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Siglo XVI > 1510-1519 > 1518

Real provisión por la que se promueve la emigración de labradores a las indias, concediéndoles tierras, ganados y aperos, así como franquicias y privilegios.
Zaragoza, 10 de septiembre, 1518.

Doña Juana y don Carlos, su hijo, Reyes

A todos los concejos, corregidores, asistentes, alcaldes, alguaciles, merinos, prebostes, regidores, caballeros, escuderos, oficiales, homes buenos de todas las ciudades, villas y lugares de estos nuestros reinos y señoríos, así realengos como abadengos, órdenes y señoríos y behetrias, y a cada uno y cualquier de 13 vos. Salud y gracia.

Sabed que por la mucha voluntad que siempre hemos tenido, y tenemos, que las partes de las Indias se pueblen y ennoblezcan, y en ella sea plantada nuestra santa fe católica, de que Nuestro Señor será muy servido. Y por ser la dicha tierra de las dichas Indias muy fértil y abundosa de todas las cosas de carnes y pescados y frutas, aparejada para hacer en ella pan y vino y otros mantenimientos: los cuales se han dado muy bien a algunas personas que lo han experimentado. Y no se ha llevado adelante a causa de los habitantes de las dichas islas que se inclinan más al coger del oro que a la labor y granjerías que en la dicha tierra se haría muy mejor que en ninguna parte. Y visto que la principal causa de su población y ennoblecimiento es que a las dichas tierras vayan algunos labradores de trabajo que labren y siembren como lo hacen en estos reinos.

Y porque de lo uno y en lo otro redunda mucha utilidad y provecho, como así para las dichas Indias como para los dichos labradores que las quieran ir a granjear, especialmente para algunos que habrá que vivan en necesidad y en gran trabajo y pobreza, por falta de no saber la virtud y groseza de la tierra de las dichas Indias y a la abundancia que hay de tierras para labranzas y cuán abundosa y largamente se dan en ellas las labranzas y simientes y legumbres y granjerías de ganados y todas las otras cosas criadas. Y porque los dichos labradores y personas naturales gocen de todo bien temporal y de tan buena tierra y no dar causa que otros extranjeros las pueblen y gocen del fruto de ellas, por los más animar y porque mejor lo puedan hacer sin daño de sus haciendas, hase acordado de hacerles, y por la presente les hacemos, de las mercedes y libertades siguientes:

Primeramente prometemos a todos los vecinos y moradores de estos nuestros reinos y señoríos, nuestros súbditos y naturales, que quisiesen ir a las dichas Indias que les daremos a nuestra costa pasaje franco y los mantenimientos que hubiesen menester, desde que partieren de sus casas hasta que lleguen a las dichas Indias. Y que en el dicho su viaje serán favorecidos, mirados y curados como vasallos nuestros.

Así mismo, por les hacer más merced y porque nuestra voluntad es que en todo sean mirados y permanezcan, tenemos mandado proveer que vayan a las dichas Indias físicos, que los curen y si adolecieren sean curados, y boticarios con todas las medicinas necesarias, pagando todo sin que les cueste cosa ninguna.

Item, que luego que con la bendición de Dios Nuestro Señor desembarcaren en cualquiera de las dichas islas les mandaremos dar, y les serán dados, en nuestras haciendas, labranzas y estancias y granjerías de pan, y ganado y vacas, puercos, yeguas y gallinas y huertas, y otras cosas de mantenimientos que en cada una tenemos: lo que cada uno hubiere menester para su sostenimiento y aposentamiento y labranza, hasta que ellos tengan labranzas de suyo, en que puedan estar y vivir, sin que por ello sean obligados a pagarnos cosa alguna. Porque nuestra intención es que ellos reciban merced y sean relevados y ayudados.

Item, por hacer más merced a los dichos labradores que así quisieren ir a hacer la dicha población a las dichas Indias y en ellas trabajaren e hicieren labranzas y experiencias de sembrar y plantar y criar, les hacemos merced, y por la presente se la hacemos, que por término de veinte arios primeros siguientes no paguen derechos de alcabalas, ni otras imposiciones algunas, ni derechos algunos de lo que así cultivaren y criaren, más del diezmo de lo que deben a Dios.

Otrosí, les prometemos que después que ellos hayan hecho lo susodicho y estén hechos los pueblos que ellos han de estar, que los beneficios de las iglesias que en ellos se hicieren los llevarán sus hijos legítimos y no otros ningunos. Y éstos que por habilidad se opongan a ellos, como a beneficios patrimoniales de nuestros reinos, y que otros ningunos no se puedan oponer a ellos, ni se los puedan dar.

Y para más favorecer los dichos labradores y porque al principio no entren con necesidad y tengan quien les ayude, prometemos que mandaremos a los dichos indios naturales de las dichas Indias que les ayuden a hacer las casas primeras en que hubieren de vivir en los pueblos que hicieren, dándoles el mantenimiento que hubieren menester mientras les ayudaren y el trabajo moderado.

Así mismo, les prometemos que les mandaremos buscar los mejores asientos que hubieren en aquellas partes, y señalárselos, para que hagan sus pueblos en la mejor disposición de aguas y más a propósito de sus granjerías que ser puedan, para que hagan allí sus casas.

Así mismo, les mandaremos señalar las tierras y solares que hubieren menester para que los labren y sean suyas propias, y de sus herederos y sucesores para siempre jamás. Y éstas se le darán en gran cantidad, según lo que cada uno quisieren ponerse a trabajar. Y asimismo les mandaremos dar al presente rejas y azadas todas las que para que comiencen a hacer la dicha labranza hubieren menester, y plantas y legumbres y simientes, y otras cosas para hacer la experiencia de ello. Y a cada labrador mandaremos dar una vaca y una puerca para que comience a criar:

Item, porque con más voluntad los dichos labradores y otras personas trabajen y sean aprovechados por todas maneras posibles, queremos, y es nuestra merced, que cualquier persona de cualquier suerte y condición que sea que primero hubiere creado y sacado a la luz en esa dicha isla doce libras de seda de hacerle merced, y por la presente se la hacemos, de 30,000 maravedís de juro de renta para la tal persona y para sus herederos y sucesores 13 para siempre jamás, en la renta que hubiere en la dicha isla de la dicha seda, que con ayuda de Nuestro Señor se tiene por muy cierto que la habrá en mucha cantidad, según el gran aparejo que para ello hay,

Así mismo, para hacer más mercedes a los dichos labradores y trabajadores y otras cualesquier personas, queremos y en nuestra merced que al primero que sembrase y hubiere cogido diez libras de clavos o gengibre, o canela u otro cualquier género de especiería que al presente no hay en las dichas islas — que según la gran disposición de la dicha tierra creemos que habrá en muy gran cantidad-- que les haremos merced, y por la presente se la hacemos, de 20,000 maravedís de juro, en cada un año, para que se le paguen de la primera renta que de ello hubiere en cada un año para Nos.

Item, haremos merced, y por la presente la hacemos, al primero que cogiere en las dichas islas un quintal de aceite de 10,000 maravedís de juro, en cada un año, para siempre jamás de la renta y provecho que del aceite que allá se hiciese se nos siguiere.

Por ende, Nos os mandamos y encargamos que veáis lo susodicho y las mercedes y libertades de suso contenidas, y los que quisiéreis ir a hacer la dicha población y gozar de las dichas mercedes y libertades, os dispongáis luego a ello, teniendo por cierto que os serán guardadas y cumplidas para ahora y para siempre jamás en todo y por todo, según y como de suso se contiene.

AGI. Publicado en CODOIN Ultramar, t. IX, doc. 20. pp. 77-83.

Fuente:

Francisco de Solano. Cedulario de tierras. Compilación. Legislación agraria colonial (1497-1820). Instituto de Investigaciones Jurídicas. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición: 1984. Segunda edición: 1991. México.

http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/libro.htm?l=387