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Siglo XV > 1490-1499 > 1493

Segunda Bula de Donación del Papa Alejandro VI a los Reyes Católicos.
4 de mayo de 1493

Alejandro, obispo, siervo de los siervos de Dios, al carísimo hijo en Cristo Fernando, rey, y a la carísima hija en Cristo Isabel, reina, de Castilla, de León, de Aragón, de Sicilia y Granada, ilustres, salud y bendición apostólica.

Entre otras obras agradables a la Divina Magestad y deseables a nuestro corazón, ésta ocupa ciertamente el primer lugar: que la fe católica y religión cristiana sea exaltada sobre todo en nuestros tiempos, así como que se amplíe y dilate por todas partes y se procure la salvación de las almas, y que se humillen las naciones bárbaras y se reduzcan a esta fe [...].

Sabemos ciertamente que vosotros, desde hace tiempo, en vuestra intención os habíais propuesto buscar y descubrir algunas tierras firmes e islas lejanas y desconocidas, y no descubiertas hasta ahora por otros, para reducir a los residentes y habitantes de ellas al culto de nuestro Redentor y a la profesión de la fe católica; y que hasta ahora, muy ocupados en la conquista y recuperación de este reino de Granada, no pudisteis conducir vuestro santo y laudable propósito al fin deseado.

Pero, porque así lo quiso el Señor, recuperado el citado reino, deseando cumplir vuestro deseo, destinasteis al dilecto hijo Cristóbal Colón, varón digno y en todo recomendable y apto para tan gran negocio, con naves y hombres igualmente instruidos, no sin grandes trabajos, peligros y gastos, para que con toda diligencia buscasen las tierras firmes e islas lejanas y desconocidas en cualquier modo, por el mar donde hasta ahora no se hubiese navegado; los cuales, con el auxilio divino y con extrema diligencia, navegando en el mar océano, encontraron ciertas islas remotísimas y también tierras firmes que hasta ahora no habían sido descubiertas por otros, en las cuales habitan varios pueblos que viven pacíficamente y, según se asegura, andan desnudos y no comen carne: y, según pueden opinar vuestros citados enviados, estas gentes que habitan en las mencionadas islas y tierras creen en un Dios creador que está en el cielo y las consideran bastante aptas para abrazar la fe católica e imbuirles buenas costumbres; y se tiene la esperanza de que, si se les enseña, fácilmente se introducirá el nombre del Salvador, nuestro Señor Jesucristo, en las tierras e islas mencionadas.

Y el citado Cristóbal, en una de las principales islas citadas, ya hizo construir y edificar una torre suficientemente defendida, en la cual dejó ciertos cristianos, que habían ido con él, para su custodia y para que buscasen otras islas y tierras firmes remotas y desconocidas; y en algunas de las islas y tierras ya descubiertas fue encontrado oro, perfumes y otras muchas cosas preciosas de diverso género y diversas cualidades.

Por tanto, diligentemente en todo y ante todo para la exaltación y difusión de la fe católica, como conviene a reyes y príncipes católicos, considerasteis, según la costumbre de los reyes vuestros progenitores de ilustre memoria, y propusisteis someter a vosotros, con el favor de la clemencia divina, las tierras firmes e islas ya mencionadas y a sus residentes y habitantes y reducirlos a la fe católica.

Nos, por consiguiente, [...] afectuosamente os requerimos, para que semejante expedición sea proseguida en todo y tratéis de aceptarla con buen ánimo y celo por la fe ortodoxa [...].

[Otorgando] con la plenitud de la potestad apostólica: todas las islas y tierras firmes, descubiertas y por descubrir, halladas y por hallar hacia el occidente y mediodía, haciendo y constituyendo una línea desde el Polo Ártico, es decir, el Septentrión; hasta el Polo Antártico, o sea, el Mediodía, que estén tanto en tierra firme como en islas descubiertas y por descubrir hacia la India o hacia cualquier otra parte, la cual línea diste de cualquiera de las islas que se llaman vulgarmente de los Azores y Cabo Verde cien leguas hacia occidente y el mediodía [...].

[Por lo cual] por la autoridad de Dios omnipotente concedida a San Pedro y del vicariato de Jesucristo que ejercemos en la tierra, con todos los dominios de las mismas, con ciudades, fortalezas, lugares y villas y los derechos y jurisdicciones y todas sus pertenencias, a vos y a vuestros herederos los reyes de Castilla y León, perpetuamente, a tenor de la presente, donamos, concedemos y asignamos, y a vos y vuestros herederos mencionados; y de ellas señores con plena, libre y omnímoda potestad, autoridad y jurisdicción, os hacemos, constituimos y diputamos; decretando, no obstante, que por semejante donación, constitución, asignación nuestra, a ningún príncipe cristiano que actualmente poseyese las citadas islas y tierras firmes desde antes del citado día de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo, pueda entenderse que se le quita o deba quitar el derecho adquirido.

Y, además, os mandamos, en virtud de santa obediencia, que, conforme ya prometisteis, y no dudamos dada vuestra gran devoción y magnanimidad real que lo haréis, que a las tierras firmes e islas citadas, varones probos y temerosos de Dios, doctos, peritos y expertos para instruir a los residentes y habitantes citados en la fe católica e inculcarles buenas costumbres, debéis destinar, poniendo en lo dicho toda la diligencia debida.

Así, a cualesquier personas de cualquier dignidad, incluso imperial y real, estado, grado, orden o condición, bajo pena de excomunión latae sententiae, en la que incurran si hicieren lo contrario por solo ello, rigurosamente impedimos que a las islas y tierras firmes descubiertas y por descubrir, halladas y por hallar hacia el Occidente y Mediodía haciendo y constituyendo para esto una línea del Polo Ártico al Polo Antártico, tanto en tierra firme como en las islas descubiertas y por descubrir, que estén hacia la India o hacia otra parte cualquiera, de modo que la línea diste de las islas que vulgarmente se llaman de los Azores y Cabo Verde cien leguas hacia Occidente y Mediodía, como queda dicho, para obtener mercancías o para cualquier otra causa, se atrevan a llegar sin especial licencia vuestra y de los citados herederos y sucesores vuestros.

No obstante, las constituciones y ordenaciones apostólicas, y también todo aquello que en las letras antes dadas está concedido, y sin que obste cualquier cosa contraria a ello, confiando en que, dirigiendo el Señor, de quien todos los imperios, dominaciones y bienes proceden, vuestros actos, si de esta manera proseguís este santo y laudable asunto, en breve tiempo, con felicidad y gloria de todo el pueblo cristiano, se conseguirá el éxito felicísimo de vuestros trabajos y esfuerzos.

Mas porque sería difícil que las letras presentes se llevasen a cada uno de los lugares en que conviniese, queremos y por nuestra iniciativa y ciencia igualmente decretamos: que a los traslados de ellas hechos por mano de notario público requerido para ello, firmados y provistos del sello de alguna persona constituida en dignidad eclesiástica o de la curia eclesiástica, se les dé la misma fe en juicio y fuera de él, en cualquier parte en que sean presentados, que se daría a las presentes si fuesen exhibidas y mostradas.

A ningún hombre, por consiguiente, sea lícito infringir esta nuestra página de encomienda, exhortación, requerimiento, donación, concesión, asignación, constitución, delegación, decreto, mandato, inhibición y voluntad o atreverse temerariamente a contrariarla. Pero si alguno presumiese atentar contra esto, sepa que incurre en la indignación de Dios omnipotente y de los santos Apóstoles Pedro y Pablo.

Dada en Roma, en San Pedro, el año de la Encarnación del Señor de mil cuatrocientos noventa y tres, el cuatro de las nonas de mayo, año primero de nuestro pontificado [4 de mayo de 1493].

[...]».

Bula de donación del papa Alejandro VI a los Reyes Católicos. (En latín)
4 de mayo de 1493

Alexander Episcopus, Servus Servorum Dei, charissimo in Christo filio Ferdinando, regi, et charissime in Christo filiae Elisabeth, reginae Castellae, Legionis, Aragonum, Siciliae et Granatae illustribus, salutem et apostolicam benedictionem.

Inter caetera divinae maiestati beneplacita opera, et cordis nostri desiderabilia, illud profecto polissimum existit, ut fides catholica et christiana religio, nostris praesertim temporibus exaltetur ac ubilitet amplietur et dilatetur, animarumque salus procuretur, ac barbarae nationes deprimantur et ad fidem ipsam reducantur.

Unde cum ad hanc sacram Petri sedem diuina favente clementia meritis licet imparibus evocati fuerimus, congnoscentes vos tamquam veros catholicos reges et principes, quales semper fuisse novimus, et a vobis praeclare gesta toti pene iam orbi notissima demonstrant, ne dum id exoptare, sed omni conatu, studio et diligentia, nullis laboribus, nullis impensis, nullisque parcendo periculis, etiam proprium sanguinem effundendo efficere, ac omnem animum vestrum, omnes que conatus ad hoc iam dudum dedicasse quemadmodum recuperatio regni Granatae a tyrannide Saracenorum hodiernis temporibus per vos, cum tanta divini nominis gloria, facta testatur.

Digne ducimur nom immerito et debemus illa vobis etiam sponte et favorabiliter concedere per quae huiusmodi sanctum et laudabile ac inmortali Deo acceptum propositum in dies ferventiori animo ad ipsius Dei honorem et imperii Christiani propagationem, prosequi valeatis.

Sane accepimus quod vos qui dudum animum proposveratis aliquas insulas et terras firmes remotas et incognitas ac per alios hactenus non repertas quaerere et invenire ut illarum incolas et habitatores ad colendum Redemptorem nostrum, et fidem catholicam, reduceretis, hactenus in expugnatione et recuperatione ipsius regni Granatae plurimum occupati huiusmodi sanctum et laudabile propositum vestrum ad optatum finem perducere nequivistis, sed tandem sicut Domino placuit, regno praedicto recuperato, volentes desiderium adimplere vestrum dilectum filium Christophorum Colon, virum utique dignum et plurimum commendandum ac tanto negotio aptum cum navigiis et hominibus ad similia instructis non sine maximis laboribus et periculis ac expensis destinalis, ut terras firmas et insulas remotas et incognitas huiusmodi per mareubi hactenus navigatum non fuerat, diligenter inquireret.

Qui tandem divino auxilio facta extrema diligentis in mari Oceano navigantes certas insulas remotissimas et etiam terras firmas, quae per alios hactenus repertae non fuerant invenerunt.

In quibus quamplurimae gentes pacifice viventes et ut asseritur nudi incedentes nec carnibus vescentes inhabitant, et ut praefati Nuncii vestri possunt opinari gentes ipsae in insulis et terris praedictis habitantes credunt anum Deum creatorem in coelis esse ac ad fidem catholicam amplexandum, et bonis moribus imbuendum satis apti videntur, spesque habetur quod si erudirentur nomen Salvatoris Domini nostri Jesu Christi in terris et insulis praedictis facile induceretur.

Ac praefatus Christophorus in una ex principalibus insulis praedictis, iam unam turrim satis munitam, in qua certos christianos, qui secum iverant, in custodiam et vt alias insulas ac terras firmas remotas et incognitas inquirerent posuit, construi et aedificare fecit.

In quibus quiden insulis et terris iam repertis, aurum, aromala et aliae quamplurimae res praetiosae diversi generis et diversae qualitatis reperiuntur.

Unde omnibus diligenter et praesertim fidei catholicae exaltatione et dilatatione prout decet catholicos reges et principes consideratis, more progenitorum vestrorum clarae memoriae reguin, terras firmas et insulas praedictas, illarumque incolas et habitatores vobis divina favente clementia subjicere et ad fidem catholicam reducere proposuistis.

Nos igitur huismodi vestrum sanctum et laudabile propositum plurimum in Domino commendantes ac cupientes ut illis ad debitum finem perducatur, et ipsum nomen Salvatoris nostri in partibus illis inducatur. Hortamur vos quamplurimum in Domino et per sacri lavacri susceptionem, quae mandatis Apostolicis obligati estis, et viscera misericordiae Domini nostri Jesu Christi attente requirimus ut cum expeditionem huiusmodi omnino prosequi et assumere prona mente orthodoxae fidei zelo intendatis populos in huismodi insulis et terris de gentes ad christianam religionem suscipiendum inducere velitis et debeatis: nec pericula nec labores vllo unquam tempore vos deterreant firma spe fiduciaque conceptis quod Deus omnipotens conatus vestros feliciter prosequetur.

Et ut tanti negocii provinciam apostolicae gratiae largitate donati; liberius et audacius assumatis.

Motu propio non ad vestram vel alterius pro vobis super hoc nobis oblatae petitionis instantiam, sed de nostra mera liberalitate et ex certa scientia ac de apostolicae potestatis plenitudine omnes insulas et terras firmas inventas et inveniendas detectas et detegendas versus occidentem et meridiem fabricando et construendo unam lineam a polo arctico scilicet septentrione, ad polum artarcticum scilicet ad meridiem, sive terrae firmae et insulae inventae et inveniendae sint versus Indiam aut versus aliam quancunque partem.

Quae linea distet a qualibet insularum, quae vulgariter nuncupantur de los Acores y Cabo Verde, centum leucis versus occidentem et meridiem.

Itaque omnes insulae et terrae firmae repertae et reperiendae, detectae et detergendae a praefata linea versus occidentem et meridiem per alium regem aut principem christianum non fuerint actualiter possessae usque ad diem nativitatis Domini nostri Iesu Christi proxime praeterium a quo incipit annus praesens milesimus quadringentesimus nonagesimus tertius quando fuerunt per Nuncios et Capitaneos vestros invantae aliquae praedictarum insularum.

Auctoritate omnipotentis Dei nobis in beato Petro concessa ac vicariatus Iesu Christi, qua fungimur in terris cum omnibus illarum dominiis civitatibus, castris, locis et villis, iuribusque et iurisditionibus ac pertinenttis universis, vobis, haeredibusque et successoribus vestris Castellae e Legionis regibus in perpetuum tenores praesentium donamus, concedimus, et asignamus, vosque et haeredes ac successores praefatos illarum Dominos cum plena libera et omnimoda potestate, auctoritate, et iurisdictione, facimus, constituimus, et deputamus.

Decernentes nihilominus per hiusmodi donationem, concessionem, et assignationem nostram nulli Christiano principi, qui actualiter praelatas insulas et terras firmas possederit usque ad praedictum diem nativitatis Domini nostri Iesu Christi ius quesitura, sublatum intelligi posse aut auferri debere.

Et insuper mandamus vobis in virtute sanctae obedientiae ut sicut pollicemini et non dubitamus pro vestra maxima devotione et regia magnanimitate vos esse facturos ad terras firmas et insulas praedictas viros probos et Deum timentes doctos peritos, et expertos, ad instruendum incolas et habitatores praefatos in fide catholica et bonis moribus imbuendum destinare debeatis, omnem debitam diligentiam in praemissis adhibentes.

A quibuscunque personis cuiscunque dignitatis, etiam imperialis et regalis status, gradus, ordinis vel conditionis sub excommunicationis latae sententiae poenae quam eo ipso si contra fecerint incurrant, districtius inhibemus ne ad insulas et terras firmas inventas et inveniendas, detectas et detegendas versus occidentem et meridiem, fabricando et construendo lineam a polo arctico ad polum antarcticum sive terrae firmae et insulae inventae et inveniendae sint, versus aliam quancumque partem, quae linea distet a qualibet insularum quae vulgariter nuncupatur de los Acores y Cabo Verde centum leucis versus occidentem et meridiem ut praefertur, pro mercibus habendis vel quavis alia de causa accedere praesumant absque vestra ac haeredum et succesorum vestrorum praedictorum licentia speciali.

Non obstantibus constitutionibus et ordinationibus apostolicis, caeterisque contrariis quibuscunque, in illo, a quo imperia et dominationes ac bonae cunctae procedunt, confidentes, quod dirigente Domino actus vestros si huiusmodi sanclum et landabile propositum prosequamini brevi tempore, cum felicitate et gloria totius populi Christiani, vestri labores et conatus exitum felicissimum consequentur.

Verum quia difficile feret praesentes literas ad singula quaeque loca in quibus expendiens fuerit deferri: columus ac motu et scientia similibus decernimus, quod illarum transumptis manu publici Notorii inde rogati subscriptis et sigilo alicuius personae in ecclesiastica dignitate constitutae, seu curiae ecclesiasticae munitis, ea prorsus fides in inducio et extra ac alias ubilibet adhibeatur quae presentibus adhiberetur si essent exhibitae vel ostensae.

Nulli ergo omino hominum liceat hanc paginam nostrae commendationis, hortationis, requisitionis, donationis, concessionis, asignationis, deputationis, decreti, mandati, inhibitiones et voluntatis, infringere vel ei ausu temerario contraire.

Si quis autem hoc attentare praesumpserit, indignationem omnipotentis Dei ac beatorum Petri et Pauli apostolorum eius se noverit incursurum.

Data Romae apud sanctum Petrum Anno Incarnationis Domini millesimo quadringentesimo nonagesimo tertio, quarto nonas Maii Pontificatus nostri anno primo.


Fuentes:

http://www.inep.org/content/view/3595/91/

http://www.cervantesvirtual.com/historia/colon/doc12.shtml

http://www.cervantesvirtual.com/historia/colon/doc13.shtml