é habiendo despachado su hacienda, se volvian en el dicho navío, los cuales supieron del alcalde é regidores la necesidad que tenian en aquella villa ansí de armas como de bastimentos á otras cosas, á causa de habérseles ido el dicho Juan Lopez de Aguirre con lo que tenian.

É porque el dicho Bachiller Moreno traia en el dicho navío muchos bastimentos é armas é otras cosas, de que los dichos vecinos tenian necesidad, y el concejo, justicia é regidores le habian rogado al dicho Bachiller Moreno que les proveyese, porque demás que ellos se obligarian á se lo pagar, se haria servicio á S. M., porque la tierra no se despoblase; é aquel navío é bastimentos decian que era de S. M., é que por esto se lo pedian; é el dicho Bachiller Moreno les respondió que no queria, ni habia venido á esto, ni era su padre ni persona que de ello tenia cargo para lo proveer; que si se lo pagasen luego, quel se lo daria, é no en otra manera.

É los dichos Aguilar é Gaspar Troche, viendo que en ello servian á S. M. é hacian placer al dicho señor Gobernador, le dixeron al dicho Bachiller que le rogaban que diese á los dichos vecinos todas las cosas que hubiesen menester; é que ellos quedarian de se lo pagar todo cuanto les diese, hasta cuatro ó cinco mil pesos de oro, é todo lo que hubiere en el navío, de que los dichos vecinos toviesen necesidades, por aquellos tenian quel dicho señor Gobernador se lo agradesceria é pagaria. É que bien sabia él que ellos é cualquier dellos tenian hacienda para le pagar todo lo que les diese; é por más seguridad, le darian que llevase en su poder, por prenda hasta que le pagasen, ciertas obligaciones é escripturas que á ellos se les debian, que era mucha más cantidad de lo que les podia dar. Los cuales nunca lo pudieron acabar con el dicho Bachiller que lo hiciese, ni quiso; é segun despues pareció, lo hizo por les poner en necesidad, para los atraer á lo que despues los atraxo, que fue, que concertó con el dicho Juan Ruano, el dicho Bachiller, que les dixese á los dichos vecinos, y el mismo les dixo, que se desistiesen los alcaldes é regidores de los oficios é cargos que tenian dados por el dicho Francisco de las Casas, é en nombre del dicho señor Gobernador, é que quedasen en nombre del Rey, como habia dexado á la gente de Gil Gonzalez que alló en San Gil; é que no tuviesen otra justicia, mas del capitan que les él dexase, é que no tenian necesidad del gobernador Hernando Cortés.

É que sabe este testigo, porque se lo oyó decir al dicho Juan Ruano muchas veces, que el dicho Bachiller concertó con él , que si el dicho señor gobernador enviase é proveyese allí capitan ó otra justicia, que no lo recibiesen ni obedesciesen: é haciendo esto, quel les daria de lo que allí traia, bastimentos é armas é vestidos é lo que hubiesen menester, é iria á la Española, é haria á los jueces que en ella residen que les proveyesen de gente y todas las cosas que hubiesen menester, é aún harian con ellos que no pagasen nada de lo quél entonces le diese; é que todo lo que en aquel navío venia era de S. M.: é con esto se fueron.

É aquel mesmo dia se juntarón en su cabildo, é todos juntos enviaron á este testigo al dicho navío, de parte de todos: que ¿porqué les queria quitar sus oficios quellos tenian?; por quellos estaban en nombre de S. M., é del dicho señor Gobernador en su nombre; é el dicho Bachiller le respondió á este testigo que dexasen los oficios, é que no habian de quedar allí mas de una persona, como les habia dicho, en nombre de S. M.; y que de otra manera, tuviesen por cierto que no les daria cosa ninguna; é que si no lo quisiesen hacer, que se fuesen con Dios, é que él se iria.

É este testigo le dixo: "¿como, señor, el gobernador Hernando Cortés no está por el Emperador nuestro señor?; é nosotros ansí lo tenemos questá, é nosotros ansí en su nombre lo estamos. É el dicho Bachiller tornó á responder á este testigo, que si estaba ó no estaba que á él no se le daba nada, que mirasen si querian hacer lo que les decia; sino que lo dexasen, quél harto estaba ya de palabras. É este testigo, vista la voluntad intencion del dicho Bachiller, la necesidad en que estaban, é que no podian hacer otra cosa, le dixo al dicho Bachiller: "salí señor en tierra, que yo haré á mis compañeros que se haga todo lo que vos quisiéredes."

É desta manera salió con diez ó doce hombres con ballestas y escopetas y espadas y rodelas y él con vara de justicia en la mano; é luego se juntaron este testigo y los otros regidores é alcaldes, y les dixo todo lo que con el dicho Bachiller habia pasado y que no se podia hacer otra cosa, ni les convenia por la extrema necesidad que tenian, sino lo quel dicho Bachiller queria, que le parecia que se debiese hacer, porque donde habia fuerza, no habia que decir ni le poner culpa. É aunque sobre ello le quisieron hacer cierto requerimiento sobre ello, y el dicho Bachiller lo alcanzó á saber, é dixo que si se lo hacian, que quizá les pesaria; y entonces, con temor, este testigo y los sobredichos dexaron de hacer, é hicieron todo lo quel quiso, que fué dexar sin oficios.

É quél les puso al dicho Juan Ruano por capitan é justicia, é le dió poder el dicho Bachiller para que usase del dicho cargo; é que sobre esto el hizo sus abtos con un escribano quél traia, que se llamaba Gracian de Mendoza. É hecho esto, les mandó que jurasen al dicho Juan Ruano por capitan é justicia, é ansí lo hicieron.

É luego acabado de hacer lo susodicho, les proveyó de todo lo que tuvieron necesidad, lo cual se apreció en mill é setenta pesos de oro, tasado á los precios que se lo dió é él lo quiso cargar é contar; é para la dicha suma señaló el dicho Bachiller á Juan Ruano é á este testigo é á Saldaña é á Juan de Medina é Antonio de la Torre, para que se obligasen todos de mancomun á se lo pagar, é ansí se obligaron de se lo pagar dentro de cuatro meses á la persona que por S. M. lo hubiese de cobrar. É concertó con el dicho Juan Ruano, que fuese á entrar la tierra adentro, y envió con el dicho Juan Ruano á un escribano quel dicho Bachiller traia, y á Juan de Logroño que venia por fator de aquella hacienda, para que viese la tierra y él pudiese llevar relacion á los jueces de la Isla Española; y despues de venidos de la dicha entrada, tomó el dicho Bachiller hasta quince personas, y el dicho Juan de Logroño, de los naturales de la tierra que habian traido de aquella entrada, las cuales dichas personas se les dieron vendidas en precio de cierto herraje que les dió, que no entró en los dichos mill é tantos pesos de oro, por que primero se obligaron.

É esto hecho, se fué; y les dexó dicho que les haria enviar á los jueces bastimentos é armas é gente, y aún creia quél seria el que con ellos viniese á estar é residir con ellos en la tierra, por su justicia. É ansí se fué; y dexó mandado al dicho Juan Ruano que quitase el nombre á la dicha villa que se llamaba la villa de Truxillo, y le pusiese nombre la villa de la Asuncion, y ansí el dicho Juan Ruano lo hizo.

É ansí mismo dixo que sabe que cuando el dicho Juan Lopez de Aguirre se fué, llevó cierto oro, por fundir é marcar, que se habia habido en ciertas entradas, por quél lo tenia en su poder como thesorero, é quél llevó la parte que á S. M. pertenecia del oro é lo que pertenecia á los compañeros, y ansí mismo cobró como thesorero ciertos derechos que pertenecieron á S. M.; é que no sabe este testigo qué cantidad era. É questo es lo que sabe, cerca de lo sobre dicho; é firmólo de su nombre. -Alonso de Pareja.

Testigo. -El dicho Francisco de Muñana, testigo recibido en la dicha razon, en habiendo jurado en forma de derecho lo que dixo é depuso por su dicho, seyendo preguntando por el tenor é forma de la cabeza de proceso, dixo: que lo que sabe es, questando en Naco, despues de la muerte de Cristóbal Dolí, Francisco de las Casas, como lugar teniente de gobernador é capitan general, por el señor Gobernador Hernando Cortés, por virtud de los poderes que dél truxo, los cuales este testigo no vido, mas de que oyó decir á muchas personas que los tenia, é por tal lo tenian é obedecian todos; é en el dicho nombre é en nombre de S. M., dixo que queria hacer é poblar un pueblo en la costa del norte en el Puerto de Caballos.

Y para esto hizo llamar á muchas personas, las que eran razon de darles parte dello, é se lo dixo; los cuales todos le dixeron que era bien hecho. É luego nombró é hizo teniente capitan á Juan Lopez de Aguirre, para la poblacion del dicho pueblo; é porque cuando el dicho Cristóbal Dolí vino de la Nueva España, el dicho señor Gobernador dió cargo de thesorero al dicho Juan Lopez, le dexó el mismo cargo; é hizo á Juan de Medina alcalde, é á Lope de Mendoza alcalde é contador, é regidores Alonso de Pareja é á Sancho Esturiano é Antonio de la Torre é á... Lintorno, é procurador de concejo á este testigo, é escribano á Juan de Torrequemada, é alguacil á Francisco de Orbaneja, al cual hizo su teniente Diego Hurtado, por virtud del poder que tenia de alguacil mayor, del dicho señor Gobernador.

Y de esta manera, les mandó el dicho Francisco de las Casas que viniesen á poblar al dicho Puerto de Caballos, é que si allí no les pareciese tal cual, les daba poder, en nombre del dicho señor Gobernador, para que poblasen en toda la costa del norte, en la parte que á ellos mejor les pareciese; é que á la villa é pueblo, que se hiciese, le pusiesen nombre la villa de Truxillo, por quél desde entonces se lo ponia é puso; é ansí se partió. É vinieron cincuenta é cuatro españoles, en que venian doce de caballo y cuarenta é dos peones, en habia que ballesteros é escopeteros; é llegaron á Puerto de Caballos, que es en la bahía que se nombra de Sant Andrés. Y allí llegados, dende á un mes poco más ó menos, llegaron otros cincuenta é tantos españoles, los cuales envió el dicho Francisco de las Casas para poblar é ser vecinos de la dicha villa de Truxillo, en que venian tres de caballo é los otros peones.

É estando mirando el dicho asiento é preveyéndose de bastimentos de la tierra, llegó allí al dicho puerto una carabela, la cual venia de un pueblo donde estaban ciertos españoles de los que vinieron con Gil Gonzalez, el cual dicho pueblo se llama San Gil; é en la dicha carabela venia dentro un Alonso Rodriguez, maestre de otra carabela, el cual habia venido con la dicha su carabela cargada de bastimentos é caballos, al pueblo de San Gil; é los dichos vecinos é justicia, que en el dicho pueblo estaba, se la tomaron por fuerza é teniéndola en sí.

É el dicho Alonso Rodriguez, como vido estar allí al dicho Juan Lopez con la dicha gente, que fué á él, y le pidió que hiciese justicia de un agravio é robo manifiesto que los dichos vecinos de San Gil le habian hecho en tomarle la dicha su carabela; é que le pedia que hiciese represalia en aquella carabela que allí al presente era venida, la cual venia á dar carena aquel puerto, hasta tanto quellos le diesen la suya. Y el dicho Juan Lopez hizo parecer ante sí al maestre que venia en la dicha carabela, que se llamaba Anton Rivas, el cual le dixo que le fletase aquella carabela para ir á un puerto que se dice de Honduras, porque queria ir á poblar allí; é el dicho maestre lo hizo, é se concertó con ellos, y concertados, se metió en la posesion de la dicha carabela.

É el dicho Juan Lopez, el cual por razon del pedimiento que el dicho Alonso Rodriguez le habia hecho, dixo: que retenia en sí aquella carabela, hasta tanto que la justicia é vecinos de la dicha villa de San Gil le diesen y entregasen al dicho Alonso Rodriguez la dicha su carabela; é ansí se tuvo la dicha su carabela en el dicho puerto. Y estando en esto, llegó al dicho puerto una canoa con gente, la cual venia de dicho pueblo de San Gil; é venia allí dentro en la dicha canoa un Rodrigo de Manzanas, el cual era capitan de la dicha gente de Gil Gonzalez, é era el que tomó la dicha carabela al dicho Alonso Rodriguez. É como el dicho Alonso Rodriguez lo vido, se quexó dél al dicho Juan Lopez, é le pidió que, porque se iba á Nicaragua é dexaba el pueblo de la gente de Gil Gonzalez, que lo hiciese allí detener, ó le mandase pagar su carabela.

Lo qual, dicho Juan Lopez hizo detener al dicho Manzanas; por lo quél luego, el dicho Manzanas, escribió á la villa de San Gil, que truxesen la dicha carabela del dicho Alonso Rodriguez, porque lo tenian á él detenido y estaba hecho represalia en la carabela Santana, que era la quel dicho Antonio Rivas traia á cargo. É dende en ciertos dias, los vecinos de la dicha villa de San Gil traxeron la carabela del dicho Alonso Rodriguez, é les volvieron la suya; la cual dicha carabela del dicho Alonso Rodriguez , dél, dicho Juan Lopez, fletó para se ir toda la gente que pudiese en ella. La cual dicha carabela, el dicho Juan Lopez, se entró en ella y el dicho Lope de Mendoza, con otros treinta é cinco españoles de los vecinos; é los demás se quedaron para se ir por tierra, porque no cabian en la dicha carabela.

É los que por tierra vinieron metieron en la dicha carabela todas sus ropas é atavios é armas, ecepto las que pudieron traer por tierra, é herraje. É al tiempo quel dicho Juan Lopez y ellos se despidieron, se concertaron que se fuesen todos al cabo de Honduras á juntar, porque allí el dicho Juan Lopez dixo que lo hallarian; y ansí se partieron. É los que fueron por tierra, en los cuales iba este testigo, llegaron á Puerto de Honduras, é no hallaron la dicha carabela, de lo cual se espantaron; fueron algunos dellos la costa abajo, é en unos buyos hallaron en un banco ó tablado escrito: "no recibais pena, que yo llegué aquí, é voy á traer de comer, é presto volveré;" y abaxo estaba la firma del dicho Juan Lopez, é su nombre. É visto esto por ellos, se volvieron al asiento é pueblo que agora tienen fecho, é acordaron todos que poblasen allí, así como se lo habia mandado el dicho Francisco de las Casas; y ansí lo hicieron, é pusieron nombre á la dicha villa, la villa de Truxillo, lo cual todo se hizo por escribano y ansí está por escripto; quedándose el dicho Juan Medina con el cargo de alcalde, segun se lo habia dado el dicho Francisco de las Casas, é los regidores ansí mismo.

É dende en ocho dias, el dicho Juan de Medina habló á los vecinos todos ó á los más, diciéndoles que pues, Juan Lopez se habia ido é no parecia, que para que mejor todas las cosas se hiciesen é llevasen órden, que lo tuviesen á él por alcalde, como lo era, é por capitan; todos los cuales dixeron que, en tanto si otra cosa se hiciese, é saber si el dicho Juan Lopez venia, que les placia; é ellos ansí lo tuvieron é obedecieron por tal, en nombre del dicho señor Gobernador, y ansí estuvo obra de quince dias, poco más ó menos. É porque á los más de los vecinos del dicho pueblo de Truxillo les pareció que para capitan el dicho Juan de Medina no tenia habilidad ni esperiencia, se juntaron los más dellos, que no faltaron sino dos ó tres, é allí juntos se eligieron por su capitan á Francisco de Orbaneja, en nombre del dicho señor Gobernador; é quel dicho Juan de Medina quedase por alcalde, como lo era, é como lo habia elegido el dicho Francisco de las Casas.

É dende en dos ó tres dias, vieron asomar una carabela por el dicho puerto, la cual surgió de la villa dos leguas. É como se vido, el dicho Francisco de Orbaneja mandó dar un pregon, que ninguna persona saliese á la costa sin su licencia é mandado, sopena de muerte; é por tierra envió dos de á caballo, por si saliesen á tierra de la dicha carabela, supiesen qué gente era; é por la mar envió una canoa con diez ó doce hombres armados, que fuesen á la dicha carabela é supiesen quiénes venian allí; é si fuese Juan Lopez, que tuviesen maña con el de atraerlo é meterlo en la canoa, é se lo truxesen, y aún el dicho Francisco de Orbaneja dixo que si era el dicho Juan Lopez aquel que traia la carabela, que le habia de dar de puñaladas, mirando la burla é bellaqueria que á todos habia hecho, é como los habia dexado vendidos; é ansí fueron. É otro dia se volvieron los de la dicha canoa, é dixeron que venia allí el Bachiller Moreno, é que no les habia consentido entrar dentro; é que venian de la villa de San Gil, é traia muchos bastimentos é armas é vestidos.

É otro dia vino allí un Juan Ruano, el cual venia en la dicha carabela con el dicho Bachiller, el cual venia de parte del dicho Bachiller, é á saber de qué manera estaban; é que rogaba á los alcaldes é regidores que quisiesen llegarse á la dicha carabela, para que les queria hablar. É ansí fueron con el dicho Juan Ruano, Juan de Medina, alcalde é Alonso de Pareja, regidor é Sancho Esturiano, regidor é el dicho Franciso de Orbaneja, á los cuales el dicho Bachiller habló, segun á este testigo se lo dixeron lo sobredichos, dándoles cuenta como venia con poder de los oydores, questán en la Isla Española, para poner en paz á Cristóbal Doli é á Gil Gonzalez, é partirles las tierras, segun que cada uno las tuviese. Y esto mismo dixo el Bachiller Moreno á este testigo despues, por quél le entró á le hablar en la dicha carabela.

É todos, como allá estaban, le dixeron al dicho Bachiller la necesidad que tenia de bastimentos é armas é herraje, que los quisiese proveer de todo ello, é quellos se obligarian, por lo que se concertasen, de se lo pagar á cierto tiempo; é el dicho Bachiller Moreno dixo que no queria, quel no era su padre ni venia á los remediar, é juntamente con esto, le dixeron que aquella necesidad que tenian les habia hecho tener el dicho Juan Lopez, por se haber ido con la carabela, é les habian llevado las armas y herraje; que de otra manera, ellos no tenian necesidad. É dentro de la carabela del dicho Moreno, venia un Diego de Aguilar, mercader é Gaspar Troche, los cuales dixeron al dicho Bachiller Moreno que les diese á aquellos vecinos todos los bastimentos que ellos quisieren é armas é lo que tuviesen necesidad; é quellos se obligarian de lo pagar á cierto plazo; que se lo fiasen, quél bien sabia que se lo podia fiar, aunque fuesen diez mill pesos; que para mas siguridad, ellos le darian escriptura, debdas que le debian de doce mill pesos, quél las toviese en prendas hasta que fuese pagado lo que les diese; y questo hacian por servir al señor gobernador Hernando Cortés, porque aquella gente estaba allí por él, y ellos creian que le harian en ello mucho servicio, en que se lo pagaria á ellos.

É jamás quiso el dicho Bachiller darles cosa ninguna, diciendo que no queria; é vista su voluntad, se fueron á la villa, á donde hablaron con Juan Ruano, el cual todos conocian, por ser de su compañía, é aun al tiempo quel dicho Francisco de las Casas los envió á que viniesen á poblar, el dicho Juan Ruano salió con ellos dende á siete ó ocho dias; é dixeron que lo querian por su capitan, é que querian ir á decírselo al dicho Bachiller que se lo dexasen allí. El cual le respondió que creia quel dicho Juan Ruano no queria quedar allí; que se lo hablasen ellos, quél ansí mismo se lo rogaba, é quél iria á la villa é daria órden en todo. É el dicho Bachiller saltó en tierra con gente armada que con él vino, como hombre poderoso é con vara de justicia en la mano, é entró en la dicha villa, á dónde halló á todos é les dixo; que si ellos querian que él les diese de lo que traia, que se habian de desistir de los oficios é cargos que traian é tenian, y que les pornía alli una persona por capitan questoviese en nombre de S. M.; y que les daria todo lo que quisiesen, y aun quél haria con los oydores que no pagasen ninguna cosa de lo quél les diese, porque todo era del Rey.

Y entonces le dixeron todos los oficiales, que por qué querian quellos dexasen sus oficios y cargos, pues lo tenian por el señor Gobernador y quél dicho señor Gobernador estaba por S. M.; que si ansí era, que no los quisiese desposeer, é que si él sabia quél dicho señor Gobernador no estaba por S. M., que se lo dixese, y entonces ellos harian lo que les él decia. Y el dicho Bachiller respondió que no curasen de nada de aquello, sino que si querian hacer lo que les él decia, que lo hiciesen, é quél les daria lo que hubiesen menester; é sino quél se queria ir luego É vista la voluntad del dicho Bachiller é que no les queria dar cosa ninguna sino por la via que les habia dicho, dixeron que lo querian hacer, como lo hicieron, é se desistieron de sus cargos é oficios; é entonces el dicho Bachiller les dixo que toviesen por su capitan al dicho Juan Ruano, é lo obedeciesen en todo é por todo, hasta tanto que los señores oydores de la Isla Española proveyesen otra cosa; y aun que creia quél volveria á estar é residir con ellos por su capitan.

É desta manera recibieron por su capitan al dicho Juan Ruano é lo juraron todos é luego el dicho Bachiller les dió de bastimentos é armas é tiros é pólvora, tanto, que se montó, al precio que se lo quiso dar, mil é trescientos é tantos pesos de oro, por los cuales se obligaron de mancomun. Alonso de Pareja é Antonio de la Torre é Juan de Medina é Juan de Saldaña, de se lo pagar dentro de cierto plazo é se igualaron. É luego el dicho Bachiller envió á hacer una entrada, con la cual fué uno que venia con el dicho Bachiller que se dice Juan de Logroño, en que estovieron once dias en la entrada, é traxeron quince ó desiseis personas, las cuales el dicho Bachiller se llevó é las metió en su carabela, dellas por la parte de ciertos hombres quel dicho Bachiller envió de los del navio, lo otro por cierto herraje que les dió en descuento dellas. É hecho esto, dixo que se quería ir, que no tenia más que les decir sino que obedeciesen al dicho Juan Ruano, é si algun capitan viniese del dicho señor gobernador Hernando Cortés, que no lo recibiesen ni les obedeciesen, salvo si no fuese tanta gente que la no pudiesen resisitir; é para ello dexó instruccion al dicho Juan Ruano de lo que habia de hacer, y quél haria con los jueces que lo proveyesen luego de gente é bastimentos é todas las otras cosas, de cuanto viesen necesidad, lo más breve quél pudiese; y con esto se fué á embarcar é los dexó. É esto es lo que sabe; é firmolo de su nombre. -Francisco de Muñana.

Testigo. -El dicho Cristóbal de Morales, testigo presentado en la dicha razon, é habiendo jurado (en) forma de derecho, dixo: que lo que sabe, cerca de lo susodicho, es questando en la provincia de Naco en un pueblo della, habiendo Francisco de las Casas hecho justicia de Cristóbal Dolí, ansí como capitán que pareció ser del dicho señor Gobernador, estando la gente española pacífica, el dicho Francisco de las Casas, en nombre de S. M. é del dicho señor Gobernador, é por virtud de los poderes é que para ello traia en el dicho nombre, nombró por capitan á Juan Lopez de Aguirre, al cual dió hasta obra de setenta hombres, habiendo entre ellos hecho alcalde é regidores, é recibido de ellos el juramento é solegnidad que en tal caso de derecho se requiere; é habiéndoles dado el despacho que para fundar é poblar una villa convenia, les mandó que fuesen al Puerto de Caballos ó á Puerto de Honduras, donde mejor disposicion de tierra hallasen é viesen que convenia, é allí poblasen é fundasen villa, á la cual pusiesen nombre la villa de Truxillo, por quél desde entonces se lo ponia é puso.

É ansí hecho lo susodicho, el dicho Juan Lopez de Aguirre se partió con la dicha gente é alcalde é regidores, los cuales eran el dicho Juan Lopez, capitan é Juan de Medina é Lope de Mendoza, alcaldes é Antonio de la Torre é Alonso de Pareja é Sancho Esturiano é Perea regidores, é Francisco de Orbaneja, alguacil é Juan de Torrequemada, escribano público, é oficiales de S.M quel dicho Francisco de las Casas en el dicho nombre nombró é señaló, los cuales eran el dicho Juan Lopez por thesorero, Lope de Mendoza contador é Sancho Esturiano por veedor.

É llegado á Puerto de Caballos, habiendo mirado é visto la tierra, halló que el dicho Juan Lopez é oficiales ser mejor venir á poblar en cabo de Honduras, que no poblar en Puerto de Caballos; é para esto el dicho Juan Lopez é Lope de Mendoza, con obra de treinta, hombres, tomaron una carabela que en dicho Puerto de Caballos vino, que era de un Alonso Rodriguez, en la cual se metió, mandando al dicho Juan de Medina, alcalde, que con la otra gente que quedaba, que seria hasta cuarenta hombres, se viniese con ellos é con los caballos que habia, por tierra, al cual dió poder de capitan, al puerto de Honduras; porque allí él esperaria con la carabela é gente que con él iba, é poblarian é harian lo que les era mandado. Y con este concierto, el dicho Juan Lopez se partió en la dicha carabela, llevando la ropa, armas y herraje y otras cosas de la gente, é con él, dicho Juan de Medina iba por tierra. Por manera, que llegada la gente que el dicho Juan de Medina traia, al dicho puerto de Honduras, viendo que no halló la dicha carabela quel dicho Juan Lopez traia, hizo buscar si por caso se hallaria alguna seña de haber allí llegado, é hallaron en ciertos árboles escrito: "consolaos, que presto verné, que voy á las islas por de comer;" é abaxo dello el nombre del dicho Juan Lopez.

É visto que la dicha carabela se habia ido, los dichos alcaldes é regidores é el dicho Juan de Medina thesorero, é Francisco Cepero contador, nombrados por los dichos Juan Lopez de Aguirre é Lope de Mendoza, ante Juan de Saldaña escribano público estando en su cabildo é ayuntamiento, dixeron que tomaban é tomaron la posesion de la dicha tierra é Puerto de Honduras, en el dicho nombre, é fundaron villa, á la cual pusieron nombre la villa de Truxillo é pusieron en ella horca é picota, é señalaron casa de cárcel. É luego todos ansí como venian nombrados é señalados en los dichos oficios por el dicho Francisco de las Casas, cada uno usando dellos con mucha paz é sosiego, é teniendo é manteniendo los vecinos en justicia, é procurando de pacificar los naturales é descobrir la tierra, para della saber los secretos é hacer de todo relacion al dicho señor Gobernador, para que en todo proveyese, segun que á servicio de Dios é S. M. conviniere; dende ocho dias, llegó á este dicho puerto un navío, el cual surgió en el dicho puerto una legua del pueblo; é para saber de dónde era é que traia, mandaron la justicia é regidores á este que depone fuese en una canoa al dicho navío.

El cual fué, é ántes que á él llegase, alzaron trinquete é pusieron bandera de guerra, é á bordo del dicho navío se puso el Bachiller Moreno, queste testigo conoció que con cierta gente de armada, é le dixo: "teneos allá, é sabé que yo soy el Bachiller Moreno, que vengo por juez de comision para en esta tierra, é el navío é bastimentos é armas que en él vienen es de S. M." É con esto, este testigo se volvió é dió dello cuenta á la justicia de la dicha villa, la cual con los dichos regidores fueron al dicho navío, é habiendo con el dicho Bachiller platicado, haciéndole saber de la manera que aquí, al dicho puerto, habian venido é estaban é habian poblado la dicha villa de Truxillo, por el gobernador Hernando Cortés y en nombre de S. M., é la necesidad en que los puso el dicho Juan Lopez en irse con la dicha carabela é llevarles todo lo que les llevó; que por tanto le suplicaban, por servicio de Dios, le diese de los dichos bastimentos é armas que traia, que con ellas pudiesen defenderse é servir á S. M. en pacificar la tierra.

A lo cual el dicho Bachiller le respondió que no queria, diciéndoles: "¿só yo vuestro padre, ó partí de Santo Domingo para vuestro remedio;" á lo cual los dichos justicia é regidores le tornaron á rogar que se lo diese, que todos juntamente se obligarian al pagar, en todo lo cual, el dicho Bachiller no quiso conceder. É en el dicho navio venian, con el dicho Bachiller, Diego de Aguilar, mercader é Gaspar Torres é Diego Pardo, mercaderes, los cuales, viendo la inhumanidad del dicho Bachiller é que en ello servian á S. M., é quel señor Gobernador se lo agradeceria mucho, demás de se lo pagar, dixeron todos tres al dicho Bachiller: "dadles á esta gente todo lo que os piden, que nosotros nos obligaremos de os lo pagar, adonde quiera que llegaremos, é á nosotros nos lo pagará el dicho señor Gobernador;" en lo cual el dicho Bachiller dixo que no lo habia de hacer en ninguna manera, que se fuese con Dios. Y con esto, los dichos justicias é regidores se salieron harto descontentos é desconsolados; é fuera del dicho navío, ya que se querian venir para su villa, vino en la barca del dicho navío un Juan Ruano, el cual venia con el dicho Bachiller, é apartó á los dichos justicia é regidores é les dixo ansí: "señores, el Bachiller me rogó que os viniese á hablar, y es que si quereis que os dé de lo que tray é que comais, habeis de dexar los oficios que teneis de alcaldes é regidores é otros cualesquier oficio, é pedirme á mi por capitan y jurarme, para que yo quede con vosotros, en nombre de S. M. é de los señores oydores que residen en la Isla Española; y desta manera os dará de lo que trae, é de otra manera, no aprovecha cosa ninguna, que nos dará nada. Los cuales dixeron que se les hacia muy recia cosa en hacerlo; pero que ellos hablarian con los vecinos é les darian de todo cuenta, é que para lo que se hobiese de hacer, hubiese más ayna efecto, le rogaba que se viniese con ellos á la villa, é que allí le darian respuesta de todo. É venido, habiendo platicado con los dichos vecinos, viendo la mucha necesidad que tenian é en la questaban, así de bastimentos como de armas para defensa de sus personas, é que si el dicho Bachiller se fuese sin les dexar proveido de lo que traia, recibian mucho peligro, acordaron de le tornar á rogar é pedir por merced al dicho Juan Ruano, que rogase al dicho Bachiller, que mirase él otra cosa, que se pudiese hacer, que no fuese aquello quél les pedia, que todos los harian, mas que aquello que les pedia, que era muy recia cosa hacerlo; y el dicho Juan Ruano le respondió: "mirá, yo sé la voluntad del Bachiller, porque él lo ha platicado conmigo, y si no lo haceis lo que os he dicho, querer desistiros de vuestros oficios é cargos que teneis é quedar por los oydores é pedirme á mi por capitan, es escusado hablalle, porque yo juro á Dios que cosa nos dé y mañana en la noche se partirá."

É visto por los dichos justicias é regidores que otra cosa no podian hacer, con acuerdo de los vecinos, dixeron que saltase el dicho Bachiller en tierra, é que luego se haria lo quel quisiese. E otro dia siguiente el dicho Bachiller saltó en tierra, con vara de justicia en la mano, con cincuenta hombres armados, é vino á la dicha villa, adonde habiendo platicado con los alcaldes é regidores, por haber entre los vecinos diferencia que unos querian hacer lo quel dicho Bachiller quería é otros no, y el dicho Bachiller les dixo á los que querian: "mirá: qué querais qué no, se ha de hacer é dexá los oficios. Por manera, que quitó á los alcaldes las varas que tenian, mandándoles que las dexasen, é á los regidores é oficiales que no usasen de sus oficios; é mandó á Juan Ruano que hiciese un pedimento para que los vecinos lo firmasen, é pareciese que ellos lo pedian por capitan, é que lo jurarian, é ante el dicho Juan Ruano, lo hizo é lo firmaron, é los vecinos. É firmado, el dicho Bachiller les dió por capitan á los dichos vecinos al dicho Juan Ruano, é le mandó al dicho Ruan Ruano quel oro ó perlas que se hubiese, que todo lo recibiese en sí, que no habia necesidad de oficiales de S. M.; é algunos de los dichos vecinos le dixeron: "mirá señor que es bien que haya oficiales de S. M., é que haya cuenta é razon de todo el oro é otras cosas que se hubiese para lo perteneciente á S. M., é para dar cuenta de sus partes á los vecinos;" á lo cual el dicho Bachiller respondió, á la burla, que aquí no ha de haber otra justicia ni oficiales sino Juan Ruano, sacudiendo de la mano.

Y desta manera dexó al dicho Juan Ruano por capitan, sin querer como dicho es dexar oficiales de S. M., é le dió para ello poder; é seyendo la dicha villa mero mixto imperio, é sin para ello mostrar poder especial de S. M., dixo que á la dicha villa quitaba, como de hecho quitó, el nombre que tenia de Truxillo, é dixo que se llamase la villa de la Asuncion; diciendo al dicho Juan Ruano: "mira señor, si gente viniere de Hernando Cortés, resistidla é en ninguna manera lo acojais ni recibais; y si vieredes que no la podais resistir, tomad este requerimiento que les hagais", el cual el dicho Bachiller le dió al dicho Juan Ruano, diciendo: "yo os prometo de hacer con los señores que dentro de cuatro meses yo venga, ó otra persona por ellos, con la cual os enviaré gente é bastimentos é armas é caballos é otras cosas necesarias, y aún podrá ser que yo seré el que verná." Y ansí mismo dixo á los dichos vecinos quél procuraria con los dichos oydores, pues habian hecho lo que les habia dicho é mandado en su nombre, que aquello que les habia dado, que se montaba en ello mil é tantos pesos de oro, que no pagasen dello cosa alguna, y que ansí se lo prometia.

É hecho lo susodicho, el Bachiller se fué, dexando cierta instruccion al dicho Juan Ruano, de la órden que habia de tener en todo; y así se fué á su navío á embarcar é se fué con él. Y dende en ciertos dias quel dicho Bachiller se fué, los dichos justicia é regidores, nombrados por el dicho Francisco de las Casas en el dicho nombre, se juntaron con los vecinos, los más dellos, é platicaron diciendo: que ya sabian lo que habian hecho é con la necesidad que lo hicieron, que no pudieron hacer otra cosa; que agora les parecia que debian tornar á reedificar su villa, é usar de sus oficios é cargos como lo tenian; é que en ello pensaban S. M. seria dello servido, porque de otra manera, pareceria haberlo hecho no con buen celo. Los cuales todos juntamente dixeron que les parecia bien, é que ansí se debia hacer; é luego juntos todos, habiendo tomado cada uno su oficio é cargo que antes tenia de justicia, salieron de alli é se fueron á la posada del dicho Juan Ruano, al cual tomaron é prendieron, é preso lo metieron en un navío y lo enviaron á la Española á los dichos oydores, á los cuales escribieron dándoles cuenta porque lo habian hecho. Y esta es la verdad é lo que sabe, y esto que ha dicho vido por sus ojos, é sabe que es ansí público é notorio en esta villa; é firmólo. -Cristóbal de Morales.

Testigo. -El dicho Francisco de Orbaneja, testigo recibido en la dicha razon, habiendo jurado en forma de derecho, dixo: que lo que cerca de lo susodicho sabe, es que estando en la provincia de Naco, una villa della, ques adonde Francisco de las Casas, en nombre del dicho señor Gobernador, hizo justicia de Cristóbal Dolí, é queriendo el dicho Francisco de las Casas irse á la ciudad de México, para dar cuenta al dicho señor Gobernador de lo que le habia sucedido, é ántes que se partiese, hizo juntar hasta sesenta ó ochenta españoles, de los que á él le pareció á los cuales les dixo que queria que, en nombre de S. M. é del dicho señor Gobernador, fuesen á poblar en la costa del norte en el Puerto de Caballos ó en el Puerto de Honduras, á dónde ellos mejor les pareciese, una villa, y que en ello harian mucho servicio al dicho señor Gobernador, é se lo agradeceria mucho; é que les prometia que, lo más breve que ser pudiese, les proveeria de todo lo necesario; á lo cual todos le respondieron que eran contentos é que lo harian.

É luego el dicho Francisco de las Casas, en el dicho nombre, dixo que nombraba é nombró por capitan que fuese con la dicha gente, al cual obedeciesen en todo y por todo, á Juan Lopez de Aguirre, é por alcaldes á Juan de Medina é á Lope de Mendoza, é por regidores á Alonso de Pareja é Antonio de la Torre é á Sancho Esturiano é á Perea, é á Francisco de Orbaneja, ques este que depone, por alguacil, é por escribano é Juan de Torrequemada; de los cuales é de cada uno dellos recibió la solegnidad que de derecho en tal caso se requiere, é ansí recibida, los hobo é tovo por tales oficiales de la villa que ansí poblasen, á los cuales mandó que la villa que ansí poblasen la pusiesen nombre la villa de Truxillo, á la cual, en el dicho nombre, dende agora por tal la nombraba. É desta manera, se partieron todos é vinieron al dicho Puerto de Caballos, é allí no les pareció que habia buena disposicion para poblar; é en una carabela que allí estaba, que era de un Alonso Rodriguez, el dicho Juan Lopez la fletó para que los llevase á Cabo de Honduras, porque allá queria ir á poblar.

En la cual dicha carabela el dicho Juan Lopez se metió é el dicho Lope de Mendoza, con más de treinta españoles; é los otros que quedaron les mandó que se fuesen por tierra hasta el dicho Puerto de Honduras por que allí lo hallarian, é nombró que fuese por capitan con ellos al dicho Juan de Medina, alcalde. É desta manera se fueron por tierra con los caballos que tenian; é en la dicha carabela metieron todas ropas é armas, de que no tenian necesidad para el camino, é herraje. Ansí vinieron hasta el dicho Puerto, é despues que llegaron é vieron que la dicha carabela no estaba en él quedaron muy maravillados, é procuraron de buscar por todo el puerto, si hallarian alguna señal do pareciese haber allí llegado el dicho Juan Lopez; é andando á buscar, hallaron en unos árboles escripto: "yo voy á las islas por de comer, por tanto habé paciencia que presto volveré," y abaxo dello el nombre del dicho Juan Lopez. Como esto vieron, todos juntos se vinieron á un pueblo de indios que en el dicho puerto estaba, y allí acordaron de fundar la villa é poblarla; é para esto se juntaron todos los dichos oficiales; é en nombre del dicho señor Gobernador, tomaron la posesion de la tierra é fundaron su pueblo é villa, llamándola la villa de Truxillo.

É todos comenzaron á usar de sus oficios é cargos quieta é pacíficamente, teniendo é manteniendo en justicia á los vecinos é moradores della, é procurando de pacificar la tierra é los naturales della. É estando haciendo esto, llegó al dicho puerto un navío, el cual surgió una legua de esta villa, é como vieron que surgia tan léxos, enviaron allá todos un vecino para que supiese que navío era, el cual fué en una canoa, é volvió y dixo que era un navío del Rey, en el cual venia el Bachiller Moreno, é traia bastimentos é armas é otras cosas de que todos tenian necesidad; é como todos los vecinos estaban con tanta necesidad extrema, acordaron la justicia é regidores de ir al dicho navio al dicho Bachiller, á rogarle que les diese de aquellos bastimentos, é ansí fueron, á los cuales no consintió entrar sino uno á uno. É los que entraron dentro le dixeron la mucha necesidad que tenian de bastimentos é armas, é como estaban en esta villa que habían poblado en nombre de S. M. é del dicho señor Gobernador; é que por esta causa, por que no se despoblase la villa, le rogaban que les diesen de los bastimentos é armas que traia, é que por más seguridad, ellos todos juntamente se obligarian por ello á S. M. á lo pagar á cierto tiempo. Á lo cual el dicho Bachiller les respondió que no queria, quél no habia partido de Santo Domingo para venir á remediarlos, que no tenia por qué, ni menos era padre dellos.

É estando en esta razon, estaban dentro en el dicho navío, un Diego de Aguilar é Gaspar Troche é Diego Pardo, que venian con el dicho Bachiller, dentro en el dicho navío, é como vieron quel dicho Bachiller que no les queria dar cosa ninguna de lo que le pedian, dixeron al dicho Bachiller: "señor Bachiller, dadle á esta gente todo lo que os piden, que nosotros todos tres nos obligaremos de lo pagar en saltando en tierra; é pues sabeis que todo os lo pagaremos, dádselo, porque demás de (que) en ello parecería que servimos á S. M. tenemos por cierto que el señor gobernador Hernando Cortés nos lo agradeceria é nos lo pagará." Lo cual respondió el dicho Bachiller que no lo habia de hacer en ninguna manera, ni aprovechaba cosa ninguna hablarle en ello, que lo dexase; é desta manera se salieron los dichos justicia é regidores del dicho navío. É estando en tierra, salió á ellos en la barca un Juan Ruano, que venia con el dicho Bachiller, el cual les dixo: "señores, yo os vengo á desengañar é decir la verdad de la voluntad é instruccion del Bachiller, porque lo ha platicado conmigo, y es, que si quereis que los dé de los bastimentos que trae é armas, habeis de dexar, todos, los oficios é cargos que teneis, é desestiros dellos, é pedir al dicho Bachiller que quereis estar por los oydores, é que en su nombre vos de él un capitan, el cual seré yo é quedaré con vosotros; é desta manera, os lo dará é no de otra."

É los dichos vecinos é justicia é regidores les dixeron: "muy recia cosa es esta que decís; lo que podremos hacer, será dar de ella parte á los vecinos, é veamos ques lo que dirán ellos; mas pues esta es la voluntad del Bachiller, decidle que salga en tierra, porque no tengamos que ir é que venir, para que se dará en todo la órden que ser pudiese, por manera que no quedemos sin proveimiento. É el dicho Juan Ruano fué al dicho navío é lo dixo al dicho Bachiller, el cual luego puso en obra de saltar en tierra, é saltó con una vara de justicia en la mano, diciendo que era juez, é con cincuenta hombres armados. É desta manera vinieron á la villa, á donde todos los vecinos se juntaron é platicaron en lo sobredicho, é dixeron que procurasen si pudiesen por otra via quel Bachiller les proveyese; é que cuando no, que no podrian hacer otra cosa sino hacer lo que les pedia, por la extrema necesidad que tenian.

É desta manera, volvieron al dicho Bachiller é le dixeron: "señor, muy recio se nos hace lo que pedís, cualquier otra cosa que quisiéredes haremos, ecepto lo que nos pedís." Y entonces el dicho Bachiller les dixo: "no cureis de hablar en otra cosa, sino de la manera que Juan Ruano os ha hablado; é si ansí os cumple, si no quedaos á Dios." É visto que con él no podia alcanzar otra cosa, concedieron en ello; é algunos vecinos estaban dudosos en lo hacer, é el dicho Bachiller dixo: "que quereis que no, lo habeis de hacer." É ansí los disipó é quitó de sus oficios é cargos, mandándoles que de ello no usasen, é señaló por capitan al dicho Juan Ruano, al cual mandó que si alguna gente viniese que fuese del dicho señor gobernador Hernando Cortés, que no la recibiese, ántes los prendiese á todos; é si fuese tanta gente que no la pudiesen resistir, que les hiciese un requerimiento, el cual lo dejó hecho é lo dió al dicho Juan Ruano, juntamente con una instruccion de lo que habia de hacer con el dicho cargo.

É desta manera, el dicho Bachiller los quitó é disipó de oficios é dixo, quel nombre que la dicha villa tenia de Truxillo, que no se lo llamasen, sino la villa de la Asuncion, é ansí se hizo. É desta manera el dicho Bachiller se embarcó é se fué, habiéndolos dado, de bastimentos é armas, mill é tantos pesos de oro, por los cuales se obligaron ciertos vecinos, quel dicho Bachiller les dixo que les prometia que ántes de cuatro meses los jueces enviarian persona que viniera á estar por ellos en esta tierra, con gente é armas é bastimentos; y áun que podria ser quél volviese. Por tanto, questoviesen alegres, é quél les prometia porque lo habian hecho ansí todo como él se lo habia rogado, é haria con los dichos oydores que de todo lo que les habia dado, que no pagasen cosa ninguna; é ansí se fué.

É despues dende en ciertos dias, los dichos oficiales justicia, regidores é algunos vecinos se juntaron, é dixeron quel Bachiller les habia hecho por fuerza desistir de sus oficios é cargos, que tenian de S. M. en el dicho nombre, lo cual era en mucho perjuicio suyo é del dicho señor Gobernador; que les parecia que debian tornar á tomar sus oficios é usar dellos, é esto les pareció á todos que convenia á servicio de Dios é de S. M., é lo que debian hacer; é ansí lo hicieron. É juntos todos los dichos justicia é regidores fueron donde estaba el dicho Juan Ruano é lo prendieron, é preso lo metieron en un navio é lo enviaron á la Isla Española á los dichos oydores. E esto es la verdad é lo que este testigo ha visto, é ansí es todo ello público y notorio; é firmólo de su nombre. -Francisco de Orbaneja.

Testigo. -El dicho Antonio de la Torre, testigo presentado en la dicha razon, é habiendo jurado en forma de derecho, é seyendo preguntado por el tenor é forma de lo susodicho, dixo: que lo que sabe cerca dello, es que despues que Francisco de las Casas en Naco hizo justicia de Cristóbal Dolí, hizo parecer ante sí hasta setenta ó ochenta personas de los que allí estaban, á las cuales dixo como él queria que en la costa del norte fuesen á fundar un pueblo é villa, en nombre de S. M. é del dicho señor Gobernador; que les rogaba lo hubiesen por bien é quisiesen ir á poblarlo, porque en ello le harian mucho servicio; é todo juntos dixeron que eran contentos de lo hacer.

É luego en el dicho nombre, el dicho Francisco de las Casas dixo que nombraba é nombró por capitan para que fuese con ellos á Juan Lopez de Aguirre, é por alcaldes á Juan de Medina é á Lope de Mendoza, é por regidores á Antonio de la Torre é Alonso de Pareja é á Sancho Esturiano é á Lope de Perea, é por alguacil mayor á Francisco de Orbaneja, é por escribano público á Juan de Torrequemada; de los cuales é de cada uno de ellos el dicho Francisco de las Casas recibió el juramento é solegnidad que de derecho en tal caso se requiere; é ansí dellos recibida la dicha solegnidad, dixo que los habia é hobo por tales oficiales, é los rescebia en el dicho nombre al uso é exercicio de los dichos oficios. Y desta manera, se despidieron del dicho Francisco de las Casas, para ir á poblar al Puerto de Caballos ó al Puerto de Honduras ó donde mejor á ellos les pareciese; é ansí fueron al dicho Puerto de Caballos, donde estuvieron ciertos dias, por no les parecer allí habia dispusicion para poblar.

El dicho Juan Lopez, fletó una carabela que allí estaba, para en ella se venir al dicho Puerto de Honduras, y llevar en ella la ropa de todos los españoles, que en la dicha carabela se metió el dicho Juan Lopez y el dicho Lope de Mendoza con otros treinta españoles, é en la dicha carabela metieron la ropa de todos, é armas é herrajes. É los otros españoles, con los caballos, que fueron por tierra, de los cuales el dicho Juan Lopez nombró al dicho Juan de Medina que fuese con ellos por capitan é les mandó que fuesen al dicho Puerto de Honduras, é que allí lo hallarian con la dicha carabela. De esta manera se despidieron los unos de los otros, é vinieron al dicho Puerto de Honduras, donde no hallaron la dicha carabela, de lo cual quedaron muy maravillados y espantados. Y procuraron de buscar por todo el dicho Puerto si hallarian alguna seña, por donde conociesen si el dicho Juan Lopez habia allí llegado, é hallaron en unos árboles escrito: "habed paciencia que yo voy á las islas por de comer, que luego volveré," y abaxo de esto el nombre del dicho Juan Lopez.

Y como esto vieron que ansí el dicho Juan Lopez lo habia hecho, los dichos vecinos, justicia é regidores acordaron de fundar su pueblo, y para ello tomaron posesion de la tierra en nombre del dicho Gobernador, é hicieron su pueblo, é en él pusieron picota é señalaron casa de cárcel. É todos é cada uno dellos comenzaron á usar y ejercer sus ofocios, sin haber en esto ni en parte dello impedimento alguno; y desta manera procuraban los alcaldes é justicia de tener é mantener en justicia á los vecinos de la dicha villa, é de pacificar la tierra é otra era servidumbre los naturales della, como lo harian. En este tiempo, vino un navío, el cual surgió una legua de la dicha villa poco más o menos, é luego la justicia é regidores, para saber qué navio era é quien venia en él, enviaron (en) una canoa á un vecino de la dicha villa, el cual fué é non le quisieron dexar ir á bordo de la dicha carabela; é preguntó qué carabela era é quién venia dentro, é le dixeron que era el Bachiller Moreno, el cual viene por juez de comision en estas partes, y el navío es del Rey y lo que dentro trae; é con esto se volvió el vecino que habia ido á saber de la dicha carabela. É como todos tenian necesidad de armas é herraje, por se lo haber llevado en la dicha carabela el dicho Juan Lopez, é ansí mismo de bastimentos é otras cosas, acordaron los dichos alcaldes é regidores de ir al dicho navío para hablar al dicho Bachiller, para que les diese de lo que traia de bastimentos é armas; quellos querian obligarse de se lo pagar á cierto tiempo.

É ansí fueron al dicho navío, á donde hablaron al dicho Bachiller, les quisiese socorrer de la necesidad en que estaban: á lo cual dicho Bachiller le respondió: ¡cierto á esto salí yo de Santo Domingo, á remediaros y no con otro propósito! ¿soy yo vuestro padre, ó por cuál obligacion quereis que yo haga lo que decis? Entonces le dixeron todos que, por sus dineros, querian que les diese de lo que traia; el cual dicho Bachiller dixo que era escusado de hablar en ello, que no les habia de dar cosa ninguna. Que dentro del dicho navío estaba Diego de Aguilar, mercader, é Diego Pardo é Gaspar Troche, los cuales, como vieron la inhumanidad del dicho Bachiller é la mucha necesidad que los dichos vecinos tenian, é por ver que en ello harian servicio á S. M., é el dicho señor Gobernador se lo agradesceria mucho, dixeron al dicho Bachiller, que le diese á los vecinos de aquella villa todo lo que le pidiesen é ellos quisiesen; que ellos todos tres se obligarian por ello é se lo pagarian en saltando en tierra, por queste servicio querian hacer al dicho Gobernador, é por quél se lo pagaria.

A lo cual le respondió el dicho Bachiller: "no me cureis de hablar en ello, porque aprovecha poco; porque no les tengo de dar cosa ninguna, porque desto pueden estar cierto." Y esto visto por los dichos alcaldes é regidores, se salieron en tierra fuera del dicho navío; y ellos estando en tierra, vieron venir la barca del dicho navío, é aguardaron, é en ella venia Juan Ruano, el cual saltó en tierra é dixo: "señores, yos vengo á hablar de parte del Bachiller, y es si quereis que él os dé é provea de lo que trae, habeis de disistiros de los oficios é cargos que teneis todos, é no usar dellos, é que esteis é quedeis aquí por los señores oydores, y él os dará un capitan que quede con vosotros aquí; é haciendo esto, él os dará bastimentos é armas é todo lo que trae, é de otra manera es escusado hablarle en ello." É visto por los dichos alcaldes é regidores que no podian hacer otra cosa, por la extrema necesidad que tenian, dixeron al dicho Juan Ruano que fuese al navío, é dixese al dicho Bachiller que saliese en tierra, é irian á la villa todos, é darian dello parte á los vecinos, é darian órden como se hiciese todo lo que se pudiese hacer.

É ansí fue, quel dicho Juan Ruano fué al dicho navío, é luego el dicho Barchiller salió en tierra, con una vara de justicia en la mano, é con cincuenta hombres armados. É desta manera se vinieron á la villa, á donde tornaron á rogar al dicho Bachiller les quisiese dar de aquellos bastimentos que traia, pues le darian para la paga dello tales fianzas, quel fuese contento dellas; é á esto les respondió el dicho Bachiller que no aprovechaba cosa ninguna, que no les habia de dar nada, si no hiciesen lo que Juan Ruano les dixo de su parte, que era desistirse de sus oficios, é quedarse aquí por los oydores; é quél, en su nombre, les dexaria un capitan, el cual seria al dicho Juan Ruano; é haciendo esto, él les daria lo que quisiesen, é de otra manera era escusado, y quel se partiria luego otro dia. É luego los dichos alcaldes é regidores se juntaron con algunos vecinos, é vistos que no podian hacer otra cosa, vinieron delante del dicho Bachiller, é dixeron que querian hacer lo que les mandaba, aunque algunos vecinos estaban diferentes.

Á lo quél les respondió, el dicho Bachiller: "que querais que no se ha de hacer, ¿qués menester mas?" É desta manera se desistieron de sus oficios é cargos, ecepto este testigo que era regidor, el cual dixo quél era regidor é que no queria desistirse del dicho oficio; y entonces el dicho Bachiller dixo: "pues, yos mando que no useis dél en ninguna manera"; y este que depone, dixo al escribano que estaba presente que venia con el dicho Bachiller: "dádmelo por testimonio", y el dicho escribano no se lo quiso dar. Y el dicho Bachiller nombró por capitan al dicho Juan Ruano, para que quedase en la dicha villa, al cual mandó que todos obedeciesen, é los hizo á los más dellos que lo jurasen por tal capitan. É mandó al dicho Juan Ruano que si alguna gente viniese del dicho Sr. Gobernador, que procurase de lo resistir é prendelle á todos, é si fuese tanta gente que con ellos no pudiesen, que les hiciese un requerimiento, el cual dicho Bachiller dexó hecho al dicho Juan Ruano, é ansi mismo le dexó una instruccion de lo que habia de hacer.

É mandó que la dicha villa non se llamase la villa de Truxillo, sino la villa de la Asuncion, é ansi se hizo. É desta manera, el dicho Bachiller les dió, de bastimentos y armas, mill é tantos pesos de oro, é por ello se obligaron ciertos vecinos de la dicha villa. É al tiempo quel dicho Bachiller se fué, dixo: "señores, yos prometo que los oydores os provean ántes de cuatro meses de bastimentos é armas é gente, é os enviarán persona questé por ellos aqui con vosotros; y aun podrá ser que yo sea el que volveré, y más os prometo que, porque habeis hecho todo lo que yo de su parte os he dicho que yo negocié con ellos, que todo lo que aquí os he dado no pagareis dello cosa alguna, y esto tened por cierto; é desta manera se partió el dicho Bachiller, é se fué en su navío.

É despues dende en ciertos dias, los dichos justicia é regidores de la dicha villa de Truxillo, se juntaron é dixeron que lo quel Bachiller le habia hecho hacer habia sido forzablemente é por necesidad; é que pues agora estaban en su libertad, que les parecia que debian de tornar á enterarse en sus oficios é cargos é usar dellos como solían, porque aquello era lo que convenia al servicio de Dios é de S. M., é hacer lo que debian y eran obligados. É esto platicaron con algunos vecinos de la dicha villa, é todos les pareció que ansi era bien é se debia hacer. É luego todos se encargaron de sus oficios, é usando dellos, por el excusar escándalos, fueron á donde el dicho Juan Ruano estaba é lo enviaron á la Isla Española, á los dichos oydores. É questo es lo que pasa en hecho de verdad, é este testigo vido por sus ojos, é todo ello es público é notorio, é fírmolo de su nombre. -Antonio de la Torre.

Testigo. -El dicho Francisco de Cepero, testigo presentado e la dicha razon, el cual habiendo jurado en forma de derecho, é seyendo preguntado por el tenor é forma de lo susodicho, dixo: que lo que sabe acerca de lo que dicho es, que viniendo de San Gil de Buenavisa, yendo para Nicaragua este testigo é obrá de veinte hombres de a caballo, en el Puerto de Caballos, topó á Juan Lopez de Aguirre, con cierta gente. El cual dixo á este testigo que iba á poblar á Cabo de Honduras, en nombre de S. M. é del señor gobernador Hernando Cortés; que le rogaba á este testigo que se quedase é fuese con ellos. Y este testigo, por servir á S. M., hobo por bien de se quedar allí para venir á este dicho puerto á poblar, en el dicho nombre; é vió usar de alcalde á Juan de Medina é á Lope de Mendoza, é por regidores Alonso de Pareja é á Sancho Esturiano é Antonio de la Torre.

Y estando en el dicho puerto, el dicho Juan Lopez fletó una carabela, que allí estaba, para en ella venir al Puerto de Honduras y llevar en ella la ropa de los españoles. Y en la dicha carabela se metió el dicho Juan Lopez y Lope de Mendoza, con obra de treinta españoles, y en la dicha carabela metieron la ropa de todos é armas, herrajes. É los otros españoles, con los caballos, se fueron por tierra, de los cuales el dicho Juan Lopez nombró al dicho Juan de Medina, que fuese con ellos por capitán, y les mandó que fuesen al dicho Puerto de Honduras, y que allí lo hallarian con la dicha carabela. É desta manera se despidiron los unos de los otros, é vinieron al dicho Puerto de Honduras, á dónde no hallaron la dicha carabela, de lo cual quedaron muy maravillados é espantados.

É procuraron de buscar por todo el dicho puerto si hallarían alguna señal, por dónde conociesen el dicho Juan Lopez haber aquí llegado, é hallaron en unos árboles escrito: "habed paciencia, que yo voy á las islas por de comer, é luego volveré," é baxo desto el nombre del dicho Juan López. É como esto vieron que ansí el dicho Juan Lopez lo habia hecho, los dichos vecinos, justicia, regidores acordaron de fundar su pueblo, é para ello tomaron posesion de la tierra, en nombre del dicho señor Gobernador, é hicieron su pueblo, é en él pusieron picota é señalaron casa de cárcel.

É todos é cada uno de dellos comenzó á usar y exercer sus oficios, sin haber en ello ni en parte dello impedimento alguno; é desta manera procuraban los alcaldes é justicia de tener é mantener su justicia á los vecinos de la dicha villa, é de pacificar la tierra, é atraer á servidumbre los naturales della, como lo harian. É en este tiempo vino un navío, el cual surgió una legua de la dicha villa poco más ó menos, é luego la justicia é regidores, para saber que navío era, é quien venia en él, enviaron con una canoa á (un) vecino de la dicha villa; el cual fué, el cual no le consintieron llegar á bordo de la dicha carabela, prenguntó que carabela era é quien venia denro, é le dixeron que venia el Bachiller Moreno, é viene por juez de comision en estas partes y es navío el del Rey é lo que dentro trae.

É con esto, se volvió el dicho vecino que habia ido á saber de la dicha carabela; é como todos tenian extrema necesidad de armas, herraje, por se lo haber llevado en la dicha carabela el dicho Juan Lopez, é ansí mismo de bastimentos é otras cosas, acordaron los dichos alcaldes é regidores de ir al dicho navío, para hablar al dicho Bachiller, para que les diese lo que traia de bastimento y armas, quellos querian obligarse de se lo pagar en cierto tiempo. Y ansí fueron al dicho navío, adonde hablaron al dicho Bachiller, les quisiese socorrer en la nescesidad en questaban; á lo cual el dicho Bachiller les respondió: "¡cierto, salí yo de Santo Domingo á remediaros é no con otro propósito! ¿Só yo vuestro padre? ¿É por cual obligamiento quereis que yo haga lo que decis?" Entonces le dixeron todos, que por sus dineros, que querian que les diese de lo que traia; el cual dicho Bachiller dixo que era escusado de hablar en ello, que no les habia de dar cosa ninguna.

Que dentro en el dicho navío estaba Diego de Aguilar, mercader, é Diego Pardo é Gaspar Troche, los cuales como veian la enhumanidad del dicho Bachiller, é la mucha necesidad que los dichos vecinos tenian, é por ver que en ello hacian servicio á S. M., é quel dicho señor Gobernador se lo agradesceria mucho, dixeron al dicho Bachiller que les diese á los dichos vecinos todo lo que le pidiesen, é ellos quisiesen; que ellos todos tres se obligarian por ello é se lo pagarian en saltando en tierra, por queste servicio querian hacer al dicho señor Gobernador, é él se lo pagaría. Á lo cual le respondió el dicho Bachiller: "no me cureis de hablar en ello, porque aprovecha poco, que no les tengo de dar cosa ninguna; é desto pueden estar ciertos. É visto esto por los dichos alcaldes é regidores, se salieron en tierra, fuera del dicho navío; é ellos estando en tierra, vieron venir la barca del dicho navío é aguardaron, é en ella venia Juan Ruano, el cual saltó en tierra é dixo: "señores, yo vengo á hablar de parte del Bachiller, y es si quereis quel os dé é provea de lo que trae, habeis de desistiros de los oficios é cargos que teneis todos é no usar dellos, y esteis é quedareis por los señores oydores, y el os dará un capitan que quede con vosotros aquí; é haciendo esto, el os dará bastimentos é armas é de todo lo que trae; é de otra manera, es escusado hablar en ello."

É visto por los dichos alcaldes é regidores que no podian hacer otra cosa, por la extrema necesidad que tenian, dixeron al dicho Juan Ruano que fuese el navío é dixese al dicho Bachiller que saliese en tierra é irian á la villa todos, é darian dello parte á los vecinos é darian órden como se hiciese todo lo que se pudiese hacer. É ansí fué el dicho Juan Ruano al dicho navío, é luego el dicho Bachiller salió en tierra, con una vara de justicia en la mano, é con cincuenta hombres armados. É luego se vinieron á la villa, adonde le tornaron á rogar al dicho Bachiller les quisiese dar de aquellos bastimentos que traia, pues le darian para la paga dello tales fianzas, quél fuese contento dello.

É á esto les respondió el dicho Bachiller que no aprovechaba cosa ninguna, que no les habia de dar nada, si no hiciesen lo que Juan Ruano les dixo de su parte, que era desistirse de sus oficios é quedarse aquí por los oydores, é que en su nombre, les daria un capitan, el cual seria el dicho Juan Ruano; é haciendo esto, el les daria lo que quisiesen, é de otra manera era escusado, é quél se partiria luego á otro dia. É luego los dichos alcaldes é regidores se juntaron con algunos vecinos, é visto no poder hacer otra cosa, vinieron delante del dicho Bachiller, é dixeron que querian hacer lo que les mandaba, aunque algunos vecinos estaban diferentes. Á lo que les respondió el dicho Bachiller: "que querrais que no, se ha de hacer; ¿qués menester más?" É de esta manera se desistieron de sus oficios, y el dicho Bachiller nombró por capitan al dicho Juan Ruano, para que quedase en la dicha villa, al cual mandó que todos le obedeciesen, é los hizo á los más dellos que lo jurasen por tal capitan. É mandó al dicho Juan Ruano que si alguna gente viniese del dicho señor Gobernador, que procurase de la resistir é prendellos á todos; é si fuese tanta gente que con ellos no pudiese, que les hiciese un requerimiento, el cual este testigo cree quel dicho Bachiller dexó al dicho Juan Ruano.

É mandó á la dicha villa que no se llamase la villa de Truxillo, sino la villa de la Asuncion, é ansí fue fecho. É desta manera el dicho Bachiller les dió, de bastimentos é armas, mill é tantos pesos de oro; é por ello se obligaron ciertos vecinos de la dicha villa. É al tiempo quel dicho Bachiller se fué, dixo: "señores, yos prometo de que los oydores proveerán antes de cuatro meses de bastimentos é armas é gente, é os enviaré persona questé por ellos aquí con vosotros; é aún podia ser que yo sea el que volveré; é más os prometo que, por que habeis hecho todo lo que yo de su parte os he dicho, que yo negocié con ellos, que todo lo que aquí os he dado, no pagareis dello cosa ninguna, y esto tened por cierto"; y desta manera se partió el dicho Bachiller é se fué en su navio. É despues en ciertos dias, los dichos justicia é regidores de la dicha villa de Truxillo se juntaron é dixeron, lo que el Bachiller les habia hecho hacer, habia sido forzablemente é por necesidad; é que pues agora estaban en su libertad, que les parecia que habian de tomar y enterarse en sus oficios é cargos, é usar dellos como solían; por que aquello era lo que convendría al servicio de Dios é de S. M. , é hacer lo que debian y eran obligados. Y esto platicaron con algunos vecinos de la dicha villa, é á todos les pareció que ansí era bien, é se debia de hacer, é luego todos se encargaron de sus oficios.

É usando dellos, por quitar escándalos, fueron donde Juan Ruano estaba, é lo prendieron, é preso lo metieron en una carabela é lo enviaron á la Isla Española á los dichos oydores. Y esto es lo que pasa, é este testigo oyó decir, é ansí se publicó é es notorio en esta dicha villa; é firmólo. -Francisco Cepero.

Testigo. -El dicho Juan de Medina, testigo recibido en la dicha razon, é habiendo jurado en forma de derecho dixo: que lo que dello sabe, es questando en la provincia de Naco, en una villa della, Franciso de las Casas, despues de haber hecho justicia de Cristóbal Dolí, é queriendo irse á la ciudad de México, á dar cuenta de lo que le habia sucedido al dicho señor Gobernador, é queriendo se partir, hizo llamar hasta setenta ó ochenta españoles de los que allí estaban con ellos, que á él le pareció que convenian, é les dixo: que á servicio de S. M. é del señor Gobernador en su nombre, convenia que se poblase un pueblo en la costa del norte, en Puerto de Caballos ó en Puerto de Honduras; que les rogaba, de parte del dicho señor Gobernador, que holgasen dello é fuesen á poblarlo; lo cual todos dixeron que les placia.

É luego el dicho Francisco de las Casas nombró y eligió por oficiales de la dicha villa, en nombre del dicho señor Gobernador, por capitan á Juan Lopez de Aguirre, é por alcaldes á Lope de Mendoza y á Juan de Medina, é por regidores á Alonso de Pareja é Antonio de la Torre é á Perea é á Juan de Saldaña, é por alguacil mayor á Francisco de Orbaneja, é por escribano público á Juan de Torrequemada, é por oficiales de S. M., al dicho Juan Lopez de Aguirre por thesorero é á Lope de Mendoza por contador é á Sancho Esturiano por vehedor; é ansí nombrados y elegidos, recibió de todos ellos é de cada uno dellos la solegnidad é juramento que en tal caso de derecho se requiere. É desta manera, se despidieron del dicho Francisco de las Casas, el cual les mandó que á la villa, que poblasen, la llamasen la villa de Truxillo. É ansí se vinieron al Puerto de Caballos, á donde estuvieron ciertos dias; é no les pareció ser allí aparejado por poblar, é en una carabela que allí estaba, de un Alonso Rodriguez, la tomó y fletó del dicho Juan Lopez para en ella ir á cabo de Honduras, y él se metió en ella y el dicho Lope de Mendoza, con otros treinta españoles de los que allí estaban; é los otros se quedaron para ir por tierra con los caballos; é en la dicha carabela, metieron todas sus ropas é armas herraje. Y el dicho Juan Lopez señaló por capitan á Juan de Medina, para que fuese por tierra con los españoles que iban por tierra, é les dixo: que se fuesen al Puerto de Honduras, é que allí el iria con la dicha carabela é allí los aguardaría, é con esto se despidieron los unos de los otros.

É llegaron por tierra al dicho Puerto de Honduras, é como no hallaron al dicho Juan Lopez ni á la dicha carabela, quedaron maravillados y espantados. É andando á buscar alguna señal por do pareciese que habia llegado al dicho Juan Lopez al dicho Puerto, hallaron en un madero escripto que decia: "yo voy á las islas á traer de comer, por tanto haber paciencia"; é abaxo decia Juan Lopez. É como esto vieron los dichos vecinos que ansí venian, determinaron ellos de poblar, é fundaron pueblo; é para esto tomaron primeramente posesion de la tierra por el dicho señor Gobernador, en nombre de S. M. é luego fundaron su pueblo é villa, é la llamaron la villa de Truxillo, é pusieron horca é picota; é comenzaron á usar é exercer sus oficios é cargos que traian, teniendo é manteniendo en justicia á los vecinos, é procurando de pacificar la tierra é traer á servidumbre los naturales della.

Estando así todos quietos é pacíficos, entró en el dicho puerto una carabela, la cual surgió en el dicho puerto; é para saber que navio era é quien venia en el dicho navio, enviaron un español con una canoa; el cual fué é volvió, é dixo que era el bachiller Moreno, é quel navio era de Rey, é lo que en él venia. É como estaban en extrema necesidad de bastimentos y armas, acordaron de ir al dicho navio la justicia é regidores, para que les quisiese proveer de alguna cosa dello; é así fueron, é no consintió que entrasen (sino) de dos en dos y sin armas. É despues que con él se vieron, le rogaron que los quisiese remediar de las cosas que traia, diciéndole como estaban poblados en esta villa, é que la habian poblado por el gobernador Hernando Cortés y por S. M.; y pues ellos estaban en su servicio, que quisiese darles de lo que traia, porque la villa no se despoblase, que ellos le pagarian todo lo que les diese é dello le harian obligacion. Á lo quel dicho Bachiller respondió, que no queria, ni de nosotros tenia cargo, ni habia venido á eso.

É con el dicho Bachiller, venian un Diego de Aguilar é Diego Pardo é Gaspar Troche, mercaderes, los cuales, visto el dicho Bachiller, no les queria dar ni proveer de cosa alguna, dixeron: "señor Bachiller, dadle lo que pidan, que nosotros nos obligaremos de pagároslo juntamente seyendo en tierra; y pues que sabeis que la paga está cierta, que á nosotros y en ello hareis servicio á S. M., hacedlo; questo hacemos porque pensamos quel gobernador Hernando Cortés nos lo agradecerá y nos lo pagará". Y el dicho Bachiller dixo: que no lo habia de hacer en ninguna manera; que si querian que les diese de lo que traia, que habia de ser de una manera, y era que se habian de desistir de los oficios y cargos que tenian é no usar dellos, y que habian de obedecer á una persona, que les daria, que quedase con ellos en nombre de los oydores. A lo cual los alcaldes é regidores respondieron que, porqué queria hacerles tal gracia, que viese él otra cosa quellos hiciesen, que no les fuese mal contado, y quellos lo harian. Y el dicho Bachiller les dixo: "no insteis, sino que habeis de hacer lo que digo; si no quedaos con Dios, que yo me iré por la mañana.

É visto por los sobredichos justicia é regidores que les era por fuerza hacer lo quél queria, le dixeron: "señor Bachiller, pues, habeis (de) saltar en tierra, y allá se dará la orden que nos pareciere." El dicho Bachiller salió en tierra, con una vara de justicia en la mano, diciendo que era juez de comision por los oydores; al cual otra vez le dixeron los dichos justicia é regidores que viese la órden que queria que se diese, para que los remediase de aquellas cosas de que elllos tenian necesidad. El cual dixo que no habia otra manera sino la que llevaba dicho, que era desistirse de sus oficios, é obedecer á quien él les diese en nombre de los oydores; y ellos, visto la extrema necesidad que tenian dixeron que les placia. É asi se hizo, y el dicho Bachiller les dió por capitan á Juan Ruano, que con él venia, al cual mandó que jurasen é obedeciesen: y este testigo dixo, que si él lo habia de jurar, que habia de ser con tal condicion, que viniendo gente del dicho señor Gobernador, quél se habia de pasar allá, porque así lo habia jurado al tiempo que dicho Francisco de las Casas los envió en su nombre á poblar. El dicho Bachiller dixo que no hacia al caso uno ni dos; y desta manera les dexó al dicho Juan Ruano por capitan, al cual mandó que todo el oro, presas, plata y otras cosas que se hubiesen, que los tomase é tuviese en su poder no dexando nombrado oficiales de S. M. para que tuviesen cuenta é razon de su quinto; ansí que por algunos dellos le fue dicho, que porqué no nombraban oficiales de S. M., y el dicho Bachiller dixo que no habia menester, sino quel dicho Juan Ruano lo habia de haber todo en sí, que un mandon habia de haber é no más.

É mandó al dicho Juan Ruano que si alguna gente viniese del dicho señor Gobernador, que no curase de recibilles, sino que si se pudiese, que los resistiese, é sino si fuese mucha gente, que les hiciese un requerimiento, el cual pareció quel dicho Bachiller dexó al dicho Juan Ruano. Y desta manera, les dió mill é tantos pesos de oro, de cosas que tenian necesidad; por lo cual se obligaron este testigo y otros tres vecinos, los quel dicho Bachiller señaló. Y al tiempo que se quiso ir, les dixo, que por quellos habian hecho lo que les habia rogado y dicho en nombre de los dichos oydores, que les prometia hacer con ellos que ántes de cuatro meses les proveyesen largamente de lo que hobiesen menester; é aún de lo que les habia dado agora, no pagasen cosa ninguna; y asi se fué el dicho Bachiller é los dexó de la manera que tiene dicho. Y dende que á ciertos dias los dichos vecinos, los más dellos, se tornaron á juntar, é dixeron que aquello que el Bachiller les habia hecho hacer, habia sido más por fuerza que por grado; que les parecia que lo que debian hacer era tornar á entregarse y tomar sus oficios como los tenian, é usar dellos, y esto es lo que pareció que convenia al servicio de Dios y de S. M., y para ellos dar buena cuenta á lo que eran obligados. Y por excusar alborotos é escándalos, dixeron que era bien que prendiesen al dicho Juan Ruano, y lo enviasen fuera de la tierra, lo cual así hicieron. Y esta es la verdad y lo queste testigo vido, y es muy notorio y público que pasó así; é firmólo de su nombre.- Juan de Medina.

Así tomados los dichos é despusiciones de los dichos testigos, en la manera que dicha es, el dicho señor Hernando Saavedra, teniente de gobernador é justicia mayor, por el muy magnífico señor Hernando Cortés, gobernador é justicia mayor de esta nueva, mandó á mi el dicho escribano que sacase ó hiciese sacar de la dicha probanza original, un traslado, dos ó más; é se los dé y entregue al dicho Sr. Gobernador, firmados é signados en pública forma, cerrados é sellados en pública forma, en manera que hagan fee; á los cuales é á cada uno dellos dixo que interponia é interpuso su autoridad é decreto judicial. -Tesigos que fueron presentes á lo que dicho es: Diego Velazquez, clérigo é Antonio de Barrionuevo, vecinos y estantes en esta dicha villa é Francisco de Orbaneja, vecino de la dicha villa. -Hernando de Saavedra. -Hay un signo. -É yo el dicho Juan de Saldaña, escribano público susodicho de la dicha villa é del concejo della, que á todo lo susodicho presente fuí, en uno con los dichos testigos; é de mandamiento del dicho señor Teniente, que aquí firma su nombre, fiz aquí este mi signo, ques atal, en testimonio de verdad. -Juan de Saldaña. -Hay un signo.

Fuente:

Colección de documentos inéditos: relativos al descubrimiento, conquista y organización de las antiguas posesiones españolas en América y Oceanía, sacados, en su mayor parte, del Real Archivo de Indias. Bajo la dirección de PACHECO, Joaquín Francisco; CÁRDENAS, Francisco de, miembros de varias reales academias científicas, y de TORRES DE MENDOZA, Luis de, abogado de los Tribunales del Reino; Imprenta de M. Bernaldo Quirós, Madrid, 1864-84, 24 tomos. Primera Serie, tomo II, 1864, pp. 127-175.