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Siglo XV > 1490-1499 > 1493

Carta de Cristóbal Colón a Luis de Santangel.
Febrero 15, 1493.

Señor:

Porque sé que habréis placer de la grande victoria que Nuestro Señor me ha dado en mi viaje, vos escribo ésta, por la cual sabréis cómo en veinte días pasé las Indias con la armada que los ilustrísimos rey y reina nuestros señores me dieron, donde yo hallé muy muchas islas pobladas por gente sinnúmero, y de ellas todas he tomado posesión por sus altezas con pregón y bandera real extendida, y no me fue contradicho.

A la primera que yo hallé puse nombre San Salvador, a conmemoración de su Alta Majestad, el cual maravillosamente todo esto ha dado; los indios la llaman Guanahani. A la segunda puse nombre de Isla Santa María de Concepción; a la tercera Fernandina; a la cuarta la Isabela; a la quinta Isla Juana, e así a cada una nombre nuevo.

Cuando yo llegué a la Juana seguí la costa della a poniente, y la hallé tan grande que pensé que sería tierra firme, la provincia de Catayo (...) y volví atrás hasta un señalado puerto, de adonde envié dos hombres por la tierra para saber si así había rey o grandes ciudades. Andovieron tres jornadas y hallaron infinitas poblaciones pequeñas y gente sin número, mas non cosa de regimiento, por lo cual se volvieron (...).

La Española es maravilla: las sierras y las montañas y las vegas, y las campiñas y las tierras tan fermosas y gruesas para plantar y sembrar, para criar ganado de todas suertes, para edificios de villas y lugares. Los puertos de la mar, aquí non habría creencia sin vista, y de los ríos muchos y grandes y buenas aguas: los más de los cuales traen oro (...).

La gente desta isla y de todas las otras que he hallado y he habido noticia, andan todos desnudos, hombres y mujeres, así como sus madres los paren, aunque algunas mujeres se cobijan un solo lugar con una foja de yerba o una cosa de algodón que para ello hacen ellos.

Non tienen fierro ni acero; armas, ni son para ello; non porque no sean gente bien dispuesta y de fermosa estatura, salvo que son muy temerosos a maravilla (...) Verdad es que después que se aseguran y pierden este miedo ellos son tanto sin engaño y tan liberales de lo que tienen, que no lo creerán sino el que lo viese. Ellos de cosa que tengan, pidiéndosela jamás dicen que no (...).

Yo defendí que no se les dieran cosas tan cebiles como pedazos de escudillas rotas e pedazos de vidrio roto y cabos de agujetas: aunque cuando ellos esto podían llegar lees parecía haber la mejor joya del mundo: que se acertó haber un marinero, por una agujeta, oro de peso de dos castellanos y medio, y otros, de otras cosas que muy menos valían, mucho más (...).

Y daba yo graciosas mil cosas buenas que yo llevaba porque tomen amor; y allende desto se harán cristianos, que se inclinan al amor y servicio de sus altezas y de toda la nación castellana; e procuran de ayudar e nos dar de las cosas que tienen en abundancia que nos son necesarias. Y non conocían ninguna seta ni idolatría, salvo que todos creen que las fuerzas y el bien es en el cielo (...).

En todas estas islas non vide mucha diversidad de la fechura de la gente ni en las costumbres ni en la lengua, salvo que todos se entienden, que es cosa muy singular; para lo que espero que determinarán sus altezas para la conversión dellas a nuestra santa fe, a la cual son muy dispuestos (...).

En todas estas islas me paresce que todos los hombres son contentos con una mujer, y a su mayoral o rey dan hasta veinte. Las mujeres me parece que trabajan más que los hombres; ni he podido entender si tienen bienes propios, que me paresció ver que aquello que uno tenía todos hacían parte, en especial de las cosas comederas (...).

En conclusión, a hablar desto solamente que se ha hecho, este viaje que fue así de corrida, pueden ver sus altezas que yo les daré oro cuanto hobiesen menester con muy poquita ayuda que sus altezas me darán; agora especería y algodón cuanto sus altezas mandaren, y almasiga cuanto mandaren cargar; e de la cual hasta hoy no se ha hallado salvo en Grecia y en la isla de Xío, y el señorío la vende como quiere, y lignáloe cuanto mandaren cargar, y esclavos cuantos mandaren cargar, e serán de los idólatras y creo haber hallado ruibarbo y canela y otras mil cosas de sustancia hallaré que habrán hallado la gente que yo allá dejo, porque yo no me he detenido ningún cabo en cuanto el viento me haya dado lugar de navegar, solamente en la villa de Navidad, en cuanto dejé asegurado e bien asentado (...).

Fecha en la carabela sobre las islas de Canaria quince de febrero de noventa y tres [en otra versión: sobre la isla de Santa María (Azores), diez y ocho de febrero].

Fuentes:

http://www.cervantesvirtual.com/historia/colon/doc08.shtml

http://www.inep.org/content/view/1913/91/