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Siglo XV > 1490-1499 > 1499

Real provisión de los reyes católicos eximiendo durante veinte años de alcabalas e impuestos a todos aquellos pobladores que contribuyeran a la formación de núcleos urbanos, así como a todos los que ayudasen a su aprovisionamiento.
Madrid, 21 de mayo, 1499.

Don Fernando y doña Isabel, Reyes

Por cuanto Nos deseamos que en las nuestras islas y tierra firme de las Indias se hagan algunas poblaciones de cristianos y porque cualesquier personas nuestros vasallos, súbditos y naturales que quisieren irse a vivir y morar allí lo 2 hagan con mejor voluntad y gana, nuestra merced y voluntad es que:

Primeramente los vecinos y moradores cristianos que en las dichas islas viven y moran y a ellas fueren a vivir y morar, con sus casas y asientos, principalmente con su casa poblada, sean libres y exentos en las dichas islas y tierra firme por término de veinte arios primeros siguientes. Y cumplidos dichos veinte arios mandamos que corran y se cuenten desde el día que ésta nuestra carta fuere pregonada en las dichas islas.

En adelante, de monedas o moneda forera y otros cualesquier pechos y derechos e imposiciones y otras cualesquier cosas que en cualquier manera nos hayan de dar y pagar los otros, nuestros vasallos de estos nuestros reinos y . señoríos y están echados y repartidos, y se cojan y lleven, y se echaren o repartieren, y cogieren y llevaren durante el dicho tiempo en las dichas islas y en cada una de ellas.

Y otrosí, porque ellas y los que en ellas viven y moran, y vivieren y moraren de aquí en adelante, estén bien proveídos de los mantenimientos y otras cosas necesarias, es nuestra voluntad que todas y cualesquier personas de cualquier ley y condición que sean que trujeren a vender todas y cualesquier cosas para proveimientos de las dichas islas sean, asimismo, libres y exentas por todo el dicho tiempo de alcabala y almojarifazgo y aduana y portazgo, y de todos los otros dichos derechos e imposiciones, así en las dichas islas como en cualesquiera ciudades, villas y lugares de los nuestros reinos y señoríos de donde se sacaren, y por donde pasaren cualesquier cosas para proveimiento de las dichas islas, jurando que es para ellas y no para ninguna otra parte: y dando seguridad que de los que así vendieren en las dichas islas llevarán fe del nuestro gobernador de ellas de cómo lo vendieron allí y no en otra parte alguna.

La cual franqueza hacemos de todos los dichos derechos e imposiciones y cosas susodichas a los que en las dichas islas vivan y moren, vivieren y moraren de aquí en adelante, durante el dicho tiempo, con tanto que las tales personas, ni alguna de ellas, no entienden por ninguna ni alguna manera por sí ni por otros en hacer, ni hagan, los rescates que se hacen en las dichas islas para Nos, sin tener para ello nuestra especial licencia.

Y mandamos a cualesquier. personas, de cualquier ley, estado o condición que sean a quien toca y atañe lo que en esta carta está contenido, y a cada uno de ellos a quien fuere mostrada que guarden y cumplan, y cumplan y hagan cumplir en todo y por todo esta merced y franqueza que Nos así hacemos a las dichas islas y tierra firme, y a los que en ellas viven y se fueren a vivir durante el dicho tiempo de los dichos veinte años, y después cuando nuestra merced y voluntad fuere. Y asimismo la guarden y cumplan a los que llevaren a las dichas islas cualesquier cosas para proveimiento de ellas, como dicho es, contando que ninguno de ellos entiendan, ni se entremetan, en hacer los rescates que se hacen para Nos en las dichas islas sin nuestra licencia, como dicho es. Y contra el tenor y forma de ella no vayan, ni pasen, para que les sea quebrantada, ni menguada en manera alguna, so pena que los que lo contrario hicieren y llevaren los dichos derechos e imposiciones y cosas susodichas contra el tenor y forma de esta carta los hayan de pagar, y paguen, con el cuatro tanto la tercera parte para la nuestra Cámara y Fisco y la otra tercia parte para el juez que lo juzgare y la otra para el que lo acusare.

Y mandamos al nuestro gobernador de las dichas islas y a las otras nuestras justicias que la hagan pregonar públicamente por las dichas islas y ciudades, villas y lugares de estos nuestros reinos y señoríos, por pregonero y ante escribano público. Y los unos ni los otros no hagáis en deal por alguna manera, so pena de la nuestra merced y de la privación de los oficios y confiscación de los vuestros bienes.

AGI. Publicada en CODOIN Ultramar, t. IX, doc. 30, pp. 109-114, 1895.

Fuente:

Francisco de Solano. Cedulario de tierras. Compilación. Legislación agraria colonial (1497-1820). Instituto de Investigaciones Jurídicas. Universidad Nacional Autónoma de México. Primera edición: 1984. Segunda edición: 1991. México.

http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/libro.htm?l=387